49º SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
LA BUTACA - Revista de Cine


COBERTURA DE LA 49ª EDICIÓN DE LA SEMINCI
                                          22 - 30 Octubre 2004

 

 

 

 

 

 

 


 

PELÍCULAS   CRÓNICAS   PALMARÉS

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CRÓNICA DEL VIERNES 29 DE OCTUBRE


Una certera metáfora del conflicto de Oriente Medio y un extravagante drama cierran la Sección Oficial a concurso

"Domicilio privado" - Copyright © 2004 GolemDavid Garrido BazánValladolid «¿Cómo se llama la primera película de esta mañana?», preguntaba algún periodista somnoliento en cuyo rostro se notaban los estragos de esa mortal combinación de horas pasadas en la butaca viendo cine y horas detrás de la barra de algún bar de la noche vallisoletana, que a estas alturas de Seminci se hacen más y más evidentes. «"Private"», respondía algún despistado que picara el anzuelo. «¡No jodas! ¿Tenemos una peli de Private en la sección oficial? ¡Ya era hora de que se nos reconociera las horas que pasamos viendo porno! ¡Viva la equiparación de géneros!», soltaba el bromista, encantado de sí mismo. La primera vez puede que tuviera cierta gracia. Pero cuando oyes el mismo chiste unas cuantas veces, sientes ganas de estrangular violentamente al que lo suelta a esas horas de la mañana, aunque tú no seas la víctima del mismo. Por solidaridad.

El caso es que el pase de "Domicilio privado" ("Private") se esperaba con cierta expectación, ya que se trataba de una producción que, a priori, despertaba cuanto menos algo de curiosidad. ¿Qué tenía que decir un realizador italiano como Saverio Costanzo en su opera prima sobre un tema tan delicado como el conflicto entre Israel y Palestina? ¿Y cómo se las habría apañado para reunir a un casting de actores de ambas nacionalidades, convencerlos para viajar a Italia y pedirles que hicieran una película tan catártica como ésta? El argumento de "Domicilio privado" es una metáfora tan sencilla como efectiva: una acomodada familia palestina, formada por un padre que es profesor de literatura inglesa, su mujer y cinco hijos, vive en una amplia casa situada en lo alto de una colina, no muy apartada de los asentamientos judíos en territorios palestinos y de alguna zona de conflicto entre el ejército israelí y las milicias árabes. La madre de esa familia preferiría abandonar la casa e irse a un lugar más seguro, pero los férreos principios del cabeza de familia, que bajo ningún concepto quiere convertirse en un exiliado, lo impiden. Hasta que una noche una patrulla israelí toma al asalto la casa y la declara propiedad del ejército para convertirla en un privilegiado puesto de observación, conminando a los habitantes a abandonarla. Como quiera que la familia se niega a irse, aunque se resiste de manera pacífica y no violenta, siguiendo las indicaciones del padre, se establecen una serie de zonas: la planta alta será de uso exclusivo de los soldados y la familia no podrá acceder allí bajo ningún concepto, la planta baja será de uso común durante el día y, al caer la noche, la familia será encerrada bajo llave en el salón de la casa. Se inicia así una convivencia forzada llena de tensiones que dividirá a la familia, que reaccionará de formas muy distintas a esa ocupación que no tienen más remedio que soportar.

"Domicilio privado" - Copyright © 2004 GolemLa metáfora es bastante evidente y no hay que ser un lince para darse cuenta de que la casa es el mismo Estado de Israel, los soldados representan a ese ejército que toma por la fuerza de las armas lo que les conviene a sus intereses y los distintos miembros de esa familia representan las distintas tendencias de los palestinos que allí viven de enfrentarse a esa situación: desde el diálogo, la resistencia pasiva y la práctica a rajatabla de los principios de la no-violencia que representa ese padre; las ganas de abandonarlo todo y huir a un sitio mejor que encarna uno de los hijos varones, sobrepasado por los acontecimientos; o la rebeldía y la desobediencia que encarnan la hija mayor, que espía a escondidas a los soldados para sacar más información y así poder combatirles mejor; y el otro hijo adolescente, que representa la posibilidad de responder al abuso al que son sometidos con el uso del terror y que comienza a verse a sí mismo como uno de esos trágicos mártires que perpetúan el ciclo inacabable de la violencia en Israel.

