51ª Berlinale


Secciones

Estrenos
Novedades
Críticas
Cartelera
Preestrenos
Vídeo
De compras
Especiales
Reportaje
Carteles
Buscar
Afiliación
Listas de cine
Quiénes somos
Contacto
Añadir a Favoritos

Inserta tu mail

 

LA BUTACA - Revista de Cine

.[Especial 51ª Berlinale] [Películas] [Crónicas]

QUILLS (LETRAS PROHIBIDAS)
...........................................................................................................................
cartel
Ampliar cartel

Comprar DVD

Dirección: Philip Kaufman.
País:
USA.
Año: 2000.
Duración: 125 min.
Interpretación: Geoffrey Rush (Marqués de Sade), Kate Winslet (Madeleine), Joaquin Phoenix (Coulmier), Michael Caine (Dr. Royer-Collard), Billie Whitelaw (Madame LeClerc), Patrick Malahide (Delbene), Amelia Warner (Simone), Jane Menelaus (Renee Pelagie), Stephen Moyer (Prouix), Tony Pritchard (Valcour).
Guión: Doug Wright; basado en su propia obra teatral.
Producción: Julia Chasman, Peter Kaufman y Nick Wescheler.
Música: Stephen Warbeck.
Fotografía: Rogier Stoffers.
Montaje: Peter Boyle.
Diseño de producción: Martin Childs.
Dirección artística: Steven Lawrence y Mark Raggett.
Vestuario: Jacqueline West.
Decorados: Jill Quertier.

...........................................................................................................................

NOTAS DE PRODUCCIÓN

Imaginando los placeres íntimos de Sade: El diseño de Quills

¡Qué deliciosos son los placeres de la imaginación! En esos momentos de deleite el universo entero es nuestro; ni una sola criatura se nos resiste, fascinamos al mundo.
El Marqués de Sade

Quills recrea un mundo que proviene directamente de la potente imaginación del Marqués de Sade, un mundo que funde imágenes sórdidas y hermosas, que une la exuberancia y la más completa angustia. Para llevar a cabo su visión del entorno del Marqués, Philip Kaufman acudió a un equipo de diseño que incluía al oscarizado diseñador de producción Martin Childs, que recientemente había reproducido la antigua Inglaterra en la película "Shakespeare In Love (Shakespeare enamorado)", y a la diseñadora de vestuario Jacqueline West. Al igual que con los actores, Kaufman trabajó estrechamente con el equipo, manteniendo largas reuniones en las que se animaba a participar a todo el mundo, a menudo discutiendo sobre pequeños detalles como la curva de una determinada barandilla o el tipo de pelo para una peluca concreta. Kaufman también volvió a reunirse con ellos en futuras investigaciones, ya que consiguieron los planos originales del edificio de Charenton, estudiaron con detenimiento las pinturas de la época e indagaron en la historia de los hospitales psiquiátricos durante el siglo XIX.

Con anterioridad, Kaufman y el director de fotografía Rogier Stoffers habían optado decididamente por ir en contra de la mayoría de los filmes de época, evitando la típica gama de colores azules y sepias. En su lugar, eligieron inspirarse en las pinturas de los grandes maestros (un tono verdoso, una pátina de antigüedad), lo que proporciona, como Philip Kaufman indica, "una atmósfera enmohecida a los acontecimientos".

Mientras tanto, Martin Childs empezó a trabajar su imaginación para captar la extravagancia de la Francia del XVIII, pero... ¡en Inglaterra!. Childs se vio seducido por el guión, que describe como "algo completamente diferente a lo que había leído con anterioridad, tan fantástico como "Shakespeare In Love (Shakespeare enamorado)" pero totalmente distinto", así como por el impresionante desafío creativo que suponía moverse entre la realidad y la fábula. "Pretendía crear un mundo en el que la gente creyera que esta historia podía haber ocurrido realmente", explica. "Quería mostrar visualmente la transformación de Charenton, de lugar apacible al oscuro y estremecedor sitio en el que se convierte bajo las directrices del doctor Royer-Collard".

Continúa: "He preferido crear una atmósfera determinada antes que una auténtica realidad. Ya que el guión no se ajusta realmente a la historia verdadera, pude dejar volar mi imaginación, basándome no obstante en la realidad. Al mismo tiempo, he intentado evitar cualquier tendencia hacia el absurdo. El decorado debe apoyar la historia pero nunca sustituirla".

