CÓMO SE HIZO "LA
COSECHA DE HIELO"
Notas de producción
© 2005
UIP
El cineasta Harold Ramis ha sabido
siempre extraer de la vida cotidiana un humor especial y
refrescantemente atípico. Su nueva película La cosecha de hielo
es una comedia sobre gente que se comporta temerariamente en
Navidad. “Cada año nos inundan con propaganda navideña. Todos
esos discos, y las primeras cincuenta veces que ves Qué bello es
vivir, todo eso está muy bien… Pero La cosecha de hielo es
decididamente un antídoto contra todo eso”.
Cuando
leyeron la novela de Scott Phillips “The Ice Harvest”, los
productores Albert Berger y Ron Yerxa de Bona Fide Productions
decidieron que habían encontrado material para su siguiente
película. Dice Yerxa: “Fue estupendo leer una historia tan
irreverente que transcurría en una época, las vacaciones
navideñas, que se ha revestido de tanto comercialismo. También
me intrigó la idea de hacer que hombres sin valores espirituales
se comporten mal en el día de Navidad, y el hecho de que toda la
historia suceda en una sola noche”.
Ramis
observa: “Para mí la mejor fuente de comedia surge de la
realidad. No hay escrito ni un sólo chiste en el guión de La
cosecha de hielo; nadie trata de hacerse el gracioso. Es una
película negra… con risas”.
Berger
comenta: “La novela cuenta una absorbente historia criminal y
tiene personajes interesantes. Y además tiene como fondo el
espíritu navideño… pero está muy al fondo. Esa contradicción me
atrajo. Habla de hombres de una cierta edad, que andan perdidos
y no tienen más remedio que portarse mal; y contrastar eso con
la Navidad tiene algo de emocionante. A Ron y a mí nos gusta
hacer películas, como Election, a la vez graciosas y tristes
sobre la América contemporánea”. Y
añade: “Scott Phillips fue guionista antes de empezar a escribir
novelas; ésta es su primera novela. Y creo que la ha escrito
pensando en la pantalla”.
Yerxa
comenta: “Los dos somos grandes admiradores de Harold Ramis y de
su estilo de comedia existencial. En los últimos 25 años ha
hecho algunas de las mejores comedias del cine reciente
americano. Le interesa la filosofía y su humor existencialista
se complementa con su naturaleza plácida e inmutable; todo ello
le convierte en un narrador seriamente divertido”.
Tras haber
adquirido los derechos del libro, la pareja de productores se
vio requerida por otra pareja creativa: el oscarizado guionista
y director Robert Benton y el novelista ganador del premio
Pulitzer Richard Russo. Benton y Russo habían colaborado en un
par de películas y ahora se ofrecían a adaptar “The Ice Harvest”
para la pantalla. Berger recuerda: “Se pusieron en contacto con
nosotros porque teníamos los derechos. Para un productor es todo
un triunfo que se le acerquen dos escritores de este calibre.
Decidimos trabajar todos juntos formando una alianza”.
Ramis
observa: “Richard y Robert saben escribir diálogos realistas y
además saben observar con gran simpatía la experiencia humana.
Su guión tiene aún más compasión que el libro, sin caer nunca en
el sentimentalismo. Comprenden muy bien las cosas por las que
puede pasar una persona, espiritual y emocionalmente, en la
época navideña”.
Berger
comenta: “Este proyecto es diferente de todo lo que ha hecho
Harold anteriormente; está concebido a una escala menor de la
que suele trabajar él. Creo que se ha visto atraído por la idea
de probar algo nuevo y de explorar un terreno más oscuro. Y
tratándose de Harold, la parte de comedia estaba desde luego
garantizada”.
Ramis
dice: “No suelo leer novelas policiacas, pero me encantan las
películas de ese género. Este guión me atrajo primero como
espectador y luego como cineasta; y eso es algo esencial para mí
cuando estoy considerando trabajar con un material determinado.
Para hacer una película, antes tengo que tener deseos de verla.
La gente va a decir que La cosecha de hielo ofrece una faceta
nueva en mí pero el proceso por el que he llegado a hacerla es
el mismo de siempre”.
