● Cobertura de la 51ª edición del Festival de San Sebastián  ●
                                                         18 - 27 Septiembre 2003

     

BUSCANDO A NEMO
(Finding Nemo)


Dirección: Andrew Stanton y Lee Unkrich.
País:
USA.
Año: 2003.
Duración: 100 min.
Género: Animación.
Personajes: Nemo, Marlin, Dory, Gill, Bloat, Peach, Gurgle, Bubbles, Nigel, Crush, Coral, Chum, Pearl, Bruce.
Guión: Andrew Stanton, Bob Peterson y David Reynolds; basado en un argumento de Andrew Stanton.
Producción: Graham Walters.
Música: Thomas Newman.
Fotografía:
Sharon Calahan y Jeremy Lasky.
Montaje: David Ian Salter.
Diseño de producción: Ralph Eggleston.
Dirección artística: Randy Berrett, Anthony B. Christoy, Robin Cooper y Ricky Vega Nierva.
Estreno en USA: 30 Mayo 2003.
Estreno en España: 28 Noviembre 2003.

CRÍTICA por Joaquín R. Fernández

Puntuación: 8 / 10
Banda Sonora Original:
*****

  No sé qué tipo de vitaminas toman los empleados de Pixar, pero lo cierto es que han vuelto a demostrarnos una vez más que su imaginación es des-bordante e ilimitada. Cuando meses atrás observaba el –al menos desde mi punto de vista– apático tráiler de "Buscando a Nemo", pensé: «ya está, nadie es perfecto y por fin los creadores de "Toy Story" han construido una obra menor dentro de su corta filmografía». Pues no, la creatividad de esta gente no tiene parangón, y aunque no estoy de acuerdo con aquellos que dicen que esta es la mejor de las películas que ha hecho esta compañía hasta el momento (en realidad todas ellas poseen un nivel de calidad artís-tica semejante), no hay duda de que no es tarea fácil mantener el listón tan alto en cualquier carrera cinematográfica (grandes directores de la Historia del Cine, como Ronald Neame, han realizado maravillas como "Mujer Sin Pasado" y tostones como "Meteoro").

  Por si fuera poco, los próximos proyectos de Pixar –"Los Increíbles" y "Cars"– prometen ser igual de descacharrantes e imaginativos que sus precedentes, o al menos eso se intu-ye de las primeras imágenes y sinopsis ofi-ciales que nos están llegando desde su distri-buidora, así que no parece que haya que pre-ocuparse por las virtudes de sus futuras pro-ducciones. Quien sí debe de estar algo in-quieta es Disney, cuyo contrato con los auto-res de "Monstruos S.A." finaliza en 2005, quienes gozan ahora de un poder tan desmesurado en la industria holly-woodiense que no dudan en imitar a George Lucas a la hora de exigir unas condiciones económicas más beneficiosas para sus intereses. No es este, en todo caso, el espacio adecuado para resolver tales dicotomías, aunque conviene apuntar que Pixar se aprovechó en su día de un nombre, el de Disney, que aún hoy es capaz de hacer temblar a sus competidores.

  Regresando a "Buscando a Nemo", ¿qué se puede decir de ella que no se haya comentado ya de los otros "bebés" de John Lasseter? Aparte de la consabida mejora técnica, inherente a cada uno de sus nuevos proyec-tos (atención al empleo de la luz y del color y a la realista representación del mar, tanto en sus profundidades como en las escenas en exteriores), el guión de esta cinta lo tiene todo, combinando con acierto la afa-bilidad, la acidez, el candor, la inteligencia, la aventura, el minima-lismo y un sinfín de detalles más que si se tuvieran que seguir enume-rando aún tendría que utilizar algún que otro párrafo extra. La historia sigue siendo, sin embargo, la base sobre la que se ha construido esta intermina-ble torre de portentos, y ello a pesar de su aparente sencillez.

  Y es que "Buscando a Nemo" esconde unas frases y unas situaciones tan trabajadas que bajo su encanto infantil se descubre toda una hábil recreación de un mundo maduro y adul-to. Los niños se quedarán boquiabiertos con las proezas que habrá de llevar a cabo Marlin para encontrar a su hijo, capturado por un submarinista que lo introduce en un impresio-nante acuario de su lugar de trabajo, pero los mayores de edad –bien, admitamos que haya algún disidente dentro de dicho grupo– se quedarán asombrados al comprobar cómo los artistas de Pixar han sido capaces de introdu-cir la cotidianidad de nuestras vidas y representarla a través de los azares de una serie de pececillos. Así, Marlin es un padre torturado por la fatali-dad, pues una tragedia le despojó de los hermanos y de la madre de Ne-mo, convirtiéndole en un pez superprotector y temeroso, pues sólo ve peli-gros en todo aquello que le rodea. Sin embargo, en su camino se topará con Dory, hallando en ella a una amiga que le ayudará a descubrir otras formas de pensar. Este personaje, verdaderamente gracioso, tiene un pe-queño problema: aparte de que su carácter es totalmente opuesto al del protagonista, padece de una enfermedad que le provoca que se olvide de sus recuerdos más recientes. A pesar de ello, se muestra optimista en la vida y desprende una vitalidad que terminará contagiando a su compañero de aventuras.

  Alrededor de todos ellos aparecen también un buen número de persona-jes secundarios que, por increíble que parezca, tienen su propia persona-lidad, amén de fobias y manías con las que algunos se sentirán plenamen-te identificados (es inevitable hacer mención aquí, por ejemplo, a unos hila-rantes tiburones que si salieran del agua ingresarían de inmediato en una asociación de Alcohólicos Anónimos). Pero aparte de esto, y basándome únicamente en los aspectos que más intereserán al espectador en general, "Buscando a Nemo" es ante todo un magnífico divertimento, una suce-sión de desternillantes gags que alcanzan su colofón en la media hora final del metraje (atención a la aparición de la sobrina del dentista y a todo lo que acontece en su consulta). Y aunque a algunos les cueste re-conocerlo (aquellos que precisamente despotricarán contra "Hermano Oso" cuando se estrene aproximadamente en marzo del año que viene), el filme es también un emotivo alegato a favor de la verdadera amistad –Marlin y Dory– y del infinito amor de un padre hacia un hijo que se resiste a perder para siempre.

  Todo ello se ve envuelto además por una atractiva partitura musical de Tho-mas Newman, que adecúa su particular esti-lo a la hora de componer y lo introduce con acierto y mesura en la banda sonora de "Bus-cando a Nemo". Quien busque melodías fáci-les de retener y que se queden en la mente del espectador al poco de escucharlas quizás se quede un tanto defraudado con el trabajo del autor de "American Beauty". Pero lo que hace Newman es acomodar sus notas a lo que vemos en pantalla, siendo a veces vertiginosas –los protagonistas de-jándose llevar por la corriente marina o la persecución dentro del barco– y otras descriptivas (Marlin llevando a su hijo al colegio por primera vez), re-sultando especialmente notables sus elementos más intimistas, aquellos que recogen los sentimientos y las emociones de los personajes.


Imágenes de "Buscando a Nemo" - Copyright © 2003 Walt Disney Pictures y Pixar Animation Studios. Distribuida en España por Buena Vista International.Todos los derechos reservados.

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