Childs utilizó la zona de Luton Hoo, una sórdida localización en la campiña inglesa, para construir el hospital psiquiátrico de Charenton. Afortunadamente para Childs, algunas de estas comarcas inglesas imitaban el estilo francés de la época, por lo que tuvo que realizar pocos cambios, exceptuando algunas falsas chimeneas. Pero fue en el diseño de interiores donde Childs tuvo que sacar todo su talento a relucir, creando el húmedo y degradante lavadero, los tortuosos pasillos centrales y las propias celdas, todo realizado en los estudios Pinewood. Era fundamental la habitación del Marqués de Sade, un sitio lujoso y quijotesco que rinde culto al vino, a la literatura y, por supuesto, a la sensualidad en el arte. Gran parte de las muñecas de sexualidad explícita, de las esculturas tántricas y de los artísticos objetos fálicos provienen de colecciones privadas de auténtico arte erótico del XVIII, que Childs y su equipo tuvieron la inusual tarea de buscar hasta la saciedad. "Llevamos nuestros diseños tan lejos como fuimos capaces", admite.

Otra de las creaciones favoritas de Childs para Quills fueron las escalofriantes mazmorras de Charenton, donde el doctor Royer-Collard lleva a cabo sus inhumanas "curas" sobre el Marqués de Sade, entre otros. El oscarizado decorador de cine Jill Quertier indagó hasta dar con instrumentos médicos de la época que en muchas ocasiones traspasaban la tenue línea del sadismo. Aunque la silla "sedante" de Royer-Collard, un artilugio metálico en el que se aseguraba con correas al paciente y que después se introducía una y otra vez dentro de un tanque de agua helada, fue producto de la imaginación de Doug Wright, monstruosidades similares eran habituales en la psiquiatría del momento. De hecho, los realizadores encontraron en el museo médico de Filadelfia un grabado de 1811 donde aparecía una silla conocida irónicamente como "Silla sedante de Rush", que se suponía "ayudaba a sanar la locura". "Sujeta y oprime todas y cada una de las partes del cuerpo", escribió el creador de la silla. "Manteniendo el tronco erguido, reduce la afluencia de sangre al cerebro... y permite una fácil aplicación de hielo. Actúa como un sedante en la lengua y los nervios..., en varios casos ha sido posible calmar a los pacientes más rebeldes". Afortunadamente, no existe ninguna evidencia de que los antepasados de Geoffrey Rush tuvieran nada que ver con este aparato.

El efecto que Childs deseaba lograr en el diseño de Charenton era sobre todo "un interior que pudiera existir en las profundidades más recónditas del universo", observa Kaufman. Kaufman y Childs trabajaron conjuntamente para conseguir que los terrenos físicos y emocionales de Quills se entrelazaran por completo. La acción se estructuró cuidadosamente con la ayuda de arquetipos y storyboards, en especial la extraordinaria escena en la que Sade escribe una de sus últimas y más devastadoras historias utilizando un elaborado "juego del teléfono" a través de agujeros en las paredes de la celda.

Otras localizaciones de Quills son el Royal Naval College en Greenwich, Inglaterra, que simula una de las habitaciones del Palacio de Versalles donde el propio Napoleón empieza a familiarizarse con la literatura de Sade. Aquí Childs y su equipo se dejaron impresionar por el abrumador peso de la historia, un lugar diseñado por Christopher Wren y donde el rey Enrique VIII firmó la pena de muerte de la reina Ana Bolena. También Mentmore Towers, edificio construido por la familia Rothschild conforme al estilo francés del XVIII, se convirtió en la mansión del doctor Royer-Collard y su novia, casi una niña, Simone.

Sin embargo, había una cuestión que persistía durante la producción: ¿cómo crear el París de la Revolución en el centro de Inglaterra? "Pensamos que no íbamos a tener ningún problema para encontrar las grandes piedras con las que se construían los edificios franceses de la época, ¡pero todo en Inglaterra está hecho de ladrillo!" comenta Kaufman. "Finalmente, pudimos realizar los exteriores de Francia en Oxford. Martin acudió a excelentes artesanos, incluyendo un pintor que instantáneamente y con una mágica pincelada daba aire de antigüedad a cualquier edificio". A continuación, se dispuso una colosal guillotina en Oxford Street para la impresionante secuencia inicial del filme. En un afortunado golpe de suerte, producción se hizo con un inusual hallazgo para la escena: el modelo en cera de la cabeza de la misma María Antonieta, un préstamo de Madame Tussaud de Londres, cabeza que puede observarse en el cesto de tan aristocráticas víctimas.

Para la diseñadora de vestuario Jacqueline West, que previamente había colaborado con Philip Kaufman en "Henry y June" y "Sol naciente", Quills era también una oportunidad de explorar los peculiares extremos de la moda. "La época del Marqués de Sade fue un período interesantísimo en el que había muchos cambios en la vestimenta", explica. "Las pelucas no estaban de moda porque muchas de ellas terminaron en los cestos de los decapitados cubiertas de sangre. Los vestidos pasaron de tener muchos adornos a ser de lo más sencillo. Se decía que eran tan escuetos y escasos que las mujeres empezaron a morir de neumonía porque llevaban muy poca ropa".