“Creo que
tengo una visión un tanto cínica del mundo. En el fondo de esta
historia late una dura realidad existencial que de alguna manera
encuentro divertida. Este mundo parece funcionar cada vez con
menos valores espirituales auténticos. Nuestra cultura sigue
hablando de valores e ideales. Pero ¿dónde podemos verlos? No
los vemos en nuestra política exterior. Tampoco en el gobierno y
creo que tampoco en la conducta moral de la gente”.
Yerxa
comenta: “Charlie llama a la Navidad ‘el cumpleaños de Dios”.
Pero la gente celebra estas fiestas de un modo muy
comercializado que no tiene nada que ver con el espíritu de la
Navidad. Es una contradicción de la cultura americana; un tema
bastante serio que hemos decidido abordar desde el humor sin
empeñarnos en hacer una comedia per se”.
Ramis
añade: “Charlie lleva toda una vida sin hacer nada. Todo le
parece inútil y eso le deja paralizado; jamás se ha comprometido
en un sentido u otro con nada. Se alimenta de una fantasía
adolescente masculina a la que muchos hombres recurren en su
madurez: ‘Qué pasaría si viviese como si estuviera solo,
haciendo sólo lo que quiera, sin madrugar, yendo a clubs de
strip-tease, fumando y bebiendo todo lo que se me antoje…’ Toda
su voluntad, o su falta de ella, se encauza finalmente en torno
a un proyecto que tiene consecuencias para otra serie de
personas”.
Hacía
falta encontrar para el papel a un actor que proyectase al mismo
tiempo simpatía y la sensación de estar perdido. Berger comenta:
“John Cusack da siempre una imagen de agradable optimismo
juvenil en todos sus trabajos. Eso hace que el público conecte
con él; y esa misma simpatía es que subvierte el personaje que
encarna en esta ocasión”. Ramis añade: “A John le gusta ir sobre
seguro; se piensa su trabajo muy a fondo y hace todo tipo de
preguntas. Hablé con él sobre un concepto clave para entender a
Charlie: es un hombre casi incapaz de sentir placer. Existe un
término para denominarlo, anhedonia”.
Cusack
observa: “Para mí, Charlie es una persona brillante que se ha
ido deslizando lentamente hacia el abismo. Ha hipotecado su
vida. Ahora vive como anestesiado. La noche que describe la
película es una de esas noches en las que no paras de beber pero
por algún motivo no te emborrachas. Quizá porque, con todas las
cosas que le pasan, se le dispara por fin la adrenalina… Charlie
es un personaje lleno de potencial y además siempre he querido
trabajar con Harold Ramis. Los dos somos de Chicago. Y a Harold
le debemos muchos momentos míticos del cine, ya sea como actor,
escritor o director. Se concentra en hacer que la
caracterización motive el argumento, y no al revés como es
habitual”.
Ramis dice
del personaje de Vic Cavanaugh: “A diferencia de Charlie, Vic no
sufre ningún tipo de conflicto intelectual. Se guía por sus
deseos y actúa siempre de una forma visceral. Vic es todo
instinto; y nunca se replantea nada después de haberlo hecho. Yo
tengo la teoría de que siempre, desde que somos pequeños, lo que
buscamos es sentirnos seguros y que alguien cuide de nosotros.
Es como tener un amigo en el colegio que sepa pelear bien,
cuando a uno no se le da muy bien. Vic es el amigo fuerte de
Charlie, el hombre que le soluciona las papeletas”.
Billy Bob
Thornton les pareció a todos el hombre ideal para encarnar al
sardónico Vic, como recuerda Berger: “El papel parecía escrito
para él. Nadie sabe combinar el humor y la amenaza como Billy
Bob. Además es un actor al que le encantan los retos”. Yerxa
añade: “Billy Bob es un actor impredecible, uno nunca sabe por
dónde va a salir: puede proyectar carisma, masculinidad,
intimidación…”
Ramis
observa: “Billy Bob tiene muchas facetas. Le encantó el
personaje de Vic por su malicia. Es curioso lo que hizo cuando
llegó al rodaje. Dijo, ‘Como hago el papel de Vic, no voy a leer
el resto del guión porque a Vic le tiene sin cuidado todo lo que
no sea él mismo’. John Cusack estaba muy excitado ante la idea
de trabajar con Billy Bob y pronto comprendí por qué: es muy
divertido. La buena relación entre los dos actores se nota en la
pantalla”.