La película funciona de maravilla, siendo una obra basada en la observación atenta de un fenómeno muy conocido desde una cara menos familiar, la trastienda de esa violencia, de ese conflicto. La evolución de tan desigual situación se sigue con desmesurado interés a pesar de que la película es deudora en su estilo de los peores tics del Dogma: cámara al hombro en movimiento constante que sigue los rostros de los actores allá por donde van, una pésima iluminación y una puesta en escena inexistente que desluce un tanto el resultado final. La película vale muchísimo más por el valioso mensaje que está contando que por la rutinaria y a veces pobre forma de hacerlo. Mohammad Bakri, que ya trabajó hace muchos años con Costa-Gavras en un film similar a éste ("Hanna K."), está estupendo en su papel de cabeza de familia razonable y practicante convencido de la no-violencia, seguro de que a la larga su resistencia pacífica pero firme a ser desalojados de su hogar se verá recompensada («los ocupantes siempre tratan de convencernos de que hay terroristas para justificar sus actos vandálicos, pero nosotros sabemos que no es así», declararía el actor en la rueda de prensa posterior. “El terror real es la ocupación, sea donde sea y venga de donde venga») y se nota en la combinación de actores palestinos e israelíes su implicación total en el proyecto, mucho más personal que cualquiera que hayan hecho antes («no estaban sólo interpretando», diría el director Saverio Costanzo, «sino sintiéndolo de verdad. Por eso la película es más suya que de cualquiera de nosotros: la merecen, es su película»), pero lo que verdaderamente engrandece a la cinta es su sentido de la responsabilidad: su final, abierto y que huye claramente de toda opción acomodaticia, está muy en consonancia con la realidad de lo que hoy en día se está viviendo en Israel y es una muestra de coherencia de este director el construirlo de esa forma. El film ha gustado mucho y no sería sorprendente que estuviera en el palmarés, pese a que juega en su contra su factura visual, pues tanto su mensaje como la forma en que éste penetra en el espectador es de una enorme fuerza y actualidad en este momento.

"Sur" - Copyright © 2004 Isabella Films, Zentropa Entertainment y CosmokinoAún en estado de shock por la contundencia de la propuesta anterior, entramos a ver la última película a concurso de la Sección Oficial, la holandesa "Sur" ("Het zuiden") de Martin Koolhoven. Este es un drama decididamente extraño que comienza con mucha fuerza para luego irse por los cerros de Úbeda. Cuenta la historia de Martje, la dueña de una lavandería en la que trabajan un montón de mujeres emigrantes solidarias que adoran tenerla como jefa por su bondad y sus cualidades humanas. Pero Martje tiene un problema que úun no ha sido capaz de superar: en el pasado sufrió una enfermedad que la hizo perder un pecho, y no ha sido capaz de superar psicológicamente esa pérdida. Insegura y con la autoestima por los suelos, los acontecimientos se precipitan con la llegada a la lavandería del nuevo repartidor, Loe, un tipo alegre y jovial que se interesa por ella y que a ella también le gusta desde un primer instante. El problema es que Martje es incapaz de contarle su problema a Loe y éste lo descubre de la peor forma imaginable: en pleno refocile amoroso. Su primera reacción, de sorpresa y rechazo, provocará toda una cadena de acontecimientos increíbles ya que la frágil cordura de Martje acaba por desplomarse por completo y provocará una serie de acontecimientos increíbles según Martje va perdiendo progresivamente contacto con la realidad y es incapaz de asumir las graves consecuencias de sus actos. Por allí anda también una jovencísima madre soltera, inmigrante rusa sin papeles, que no acaba de asumir su nueva condición de madre y cuyo bebé será parte del mundo de desvarío que Martje va creando en su cabeza, en un caso extremo de ‘locura de amor’. El film cae en el más espantoso de los ridículos en su tramo final, tan desquiciado en el guión como en la mente de su protagonista y ni tan siquiera el magnífico trabajo de la actriz Monic Hendrickx (una clara favorita a alzarse con el Premio a la Mejor Interpretación Femenina que hasta hoy parecía seguro en las manos de Pilar Bardem, habida cuenta de los pocos papeles femeninos de relevancia vistos en la Sección Oficial de la Seminci) fue capaz de salvarla del furioso pataleo que pudo oírse en la sala al acabar la proyección. Parte de ese pataleo se debe sin duda a que, por enésima vez, estamos ante la presencia de un producto cuya factura visual está bastante cercana al funesto Dogma (hay que ver el daño inmenso que ha hecho Lars Von Traer al cine de los últimos tiempos con su dichoso decálogo) que a más de uno nos tiene ya bastante hastiados, todo hay que decirlo. Menudo empacho.


