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EL PIANISTA

(The pianist)


Dirección: Roman Polanski.
Países: Francia, Alemania, Reino Unido, Polonia, Holanda.
Año: 2002.
Duración: 148 min.
Interpretación: Adrien Brody (Wladyslaw Szpilman), Thomas Kretschmann (Capitán Wilm Hosenfeld), Daniel Caltagirone (Majorek), Frank Finlay (El Padre), Maureen Lipman (La Madre), Emilia Fox (Dorota), Ed Stoppard (Henryk), Julia Rayner (Regina), Jessica Kate Meyer (Halina), Ruth Platt (Janina).
Guión: Ronald Harwood; basado en la novela "El pianista del gueto de Varsovia" de Wladyslaw Szpilman.
Producción: Roman Polanski, Robert Benmussa y Alain Sarde.
Música: Wojciech Kilar.
Fotografía: Pawel Edelman.
Montaje: Hervé de Luze.
Diseño de producción: Allan Starski.
Dirección artística: Sebastian T. Krawinkel.
Vestuario: Anna B. Sheppard.
Estreno en España: 13 Diciembre 2002.

CRÍTICA por Mateo Sancho Cardiel
Valoración:

  Roman Polanski es, sin duda, un director brillante, subversivo, oscurantista, malsano y provocador. Un verdadero artista de la cinematografía que durante más de cuarenta años nos ha ido regalando obras maestras, piezas de vehe-mente lenguaje visual y tumultuosos contenidos como “El cuchillo en el agua”, “Repulsión”, “La semilla del diablo”, “Chinatown”, “Tess” o “La muerte y la don-cella”. Una personalidad única en el mundo del espectáculo, una delicia en el panorama actual que, por su impresionante trayectoria, parece haber logrado la capacidad de irrefutable.

  Siempre ha sido un personaje con un halo de leyenda, con el que la tragedia se ha cebado, turbador y atormentado, apátrida y exiliado, y precisamente por su capacidad de plasmar todo ese retorcimiento mental en su estilizado celu-loide, ha conseguido resultados tan fantásticos, galardones en todo el mundo e incluso el ocasional reconocimiento del público. Para su última película, “El pianista”, vuelve a recurrir a sus fantasmas personales y desarrolla el argumen-to en Varsovia, en la Segunda Guerra Mundial. Es decir, otra vuelta de tuer-ca al holocausto judío que, después de ser una inagotable fuente de va-riaciones, de tener una inquietante calidad multilateral, ha vuelto a su zona cero, a sus inicios, a la “La lista de Schindler”.

  A pesar de estar basada en la novela “El pia-nista del gueto de Varsovia”, Polanski plasma en su adaptación los fantasmas personales en una estética que mezcla la fantasía onírica con el horror, nos sumerge en las ilustraciones de un cuento de hadas lúgubre y aterrador, en los re-cuerdos de una infancia dinamitada por la guerra. La recreación está tan sumamente cuidada, es tan soberbiamente cinematográfica que, por un momento, hace olvidar que lo que aporta esta cinta al subgé-nero del extermino judío es la nada más absoluta. Tras una primera hora de deslumbramiento visual, de riqueza de medios, de atmósfera conseguidísi-ma, de admiración por un reparto tan desconocido como competente, la narra-ción cae en lo rutinario, en pasajes innecesariamente prolongados y no recupe-ra el buen pulso hasta su desenlace. Su personaje principal pierde fuerza por ofrecer a la audiencia una hazaña en solitario y para beneficio únicamente pro-pio, sin heroísmo ni grandeza, sino demostrando solamente buena habilidad para jugar al escondite y para tener el azar a su favor. No hay emoción ni sobrecogimiento, porque el cine nos ha hecho partícipes en demasiadas oca-siones de esta historia y uno acaba por sentirse verdaderamente insensible cuando por sus ojos pasan todo tipo de aberraciones humanas y sólo sabe mi-rar el reloj para ver cuándo se cumplen las dos horas y media.

  La cinta de Polanski, aunque objetivamente ha-blando es impecable, no suscita el interés que debería por lo manido del tema, y por mucho que “El Pianista” sea una de sus aproximaciones más artesanales, no arrastra al espectador consigo en su viaje fatal, sino que lo mantiene distan-te, como un observador pasivo. Es injusto para sus creadores, pero inevitable para un espectador que, si dota de la importancia que debería al apar-tado personal y emotivo de todo criterio, saldrá del cine insatisfecho, sin ningún enriquecimiento personal, con la sensación de haber visto, simplemente, una más sobre la barbarie nazi. Es algo que nunca está de más recordar, que tiene un mensaje, además, aplicable a los tiempos que corren, pero que nos sobrecarga y que con una hora menos hubiera sido mucho mejor recibido.


Imágenes de "El pianista" - Copyright © 2002 R.P. Productions, Heritage Films, Studio Babelsberg y Runteam Ltd. Distribuidora en España: DeAPlaneta. Todos los derechos reservados.

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