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LA COSECHA DE HIELO
(The ice harvest)


Dirección: Harold Ramis.
País:
USA.
Año: 2005.
Duración: 88 min.
Género: Thriller, comedia.
Interpretación: John Cusack (Charlie), Billy Bob Thornton (Vic Cavanaugh), Connie Nielsen (Renata), Oliver Platt (Pete), Randy Quaid (Bill), Mike Starr (Roy), Lara Phillips (Rusti), Ned Bellamy (Sidney), Brad Smith (Ronny), Bill Noble (Culligan), T.J. Jagodowski (Tyler).
Guión: Richard Russo y Robert Benton; basado en la novela de Scott Phillips.
Producción: Albert Berger y Ron Yerxa.
Música: David Kitay.
Fotografía:
Alar Kivilo.
Montaje: Lee Percy.
Diseño de producción: Patrizia von Brandenstein.
Vestuario: Susan Kaufmann.
Estreno en USA: 23 Noviembre 2005.
Estreno en España: 7 Diciembre 2005.

CÓMO SE HIZO "LA COSECHA DE HIELO"
Notas de producción © 2005 UIP

  El cineasta Harold Ramis ha sabido siempre extraer de la vida cotidiana un humor especial y refrescantemente atípico. Su nueva película La cosecha de hielo es una comedia sobre gente que se comporta temerariamente en Navidad. “Cada año nos inundan con propaganda navideña. Todos esos discos, y las primeras cincuenta veces que ves Qué bello es vivir, todo eso está muy bien… Pero La cosecha de hielo es decididamente un antídoto contra todo eso”.

  Cuando leyeron la novela de Scott Phillips “The Ice Harvest”, los productores Albert Berger y Ron Yerxa de Bona Fide Productions decidieron que habían encontrado material para su siguiente película. Dice Yerxa: “Fue estupendo leer una historia tan irreverente que transcurría en una época, las vacaciones navideñas, que se ha revestido de tanto comercialismo. También me intrigó la idea de hacer que hombres sin valores espirituales se comporten mal en el día de Navidad, y el hecho de que toda la historia suceda en una sola noche”.

  Ramis observa: “Para mí la mejor fuente de comedia surge de la realidad. No hay escrito ni un sólo chiste en el guión de La cosecha de hielo; nadie trata de hacerse el gracioso. Es una película negra… con risas”.

  Berger comenta: “La novela cuenta una absorbente historia criminal y tiene personajes interesantes. Y además tiene como fondo el espíritu navideño… pero está muy al fondo. Esa contradicción me atrajo. Habla de hombres de una cierta edad, que andan perdidos y no tienen más remedio que portarse mal; y contrastar eso con la Navidad tiene algo de emocionante. A Ron y a mí nos gusta hacer películas, como Election, a la vez graciosas y tristes sobre la América contemporánea”. Y añade: “Scott Phillips fue guionista antes de empezar a escribir novelas; ésta es su primera novela. Y creo que la ha escrito pensando en la pantalla”.

 

  Yerxa comenta: “Los dos somos grandes admiradores de Harold Ramis y de su estilo de comedia existencial. En los últimos 25 años ha hecho algunas de las mejores comedias del cine reciente americano. Le interesa la filosofía y su humor existencialista se complementa con su naturaleza plácida e inmutable; todo ello le convierte en un narrador seriamente divertido”.

  Tras haber adquirido los derechos del libro, la pareja de productores se vio requerida por otra pareja creativa: el oscarizado guionista y director Robert Benton y el novelista ganador del premio Pulitzer Richard Russo. Benton y Russo habían colaborado en un par de películas y ahora se ofrecían a adaptar “The Ice Harvest” para la pantalla. Berger recuerda: “Se pusieron en contacto con nosotros porque teníamos los derechos. Para un productor es todo un triunfo que se le acerquen dos escritores de este calibre. Decidimos trabajar todos juntos formando una alianza”.

  Ramis observa: “Richard y Robert saben escribir diálogos realistas y además saben observar con gran simpatía la experiencia humana. Su guión tiene aún más compasión que el libro, sin caer nunca en el sentimentalismo. Comprenden muy bien las cosas por las que puede pasar una persona, espiritual y emocionalmente, en la época navideña”.

