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ALL OR NOTHING

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Dirección y
guión: Mike Leigh.
Año: 2002.
Países: Reino Unido y Francia.
Duración: 128 min.
Interpretación: Timothy Spall (Phil
Bassett), Lesley Manville (Penny Bassett), Alison Garland
(Rachel Bassett), James Corden (Rory Bassett), Ruth Sheen
(Maureen), Marion Bailey (Carol), Paul Jesson (Ron), Kathryn
Hunter (Cécile), Sally Hawkins (Samantha), Helen Coker (Donna),
Daniel Mays (Jason), Ben Crompton (Craig), Robert Wilfort (DR.
Griffths).
Producción:
Simon Channing-Williams.
Música:
Andrew Dickson.
Fotografía: Dick Pope.
Montaje:
Lesley Walker.
Diseño de producción: Eve Stewart.
Dirección artística:
Tom Read.
Vestuario: Jacqueline Durran.
Estreno en USA: 25 Octubre 2002. |
CRÍTICA
por
Mateo Sancho Cardiel
Valoración:
    
Constante en sus
inquietudes, en sus retratos crudos de la realidad de las clases
medias-bajas de Inglaterra,
Mike Leigh
ha presentado su nueva pelícu-la, “All or nothing”,
un relato social que prescinde de toda técnica narra-tiva,
incluso del ritmo, para, por su sobriedad y su perfecto verismo,
ro-zar el documental y remover nuestros estómagos
con una fría contención.
Es esa contención, esa visión tan real como la vida misma, que se
deshace de cualquier triqui-ñuela cinematográfica, lo que convierte
a “All or nothing” en un filme tremendo, grandioso en unas
propuestas que se encuentran en el extremo opuesto al
entretenimiento. La cámara de Leigh es una mirada gris, abúlica,
desesperada por la existencia de rutinas tan dolorosas,
escalofriantes y oscuras como las de Penny, Phill, Cécile, Mau-reen,
Donna, Carol o Ron, por citar sólo los más representativos. Una
comuni-dad de vecinos que vive en sus deprimentes moradas y que
siguen en su vida por pura inercia, por una falta de oportunidades y
de motivaciones que no ali-menta el optimismo y deja los lazos
familiares, el cariño, el apoyo y el amor en un estado latente.
Durante más de dos horas, pasean por la pantalla la
desgracia y el horror humano sin ningún propósito de cambio,
sin ningu-na luz que aclare sus vidas. Y sufrimos con ellos porque
nos damos cuenta de que aquéllo existe, es auténtico. No es ningún
guión dramatizado, sino una tra-gedia diaria que, además, no tenemos
tan lejana, es consecuencia del mundo en que vivimos y del que todos
somos partícipes.
La técnica de
Leigh, consistente en dar unos esbozos mínimos de la historia para
que luego ella se embadurne de normalidad con la improvisación,
alcanza aquí límites punzantes, que causan en el espectador
verdadera angustia y que nos lleva en un viaje emotivo hacia una
catarsis liberadora no del todo concesi-va, pero al menos
esperanzadora, y que busca su razón de ser no en la ilusión de unos
sueños irrealizables, sino en la apreciación del sentimiento que nos
ro-dea y que, para los personajes de esta película, es lo único a lo
que aferrarse.
El mensaje que Leigh lanza con su nueva obra, cercana a la
genialidad de su anterior “Secretos y Mentiras”, es, al igual que en
aquélla, tremenda-mente sensible, satisfactoriamente universal. Es,
al fin, un canto a la condición humana y a su
carácter de animal social y comunicador, a la familia y al amor como
innatos y verda-deros baluartes para las adversidades coti-dianas.
Pero se percibe en su estilo, pasados los años, un regusto más
amargo, una prolongación de lo crepuscular en sus fil-mes, cierta
timidez por dejar paso a los momentos felices. Eso sí, sigue
con-tando con repartos que hacen de la naturalidad su poderosa arma
interpretativa y que, como habituales en la filmografía del
director, empiezan a conformarse como uno de los actores más
excelsos del cine mundial. Nombres como
Ti-mothy Spall,
Lesley Manville,
Alison Garlan
o
Ruth Sheen
se elevan con estas películas y descubren otra cara del mundo del
cine. La cara más profe-sional, más inquietante, pero también menos
agradable para el público. Porque “All or nothing” es una película
que deja el ánimo maltrecho, pero la reflexión estimulada. No se
centra tanto en su calidad de pieza cinematográfica como en su labor
de mensaje vital, y por cumplir esta difícil ambición con brillantes
resultados, no hay más que dos palabras para describirla: obra
maestra.
Imágenes
de "All or nothing" - Copyright © 2002 Thin Man Films, Cloud Nine
Films, Les Films Alain Sarde y Studio Canal. Fotos por Simon Mein. Todos los
derechos reservados.
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© 2002
LaButaca.net - Revista de Cine.
Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
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