● Cobertura de la 51ª edición del Festival de San Sebastián  ●
                                                         18 - 27 Septiembre 2003

     

EL MISTERIO GALÍNDEZ


Dirección: Gerardo Herrero.
Países:
España. Reino Unido, Cuba, Portugal, Italia y Francia.
Año: 2002.
Duración: 124 min.
Interpretación: Saffron Burrows (Muriel), Harvey Keitel (Robards), Eduard Fernández (Galíndez), Guillermo Toledo (Ricardo), Reynaldo Miravalles (Don Angelito), Joel Angelino (Don Angelito joven), Jorge Alí (Riviera Maculeto), John Furey (Norman Radcliffe), Hugo Reyes (Areces joven), Mario Limonta (Areces adulto), Chete Lera (Diplomático), Jacqueline Arenal (Gloria).
Guión: Luis Marías y Ángeles González-Sinde; basado en la novela 'Galíndez' de Manuel Vázquez Montalbán.
Producción: Gerardo Herrero, Javier López Blanco, Mariela Besuievsky y Teddy Villalba.
Música: Patrick Doyle.
Fotografía:
Alfredo Mayo.
Montaje: Carmen Frías.
Dirección artística: Luis Valles y Wolfgang Burmann.
Vestuario: Lena Mossum.
Estreno en España: 26 Septiembre 2003.

CRÍTICA por Manuel Márquez

  Una lástima. Las expectativas despertadas ante la trasposición a la pan-talla cinematográfica de una novela como la de Vázquez Montalbán –un thriller político rico e intenso, con multitud de meandros y derivaciones en el desarrollo de su trama, y que, por tal motivo, ofrece un material de mu-hísimos quilates para tales menesteres–, eran muy altas, y hemos de afir-mar, sin ambages ni medias tintas, que el resultado del trabajo de Gerar-do Herrero dista mucho de haberlas satisfecho.

  La novela que sirve de punto de partida al guión despliega su argumento a través de tres líneas paralelas, aunque separadas en el pla-no temporal: la primera línea, en tiempo pre-sente, se desarrolla sobre la investigación que una estudiante americana efectúa sobre la figura de Galíndez, un exiliado político vas-co en Estados Unidos, y los manejos de unos agentes de la CIA para abortarla a toda costa; una segunda se centra en el objeto fi-nal de esa investigación, que se cierra con la tortura y desaparición de Galíndez a manos de los militares dominicanos bajo el mando del dictador Trujillo; y la tercera, que se desarrolla entremez-clada con la precedente, al hilo de los recuerdos que, durante esa tortura, acuden a la mente de Galíndez, nos va desvelando la trayectoria vital y po-lítica de éste, ofreciéndonos las claves que explican las dos anteriores. La maestría narrativa del autor consigue que el desarrollo de las tres líneas sea totalmente armónico, sin dejar suelto ningún cabo y dibujando un cua-dro global que nos ofrece, amén de una visión amplia y clara sobre el per-sonaje alrededor del cual gira el relato, una intriga tensa y emocionante, que atrapa al lector desde la primera hasta la última de sus líneas.

  El guión de la adaptación, a cargo de un es-critor experimentado y con buenos antece-dentes en el género del suspense policial, co-mo es Luis Marías ("Todo por la pasta", "X"), decide prescindir por completo de la tercera de las líneas antes señaladas, y carga todo el peso de la trama fílmica sobre la primera de ellas, que se convierte en el auténtico hilo conductor de la película. En principio, no ha-bría nada que objetar al respecto: es una op-ción libre y legítima del guionista, partiendo de la premisa de que la adaptación de un tex-to literario a la narración cinematográfica ha de contar con la flexibilidad que se requiere para evitar lastres y disfunciones (una duración excesiva o una ralentización del ritmo narrativo, por citar algunos supuestos), además de que debe dejar margen suficiente para la prevalencia de la visión perso-nal del cineasta sobre la obra literaria. Pero tal opción determina que el film arranque con un serio 'deficit informativo': se pierde todo referente sobre las circunstancias que han llevado a Galíndez a su trágico fin, y las referencias con que los distintos personajes, en sus diálogos, nos van dando algunos datos acerca de las mismas, resultan claramente insuficientes.