Cusack y
Thornton se habían conocido seis años antes cuando rodaron la
comedia Fuera de control. Cusack comenta: “Lo pasamos en grande
y queríamos volver a trabajar juntos. Billy Bob es un buen
amigo, un gran tipo y un actor con un talento increíble. A los
dos nos gusta trabajar de una manera similar: encontrar la
solución a una escena juntos e improvisar. Aunque este guión era
tan bueno que no nos hizo falta hacerlo”.
Thornton
se muestra de acuerdo: “Es un guión bien escrito y eso es lo más
importante para mí. Respeto mucho a Harold Ramis, es uno de mis
héroes dentro del género de la comedia. Y John es uno de mis
favoritos; me encanta trabajar con él. Es el actor con el que he
establecido una relación más generosa de todos con los que he
trabajado. Está dispuesto a ir contigo hasta donde quieras: si
quieres improvisar, él te apoya hasta el final. Es el que mejor
lo hace de todos los que he conocido”.
“Me
encantan las comedias negras ambientadas en un mundo de
criminales obtusos. Lo interesante de La cosecha de hielo es que
lo normal es que fuera John el que hiciera el papel del tipo
seductor de lengua rápida. Pero ese papel es el que hago yo. Me
atrajo la idea de encarnar al personaje que conduce un argumento
tan absurdo. Vic es el mentor desquiciado de Charlie. Vic es ese
amigo con el que fuiste al colegio y que te decía, ‘Venga, tío,
no va a pasar nada. Vamos a quitarle la matrícula al coche de la
poli…’ Lo divertido de hacer un papel como el de Vic es que te
permite hacer todas esas cosas que no puedes hacer en la vida
real”.
Esa misma
lógica sirve para el tercer personaje protagonista de la
película, la seductora Renata (a secas, sin apellidos), que
viene encarnada por Connie Nielsen. Ramis comenta: “El guión
describe a Renata como increiblemente hermosa, tanto que los
parroquianos del club de strip-tease dejan de mirar al escenario
y se vuelven a mirarla a ella cuando cruza el local
completamente vestida… Resulta cautivadora no sólo por su físico
sino por su acento, que nadie es capaz de identificar. Hemos
imaginado que probablemente es del Este de Europa y tiene esa
ambición y esa energía que tienen los inmigrantes recientes,
esos que vienen de conocer una vida mejor y luego se encuentran
aquí en circunstancias peores. Renata quiere llegar a algo en la
vida y es capaz de hacer lo que sea para conseguirlo”.
Berger
dice: “Uno se pregunta cómo una chica así ha acabado en una
ciudad como ésa. Renata debía resultar intrigante para el
público; debía tener cierto exotismo y cierta clase; debía ser
tan atractiva como resulta para Charlie”. Cusack añade: “Existe
la idea de esa mujer inaccesible capaz de burlar las leyes de la
gravedad. Si eres capaz de conseguirla, de capturarla, la vida
te resultará fácil y todos los problemas que has tenido hasta
ese momento se esfumarán como por encanto… Una idea, por
supuesto, completamente absurda. Pero Charlie necesita creer en
ello y en Wichita esa fantasía se llama Renata”.
Nielsen
comenta: “Renata es una mujer que no le pertenece a nadie y yo
no estoy segura ni siquiera de que sea dueña de sí misma. Sólo
piensa en una persona: en ella misma. Harold y yo decididimos no
crear un personaje específico sino jugar con todos los clichés
en torno a la femme fatale, en todas las ideas que tenemos sobre
este tipo de mujer. Me he divertido mucho jugando a explorar el
grado de manipulación extrema que caracteriza a este tipo de
personaje. De hecho, estaba un poco preocupada por hacer este
papel, porque estoy muy en contra de todo ese negocio de
mercaderes de carne. Pero el corazón de Renata es un órgano en
desuso, y esto es la parte triste de su personaje. Para ella la
Nochebuena es una noche tan buena o tan mala como cualquier
otra. A la hora de encarnarla, empleé un tono de voz seductor y
muy grave. Utilicé mi propio acento, que nadie en la película es
capaz de identificar”.