  Berger comenta: “Este proyecto es diferente de todo lo que ha hecho Harold anteriormente; está concebido a una escala menor de la que suele trabajar él. Creo que se ha visto atraído por la idea de probar algo nuevo y de explorar un terreno más oscuro. Y tratándose de Harold, la parte de comedia estaba desde luego garantizada”.

  Ramis dice: “No suelo leer novelas policiacas, pero me encantan las películas de ese género. Este guión me atrajo primero como espectador y luego como cineasta; y eso es algo esencial para mí cuando estoy considerando trabajar con un material determinado. Para hacer una película, antes tengo que tener deseos de verla. La gente va a decir que La cosecha de hielo ofrece una faceta nueva en mí pero el proceso por el que he llegado a hacerla es el mismo de siempre”.

  “Creo que tengo una visión un tanto cínica del mundo. En el fondo de esta historia late una dura realidad existencial que de alguna manera encuentro divertida. Este mundo parece funcionar cada vez con menos valores espirituales auténticos. Nuestra cultura sigue hablando de valores e ideales. Pero ¿dónde podemos verlos? No los vemos en nuestra política exterior. Tampoco en el gobierno y creo que tampoco en la conducta moral de la gente”.

  Yerxa comenta: “Charlie llama a la Navidad ‘el cumpleaños de Dios”. Pero la gente celebra estas fiestas de un modo muy comercializado que no tiene nada que ver con el espíritu de la Navidad. Es una contradicción de la cultura americana; un tema bastante serio que hemos decidido abordar desde el humor sin empeñarnos en hacer una comedia per se”.

  Ramis añade: “Charlie lleva toda una vida sin hacer nada. Todo le parece inútil y eso le deja paralizado; jamás se ha comprometido en un sentido u otro con nada. Se alimenta de una fantasía adolescente masculina a la que muchos hombres recurren en su madurez: ‘Qué pasaría si viviese como si estuviera solo, haciendo sólo lo que quiera, sin madrugar, yendo a clubs de strip-tease, fumando y bebiendo todo lo que se me antoje…’ Toda su voluntad, o su falta de ella, se encauza finalmente en torno a un proyecto que tiene consecuencias para otra serie de personas”.

  Hacía falta encontrar para el papel a un actor que proyectase al mismo tiempo simpatía y la sensación de estar perdido. Berger comenta: “John Cusack da siempre una imagen de agradable optimismo juvenil en todos sus trabajos. Eso hace que el público conecte con él; y esa misma simpatía es que subvierte el personaje que encarna en esta ocasión”. Ramis añade: “A John le gusta ir sobre seguro; se piensa su trabajo muy a fondo y hace todo tipo de preguntas. Hablé con él sobre un concepto clave para entender a Charlie: es un hombre casi incapaz de sentir placer. Existe un término para denominarlo, anhedonia”.

  Cusack observa: “Para mí, Charlie es una persona brillante que se ha ido deslizando lentamente hacia el abismo. Ha hipotecado su vida. Ahora vive como anestesiado. La noche que describe la película es una de esas noches en las que no paras de beber pero por algún motivo no te emborrachas. Quizá porque, con todas las cosas que le pasan, se le dispara por fin la adrenalina… Charlie es un personaje lleno de potencial y además siempre he querido trabajar con Harold Ramis. Los dos somos de Chicago. Y a Harold le debemos muchos momentos míticos del cine, ya sea como actor, escritor o director. Se concentra en hacer que la caracterización motive el argumento, y no al revés como es habitual”.

  Ramis dice del personaje de Vic Cavanaugh: “A diferencia de Charlie, Vic no sufre ningún tipo de conflicto intelectual. Se guía por sus deseos y actúa siempre de una forma visceral. Vic es todo instinto; y nunca se replantea nada después de haberlo hecho. Yo tengo la teoría de que siempre, desde que somos pequeños, lo que buscamos es sentirnos seguros y que alguien cuide de nosotros. Es como tener un amigo en el colegio que sepa pelear bien, cuando a uno no se le da muy bien. Vic es el amigo fuerte de Charlie, el hombre que le soluciona las papeletas”.

