OPINIÓN DEL PÚBLICO
José Luis Palacios Alonso
(Lista de Cine)
«Película coreana tan limpia y simple como talentosa.
Ejemplo de cómo el buen cine tiene más de imágenes que de
diálogos. Historia de soledades, de encuentro, de vida. Tras una
original idea de arranque y desarrollo, el ritmo se pierde un
poco hacia la mitad para recuperarse con fuerza (de la mano del
refortalecido protagonista) en la recta final. Una pregunta
secundaria queda en el aire: ¿existe delito cuando no se hace
daño a nadie? Hay instantes de todo tipo: dramáticos, cómicos,
poéticos... y todo ello con una cadencia silenciosa pero para
nada len-ta. Muy visual.»
Sekhet
(Lista de Cine)
«Una película muy recomendada (según mis gustos).»
Borja Sánchez Mayoral
(E-mail a la redacción)
«Posiblemente sea Kim Ki-duk el único cineasta que goce
en la actualidad de gran prestigio fuera de las fronteras de
Corea. Estudiante de arte en París, autodidacta y realizador de
once filmes en ocho años, Ki-duk es una de esas personalidades
que desde hace tiempo tiene mucho que decir. Es una lástima que
en España hasta la fecha sólo se hayan estrenado tres obras
suyas [...]. En base al retrato de dos personas solitarias (un
perfil que le gusta al autor), pero por distin-tas
circunstancias (él parece que por voluntad propia y ella porque
sufre malos tratos por parte de su marido), el director
reflexiona sobre la comunicación y la complicidad que se da
entre los seres humanos. Una aproximación sutil proyectada sobre
unos personajes silenciosos que no mantienen diálogos, pero que
tienen mucho que decirse entre ellos y que transmitirnos a
través de las miradas, los gestos y los es-tados de ánimo. Un
silencio que encaja muy bien en un joven que actúa con el sigilo
de un felino, con movimientos precisos que denotan entre otras
cosas su inspiración en la filosofía zen, una temática pre-sente
también en otros momentos de la cinta. Sorprende ver cómo
consigue el cineasta con esa simplicidad e inteligencia exponer
los conceptos de amistad, confianza, bienestar y unión entre dos
indivi-duos. Experiencias que dejan una huella permanente en
unos protago-nistas que buscan a su manera el amor y la
libertad. Por otro lado, no faltan los elementos de humor como
las fotografías que toman en las casas que “visitan”, y tampoco
está ausente la crueldad que encierra la propia realidad. El
largometraje de Kim Ki-duk consiguió convencer a distintos
sectores en la última edición de la Seminci: al Jurado del
Festival (ganó la Espiga de Oro), al Jurado Joven (obtuvo el
Premio de la Juventud), al público (fue la segunda favorita de
la Sección Oficial) y a la crítica, que igualmente la recibió
con elogios. Una unanimidad cu-riosa para una propuesta tan
insólita, y una muestra más de que su fil-mografía reciente
puede situarse entre la élite cinematográfica actual.»
Alfredo Romero
(Lista de Cine)
«¿Qué es la realidad? Pregunta mil veces formulada y
otras tantas contestadas por el cinematógrafo, sin que se haya
descubierto (por fortuna) respuesta definitiva. El surcoreano
Kim Ki-duk aporta aqui su visión con la película "Hierro 3"
(Bin-jip), premiada con la Espiga de Oro en la Seminci de
Valladolid de 2004. Ahora que estamos en tem-porada de
nominaciones, trajes de etiqueta y estatuillas brillantes, no es
mal momento para reivindicar estos festivales de menor
presupues-to que la todopoderosa academia (disculpen la omisión
de la mayús-cula). Sobre todo cuando conceden premios a
auténticas maravillas del drama terminal como "Hierro 3". Tocado
por la varita de la lucidez y de la clarividencia expresiva, Kim
Ki-duk presenta un nuevo pulso entre la "normalidad" del
consenso social, y la peculiar forma de entender el mundo de los
numerosos marginados que lo pueblan. El joven Tae-suk es una de
esas vidas errantes que deambulan de lugar en lugar, so-ñando
con espacios entre lo acogedor y lo sobrecogedor, casas vacías
pero en las que quedan los recuerdos colgados como fotos en la
pa-red, o cálidos pijamas en el armario. Como un auténtico
fantasma llena su vida con las historias de los demás, comiendo
en sus cuen-cos de arroz y viendo crecer sus plantas. Su vida
nómada acaba don-de empieza el amor, como única realidad
posible. Y lo alcanza enten-diendo la existencia poliédrica de
Sun-hwa, su realidad fragmentada de la misma forma que una
fotografía rota en pedazos y recompuesta al azar. Por el camino
se topan con la aterradora verdad de la corrupción, el engaño y
la violencia, pero sobreviven gracias a su condición de
invi-sibles allí donde abunda todo lo fluorescente. Situándose
en el extre-mo opuesto de Wong Kar-Wai, se sirve de la
austeridad para hacer una propuesta de belleza esquemática que
no envidia a la genial es-tética del director chino. Enfrenta el
ruido con el silencio casi inaltera-ble de sus personajes, la
frialdad de los espacios institucionales con la calidez de los
interiores donde parece no habitar el dolor, el sistema con los
individuos, el amor con la esclavitud de la vacuidad moderna. Si
no pierde la cabeza, estamos ante uno de los genios
cinematográfi-cos de todos los tiempos. "Hierro 3" lo
certifica.»
Imágenes de "Hierro 3" - Copyright © 2004 Happinet
Pictures, Kim Ki-duk Film y
Cineclick Asia. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos
reservados.
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