Ramis
comenta: “Connie no había usado nunca su verdadero acento, como
hace en esta película”. Y Thornton revela: “Connie es de
Copenague, Dinamarca, lo que resulta perfecto para el papel…”
La
relación que tiene Charlie con el arquitecto Pete Van Heuten
resulta todavía más complicada: éste está casado con la ex-mujer
de Charlie y es el padrastro de los hijos de Charlie. Pero, como
dice Ramis, “eran amigos antes y lo siguen siendo ahora”.
El
principal talento de Pete consiste en su ilimitada capacidad
para ingerir alcohol, que demuestra cumplidamente durante la
Nochebuena. Ramis observa: “Pete representa la crisis de la
masculinidad. Tiene un par de frases estupendas sobre lo difícil
que se han puesto las cosas en este país para los hombres”.
Berger dice: “El de Pete es uno de esos papeles que sirven para
‘robar plano’ y Oliver Platt ha abordado el personaje con
gusto”. Cusack añade: “Tal y como lo interpreta, Pete tiene algo
de Falstaff”.
Oliver
Platt comenta: “Me gustó el guión porque te da una idea muy
clara de cómo es el personaje. Yo le añadí unas cuantas cosas.
Pete bebe a causa del vacío que siente. Las fases iniciales de
una borrachera son divertidas, antes de que te pongas a vomitar
o te desmayes… Trabajar con Harold ha sido un gran incentivo
para aceptar hacer esta película. Nos hemos criado con sus
películas, que han influido el estilo cómico de muchos títulos
posteriores. También admiro mucho a John Cusack y siempre he
querido trabajar con él”. El caso es que Platt y Cusack han
vuelto a trabajar juntos enseguida, en la película de Menno
Meyjes The Martian Child.
El reparto
principal se completa con Randy Quaid, quien ya había trabajado
hace veinte años a las órdenes de Ramis en una de esas
influyentes comedias a las que se refería Platt, Bill Guerrard,
un tipo que no está para bromas. Ramis comenta, “Randy lo
interpreta como un hombre de negocios empeñado en sacar adelante
un proyecto”.
A la hora
de plantearse el lugar de rodaje de la película pesó mucho el
hecho de que Albert Berger, John Cusack y Harold Ramis proceden
de Chicago y aún mantienen una casa allí. Con ayuda de la
Illinois Production Alliance y del plan de incentivos de las
oficinas de cine de Illinois y de Chicago, la producción pudo
concentrarse en escenarios del norte de la ciudad y en la
población de Waukegan, que se hace pasar por Wichita.
Ramis
recuerda: “Scott Phillips, el autor de la novela, me aseguró que
Wichita se parece mucho a los suburbios de Chicago. Parece una
ciudad cualquiera del Medio Oeste. El problema era si podíamos
reducir el presupuesto de rodaje en Chicago. Con un poco de
ayuda de todo el mundo –los sindicatos, el sindicato de
directores y el de transportes- pudimos conseguirlo”.
Ron Yerxa
añade: “Teníamos un equipo realmente bueno y conseguimos
terminar el rodaje en cuarenta días”. Berger añade, “La verdad
es que rodamos de noche la mayor parte de la película”.
Ramis
comenta: “Nos preguntábamos si seríamos capaces de llevar
adelante el proyecto. Habíamos tenido un período de preparación
muy corto: siete semanas, en vez de los tres o cuatro meses con
los que suelo contar. Pero confiaba en la habilidad del equipo
que teníamos en Chicago y en el talento de nuestros productores
y nuestro encargado de producción. Ha sido uno de los rodajes
más cortos de mi carrera, y una de las mejores experiencias de
la misma. Recuerdo haber trabajado en una gran producción de la
que sólo puedo evocar un aspecto positivo: teníamos salmón
ahumado para desayunar… Tener más tiempo y más dinero no se
traduce en una experiencia de rodaje mejor”.
Billy Bob
Thornton, uno de los miembros del equipo que no era del lugar,
dice: “Me encantó rodar en Chicago. Es una gran ciudad,
seguramente es donde mejor se come de todo Estados Unidos, al
menos para mí. La gente es muy cordial. El tiempo es un poco
inestable, pero es cosa de acostumbrarse…”
Rodar una
película ambientada en Navidad en plena primavera tiene algo de
desafío. Pero Berger, que había producido anteriormente la
película Cold Mountain, comenta: “Hay muchas ventajas en no
rodar a temperaturas bajo cero. Puedes pensar claramente y
tienes libertad de movimientos. Si necesitas lluvia, la generas
y puedes controlarla”. Yerxa añade: “Como sugiere el título de
la película, tuvimos que fabricar hielo. Pero como dice Harold
también podría haberse titulado “No hay nada como la Navidad”:
creamos una Navidad lluviosa y ominosa, en vez de una alegre
Navidad nevada”.
