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Rubén Corral, San Sebastián Y tres... Quizá para compensar la ausencia de figuras en la edición del año anterior, tan perjudicada por los atentados contra las Torres Gemelas del 11 de septiembre, en esta quincuagésima edición han sido tres los especiales pre-mios Donostia a toda una carrera cinematográfica: Dennis Hopper y Jessica Lange pasaron por aquí echando pestes –como Francis Ford Coppola– del gobierno estadounidense, y el tercero en discordia es un británico. El excelente actor Bob Hoskins, responsable de la genial creación del protagonista de “El viaje de Felicia” (Felicia’s journey, Atom Egoyan, 1999) recogía a las nueve de la noche el premio ante el asentimiento generalizado, y ante la sensación de que mientras algunos actores, como los galardonados en esta edición históri-ca, se han tomado en serio la calidad del premio, otros –Julie Andrews y, sobre todo, Warren Beatty– han evitado premeditada e injustificadamente recoger el premio que todavía les espera desde la edición del año pasado. En cualquier caso, me permitirán que opine que ni siquiera el director de “Rojos” ni la niñera ñoña de “Sonrisas y lágrimas” están a la altura de otros insignes receptores de este premio: Gregory Peck, Claudette Colbert, Robert Mitchum, Glenn Ford, Jeanne Moreau, Bette Davis... Tampoco, si se quiere, está en ese club de ele-gidos Bob Hoskins, pero es que tampoco lo estaba Michael Douglas y nadie puso un pero a unos premios que, a estas alturas, se van revelando como me-ramente publicitarios.
También ha competido una película alemana. Con los precedentes habidos –en sección oficial basta remitirse a “Alaska.de” hace un par de años, y en la sección paralela no hay más que mirar “Scherbentanz” en esta misma edición–, el nivel de esperanzas para el cierre de la sección oficial era más que mínimo. Sin embargo, la película posee mimbres para hacer una buena pelícu-la. Hay actuaciones más que correctas, un uso cerebral del vídeo digital y, sobre todo, un argumento con posibilidades. La lástima es que le sobran unos veinte minutos de metraje. Sin ellos, estaríamos ante una clara favorita para lograr algún premio en el palmarés de mañana.
Tampoco faltarán a la fiesta –es de imaginar– “Aro Tolbukhin”, el experimento cofirmado por Agustí Villaronga, Lidia Zimmermann e Isaac P. Racine, sin duda carne de “Premio especial del jurado por su valentía a la hora de combinar blablablá”. Sería aplaudido con satisfacción por buena parte de la crítica espa-ñola un premio para la película mil veces vista de Adolfo Aristaráin, “Lugares comunes”, o incluso para la rusa “Lubovnik”, que me cuentan cayó tan bien como “Together” en el heterogéneo grupo que conforma el jurado capitaneado por Wim Wenders. En una opción accesible, fácil, es muy probable que tam-bién se asome Paul Schrader por el palmarés con “Desenfocado” o le den un premio a la iraní “Una canción para el invierno”. Más complicado es que se va-lore, porque ya hace tiempo que no se hace –ahora que, precisamente, mejor se hacen las cosas en ese entorno–, la película Dogma “Te quiero para siem-pre”, que es lo mejor que hemos visto por estos lares, al menos en sección oficial a concurso. Y en Zabaltegi, ya conocemos el premio “Made in Spanish” que ha otorgado el jurado presidido por Francisco Lombardi –que, por A, por B o por C, está todos los años en San Sebastián– a la estadounidense “Raising Victor Var-gas”, de Peter Sollet, un film que no hemos visto pero del que hemos recibido alguna información muy positiva. La mención especial del jurado es para “El juego de la silla”, de la argentina Ana Katz. Se queda fuera del palmarés la buena película de Adrián Caetano “Un oso rojo”, que tan bien recibida fue en una sección paralela del pasado festival de Cannes.
Se cierra el día de hoy con aroma francés... En lo que concierne a “8 muje-res” (8 femmes, François Ozon, 2002) las vibraciones son muy positivas. Bajo un manto de supuesta intrascendencia, el director de “Bajo la arena” (injusta-mente ninguneada en este festival hace dos años), nos planta un divertimento iconográfico en forma de musical de misterio basándose en una obra del –toda-vía poco conocido– dramaturgo Robert Thomas que nos hace pasar momen-tos inolvidables y, sobre todo, muy placenteros. El cierre a la sección oficial –aunque no a concurso– también huele a Francia. Es “Décalage horaire”, protagonizada por Juliette Binoche y con Danièle Thompson (la directora de la recomendable “Cena de Navidad”) como realiza-dora. Mientras nos comemos las uñas esperamos, cuando menos, olvidarnos de tanto cine hecho con material de derribo que hemos tenido que soportar. Pedimos a gritos –creo– cine de evasión. Días: 19 - 20 - 21 - 22 - 23 - 24 - 25 - 26 - 27 - 28 © 2002
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Ángel Castillo Moreno. Valencia (España). |
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