50º FESTIVAL DE SAN SEBASTIÁN
      
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Fotos © 2002 Eñaut Mateos Gómez. En colaboración con
Ciberanika.com

 


50º FESTIVAL INTERNACIONAL DE CINE
DE DONOSTIA - SAN SEBASTIÁN
19 - 28 Septiembre 2002

 CRÓNICA DEL DOMINGO 22

Mateo Sancho Cardiel, San Sebastián

  El domingo, día de descanso, fue aprovechado por este festival para aglome-rar programación ineludible en un tiempo récord, con algún que otro imprevisto y, eso sí, con complacencias notables.

Isabelle Huppert en "La vida prometida" (La vie promise)  Por primera vez en todo el festival, la Sección Oficial fue insatisfactoria, y para estrenarse deci-dió ponerse de largo y lanzar tres películas, con una sesión extraordinaria a las cuatro de la tarde. Pero vayamos por partes. En primer lugar, la re-putada actriz Isabelle Huppert presentó su nue-va cinta, después de triunfar el año pasado con “La Pianista”. En esta ocasión, se metió en la piel de una mujer que ejerce la profesión más antigua del mundo y el disparate resultó ser de campeonato. Atónitos ante tal despro-pósito, especialmente los que cumplieron la ardua misión y aguantaron la pelí-cula con profesionalidad hasta su desdeñoso final, fue abucheada, pataleada y maltratada con toda justicia. El camino de redención a la francesa no consiguió convencer ni al más voluntarioso, y su actriz protagonista acudió a San Sebas-tián para defender lo indefendible. Con su actitud arisca y tajante con la prensa no consiguió solucionar mucho el panorama y lo mejor para olvidar fue asistir a la siguiente proyección oficial.

  Procedente de Rusia, “El amante” trajo una propuesta muy interesante que, sin embargo, quedó pobre de resultados. El tormento obsesivo de un viudo por descubrir todos los detalles de la infidelidad de su difunta esposa ofrecía mo-mentos de cine auténtico, pero se desmoronaba con secuencias que llegaban a resultar hasta risibles. Con una interpretación más que destacable de su pro-tagonista masculino, él y el resto del equipo respondieron con la afabilidad del anonimato a las pocas preguntas que se hicieron en su correspondiente rueda de prensa. Porque claro, todo el mundo se había reservado para el aconteci-miento del día, el primer aviso que tenemos de que estamos en el cincuenta aniversario del festival y hay que celebrarlo. Un premio especial para Francis Ford Coppola, que recogió ayer por la noche en la plaza de toros de Illumbe y que hoy era presentado ante la prensa.

  La sala llena hasta la bandera, las cámaras predispuestas a no dejar escapar ni un detalle que surgiera de este carismático director. Todos tenían alguna ra-zón para asistir con fervor a esa conferencia, y es que la carrera del señor Coppola da para mucho: desde el fanático de la saga de “El Padrino” hasta el profesional de la actualidad por su papel de productor en la tailandesa “La le-yenda de Suriyothai”, pasando por el admirador de las adaptaciones de Gris-ham y “Legítima defensa”, el cine antibelicista con toques filosóficos de “Apo-calypse Now”, el guión ingenioso plagado de tensión de “La conversación”, la comedia psicodélica de “Peggy Sue se casó”, el cine de bajo presupuesto de “Rebeldes” o “La ley de la calle”, el musical extravagante de “Corazonada”, la recuperación romántica del mito de “Drácula”...

Cartel de "Apocalypse now redux"  El caso es que la gente se agolpaba en una rue-da de prensa que empezó con puntualidad y que enseguida cobró fuerza gracias a la oratoria de Don Francis. Entre aplausos de reconocimiento y preguntas banales de admiración, Coppola nos habló de su próximo y ambicioso proyecto, “Me-galópolis”, una película en la que promete autoría ya que reconoce que “nunca estoy fuera de ries-go”. En esta ocasión es “una épica historia de gángsters en Nueva York. Tengo mucha esperan-za en este proyecto”, comentó, “y en seguir ha-ciendo películas en el futuro”. Un futuro que él avecina duradero, puesto que renueva su carrera volviendo a escribir sus guiones, como en los tiempos de “La conversación” o “Llueve sobre mi corazón”, ganadora de la Concha de Oro, y que, en términos generales, afronta con optimismo para el resto de la Humanidad. “Mi visión sobre el futuro es muy positiva, emocionante y muy esperanzada por el genio de los seres humanos”, dijo con un tono casi mesiánico, y acabó por decir que "utopía es un término al que todavía creo que podemos aspirar”. Palabras de esperanza dentro de un panorama de desola-ción e histeria tras los ataques del 11 de septiembre que, por supuesto, hicie-ron acto de presencia en el cuestionario, algo que ya empieza a convertirse en una molesta constante. Prefirió no ofrecer una posición muy comprometedora al respecto, aunque sí comentó cómo “si me quiero informar bien, no he de conformarme con la información de los medios, sino acudir a los libros” y que le afectó de manera personal puesto que “mi próxima película se estaba rodan-do cuando el World Trade Center fue atacado”. Y así, con ese saber estar, con esas tablas con el micrófono y esa paciencia con las preguntas poco avispa-das del personal, con su traje azul y su poblada y ya muy canosa barba, des-pidió el que sin duda será, por obra y gracia de su genio y figura, uno de los momentos más recordados de esta edición.

Imagen de "Whale rider"  No así la proyección de una tercera película en la Sección Oficial de este Domingo Sangrien-to (presentada, por cierto, simultáneamente a ésta y con buena acogida), una folklórica, previsi-ble y blandengue película neozelandesa que, para sorpresa de muchos, entusiasmó a un público que aplaudió a rabiar a su directora, Niki Caro. “Whale rider” no era sin embargo más que la simple historia de una niña que trata de romper las tradiciones machistas que ciegan todavía la mente de su venerable abuelo. Con alguna imagen bella de las ballenas y las costas de las antípodas, la película tenía un visionado fluido pero olvidable.

  Menos mal que Zabaltegi volvió a dar en el clavo con la película “Balzac y la joven costurera china”, la adaptación de uno de los libros de más éxito en el último año y que conquistó los corazones más duros de la crítica e hizo llorar al siempre más predispuesto público. Sensible y colorista, una nueva pieza maestra para este magnífico puzzle en que se está convirtiendo la quincua-gésima edición del certamen Donostiarra, en el que, por primera vez, con sorpresa y orgullo, siento que se me gastan los halagos.

Días: 19 - 20 - 21 - 22 - 23 - 24 - 25 - 26 - 27 - 28


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