Ramis se
ríe: “Una Navidad mojada en vez de una ‘blanca Navidad’... Basta
con una lluvia helada para crear un ambiente inhóspito. De todas
formas teníamos un camión lleno de hielo, que podíamos vaciar en
cualquier momento cuando hiciera falta”. Cusack comenta: “Harold
me dijo que siempre ha tenido suerte con el tiempo en todas sus
películas. Y es cierto porque aquella primavera hizo mucho frío
en Chicago, después de todo”. La técnica de gráficos por
ordenador también resultó útil, pues permitió eliminar de la
pantalla la huella verde del florecimiento primaveral de Chicago
y mantener la imagen del apagado e invernal paisaje de Wichita.
Para mantener esa consistencia de la imagen, Ramis trabajó en
estrecha colaboración con el director de fotografía Alar Kivilo
y la directora artística Patrizia von Brandenstein.
Dice
Kivilo: “La cosecha de hielo es un film negro colorista. Hemos
utilizado recursos del cine negro clásico como la iluminación
contrastada, las fuentes de luz locales o los colores
efectistas. En un principio la película es más naturalista pero
según la acción va alcanzando el clímax se va haciendo más
colorista, si bien siguiendo siempre una pauta muy oscura”.
“Harold y
yo hablamos sobre el emplazamiento correcto de la cámara. Soy de
la opinión de que, aunque se trate de una sola toma, vale la
pena hacer un plano master para que todos sepan en qué lugar
estamos, y ver luego a qué lugar conduce a cada personaje su
instinto. En La cosecha de hielo hay escenas estáticas pero
cuando las cosas se ponen duras para Charlie recurrimos a la
cámara al hombro. Los movimientos de cámara tratan de captar el
contenido emocional de cada escena. En este rodaje nos hemos
concentrado en los elementos básicos que necesitábamos para
contar la historia. Patrizia, con quien ya he trabajado antes,
ha sido una gran colaboradora en este sentido”.
Ramis
comenta: “Alar y Patrizia tienen mucho talento y trabajan muy
bien en equipo. Patrizia tiene un ojo infalible y ha sabido
crear, a partir del presupuesto de que disponíamos, todos esos
asombrosos clubs de strip-tease…” Yerxa añade riendo: “The Sweet
Cage, The Teaze-O-Rama, The Velvet Touch: gracias al talento de
Patrizia tienen un aspecto bastante mejor que el de los locales
habituales de Wichita”.
Connie
Nielsen, la mayoría de cuyas escenas transcurren en The Sweet
Cage, comenta: “Soy un poco tímida y el primer día que llegué al
plató me chocó ver a una chica desnuda bailando en el escenario.
Sentí el impulso de correr a taparla con una sábana. Pero dado
que el guión exigía un ambiente de muy mal tiempo, al menos he
rodado en interiores la mayor parte de mis escenas”.
La escena
en exteriores más importante de la película tiene lugar en un
“lago helado” que hubo que improvisar en pleno mes de mayo
recurriendo a hielo y lluvia artificial. Hubo que coordinar a
los actores y a los especialistas para rodar en el agua: “Costó
mucho trabajo preparar y rodar en esa localización pero creo que
el resultado ha sido excelente. Patrizia diseñó un decorado
espectacular que expresaba perfectamente el tema cómico y
filosófico de la película”, comenta Berger.
Yerxa
explica: “Construimos un tanque de agua en el estudio. Pero
también usamos un escenario natural, un terreno abandonado, y
como no había ningún lago allí fabricamos un mini-lago”. Ramis
añade: “Estábamos en campo abierto, un terreno seco
completamente aislado. Construimos un muelle de unos veinte
metros en una pequeña colina y luego una piscina en el llano. La
llenamos con agua, cubrimos el agua con una capa de cera y
derretimos parafina en placas. Cuando se endurece la parafina
parece hielo: así podíamos colocarla en donde hiciera falta.
