50º FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN
      
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Fotos © 2002 Eñaut Mateos Gómez. En colaboración con
Ciberanika.com

 


50º FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE
DE DONOSTIA - SAN SEBASTIÁN
19 - 28 Septiembre 2002

 CRÓNICA DEL VIERNES 20

Mateo Sancho Cardiel, San Sebastián

  Glorioso ha sido el día de hoy para los aficionados al cine en San Sebastián. La Sección Oficial, tras su notable arranque, ha elevado su categoría al sobre-saliente muy alto gracias a dos películas que nos han hecho respirar el aroma de las mejores esencias del Séptimo Arte, que nos han hecho sentir por fin este festival como una celebración de genialidad cinematográfica y no como la maratón a prueba de los más duros estómagos que venía siendo habitual.

Cartel de "Lugares comunes"  A las nueve de la mañana se presentó la ex-quisita, sutil y humana película de Adolfo Arista-rain “Lugares Comunes. La Concha de Oro que logró con “Un lugar en el mundo” y la de Plata con “Martín (Hache)” son el único atenuante, la impensable excusa que podría dar el jurado para no incluir en el palmarés esta obra maestra que defendieron unas horas más tarde sus dos prota-gonistas y el propio director en una rueda de pren-sa apasionante. En ella, los asistentes fuimos conscientes de cómo las películas de Aristarain son así porque reflejan fielmente la mente del pro-pio director. Ameno y sincero, se mostró orgullo-so de la acogida de su nuevo filme y lo describió como “la charla que mantengo yo con mis amigos cuando nos reunimos y, con dos o tres copas de vino, vamos hablando de economía o política”. Y, efecti-vamente, Argentina es un país en el que estos dos aspectos acaparan todas las conversaciones. La nacionalidad del filme hizo inevitable también que salie-ra a colación la crisis en la rueda de prensa justo en un momento en el que el cine ofrece grandes obras de artesanía. A los éxitos críticos y populares de “Nueve Reinas”, “El hijo de la novia” y “El mismo amor, la misma lluvia” habrá que sumar pronto el de “Lugares Comunes”, una concatenación de un cine sencillo y tremendamente brillante que es vista por Luppi como un rayo de esperanza “entre toda la mugre y el barro en la que se ha hundido la política y la economía de nuestro país”. Aristarain, por el contrario, se negó a relacionar la explosión de talento con la crisis que, según mencionó, corroborando lo dicho en la película, “lleva existiendo muchísimos años” y rompió una lanza a favor de la individualidad artística diciendo que “no creo en los movimientos artísticos relacionados con un contexto social. No creo en la nouvelle vague como colectivo, sino como creadores individuales que plasmaron sus ideas en los medios de los que disponían, de la misma manera que yo no me incluyo en un grupo de autores argentinos”. Y es que, a la vista de su filmografía, Arista-rain es un cineasta desafortunadamente solitario en su búsqueda de la auten-ticidad del ser humano. “No trato de categorizar. Sólo expongo temas, distintas opiniones y dejo que el espectador extraiga sus propias conclusiones”.

Imagen de "Winter song"  Después de que esta cinta superara con impre-sionante comodidad las exigentes expectativas que todo el mundo tenía puestas en ella, llegó el cine iraní y, con su modestia y su sencillez, dejó boquiabiertos a aquellos que nos atrevimos a dis-frutar de una cinematografía tan inaccesible y ro-deada de prejuicios. Con el talento de un Zhang Yimou y el presupuesto de una película Dogma, el director Farhad Mehranfar consiguió encajar, tras presentar sus dos películas anteriores en Zabaltegi con excelentes resul-tados, su nueva obra, Winter song en la competición y, con tan sólo noven-ta minutos, consiguió colocarse como una cita ineludible para el cuadro de ho-nor. La minimalista historia de una maestra que deberá acostumbrarse a la hostilidad que la naturaleza ofrece en el medio rural para, en el periodo de un año, descubrir su gran belleza y alfabetizar simultáneamente a cuatro niños es narrada con la sencillez y la ductilidad de los grandes maestros. El director insistió en la rueda de prensa que “es una historia universal, que puede pasar en cualquier país” y no quiso relacionar en absoluto su fábula por desgracia realista con la situación política actual de diferenciación entre Oriente y Occi-dente, sino que “más bien podría ser una comparación entre la pobreza del Sur y la riqueza del Norte”, aunque no desaprovechó la ocasión de denunciar cómo en su país “la información de los medios y la educación nos llega filtrada por el Gobierno, de modo que no tenemos una visión completa de lo que sucede con la Humanidad”. Con esa afirmación, muchos estuvimos a punto de repetirle sus propias palabras: que es una constante universal. Algo que ya hemos casi per-dido, sin embargo, en nuestro entorno, en el contacto tan directo con la natura-leza que, como él dijo, “en mis películas es sumamente importante, pues la modernidad sólo ha traído estrés y destruye la naturaleza”.

Imagen de "Un hombre sin pasado"  Agradecidos por la serenidad y el misticismo que respiraba tanto su película como la dialéctica de su director, volvimos a introducirnos en nuevas historias cinematográficas para toparnos en Za-baltegi con el insobornable estilo de Aki Kauris-mäki, precedido por un buen resultado y varios premios en Cannes y que pocos se atrevieron a criticar aquí en San Sebastián, “Un hombre sin pasado”. Por último, y también tras su paso por La Croisette, Michael Win-terbottom presentó “24 hours party people”, el documental musical de rigor que, sin embargo, en esta ocasión fue personal, acertado y, a ratos, demasia-do específico. Aunque apto para todos los públicos, por el valor universal de la buena música, los más jóvenes no llegamos a entender, aunque pudimos cono-cer levemente, el ambiente de desfase y trilogía sexo, drogas y rock and roll de Manchester en los años setenta y principios de los ochenta. Winterbottom, como excelente director que es, condimenta todo el potencial de esta cinta con una reconstrucción de los hechos simpática e inteligente, con humor y cono-cimiento del lenguaje visual y, aunque alarga finalmente su duración, nos ofrece un producto refrescante que cierra amablemente un día pleno y altamente sa-tisfactorio.

Días: 19 - 20 - 21 - 22 - 23- 24 - 25 - 26 - 27 - 28


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