Pero para realizar sus creaciones, West confiaba más en la naturaleza de los personajes de Doug Wright que en la veracidad histórica. Afirma: "Desde el principio Phil y yo decidimos que sería una especie de drama anti-vestuario, prescindiendo de todo lo que fuera excesivamente formal y correcto. Phil quería que diseñara las ropas de acuerdo con el interior de los personajes, expresar realmente quiénes eran, y eso me resultaba muy atractivo, sobre todo porque todos los personajes son muy singulares".

Aunque en un principio investigó con profundidad pinturas y museos de la época, West también comenzó a pensar cómo se vestiría más o menos cada personaje en su vida diaria. En el caso del Marqués de Sade no había elección. Durante todo el filme, aunque con algunas variaciones, usa el mismo traje que llevaba el día que le trajeron a Charenton.

"El Marqués representaba un gran reto porque pretendíamos que sus ropas parecieran proceder de 25 años atrás y al tiempo expresaran su evidente personalidad. Necesitábamos que fueran elegantes y que también pudieran simular una especie de pergamino para la secuencia en la que él escribe sobre su ropa", explica West.

Por último, West diseñó un traje acorde con la elegancia del siglo XVIII. Aquí utilizó los servicios de un artista londinense especializado en avejentar tejidos para estropear el magnífico traje hasta convertirlo en un arrugado recuerdo de distinción. Sin embargo, dice West, una vez que Rush se puso el traje, pareció transformarse. "Geoffrey es bastante alto, delgado y flexible, pero con el traje su figura resultaba mucho más alta, erguida y estilizada, se convirtió en el Marqués".

Para Madeleine, West trabajó estrechamente con Kate Winslet, compartiendo con ella sus investigaciones sobre las mujeres de clase trabajadora en Francia. "Encontré un cuadro de una chica planchando que inspiró algunas ideas para Kate", indica West. "Es difícil encontrar cuadros de gente trabajadora practicando su oficio, por lo que fue todo un hallazgo". Tanto West como Winslet admitían que aunque Madeleine es pobre, es profundamente individualista. Al no poderse permitir vestir a la moda, lleva ropa ligeramente anticuada, con corsé en la cintura según la moda del XVIII en lugar de la cintura Imperio, vigente en aquel momento. Pero Madeleine también se salta las reglas. "En vez de llevar el corsé por dentro, ella lo lleva por encima de su vestido", advierte West, "y en lugar de sombrero, se cubre la cabeza con una pañoleta. Ella es diferente de los demás sirvientes y su vestimenta es extremadamente romántica".

Madeleine también supuso para West uno de sus primeros desafíos personales en Quills: se dispuso a realizar "el corsé más perfecto nunca visto". El corsé, que consigue estilizar la figura más que ningún otro, era tan fantástico que una compañía inglesa especializada en vestuario histórico lo compró y actualmente lo tiene en exposición. En cuanto al vestido principal de Madeleine, está hecho con una tela adquirida precisamente en la zona de Francia donde el Marqués verdadero tuvo su castillo.

Para vestir al personaje de Michael Caine, West encontró también la clave en los pequeños detalles. Sus trajes cambian de tonalidad conforme la historia progresa, aumentando su oscuridad hasta que son "casi tan negros como el traje de Darth Vader". West dio también un toque de distinción al doctor Royer-Collard: unas gafas de montura oscura que recuerdan no sólo al pícaro personaje incorporado por Caine en "Alfie" sino también a los moralistas más contemporáneos. Caine opina del trabajo de West: "Cuando te pones sus trajes, casi no tienes ni que actuar".

En teoría, el vestuario de Joaquin Phoenix era más sencillo que los demás: después de todo, como predicador era obligatorio que llevara una sotana. "Obviamente tenía que vestir con sotana pero intentamos que fuera lo más sexy y ligera posible", comenta West. "Cuando se pasea por el vestíbulo, la sotana adopta un movimiento ondulante y suave, no se refleja ningún indicio de severidad. Es un reflejo del carácter liberal y moderno de Coulmier". Pero hasta West se sorprendió del extraordinario poder de sus ropas. "Cuando Joaquin se vistió, dejó su propia personalidad a un lado y se convirtió en Coulmier. Ambos no pueden ser más distintos, y el vestuario realmente parecía ayudarle a conseguir la transformación".

A lo largo de todo el proceso, el espíritu de colaboración creativa inspiró a todos los implicados. Peter Boyle, editor de la película, dijo: "Espero que hayamos hecho justicia al soberbio trabajo de iluminación, fotografía, decorado, vestuario y música. Todo ello combinado para hacer de esta experiencia algo inolvidable y plenamente satisfactorio".


Fuente: Fox España

...........................................................................................................................

< Página principal de Quills


Imágenes y notas de producción de Quills - Copyright © 2000 Fox Searchlight Productions, Hollywood Partners, Industry Entertainment y Walrus & Associates. Todos los derechos reservados.

...........................................................................................................................

© 2001 LaButaca.net. Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.