CRÍTICA
por
Tònia Pallejà
Algo más que una mujer y una
pistola
El nombre de
Shane Black ha tras-cendido
principalmente por haber sido el guionista responsable (o irrespon-sable,
según se mire) de algunos triunfos comerciales de décadas pa-sadas como la saga “Arma
letal”, “El último boy scout” o “Memoria le-tal” (eso sin contar la paródica "El
úl-timo gran héroe"), y aunque su trabajo nunca será tenido
en gran considera-ción en las academias de cine, al me-nos cabe
reconocerlo como uno de los
mayores renovadores del thriller de acción durante los
años 80 y 90. Su mérito (o su culpa, nuevamente según se mire)
consistió en idear una fórmula inconfundible que introducía
la comedia de las buddy movies (películas de colegas
forzados y opuestos), con aparatosas escenas épicas y
"memora-bles" diálogos, desmantelando así las convenciones del
suspense policíaco. Y a pesar de que aquel explosivo cóctel de
acción, hu-mor y crimen no cayó en gracia
a todo el mundo, resulta innegable que Black sentó
un referente contemporáneo que muchas otras producciones han tratado
de reproducir con bastante menos fortuna hasta nuestros días.
Entonces, su debut ahora
también como director podría haber sido una simple repetición de
aquel desgastado esquema (¡pereza! ¡caspa! ¡horror!), pero
afortunadamente Black ha apostado por rein-ventarse a sí mismo
gracias a una imaginativa traslación de los có-digos del noir
clásico a un contexto moderno, mezclando diferentes géneros y combinándolos con exuberantes
dosis de humor baña-das por la cultura popular. Y, si bien el
resultado final acusa los típicos excesos del autor novel poco autocrítico y demasiado ena-morado de sí mismo, se trata de
una
propuesta bastante origi-nal, muy divertida, y más inteligente y
emocionante que la mayoría de los huecos pasatiempos que pueblan la cartele-ra,
además de verse acompañada por las magníficas inter-pretaciones
de un reparto certero y por una pulida puesta en escena.
Es
imposible (y nada aconsejable) resumir el
disparatado argumento de "Kiss kiss, bang bang",
parcialmente basado en la
novela "Bodies are where you find them" de Brett Halli-day. A
grandes rasgos, la historia nos
presenta a Harry Lockhart (Ro-bert Downey Jr.), un
delincuente de poca monta que, de manera acciden-tal, se ve
descubierto por la industria de Hollywood como potencial actor.
Una vez en Los Ángeles, la producto-ra encarga al detective
privado Perry van
Shrike (Val Kilmer), más conoci-do como "Gay"
Perry, que ayude a Harry a preparar su papel para una prueba.
Sin embargo, las cosas se
complicarán más todavía cuando se cruce en su camino Har-mony
Faith Lane (Michelle Monaghan), una guapa aspirante a actriz preocupada por los
turbios asuntos de su hermana, y los tres se vean
envueltos en un enrevesado caso de falsas apariencias e intereses
ocultos, donde
aflorarán misteriosos cadáveres, heridas del pasado, una
cuantiosa suma de dinero y algunos
matones al servicio de una importante figura.
No es gratuito que el sonoro título del
film haga alusión a los dos ingredientes
básicos (sexo y disparos, o, en palabras de Godard, una mujer y
una pistola) que conforman las novelas baratas de
de-tectives tan en boga durante los años 40 y 50, puesto que
a tra-vés de este guión Black ha dado riendo suelta a
su antigua fascinación por las pulp fiction, cuyas claves
y clichés home-najea, parodia y subvierte al mismo tiempo (una
subversión que, siento desilusionarles, empieza por cargarse el
mito que reco-ge la primera mitad de dicho título). No obstante,
lo que señala una distancia entre "Kiss kiss, bang bang"
y otros intentos similares (como los llevados a cabo por
Tarantino, o incluso por Guy Ritchie) no es sólo cómo encaja
habilidosamente todos estos conceptos en el esquema de una
buddy movie, sino sobre todo su localización en los feroces ambientes de Hollywood, donde unos personajes
im-perfectos pero decentes deben enfrentarse a algo todavía peor
que un asesino: la descarnada realidad de una "tierra prometida"
llena de depredadores, supervivientes y víctimas de sus sueños
rotos.
Merece la pena advertir que es inútil
tomarse en serio o buscarle excesiva lógica a la rocambolesca trama ciminal que va engarzan-do "Kiss kiss, bang bang"
por capítulos, mediante
los caprichosos giros y forzadas coincidencias en que se
"sostiene". Pero, de ma-nera
parecida a lo que ocurría, por ejemplo, en la desternillante "El gran Lebowski"
de los hermanos Coen, tal
intriga es únicamente una excusa para desplegar este pintoresco
paisaje humano y de-sarrollar con detalle cómo van evolucionando
las relaciones entre su peculiar trío protagonista, dando lugar
a hilarantes situaciones y agudos diálogos que fluyen sin
descanso. Y aquí es donde entra en
juego el efervescente, aunque en ocasiones descontrolado,
sentido del humor de su autor.
