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“15:17 Tren a París”, film antiterrorista de Clint Eastwood basado en hechos reales

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“15:17 Tren a París”, film antiterrorista de Clint Eastwood basado en hechos reales

El 21 de agosto de 2015, tres jóvenes estadounidenses evitaron un ataque terrorista en un tren con destino a París. Esta es la película que ha dirigido Clint Eastwood para contarnos lo que ocurrió y rendir homenaje a esos tres héroes que, además, se interpretan a sí mismos en “15:17 Tren a París”.

Los protagonistas de la nueva película de Clint Eastwood no son estrellas de Hollywood, ni tan siquiera son actores, son tres valientes jóvenes que estaban de viaje por Europa y arriesgaron sus vidas para salvar a los más de 500 pasajeros que iban a bordo del tren Thalys de alta velocidad número 9364 desde Ámsterdam a París el 21 de agosto de 2015. Ellos son Anthony Sadler, el antiguo miembro de la Guardia Nacional de Oregón Alek Skarlatos y el antiguo cabo de aviación del Ejército del Aire de Estados Unidos Spencer Stone. La película narra el devenir de las vidas de estos tres amigos, desde sus primeros problemas durante la infancia hasta que encontraron su lugar en la vida, para llegar a la serie de excepcionales acontecimientos que se concatenaron antes del ataque. A lo largo de la angustiosa prueba a la que se vieron sometidos, su amistad nunca flaqueó, sino que se conviertió en su mejor arma contra el terrorismo. Una lección que muchos gobiernos deberían aprender y tomar como ejemplo.

Cartel de “15:17 Tren a París”

Al igual que hiciera en sus dos películas anteriores —“El francotirador” (2014) y “Sully” (2016)—, el realizador ganador del Oscar por “Sin perdón” (1992) y “Million dollar baby” (2004), y autor de otros títulos memorables como “Los puentes de Madison” (1995) y “Mystic river” (2003), regresa de nuevo como director con un drama heróico basado en hechos reales, esta vez con guion de Dorothy Byskal. Completan el reparto Judy Greer, Jenna Fischer, P.J. Byrne, Tony Hale y Thomas Lennon, además de los pequeños William Jennings, Bryce Gheisar y Paul-Mikél Williams, que interpretan a los tres jóvenes protagonistas en su infancia.

Tras las cámaras, el equipo técnico y creativo está compuesto, entre otros, por los colaboradores habituales Tom Stern, que ha sido director de fotografía en 13 de las anteriores películas de Eastwood, y Deborah Hopper, que ha sido diseñadora de vestuario en 17 películas anteriores de Eastwood; además del montador Blu Murray y el compositor de la banda sonora Christian Jacob, que ya habían trabajado en “Sully”.

Clint Eastwood durante el rodaje de “15:17 Tren a París”

«Narrar historias heroicas o hacer películas sobre héroes cotidianos no ha sido una decisión consciente», dice Eastwood a propósito de sus motivaciones para dirigir esta película. «Cuento las historias que llegan a mi conocimiento y me interesan. Algunas hazañas son excepcionales, y beneficiosas para la sociedad, y resulta agradable poder contar una historia así», añade. “15:17 tren a París” es una increíble historia real de personas ordinarias que emprenden acciones extraordinarias en las circunstancias más intensas y peligrosas, recreada para la gran pantalla e interpretada por las personas que la vivieron, y que sobrevivieron para poder contarlo.

Los tres jóvenes recibieron la medalla de la Legión de Honor de las manos del por entonces presidente francés François Hollande en honor a su heroicidad. Además, captaron especialmente la atención de Eastwood cuando este les entregó el Premio al Heroísmo en los Choice Awards de Spike Guy en el año 2016. Eastwood charló con ellos y se ofreció a leer su libro cuando estuviese terminado. Dicho y hecho. Así comenzó la idea de hacer esta película.

François Hollande (en el centro) entrega la Legión de Honor a los tres jóvenes héroes

En cuanto a las curiosidades del rodaje, además de crear un entorno material excepcionalmente detallado, Eastwood trató de hacerles más fácil el ambiente a los tres chicos, inexpertos en un set de filmación, creando una atmósfera relajada. El director, famoso por sus modales relajados cuando indica “acción” en el rodaje de una escena, empleó frecuentemente una estratagema para facilitar el rodaje con estos novatos: normalmente las cámaras comenzaban a rodar mientras charlaban de sus cosas en medio del set. En palabras del director, «empezábamos a rodar y les decía de pasada que empezasen con el diálogo o con la acción de la escena, para que se pusiesen en marcha a partir de lo que fuese que estuviesen haciendo en ese momento. Buena parte de esta película es una serie de improvisaciones, pero improvisando sobre sí mismos, así que no hay tensión.»

Durante la producción de “15:17 Tren a París”, el elenco y el equipo técnico se desplazaron a diferentes partes de Italia y Francia, pero lo primero que hicieron fue pasar unas cuantas semanas en suelo estadounidense. Empezaron al norte de Los Ángeles, en Santa Clarita, California, que sirvió de ambientación al desierto de Afganistán, en donde Skarlatos había pasado tiempo de servicio, antes de desplazarse a Atlanta, Georgia, para rodar numerosas escenas en la casa de Stone. A partir de ahí comenzó la aventura por el extranjero, de una forma muy similar a lo que había pasado con Stone y Sadler. «Nos limitamos a seguir sus pasos», explica Eastwood.