  Billy Bob Thornton les pareció a todos el hombre ideal para encarnar al sardónico Vic, como recuerda Berger: “El papel parecía escrito para él. Nadie sabe combinar el humor y la amenaza como Billy Bob. Además es un actor al que le encantan los retos”. Yerxa añade: “Billy Bob es un actor impredecible, uno nunca sabe por dónde va a salir: puede proyectar carisma, masculinidad, intimidación…”

  Ramis observa: “Billy Bob tiene muchas facetas. Le encantó el personaje de Vic por su malicia. Es curioso lo que hizo cuando llegó al rodaje. Dijo, ‘Como hago el papel de Vic, no voy a leer el resto del guión porque a Vic le tiene sin cuidado todo lo que no sea él mismo’. John Cusack estaba muy excitado ante la idea de trabajar con Billy Bob y pronto comprendí por qué: es muy divertido. La buena relación entre los dos actores se nota en la pantalla”.

  Cusack y Thornton se habían conocido seis años antes cuando rodaron la comedia Fuera de control. Cusack comenta: “Lo pasamos en grande y queríamos volver a trabajar juntos. Billy Bob es un buen amigo, un gran tipo y un actor con un talento increíble. A los dos nos gusta trabajar de una manera similar: encontrar la solución a una escena juntos e improvisar. Aunque este guión era tan bueno que no nos hizo falta hacerlo”.

  Thornton se muestra de acuerdo: “Es un guión bien escrito y eso es lo más importante para mí. Respeto mucho a Harold Ramis, es uno de mis héroes dentro del género de la comedia. Y John es uno de mis favoritos; me encanta trabajar con él. Es el actor con el que he establecido una relación más generosa de todos con los que he trabajado. Está dispuesto a ir contigo hasta donde quieras: si quieres improvisar, él te apoya hasta el final. Es el que mejor lo hace de todos los que he conocido”.

  “Me encantan las comedias negras ambientadas en un mundo de criminales obtusos. Lo interesante de La cosecha de hielo es que lo normal es que fuera John el que hiciera el papel del tipo seductor de lengua rápida. Pero ese papel es el que hago yo. Me atrajo la idea de encarnar al personaje que conduce un argumento tan absurdo. Vic es el mentor desquiciado de Charlie. Vic es ese amigo con el que fuiste al colegio y que te decía, ‘Venga, tío, no va a pasar nada. Vamos a quitarle la matrícula al coche de la poli…’ Lo divertido de hacer un papel como el de Vic es que te permite hacer todas esas cosas que no puedes hacer en la vida real”.

  Esa misma lógica sirve para el tercer personaje protagonista de la película, la seductora Renata (a secas, sin apellidos), que viene encarnada por Connie Nielsen. Ramis comenta: “El guión describe a Renata como increiblemente hermosa, tanto que los parroquianos del club de strip-tease dejan de mirar al escenario y se vuelven a mirarla a ella cuando cruza el local completamente vestida… Resulta cautivadora no sólo por su físico sino por su acento, que nadie es capaz de identificar. Hemos imaginado que probablemente es del Este de Europa y tiene esa ambición y esa energía que tienen los inmigrantes recientes, esos que vienen de conocer una vida mejor y luego se encuentran aquí en circunstancias peores. Renata quiere llegar a algo en la vida y es capaz de hacer lo que sea para conseguirlo”.

  Berger dice: “Uno se pregunta cómo una chica así ha acabado en una ciudad como ésa. Renata debía resultar intrigante para el público; debía tener cierto exotismo y cierta clase; debía ser tan atractiva como resulta para Charlie”. Cusack añade: “Existe la idea de esa mujer inaccesible capaz de burlar las leyes de la gravedad. Si eres capaz de conseguirla, de capturarla, la vida te resultará fácil y todos los problemas que has tenido hasta ese momento se esfumarán como por encanto… Una idea, por supuesto, completamente absurda. Pero Charlie necesita creer en ello y en Wichita esa fantasía se llama Renata”.

  Nielsen comenta: “Renata es una mujer que no le pertenece a nadie y yo no estoy segura ni siquiera de que sea dueña de sí misma. Sólo piensa en una persona: en ella misma. Harold y yo decididimos no crear un personaje específico sino jugar con todos los clichés en torno a la femme fatale, en todas las ideas que tenemos sobre este tipo de mujer. Me he divertido mucho jugando a explorar el grado de manipulación extrema que caracteriza a este tipo de personaje. De hecho, estaba un poco preocupada por hacer este papel, porque estoy muy en contra de todo ese negocio de mercaderes de carne. Pero el corazón de Renata es un órgano en desuso, y esto es la parte triste de su personaje. Para ella la Nochebuena es una noche tan buena o tan mala como cualquier otra. A la hora de encarnarla, empleé un tono de voz seductor y muy grave. Utilicé mi propio acento, que nadie en la película es capaz de identificar”.