Desde luego,
la comedia de
"Kiss kiss, bang bang" funciona a varios niveles, desde la
ironía (o sarcas-mo) hasta el
choque de idiosincra-sias contrarias, la caricatura, el slapstick, o el enredo, y ahí reside en
buena medida su éxito. Pero por más que nos encontremos con al-gunos
gags visuales o de situación, el grueso de su humor descansa en
unos ingeniosos diálogos, plagados de guiños autorreferenciales
puestos en boca del narrador-protagonista que habla directamente
al espectador im-plicándole en el relato o desafiando sus ideas
preconcebidas, y en numerosas menciones a tópicos del cine o
la literatura y a algunas celebridades del panorama. Segura-mente, este
toque de "sofisticación" supondrá un recurso algo
pre-tencioso y saturador para los que no conecten con su tono
enérgi-co y autocomplaciente, además de dejar fuera de la partida a aque-llos
que no conozcan lo suficiente las referencias que se manejan.
Personalmente, disfruté mucho con el retorcido y audaz sentido
del humor que nos propone Shane Black, e interpreté (o disculpé)
su afectación como parte de la broma. Y, aunque quizás la
película gane todavía más con un segundo visionado, pues es tal
el cúmulo de eventos y chistes que se suceden vertiginosamente,
que mu-chos detalles puedan escaparse, en general
está lo bastante abier-ta a cualquier tipo de público como para
permitir pasar un rato di-vertido a todo el mundo.
Esto también se debe en gran
medida a que "Kiss kiss, bang bang" se apoya en unos
protagonistas carismáticos, cuyas complejas personalidades están
perfectamente matizadas, y la forma en que reaccionan delante de
los diferentes sucesos ali-mentan constantemente la trama y, al mismo tiempo,
ayudan a simpatizar con el relato. El "perdedor" Harry Lockhart,
temerario y algo torpe, pero fundamentalmente honesto, el
estoico y cínico de-tective homosexual
Perry, o Harmony, sólo aparentemente desvali-da, ofrecen una
eficaz vis cómica, pero Black también les reserva un importante
rango de intimidad dramática, de modo que no sólo nos hacen reír
con sus disparatadas decisiones, sino que en oca-siones también
llegan a emocionarnos con sus válidos sentimien-tos. Lo cual me
lleva a hablar de la brillante contribución de su acertado
elenco, sin el cual nada de esto hubiera sido posible. Tal vez
uno de los alicientes de la cinta se halla en ver cómo Shane
Black ha sabido recuperar a tres actores competentes pero marca-dos por la mala
suerte profesional y personal, en tres papeles que quizás no les
sean del todo ajenos. Y lo cierto es que tanto el
ma-logrado Robert
Downey Jr., en un rol
estelar dispuesto para su luci-miento, como el desprestigiado Val Kilmer y la menos popular Mi-chelle
Monaghan (todo un descubrimiento) han aprovechado al má-ximo
esta oportunidad, demostrando su talento y versatilidad al en-tregar unas interpretaciones frescas, precisas
y sentidas que se convierten en el alma de la película.
Después de ver "Kiss kiss,
bang bang", no tengo demasiado claro si clasificarla entre las
parodias-tributo del género negro, entre los thrillers de
acción con comedia o, simplemente, considerarla como un drama
románti-co disfrazado de humor y misterio, pues todos estos
ingredientes están presentes de manera balanceada. En
cualquier caso, no creo que
la volun-tad de Shane Black fuera tanto urdir una narración
sólida y fluida como de-mostrar sus dotes para la
comedia a través de la graciosa dinámica de sus personajes, meta
que alcanza con creces, y, además, aglutina bastante acción,
sentimientos y una sutil lectura crítica como para convertirse
en una experiencia ge-nuinamente deliciosa que sorprenderá
gratamente a quienes se acerquen a ella con prejuicios. Lo que
sí tengo claro es que vi una de esas películas realizadas con
auténtica pasión y, aunque quizás sea interpretada por muchos
como el capricho de su res-ponsable, me sirve para perdonar su
falta de mesura y coherencia. Una alternativa fresca e ingeniosa
para el cine de entretenimiento, orquestada con destreza por la
dirección y ejecutada por unos ac-tores en estado de gracia.
Calificación:
    
Imágenes
de "Kiss kiss, bang bang" - Copyright © 2005 Warner
Bros. Pictures y Silver Pictures. Distribuida en España por
Warner Sogefilms. Todos los derechos
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