Operación Colombo o cómo caer de lleno en la tentación de hacer una porra por parte de la prensa 'especializada'

   —Bueno, pues con esto queda inaugurada la Operación Colombo —anuncié orgulloso al resto de comensales mientras blandía una diminuta hoja de papel garabateada—. Ya no vale echarse atrás, ¿eh? Cada palo que aguante su vela… y que el Jurado reparta suerte.
   Allí estábamos, en una mesa del restaurante que lleva por nombre el del eterno detective de gabardina raída al que dio vida en la pequeña pantalla el actor Peter Falk. ¿Saben ustedes lo que ocurre si en la misma mesa se sientan casi una docena de críticos, redactores, periodistas acreditados que han estado siguiendo día a día la Seminci en la comida inmediatamente posterior al pase de la última película a concurso en la Sección Oficial? Pues es evidente: que antes de que se acaben los postres y lleguen los cafés, ya se está haciendo un cuadro con las apuestas de todos para los premios que el Jurado de Guédiguian dará a conocer mañana sábado al mediodía. Desde un primer momento quedó claro que en aquella conjura de periodistas procedentes de medios tan dignos como poco señeros de la información cinematográfica (había críticos de cine, gente procedente de la radio, de internet, de la prensa escrita ‘seria’, algún ex colaborador de cierta revista especializada y hasta algún miembro prominente de cierto festival de cine del norte de nuestro país, nada menos) no se trataba sólo de apostar por la Espiga de Oro, nada de mariconadas, sino de apostar por todas y cada una de las categorías que mañana tendrán premio. Y no es nada fácil, pues hay Espiga de Oro, de Plata y Premio Especial del Jurado, más los dos premios de interpretación, la dirección novel y el premio especial de fotografía. Nos pusimos a ello:
   —A ver, Espiga de Oro.
   —A mí ponme "Hierro 3" y "Nadie sabe" ex aequo.
   —Joer macho, dos no vale.
   —¿Puede pasar, no? En San Sebastián casi acierto un ex aequo.
   —Venga, vale. Aceptamos barco como animal acuático.
   —En Fotografía, está claro, la de Angelopoulos.
   —Ésa está fuera de concurso, no se puede votar por ella.
   —Vaya por Dios. Pues es la mejor, sin duda.
   —Menos lloriqueos y más apuestas, vamos.
   —Yo en Mejor Actor voy a votar por el Resines en "Carreteras secundarias”.
   —¿Cómo?
   —Es que Sergi Lopez en "Caminos cruzados" me lo hizo echar mucho de menos.
   —Bueno, Resines seguro que te lo agradece.
   —A ver, Espiga de Oro, "La cara oculta de la luna”.
   —Votar borracho no vale, ¿eh?
   —Pero si es la única película original a concurso.
   —Sí, ya te digo. Originalísima. En fin, cada uno es libre de suicidarse como quiera.
   —Jefe, ¿no estaría usted interesado en patrocinar en próximos años este pronóstico? Podríamos llamarlo el Premio Colombo, alternativo y tal.
   —Sí, y el año que viene, unas camisetas, no te jode.
   —¿Tenemos una categoría a la mejor churri vista en pantalla?
   —Desde luego, luego os quejaréis de que a la película holandesa de hoy se le va la olla. Pues anda que a nosotros…
   —Calla y pon cara de borrachuzo, que nos van a sacar una foto de recuerdo.
   —Mira, mira, si está fotografiando la lista de votos. ¡Parece uno de esos de las antiguas pelis de espías fotografiando planes secretos!
   —¿Pero de verdad te crees que tu editor te va a publicar esto?
   Y así sucesivamente. Coñas aparte (os juro que me he dejado en el tintero muchas más), el resultado de la porra fue el que sigue:

Espiga de Oro
"Hierro 3" (4 votos); "Todo un invierno sin fuego" (3 votos); "2046" (2 votos); "Domicilio privado", "La cara oculta de la luna" y "Nadie sabe" (1 voto). Mi voto particular: "Hierro 3"de Kim Ki-duk.

Espiga de Plata
"Todo un invierno sin fuego" (3 votos); "Hierro 3" y "Nadie sabe" (2 votos); "Domicilio privado", "Buena vida – Delivery", "Sólo un beso" y "2046" (1 voto). Mi Voto particular: "Domicilio privado" de Saverio Costanzo.

Premio Especial del Jurado
"Domicilio privado" (4 votos); "2046" (3 votos); "Nadie sabe" (2 Votos); "Todo un invierno sin fuego" y "Hierro 3" (1 voto). Mi voto particular: "2046" de Wong Kar-Wai.

Nota.- Si sumamos todos los votos de estas tres categorías, los resultados serían: "Hierro 3" y "Todo un invierno sin fuego" (7 votos); "2046" y "Domicilio privado" (6 votos); "Nadie sabe" (5 votos).

Mejor Actor
Aurélien Recoing por "Todo un invierno sin fuego". Unanimidad absoluta, aunque no os lo podáis creer: 11 votos de 11 (si no sale, le quemaremos la barba a Guédiguian, por traidor, esquirol y vendido al capitalismo).

Mejor Actriz
Monic Hendrickx por "Sur" (6 votos); Pilar Bardem por "María querida" (5 votos). Mi voto particular es para la holandesa, pero no me hago ilusiones, porque creo que este premio es seguro para la Bardem. Y no sería injusto, que conste.

Mejor Dirección Novel
Leonardo Di Cesare por "Buena vida - Delivery" (6 Votos); Saverio Costanzo por "Domicilio privado" (5 votos). Aquí me inclino por el argentino; sería injusto que "Buena Vida - Delivery" se fuera de vacío.

Premio Especial de Fotografía
"2046" gana por abrumadora mayoría: 9 votos frente a 1 para "Todo un invierno sin fuego" y otro para "Sur", la película holandesa de hoy. Este es uno de los galardones cantados del Festival y yo también me inclino por el maravilloso trabajo de Christopher Doyle.

En cuanto a Punto de Encuentro, la sección paralela del Festival, al parecer las cosas están entre la iraní "Un calor mortal bajo la maleza" (una especie de versión en el desierto de "El diablo sobre ruedas", aunque suene raro) y la co-producción venezuelo-cubana "Habana, Havana" (sobre las andanzas de un campesino cubano en La Habana), aunque hay opciones para la italiana "Dopo mezzanotte" (una especie de puesta al día de "Cinema Paradiso" que podré ver esta tarde y que ha gustado mucho al público más joven, según parece).

En fin, mañana os contaré la decisión del Jurado y quién resulta el afortunado ganador de la Operación Colombo. Quién sabe, igual acabamos de inaugurar una tradición para futuras ediciones de la Seminci. O eso, o hemos abusado del vino de la casa durante la comida.
 


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