  Ramis comenta: “Connie no había usado nunca su verdadero acento, como hace en esta película”. Y Thornton revela: “Connie es de Copenague, Dinamarca, lo que resulta perfecto para el papel…”

  La relación que tiene Charlie con el arquitecto Pete Van Heuten resulta todavía más complicada: éste está casado con la ex-mujer de Charlie y es el padrastro de los hijos de Charlie. Pero, como dice Ramis, “eran amigos antes y lo siguen siendo ahora”.

  El principal talento de Pete consiste en su ilimitada capacidad para ingerir alcohol, que demuestra cumplidamente durante la Nochebuena. Ramis observa: “Pete representa la crisis de la masculinidad. Tiene un par de frases estupendas sobre lo difícil que se han puesto las cosas en este país para los hombres”. Berger dice: “El de Pete es uno de esos papeles que sirven para ‘robar plano’ y Oliver Platt ha abordado el personaje con gusto”. Cusack añade: “Tal y como lo interpreta, Pete tiene algo de Falstaff”.

  Oliver Platt comenta: “Me gustó el guión porque te da una idea muy clara de cómo es el personaje. Yo le añadí unas cuantas cosas. Pete bebe a causa del vacío que siente. Las fases iniciales de una borrachera son divertidas, antes de que te pongas a vomitar o te desmayes… Trabajar con Harold ha sido un gran incentivo para aceptar hacer esta película. Nos hemos criado con sus películas, que han influido el estilo cómico de muchos títulos posteriores. También admiro mucho a John Cusack y siempre he querido trabajar con él”. El caso es que Platt y Cusack han vuelto a trabajar juntos enseguida, en la película de Menno Meyjes The Martian Child.

  El reparto principal se completa con Randy Quaid, quien ya había trabajado hace veinte años a las órdenes de Ramis en una de esas influyentes comedias a las que se refería Platt, Bill Guerrard, un tipo que no está para bromas. Ramis comenta, “Randy lo interpreta como un hombre de negocios empeñado en sacar adelante un proyecto”.

  A la hora de plantearse el lugar de rodaje de la película pesó mucho el hecho de que Albert Berger, John Cusack y Harold Ramis proceden de Chicago y aún mantienen una casa allí. Con ayuda de la Illinois Production Alliance y del plan de incentivos de las oficinas de cine de Illinois y de Chicago, la producción pudo concentrarse en escenarios del norte de la ciudad y en la población de Waukegan, que se hace pasar por Wichita.

  Ramis recuerda: “Scott Phillips, el autor de la novela, me aseguró que Wichita se parece mucho a los suburbios de Chicago. Parece una ciudad cualquiera del Medio Oeste. El problema era si podíamos reducir el presupuesto de rodaje en Chicago. Con un poco de ayuda de todo el mundo –los sindicatos, el sindicato de directores y el de transportes- pudimos conseguirlo”.

  Ron Yerxa añade: “Teníamos un equipo realmente bueno y conseguimos terminar el rodaje en cuarenta días”. Berger añade, “La verdad es que rodamos de noche la mayor parte de la película”.

  Ramis comenta: “Nos preguntábamos si seríamos capaces de llevar adelante el proyecto. Habíamos tenido un período de preparación muy corto: siete semanas, en vez de los tres o cuatro meses con los que suelo contar. Pero confiaba en la habilidad del equipo que teníamos en Chicago y en el talento de nuestros productores y nuestro encargado de producción. Ha sido uno de los rodajes más cortos de mi carrera, y una de las mejores experiencias de la misma. Recuerdo haber trabajado en una gran producción de la que sólo puedo evocar un aspecto positivo: teníamos salmón ahumado para desayunar… Tener más tiempo y más dinero no se traduce en una experiencia de rodaje mejor”.