Spencer Stone en “15:17 Tren a París”

Aunque “15:17 Tren a París” recrea un momento heroico de la historia reciente, Eastwood también tenía la impresión de que hacer la película, narrar la historia de estos héroes, era una oportunidad de explorar algo más. «Fue un acontecimiento muy valorado en Francia y en Estados Unidos, y tuvo lugar en un momento en el que nos preguntábamos cómo reaccionaríamos ante la adversidad», afirma. «Lo que hicieron estos chicos fue demostrar que el hombre de la calle no solo puede tener grandes instintos, sino que también puede ponerlos en práctica. Es verdad que estaban preparados, en el sentido de que tenían algo de formación médica y militar, pero no estaban en el campo de batalla, y no estaban preparados para esto. Simplemente vieron que estaba pasando algo y actuaron al unísono, un, dos, tres, salvando muchas vidas con su intervención. Si ellos pudieron hacerlo, también podemos nosotros.»

Duración: 93 min.
Género: Thriller, drama, basado en hechos reales.
País: Estados Unidos.
Año: 2018.
Estreno en España: 9 febrero 2018.
Distribuidora: Warner Bros. Pictures International España.
Calificación por edades: No recomendada para menores de 12 años.

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1 Comentario

1 Comentario

  1. Charly Barny

    21 marzo, 2018 at 9:00 pm

    LOS HEROES ANÓNIMOS
    Clint Eastwood es el más grande director norteamericano con vida. Un hombre cuya trayectoria comenzó en la televisión protagonizando series y que más tarde se transformó en el actor de cine más taquillero de su época. Después de un corto paso por Italia donde se constituye en el actor por antonomasia de los “espagueti westerns”, es dirigido casi consecutivamente por dos de sus más influyentes maestros: Sergio Leone y Donald Siegel, accediendo más tarde a dirigir sus propias películas.

    El cine de Eastwood abreva en el más puro clasicismo americano, el de los padres fundadores del western como John Ford y Howard Hawks. Por clasicismo entiendo el mantenimiento de las formas y la prevalencia de la historia como columna vertebral de la película. El director moderniza aquel cine, lo actualiza, poniendo énfasis no solo en el cómo contar la historia sino transforma al hombre, al ser humano como actor absoluto en el imperio de la realidad. Esa idea de recreación de la realidad lo lleva esta vez a un extremo en la que los mismos actores de la realidad ocurrida son los actores de la película que recrea Eastwood.

    Mi primera visión de Tren a Paris me dejó sabor a poca cosa, como que el maestro se tomó más tiempo que el necesario para describir personajes desde su infancia hasta su adultez para finalmente convertirlos en héroes casuales. A pesar de ello, inevitablemente, salimos del cine pensando sobre lo que hemos visto, una nueva vuelta de tuerca sobre los héroes circunstanciales: Sully el año pasado, Chris Kile en El Francotirador, su propio Walt Kowalsky de Gran Torino, ni que hablar de su Bill Muny de Los Imperdonables.
    Cuando repasamos lo que hemos visto, rearmamos la película, y comenzamos a reflexionar, vemos las cosas de otra manera. La historia de Eastwood nos remite a un hecho real, un atentado en un tren en pleno viaje de Ámsterdam a Paris. Pero también nos cuenta la historia de un trio de héroes anónimos.

    La película de Eastwood nos señala que vivimos bajo un estado de amenaza y que no siempre los Estados tienen la capacidad absoluta para protegernos de terroristas individuales que aparecen de la nada como fantasmas con la intención de hacer el mal. El film no habla directamente de terrorismo, mucho menos de política. Por el contrario, lo muestra como un hecho casual ante un estado de indefensión absoluta que se haya en expansión y que se aleja cada vez más fuera del control del Estado.

    En esa situación, describe la vida de tres jóvenes americanos, incluso algunos de ellos con problemas de conducta como el déficit de atención escolar cuando eran niños, a los cuales les cuesta pasar las metas regulares de enseñanza, y más tarde incorporarse a la vida laboral. No obstante, ellos serán los héroes de la película.

    Acá es donde el maestro nos deja pensando. La garantía de seguridad por parte de los Estados ha desaparecido. El terrorismo ataca como un fantasma. Busca crear el caos y la confusión. De repente, aparecen los héroes anónimos. Ellos, y no las fuerzas de seguridad, terminan enfrentando al mal.

    El discurso de Eastwood no es político. Es filosófico. Su film no busca razones ni interpretaciones de la realidad. Es seco y contundente. A toda acción le corresponde una reacción. Dicha reacción, comienza a ser espontanea. Responde al propio instinto de supervivencia dado el carácter fantasmal de la amenaza. Cada cual reaccionará como pueda. Estamos volviendo a los viejos tiempos del Far West donde imperaba la ley del revólver y las personas se transformaban en leyendas.

    El viaje en tren de Ámsterdam a Paris será un infierno para unos, y una gloria circunstancial y efímera para otros. Son los tiempos que nos tocan vivir, reflexiona el viejo maestro. El enemigo es invisible y está al acecho. La autoridad del Estado no alcanza para combatir una amenaza que ha dejado de ser frontal para convertirse en fantasma.

    La película rescata una situación paradojal. Niños con déficit de atención, adolescentes solitarios con trastornos de conducta, adultos a los que les cuesta insertarse en el ámbito laboral, terminan transformándose en héroes como consecuencia de un hecho terrorista del cual salen ilesos. La misma sociedad que los rechaza, los transforma en celebridades. ¿Cuáles son los valores, las destrezas que aplican a la actual sociedad? El final con la condecoración de los héroes en el Palacio del Eliseo en Paris, vestidos como turistas fuera de todo protocolo, nos habla claramente que muchas más cosas que las que pensamos están cambiando seriamente aunque no todo parece conducir a generar condiciones de vida para un mundo mejor.

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