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. .[Especial 51ª Berlinale] [Películas] [Crónicas]
............................................................................................................................. CRÍTICA Desidia estival, tedio existencial La ciénaga no es sólo un
elocuente nombre para designar el entorno geográfico y
climático que envuelve la finca donde pasan el verano
las dos familas, al igual que también lo son la
población de Rey Muerto y la residencia de La
Mandrágora. La ciénaga es además una excelente
metáfora para expresar el ambiente corrompido,
enfermizo, asfixiante, en el que estos insectos humanos
están atrapados, como la fauna moradora de una
charca, entre el barro de la pasividad, la inercia, la
abulia y la resignación. Hay una secuencia al principio
de la película, en la que una vaca, sumergida hasta la
cabeza en el lodazal que ha provocado la lluvia, intenta
salir a tierra firme. Su muerte es prácticamente segura.
Inmediatamente después, vemos a los adultos estirados al
sol en sus hamacas, ebrios de vino, sus cuerpos inertes,
abandonados a la desidia estival, junto a la piscina
llena de agua sucia y hojas, pútrida desde hace días.
Esta comparación es un buen ejemplo de ese paralelismo
que la película intenta exponer, con la diferencia de
que mientras que el animal todavía lucha por sobrevivir,
ellos ya no lo hacen. La ciénaga,
largometraje de la debutante Pero es a nivel
individual y narrativo donde su precisión descriptiva y
de análisis es más bien pobre. Construída a
base de fragmentos de vida cotidiana encadenados, como un
cuadro pintado con brocha gorda, descuida
intencionadamente el contorno de las historias, y nos
ofrece unos personajes nebulosos en sus perfiles y en las
relaciones que los unen. Este desdibujamiento es, sin
embargo, uno de los principales defectos de la historia.
En primer lugar porque no hay historia que contar, sino
una serie de subtramas diluidas que convergen en
ocasiones en un mismo hilo argumental que tampoco tiene
pretensiones de serlo. En segundo lugar, porque esta
pereza expositiva no acaba de esclarecer del todo las
situaciones, genera una cierta ambigüedad, y al
espectador le queda la sensación de que se le ha
mostrado demasiado poco, no acaba de comprender ni
siquiera qué se le está explicando. El gran número de
personajes que aparecen a la vez, así como el abuso de
la elipsis, contribuyen también a esta confusión. Así
tenemos a una críada indígena que en un determinado
momento huye angustiada sin que sepamos demasiado bien
por qué, aunque el motivo se deje intuir débilmente; o
a dos hermanos cuya relación parece estar teñida por
ciertos sentimientos "impropios", pero es más
lo que se presta a la imaginación que lo que se expresa
explícitamente; o al padre, un hombre borracho, sin
espíritu, que se tiñe el pelo (hecho que causa rechazo
en su parentela), y que parece no tener pasado, al igual
que tampoco tiene presente ni futuro; o a un hermano
mayor que comparte habitación con una mujer madura, a
pesar de que nada más hace evidente el matiz de su
relación... En segundo término, La
ciénaga es una muestra de naturalidad y frescura,
gracias a las interpretaciones magistralmente creíbles
de un reparto en el que, junto a veteranos actores del
cine argentino, encontramos también algunas jóvenes
promesas. Esta espontaneidad en las actuaciones
permite transmitir la forma en que el desencanto y el
abandono de los adultos choca con el vigor y las ansias
por experimentar y descubrir de los niños. Los
adolescentes, por el contrario, ya han empezado a verse
contagiados por la misma laxitud y falta de esperanza de
sus padres. La ciénaga resulta
en ocasiones un atractivo ejercicio visual, que combina
el realismo social y el costumbrismo familiar con una
cierta poética en las imágenes, apoyada en la relación
del hombre con su entorno. Pero se trata de una
película, más que fría y distanciada, borrosa, débil,
sin intensidad dramática, afectada a nivel
narrativo y de exposición por la misma despreocupación
y cansancio que embargan a sus protagonistas. Puede
parecer incluso interesante verla por determinados
aspectos, y en general está notablemente realizada, pero
no tiene pulso, uno se queda igual después de haberla
visto que cuando entró en la sala. Es, en resumen, igual
de intrascendete, frugal y ociosa que el periodo de
vacaciones estivales. ............................................................................................................................. Imágenes de La Ciénaga © 2000 Lita Stantic, Cuatro Cabezas Films y Wanda Films. Todos los derechos reservados << Página principal de La ciénaga
............................................................................................................................. © 2001 La Butaca. Ángel Castillo
Moreno. Valencia (España). |
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