  Billy Bob Thornton, uno de los miembros del equipo que no era del lugar, dice: “Me encantó rodar en Chicago. Es una gran ciudad, seguramente es donde mejor se come de todo Estados Unidos, al menos para mí. La gente es muy cordial. El tiempo es un poco inestable, pero es cosa de acostumbrarse…”

  Rodar una película ambientada en Navidad en plena primavera tiene algo de desafío. Pero Berger, que había producido anteriormente la película Cold Mountain, comenta: “Hay muchas ventajas en no rodar a temperaturas bajo cero. Puedes pensar claramente y tienes libertad de movimientos. Si necesitas lluvia, la generas y puedes controlarla”. Yerxa añade: “Como sugiere el título de la película, tuvimos que fabricar hielo. Pero como dice Harold también podría haberse titulado “No hay nada como la Navidad”: creamos una Navidad lluviosa y ominosa, en vez de una alegre Navidad nevada”.

  Ramis se ríe: “Una Navidad mojada en vez de una ‘blanca Navidad’... Basta con una lluvia helada para crear un ambiente inhóspito. De todas formas teníamos un camión lleno de hielo, que podíamos vaciar en cualquier momento cuando hiciera falta”. Cusack comenta: “Harold me dijo que siempre ha tenido suerte con el tiempo en todas sus películas. Y es cierto porque aquella primavera hizo mucho frío en Chicago, después de todo”. La técnica de gráficos por ordenador también resultó útil, pues permitió eliminar de la pantalla la huella verde del florecimiento primaveral de Chicago y mantener la imagen del apagado e invernal paisaje de Wichita. Para mantener esa consistencia de la imagen, Ramis trabajó en estrecha colaboración con el director de fotografía Alar Kivilo y la directora artística Patrizia von Brandenstein.

  Dice Kivilo: “La cosecha de hielo es un film negro colorista. Hemos utilizado recursos del cine negro clásico como la iluminación contrastada, las fuentes de luz locales o los colores efectistas. En un principio la película es más naturalista pero según la acción va alcanzando el clímax se va haciendo más colorista, si bien siguiendo siempre una pauta muy oscura”.

  “Harold y yo hablamos sobre el emplazamiento correcto de la cámara. Soy de la opinión de que, aunque se trate de una sola toma, vale la pena hacer un plano master para que todos sepan en qué lugar estamos, y ver luego a qué lugar conduce a cada personaje su instinto. En La cosecha de hielo hay escenas estáticas pero cuando las cosas se ponen duras para Charlie recurrimos a la cámara al hombro. Los movimientos de cámara tratan de captar el contenido emocional de cada escena. En este rodaje nos hemos concentrado en los elementos básicos que necesitábamos para contar la historia. Patrizia, con quien ya he trabajado antes, ha sido una gran colaboradora en este sentido”.

  Ramis comenta: “Alar y Patrizia tienen mucho talento y trabajan muy bien en equipo. Patrizia tiene un ojo infalible y ha sabido crear, a partir del presupuesto de que disponíamos, todos esos asombrosos clubs de strip-tease…” Yerxa añade riendo: “The Sweet Cage, The Teaze-O-Rama, The Velvet Touch: gracias al talento de Patrizia tienen un aspecto bastante mejor que el de los locales habituales de Wichita”.

  Connie Nielsen, la mayoría de cuyas escenas transcurren en The Sweet Cage, comenta: “Soy un poco tímida y el primer día que llegué al plató me chocó ver a una chica desnuda bailando en el escenario. Sentí el impulso de correr a taparla con una sábana. Pero dado que el guión exigía un ambiente de muy mal tiempo, al menos he rodado en interiores la mayor parte de mis escenas”.

  La escena en exteriores más importante de la película tiene lugar en un “lago helado” que hubo que improvisar en pleno mes de mayo recurriendo a hielo y lluvia artificial. Hubo que coordinar a los actores y a los especialistas para rodar en el agua: “Costó mucho trabajo preparar y rodar en esa localización pero creo que el resultado ha sido excelente. Patrizia diseñó un decorado espectacular que expresaba perfectamente el tema cómico y filosófico de la película”, comenta Berger.

  Yerxa explica: “Construimos un tanque de agua en el estudio. Pero también usamos un escenario natural, un terreno abandonado, y como no había ningún lago allí fabricamos un mini-lago”. Ramis añade: “Estábamos en campo abierto, un terreno seco completamente aislado. Construimos un muelle de unos veinte metros en una pequeña colina y luego una piscina en el llano. La llenamos con agua, cubrimos el agua con una capa de cera y derretimos parafina en placas. Cuando se endurece la parafina parece hielo: así podíamos colocarla en donde hiciera falta. Teníamos unas grúas enormes que sujetaban torres de lluvia. Fue un rodaje complicado”.