  Con todo y así, no es ése el 'agujero negro' por el que la película termina malbaratando el valioso material con el que opera: son una mortecina re-alización y un error garrafal de casting los que arruinan sus posibili-dades y terminan convirtiendo el producto final en una película po-co más que mediocre.

  Gerardo Herrero, pese a llevar a cabo una realización correcta desde un punto de vista estrictamente formal, no acierta a dar con el tono más ade-cuado para imprimir a la historia lo que ésta requiere, fundamentalmente en lo que a su ritmo se refiere: la trama no va creciendo en tensión, sino que se mantiene permanentemente en una línea monocorde y, además, muy desvaída, con lo cual el interés y la tensión, lejos de crecer progresivamen-te –como corresponde a los cánones de la intriga, sea ésta del tipo que sea–, se van diluyendo hasta un punto bastante cercano al aburrimiento. Y no se trata de reivindicar un tratamiento 'americano', en el más puro estilo Pakula –para entendernos con un referente señero del género–, que tampo-co resulta indispensable, pero sí de insuflar algo más de fuelle y vigor en una trama que contiene elementos más que adecuados para tal fin.

  En cuanto al reparto, ¿quién eligió a Sa-ffron Burrows como protagonista de la pelí-cula? Teniendo en cuenta la opción de guión a la que aludíamos arriba, su personaje se convierte en la piedra angular sobre la que descansa todo el armazón del film, y resulta evidente, desde las primeras secuencias –y es una sensación que va creciendo a medida que avanza la trama–, que a esta actriz le falta mucho fuste para soportar tal peso: su carencia de expresividad y su incapacidad pa-ra variar mínimamente de registro en función del corte dramático de la secuencia terminan arruinando por completo su trabajo, y dejan la película seriamente tocada en su línea de flotación. Ni siquiera el hecho de que su coprotagonista, y personaje de confrontación, esté encarnado por un Harvey Keitel tan discreto como eficiente –en su línea habitual–, consi-guen salvar este rubro, dado que la comparación sólo sirve para acentuar aún más, si cabe, las deficiencias que exhibe la hermosa actriz londinen-se. Tampoco ayuda a rescatar los restos del naufragio el trabajo de un Guillermo Toledo que, en un papel complementario, exhibe un grado de indolencia poco acorde con el nivel de calidad al que nos tiene acostumbra-dos (hay momentos en que uno llega a pensar si su presencia en la pelícu-la no obedece sino al hecho de que, cual en la canción de Aute, "pasaba por aquí..."), o el hecho de que la presencia de Eduard Fernández se vea muy limitada por los condicionantes del dibujo de su personaje (y es aquí donde vuelve a pesar negativamente la opción de guión arriba apuntada: un desarrollo más amplio del personaje de Galíndez nos hubiera permitido una interpretación más completa y matizada, con más riqueza de registros –al bueno de Eduard, con la única excepción de la secuencia inicial, ya no se le vuelve a ver la cara sin desfigurar en todo el resto del metraje–). En defi-nitiva, y con la única excepción del trabajo de Harvey Keitel (que, sin resultar brillante, sí que alcanza un nivel mínimamente aceptable) y el de algunos secundarios de carácter, el apartado interpretativo re-sulta bastante pobre, y, desde luego, muy por debajo de las exigencias que una producción de este nivel –con pretensiones de proyección interna-cional, a tenor de la multinacionalidad en la producción, la diversidad y ri-queza de las localizaciones, y, lo que es más importante, la presencia de estrellas hollywoodienses en su reparto– podría y debería plantearse.

  ¿Resultado final? Una película, si no rotundamente mala, sí poco más que discreta, y una enorme decepción para cuantos esperábamos encon-trar una adaptación de un nivel, si no tan alto, sí al menos digno de la ex-traordinaria calidad de la novela de Vázquez Montalbán. Y, como siempre sucede en estos casos, las cuestiones ineludibles: ¿qué hubiera sido de este material de ficción en manos más diestras, y hasta dónde se hubiera podido llegar con él? Ésa sí es una intriga verdadera... Lo dicho: una lásti-ma...

Calificación: 5 / 10


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