Teníamos unas grúas enormes que sujetaban torres de lluvia. Fue
un rodaje complicado”.
Para un
miembro del reparto fue especialmente complicado. Según dice
Berger: “A Billy Bob no le gusta demasiado el agua. Eso sirvió
para darle una intensidad especial a su interpretación”.
Thornton añade: “Sí, el agua no me apasiona. Pero si eres actor,
te metes en el agua cuando gritan Acción. Tampoco fue tan malo.
Pero me gustó más mi trabajo con el director. Harold es muy
relajado, lo observa todo y se fija en todo. Un actor se siente
seguro con él porque sabe que trabaja con una red de seguridad.
Harold no deja que hagas algo por debajo del nivel, no da por
buena cualquier toma. Hace que te preocupes por saber su
opinión. Cuando haces algo, vas y le preguntas, ‘¿Ha estado
bien, Harold?’. Y te dice que sí y lo da por bueno. No te hace
la pelota. Te mantiene alerta y eso es bueno porque te impide
volverte perezoso”.
Cusack
comenta: “Harold se fija en todo. Te deja hacer, te deja mucha
libertad, aunque luego se asegura de conseguir lo que andaba
buscando”. Nielsen añade: “Te hace sentir confianza. Sientes que
puedes probar cualquier cosa y es muy agradable cuando ves que
le has hecho reir. Pero cuando es necesario te dice que bajes un
poco el tono o que pruebes por otro lado. Te deja en libertad
pero no deja que te sientas abandonado”.
Kivilo
comenta: “Estoy convencido de que la creatividad surge cuando el
ambiente es bueno, no cuando es negativo. Harold crea un
ambiente relajado en sus rodajes, está abierto a todo tipo de
sugerencias. Tiene un enfoque pragmático que se agradece porque
a veces un rodaje es una locura; hay gritos y ruidos y es
difícil ser creativo cuando estás nervioso. Los actores están
cómodos con Harold; creo que los comprende porque él mismo ha
sido actor. Y eso me ayuda a mí a hacer mi trabajo”.
Ramis
comenta: “Para bien o para mal, tengo esta imagen de buena
persona… El truco está en contratar al equipo adecuado. Eso hace
que tenga que trabajar muy poco, sólo dar algunos consejos… A
los directores les gusta apuntarse el mérito de todo lo que
sucede; tenemos esa fantasía de que ser director significa
controlarlo todo, cuando en realidad estás a merced de todo y de
todos. Sólo eres el árbitro que decide lo que sirve y lo que no.
Es curioso, por ejemplo, que el trabajo decisivo con los actores
tiene lugar después de que hayan actuado. Me encanta la sala de
montaje, que es el lugar en donde decido qué aspectos de su
trabajo quiero subrayar o eliminar. Creo que sólo me acerco a la
idea original que tenía de una película después de que los
actores hayan explorado sus respectivos personajes”.
Ahora que
la película está terminada, Ramis dice que La cosecha de hielo
ha evolucionado: “Ahora incluye mucha intriga, escenas
trepidantes y una resolución muy sorprendente”. Uno de los
misterios de la película es un aforismo que aparece en forma de
pintada y que tratan de elucidar diversos personajes durante la
larga noche que describe la acción. Se trata de una frase
inventada por Richard Russo para el guión, ‘As Wichita falls, so
falls Wichita Falls’: “Que cada uno la interprete como mejor
crea”, dice Yerxa [La frase juega con los diversos sentidos de
‘falls’: catarata, caerse y un nombre geográfico.] “Pero al
final de la película se descubre quién ha escrito la pintada”,
revela Cusack. Ramis explica: “Mucha gente no sabe que Wichita
está en Kansas y Wichita Falls en Texas. No tiene sentido pero
sirve para subrayar el mensaje de la película sobre el azar que
gobierna la vida”. Nielsen añade: “Esta película está hecha
desde el conocimiento de que todos actuamos como tontos, al
menos en alguna ocasión, en las cosas de la vida. Creo que el
humor es más divertido cuando se basa en la realidad, como
ocurre en La cosecha de hielo. Esta comedia negra sobre unos
ladrones sin ningún sentido del honor es lo más opuesto que cabe
imaginar a la típica película navideña”.
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