  Para un miembro del reparto fue especialmente complicado. Según dice Berger: “A Billy Bob no le gusta demasiado el agua. Eso sirvió para darle una intensidad especial a su interpretación”. Thornton añade: “Sí, el agua no me apasiona. Pero si eres actor, te metes en el agua cuando gritan Acción. Tampoco fue tan malo. Pero me gustó más mi trabajo con el director. Harold es muy relajado, lo observa todo y se fija en todo. Un actor se siente seguro con él porque sabe que trabaja con una red de seguridad. Harold no deja que hagas algo por debajo del nivel, no da por buena cualquier toma. Hace que te preocupes por saber su opinión. Cuando haces algo, vas y le preguntas, ‘¿Ha estado bien, Harold?’. Y te dice que sí y lo da por bueno. No te hace la pelota. Te mantiene alerta y eso es bueno porque te impide volverte perezoso”.

  Cusack comenta: “Harold se fija en todo. Te deja hacer, te deja mucha libertad, aunque luego se asegura de conseguir lo que andaba buscando”. Nielsen añade: “Te hace sentir confianza. Sientes que puedes probar cualquier cosa y es muy agradable cuando ves que le has hecho reir. Pero cuando es necesario te dice que bajes un poco el tono o que pruebes por otro lado. Te deja en libertad pero no deja que te sientas abandonado”.

  Kivilo comenta: “Estoy convencido de que la creatividad surge cuando el ambiente es bueno, no cuando es negativo. Harold crea un ambiente relajado en sus rodajes, está abierto a todo tipo de sugerencias. Tiene un enfoque pragmático que se agradece porque a veces un rodaje es una locura; hay gritos y ruidos y es difícil ser creativo cuando estás nervioso. Los actores están cómodos con Harold; creo que los comprende porque él mismo ha sido actor. Y eso me ayuda a mí a hacer mi trabajo”.

  Ramis comenta: “Para bien o para mal, tengo esta imagen de buena persona… El truco está en contratar al equipo adecuado. Eso hace que tenga que trabajar muy poco, sólo dar algunos consejos… A los directores les gusta apuntarse el mérito de todo lo que sucede; tenemos esa fantasía de que ser director significa controlarlo todo, cuando en realidad estás a merced de todo y de todos. Sólo eres el árbitro que decide lo que sirve y lo que no. Es curioso, por ejemplo, que el trabajo decisivo con los actores tiene lugar después de que hayan actuado. Me encanta la sala de montaje, que es el lugar en donde decido qué aspectos de su trabajo quiero subrayar o eliminar. Creo que sólo me acerco a la idea original que tenía de una película después de que los actores hayan explorado sus respectivos personajes”.

  Ahora que la película está terminada, Ramis dice que La cosecha de hielo ha evolucionado: “Ahora incluye mucha intriga, escenas trepidantes y una resolución muy sorprendente”. Uno de los misterios de la película es un aforismo que aparece en forma de pintada y que tratan de elucidar diversos personajes durante la larga noche que describe la acción. Se trata de una frase inventada por Richard Russo para el guión, ‘As Wichita falls, so falls Wichita Falls’: “Que cada uno la interprete como mejor crea”, dice Yerxa [La frase juega con los diversos sentidos de ‘falls’: catarata, caerse y un nombre geográfico.] “Pero al final de la película se descubre quién ha escrito la pintada”, revela Cusack. Ramis explica: “Mucha gente no sabe que Wichita está en Kansas y Wichita Falls en Texas. No tiene sentido pero sirve para subrayar el mensaje de la película sobre el azar que gobierna la vida”. Nielsen añade: “Esta película está hecha desde el conocimiento de que todos actuamos como tontos, al menos en alguna ocasión, en las cosas de la vida. Creo que el humor es más divertido cuando se basa en la realidad, como ocurre en La cosecha de hielo. Esta comedia negra sobre unos ladrones sin ningún sentido del honor es lo más opuesto que cabe imaginar a la típica película navideña”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "La cosecha de hielo" - Copyright © 2005 Focus Features y Bona Fide Productions. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos reservados.

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