49º SEMANA INTERNACIONAL DE CINE DE VALLADOLID
LA BUTACA - Revista de Cine


COBERTURA DE LA 49ª EDICIÓN DE LA SEMINCI
                                          22 - 30 Octubre 2004

 

 

 

 

 

 

 


 

PELÍCULAS   CRÓNICAS   PALMARÉS

DOPO MEZZANOTTE (DESPUÉS DE MEDIANOCHE)
(Dopo mezzanotte)


cartel
Dirección y guión: Davide Ferrario.
País:
Italia.
Año: 2004.
Duración: 92 min.
Género: Comedia.
Interpretación: Giorgio Pasotti (Martino), Francesca Inaudí (Amanda), Fabio Troiano (Angelo), Francesca Picozza (Barbara), Pietro Eandi (Abuelo de Martino), Andrea Romero (Propietario fast food), Gianpiero Perone (Bruno), Francesco D'Alessio, Gianni Talia, Andrea Moretti.
Producción: Ladis Zanini.
Música: Banda Iónica, Daniele Sepe y Fabio Barovero.
Fotografía:
Dante Cecchin.
Montaje: Claudio Cormio.
Diseño de producción: Francesca Bocca.
Vestuario: Paola Ronco.
Estreno en Italia: 23 Abril 2004.
Estreno en España: 5 Enero 2005.

CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico

Emociones enfriadas por la cinefilia

  Promocionada como el nuevo "Cinema Paradiso" del siglo XXI, esta comedia de tono romántico vuelve a rendir homenaje al Séptimo Arte. Nueva mirada a los primeros momentos del cinematógrafo, y en espe-cial a Buster Keaton, a quien Ferrario le dedica la película: en él bus-ca toda la fantasía, el lirismo y la capacidad de asombro que entonces tenía el celuloide.

  Nada mejor que un Museo del Cine –en este caso de Turín– para contar esa historia, inmersa en otra más personal. Allí trabaja como guarda Martino, hombre solitario que vive en un mundo de sueños e inocencias, el de su idolatrado Keaton: de sus películas ha tomado su estilo de vida –incluida la habitación en la que vive– y también su ma-nera de entender el amor. Junto a su pasión por el cine, guarda celo-samente un secreto: su amor platónico por Amanda, una chica que trabaja en una hamburguesería y que aspira a una vida mejor. Angelo es novio de la chica y ladrón de coches de ocupación, y verá cómo un encuentro ocasional entre Amanda y Martino cuando ella huye de la policía da pie a un amor a tres bandas difícil de resolver.

  Un narrador omnisciente y omnipresen-te comienza contándonos cómo en los comienzos del cine interesaban más los lugares que los personajes, en un intento por atrapar la realidad y satisfacer la cu-riosidad de un espectador perplejo ante el ferrocarril que se le venía encima. Nos habla después de la comedia y el cine de entretenimiento, con figuras como Kea-ton, del que el director italiano introduce varias secuencias: era un cine que ense-ñaba para la vida, cosa que –según él– se echa falta en la actualidad. Por eso, convierte a Martino en cineasta, con un peculiar corto que le servirá de declaración de su amor por Amanda. Así, el espectador asiste a toda una historia del cine y a la formación de su lenguaje con imágenes, hasta llegar a la Nouvelle Vague france-sa, también con su correspondiente guiño argumental a Truffaut y su "Jules et Jim".

  Pero, por encima de esta lección de cine y de lo prolífico de las refe-rencias, lo cierto es que Ferrario no logra capturar la magia ni la emo-ción que atribuye al cine, y la historia de amor no se despega de la frialdad impuesta por la erudición cinematográfica. Giorgio Passotti no logra trasmitir la hondura y el sentimiento contenido de Keaton: la sobriedad de sus gestos no pasan de muecas vacías, y sus torpes movimientos carecen de la gracia de su maestro. Se agradece la in-tención de recuperar la humanidad del cine y el esfuerzo por crear at-mósferas de ensueño, e incluso la reflexión en torno a la vida como re-alidad más rica y superior a lo que el cine no se puede ofrecer. Sin embargo, la continua presencia del narrador, las mediocres in-terpretaciones, y una puesta en escena artificiosa impiden al espectador que se meta de lleno en la historia y goce de ella. En cierta medida, parece que la cinefilia ha sepultado la vida y le ha quitado su frescura.

  Intencionadamente arranca con un mon-taje paralelo de historias que confluyen conforme avanza la trama –al estilo del cine mudo–, cuando la cámara pronto co-ge libertad de movimientos y se desen-tiende de la composición de los planos en un intento de aportar verosimilitud –como hicieron las Nuevas Olas desde fi-nales de los años 50–. Es parte de la ob-sesión del director por rendir tributo a los distintos movimientos del cine: Ferrario construye una mezcla de estilos cine-matográficos difícilmente compati-bles, tanto en la forma como en el fondo, por ejemplo al tratar el amor. Mar-tino y Angelo encarnan así modos distintos de entender el cine y la vida: el primero encarna el gusto por la cámara fija, o el amor ingenuo pero caballeroso y profundo; el segundo se convertirá en paradigma de la cámara móvil que sale a la ciudad para retratarla, o del amor sexual y libre de compromiso. Y en ese dilema cinematográfico-vital, será Martino quien ilumine a Amanda al recordarle el final de la historia de Truffaut, en referencia a la exclusividad en el amor. Es también la apuesta de Ferrario.

  Gustará a los cinéfilos aunque no llegue entusiasmar; estuvo en la sección Punto de Encuentro de la pasada Seminci, pero en absoluto podemos compararla al inolvidable film de Tornatore.

Calificación:


Imágenes de "Dopo mezzanotte (Después de medianoche)" - Copyright © 2004 Rossofuoco. Distribuida en España por Sherlock Films. Todos los derechos reservados.

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