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BOWLING FOR COLUMBINE


Dirección y guión: Michael Moore.
Países: USA y Canadá.
Año: 2002.
Duración: 123 min.
Género: Documental.
Intervenciones: Arthur A. Busch, George W. Bush, Dick Clark, Barry Galsser, Charlton Heston, Marilyn Manson, John Nichols, Chris Rock, Matt Stone.
Producción: Michael Moore, Charles Bishop, Jim Czarnecki, Michael Donovan y Kathleen Glynn.
Música: Jeff Gibbs.
Fotografía: Brian Danitz y Michael McDonough.
Montaje: Kurt Engfehr.
Estreno en España: 21 Marzo 2003.

CRÍTICA por Leandro Marques

 Pánico y locura en el mundo

  Toda una historia de la locura; difícil de entender, de ponerle palabras e imá-genes, capaz de hacer llorar, de erizar la piel, de provocar carcajadas, pero so-bre todo indignación y dolor. "Bowling for Columbine" se propone nada menos que explorar sobre la racionalidad y sensibilidad de la sociedad norteamerica-na, con la idea de llegar a alguna conclusión sobre la locura asesina y la paranoia armamentística que cada día se pone de manifiesto en su seno, con estadísticas que no tienen igual en el mundo, con muertes hacia adentro, de norteamericanos por norteamericanos, y guerras hacia fuera, contra quien sea que otorgue esa posibilidad.

  Es mucho y a la vez poco lo que puede exi-gírsele a un film documental antes de comenzar a verlo. Pero siempre se espera el cumplimiento de algunas cuestiones básicas, que permitan al me-nos sostener el eje del relato y mantener al es-pectador tan atento como dispuesto a seguir dia-logando activamente con las imágenes. Sin du-das, un documental debe respetar su condición básica de género, es decir, tomar una posición política acerca del tema tratado, sin que eso sue-ne a imposición, y preocuparse a la vez por invitar al espectador a ingresar en el mundo que relata, a interpelarlo, a llevarlo a crear su propia posición y mira-da. Suele suceder que el relato documental no siempre reúne para sí esta doble condición básica, y el resultado –al contrario de una cinta de ficción, que para atrapar a su público no necesita correr demasiados riesgos– es con fre-cuencia la ruptura brusca de ese intento de diálogo, el abandono, o bien el en-sueño, por parte del espectador.

  En esta oportunidad, la travesía del notable realizador Michael Moore ("Ro-ger & Me") sobrepasa todas las exigencias previas, desborda cualquier expec-tativa. Moore es un gordo simpático, con gorra de algún equipo de béisbol, na-cido en Michigan (una de las cunas de los asesinatos en masa), que le pone su cuerpo al documental, además de su increíble ingenio para acertar siempre el ángulo de enfoque desde el que se propone encontrar respuestas donde apa-rentemente no las hay: ¿Por qué los norteamericanos estamos tan locos, so-mos tan violentos, somos capaces de ponerle un arma en la mano a un niño, el mismo que después se vuelve adolescente y decide matar a cuantos se le cru-cen a la salida de la escuela? ¿Por qué tenemos tanto miedo, vivimos paranoi-cos, pensando que siempre estamos a punto de ser atacados, por el Mal, por lo desconocido, por los negros, los hispanos, por cualquier otro? Ésas son al-gunas de las preguntas que se plantea el realizador en su recorrido. Y una aclaración: este film es apto y válido para cualquier ser humano no norteameri-cano interesado en entender mejor por qué las cosas no funcionan como de-berían.

  Frente a estas preguntas ocultas, no oficiales, planteadas como eje de su investigación, Moore decide hacer una cosa, simplemente y no tanto: les pone voz y cuerpo. Él mismo recorre las se-des de las últimas masacres –Oklahoma, Michi-gan, Flint–, entrevista a sus sobrevivientes, en-frenta a sus responsables, rastrea en la historia, busca e investiga en todos los rincones posibles. Siempre, en la interacción con sus entrevistados, el realizador elige la pregunta justa, el silencio oportuno, y si la cosa se pone demasiado emotiva, la palmada exacta. Al director le sobran pasión y dedicación para entregar su compromiso en cada tramo de la cinta, y por si fuera poco, combina con maestría, no sólo en sus entrevistas sino a lo largo de todo el film, el respeto que requiere el tratamiento del tema, su constante abordaje a muertes de inocentes, con un humor y una ironía que despertará carcajadas insó-litas, absurdas. Porque son las risas de la impotencia e incredulidad frente al horror.

  "Bowling for Columbine" fusiona con exactitud la escalofriante sentencia de la realidad del documental con la magia narrativa de la ficción. Uno puede per-derse entre las imágenes a lo largo de las dos horas del relato, estar ahí, co-nectado con su radiante visualidad, con la intensidad rítmica de su narración. La película se dedica al registro de la crueldad, no de los asesinos en sí, sino de los mecanismos que ponen en juego medios de comunicación, políticos y grandes empresas para sacar millonario provecho de la fragilidad y miedo de los hombres. Las noticias se dedican a llenar las cabezas de miedo, paralizan, obligan a no querer salir, a encerrarse. Los políticos prometen seguridad frente a cualquier amenaza, otorgan el derecho a portar armas, las mismas con las que los ciudadanos terminan matándose entre sí. Las empresas, venden, ven-den, venden. “Mientras más miedo tienes, más consumes. Y después, la culpa de todas las masacres me la echan a mí, porque es lo más fácil”, explica Ma-rilyn Manson, la estrella de rock más temida, porque dice y hace lo que quiere.

  No se puede describir punto a punto cada pa-saje del film, pero sí asegurar que varios de ellos son deliciosamente imperdibles. Moore nunca se detiene, derrocha humanidad y enojo, pero jamás pierde la compostura estética. Siempre se expo-ne, deja clara su mirada, sabe quiénes son sus “enemigos” en esta lucha, sabe cómo abordarlos. No ignora su lugar, no cae en golpes bajos, no quiere imponer su pensamiento a su au-diencia. Tira una pregunta tras otra, pero sus bombardeos no matan sino que arrojan cuestionamientos, reflexiones que pueden ser tomadas por el espectador o no. Frente a un panorama desolador, frente a tanta muerte y guerra sin sentido, frente al poder cada vez más dictatorial de los poderosos, ¿nada puede hacerse?. Michael Moore es optimista, su cámara y su cuerpo le sirvieron para demostrar que no todo está perdido. Y hay muchos como él.


Imágenes de "Bowling for Columbine" - Copyright © 2002 Alliance Atlantis, Salter Street Films y Dot Eat Dog Films. Distribuidora en España: Alta Films. Todos los derechos reservados.

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© 2003 LaButaca.net - Revista de Cine. Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
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