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.[Especial 51ª Berlinale] [Películas] [Crónicas]
............................................................................................................................. NOTAS DE PRODUCCIÓN Tengo
entendido que el Chocolate no es una cuestión moral.
En el centro de Chocolat está una mujer dotada de poderes especiales: Vianne Rocher, una misteriosa forastera que llega al pueblo francés de Lansquenet para abrir una bombonería que elabora suculentos dulces, los cuales, además de tentar el paladar, pueden recuperar esperanzas perdidas y despertar súbitas emociones. El efecto que genera Vianne es inmediato y extraordinario: los mayores se ven recordando los amores de juventud, los matrimonios con problemas recobran la chispa, y los vecinos impertinentes devienen amigos felices. Sin embargo, los magníficos dulces de Vianne también despiertan otra cosa: una creciente lucha entre la pasión y la indignación moral. Mientras unos empiezan a dejarse ir, otros se reprimen, guiados por el riguroso Conde de Reynaud, quien declara a Vianne enemigo público número uno. En el preciso momento en que la forastera está a punto de alzar la bandera blanca, un inesperado idilio con un apuesto extranjero le obliga a elegir entre abandonar este ambiente hostil o cavar una auténtica zanja que separe a los habitantes de Lansquenet. La lucha que el libre espíritu de Vianne sostiene en nombre de vivir la vida sin restricciones destacó primeramente en la célebre y sumamente deliciosa novela "Chocolat", de Joanne Harris. Tanto críticos como lectores se vieron absorbidos por el uso dramático del Chocolate como metáfora de los poderes liberadores del placer. Uno de los que se vio atraído por el cuento de Harris fue el director Lasse Hallström, quien recientemente afrontó la adaptación cinematográfica de la novela de John Irving, "The Cider House Rules", consiguiendo el reconocimiento de la crítica y gran número de nominaciones para el Oscar, haciéndose con dos de ellos. Hallström vio en el núcleo de esta extraña fábula de Harris la calidad que siempre ha estado buscando para sus historias en celuloide: una celebración de las divertidas, excéntricas y maravillosamente impredecibles maneras que los seres humanos tienen de comportarse con sus semejantes. Hallström también se vio fascinado por la exploración que la historia hace de los momentos más deliciosos en la vida, y de cómo éstos surgen de lo amargo, lo oscuro, y lo semi-dulce. Por último, acabó por interpretar el sentido moral de la fábula como una llamada a la tolerancia; no se trata tan sólo de la tolerancia que cede a placeres como el Chocolate, sino a la que vehicula la comprensión para con el amplio espectro de debilidades y caprichos humanos. "Para mí, Chocolat es una fábula muy divertida acerca de la tentación y la importancia de no privarse uno mismo de las cosas buenas de la vida" --nos dice Hallström--. "Trata del constante conflicto en la vida entre tradición y cambio. Y en su más profunda esencia, nos habla de la intolerancia y de las consecuencias de no permitir a otras personas vivir sus propias existencias y creencias." El tono polifacético de la historia fue lo que atrajo a Hallström de manera especial, pues posee la mágica esencia de un cuento de hadas al tiempo que despliega una serie de personajes cuyas emociones y asuntos -desde los errores maritales a las deshonestinades familiares- son manifiestamente --a menudo cómicamente-- reales. "Estaba interesado en el amplio abanico de elementos que posee esta historia: lo dramático, lo cómico, a veces lo ridículo, lo poético; una fábula con humor que no simplifica el retrato de sus personajes y que hinca sus raíces en la realidad misma." Y Hallström sigue: "Creo que una constante bien perceptible en todas mis películas es cierta fascinación por reflejar la irracionalidad de los humanos en todos sus magníficos y entrañables modos. Chocolat me ofrecía además la ocasión de explorar un espectro distinto de excentricidades desplegadas por sus personajes. En esta historia, los personajes están dominados por toda suerte de contradicciones y, en consecuencia, cobran vida y nos llegan al corazón. La heroína del relato es Vianne, un auténtico espíritu libre aunque al mismo tiempo también prisionera de su destino. Su ruina, el Conde de Reynaud, parece tener el control, sin embargo, en realidad es prisionero de su sentido de la tradición. El Conde De Reynaud escruta la población, y ve pecadores y transgresiones por todas partes; Vianne tan sólo ve seres humanos que no son perfectos y que pueden perdonarse." Todos los implicados en Chocolat entendieron que el grado de compromiso de Lasse Hallström era la evidencia de que se trataba de un fichaje absolutamente acertado. El productor Kit Golden destaca: "Cuando David Brown y yo mismo leímos la novela, inmediatamente pensamos en Lasse como director y en Juliette como Vianne Rocher. ¡¡Conseguir involucrarlos de verdad fue como un sueño hecho realidad!!" "A todos nosotros nos pareció que ésta era una gran historia para Lasse pues éste siempre se lo pasa en grande dando vida a personajes densos" --expresa el Productor ejecutivo Alan C. Blomquist--. "Y de eso se trata en esta narración: una maravillosa colección de personajes que se abandonan a las tentaciones y resultan renovados." El productor David Brown añade: "Chocolat contiene muchas y espléndidas cualidades: es profunda, con personajes densos y despliega un encanto envolvente. No es una historia más. Pero por encima de todo, posee la esencia de una fábula y, sin embargo, es realista."
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