● Cobertura de la 51ª edición del Festival de San Sebastián  ●
                                                         18 - 27 Septiembre 2003

     

LA FLAQUEZA DEL BOLCHEVIQUE


Dirección: Manuel Martín Cuenca.
País:
España.
Año: 2003.
Duración: 95 min.
Interpretación: Luis Tosar (Pablo López), María Valverde (María), Mar Regueras (Sonsoles), Nathalie Poza (Eva), Manolo Solo (Francisco), Jordi Dauder (Alfredo), Yolanda Serrano (Alba), Enriqueta Carballeira (Dolores), Ángela Herrera (Elsa), Rubén Ochandiano (Manu).
Guión: Lorenzo Silva y Manuel Martín Cuenca; basado en la novela de Lorenzo Silva.
Producción: José Antonio Romero.
Música: Roque Baños.
Fotografía:
Alfonso Parra.
Montaje: Ángel Hernández Zoido.
Dirección artística: Pilar Revuelta.
Vestuario: Eva Arreche.
Estreno en España: 31 Octubre 2003.

CRÍTICA por Miguel Á. Refoyo

Los rayos de una esperanza quebrada

Manuel Martin Cuenca se presenta con una adaptación de Lorenzo Silva en la que destacan Luis Tosar y el portentoso debut de la joven María Valver-de

  Desde hacía tiempo, la cinematografía espa-ñola demandaba una película que contuviera en su fondo una aproximada y verdadera esencia del cine, con una historia de vidas cotidianas, dejando que el arte se exprese en sus conceptos más perentorios y simples, estructurados sobre una idea naturalista de sólidos pilares, con un argumento identifica-ble y cercano. Algo tan cotidiano como lo pueda ser un silogismo existencial con el que todos y cada uno de los espectadores se pu-diera sentir identificado. Franqueza, delica-deza, profundidad e intrepidez son algu-nos de los adjetivos que podrían concederse a este pequeño filme sin pretensiones más allá que la de contar una hermosa fábula de amor y amistad diseñada en diversas escalas narrativas y sentimentales. La cinta del debutante Manuel Martín Cuenca empieza siguiendo a Pablo, un eje-cutivo de banca desilusionado, abatido vitalmente pese a tener un empleo seguro y una vida acomodada. Tras un pequeño accidente de coche en ple-na Cibeles con Sonsoles, una pija madrileña, la vida del joven cambia cuando comienza a hacerle llamadas anónimas. Un juego que parece diver-tirle hasta que, de manera casual, conoce a María, la hermana de la mujer, una chica de quince años que hará que su vida empiece a descubrir seña-les evidentes de necesidad y afecto, de desubicación ante su aburrida vida de yupie egoísta.

  "La flaqueza del bolchevique" plantea así una inteligente visualización de la novela homónima de Lorenzo Silva narrando un hermoso poema ro-mántico sobre el amor, la luz afectuosa que experimenta un hombre ante una adolescente que no deja ver tras de sí el prototípico modelo de ‘lolita’ al que ha acostumbrado la literatura y el cine, sino que, según el autor de la novela, es una extraña metáfora de la niña Olga, hija del zar Nicolás II y su relación con el 'Mujik' que la ha de matar durante la revolución rusa. Ma-nejando este tipo de metáfora soviética, el cineasta y el literato hacen que la evolución emocional y argumental que rodea el papel de Pa-blo solidifique el instante de flaqueza del bolchevique en una in-mensa glorificación emocional, en el verdadero sentido de la vida, aquél que alienta a la chiquilla a mirar con interés y curiosidad el estado anímico y gris de su nuevo camarada, mucho más mayor, pero análogo en la nece-sidad de condescendencia y amistad verdadera. "La flaqueza del Bolchevi-que" es un relato idealista y grisáceo, nunca dramático, pero sí triste, muy triste, que brinda la belleza de la imperfección de un primer trabajo que se enaltece por la trascendencia de esa pequeña (en realidad grandiosa) tra-gedia cotidiana fundamentada en la caída de las ambiciones materiales a favor del sentimiento. Una entusiasta historia que habla, en su fondo, del imprevisible azar, de la providencia que extingue el destello de la esperan-za y lo devuelve a su original crepúsculo. En definitiva, una amarga y som-bría película que desglosa una de las más bellas historias de amor del ac-tual cine español a través de los ojos de víctimas carentes de deseos que encuentran su destino en la persona más inesperada.

  Historia moral de vidas vendidas, de sueños malogrados y de ilusiones frustradas que son la clave para que el debutante Martin Cuenca despliegue una solvente capacidad para desa-rrollar un vigoroso ritmo ágil y cadente, impregnado de pequeños detalles colma-dos de sencillez, utilizados con perspica-cia para moverse con igual destreza en la comedia, la intriga y el melodrama y que convergen en una cinta difícil de ol-vidar. En este fluido retrato del ‘ganador/per-dedor’, antihéroe por excelencia, donde los adinerados ejecutivos han perdido su vida a cambio de una existencia gris y muy bien pagada, sin ilusión y renuncian-do a todas y cada una de sus convicciones personales, renace la vida con la riqueza expositiva de la historia de un flechazo, primero visual, después emocional, con una joven adolescente que no es otra cosa sino el propio reflejo de la juventud perdida. Una historia con nínfula, sin concesiones a los más degenerados y malentendedores de Nabokov, alusión a un roman-ticismo puro desprovisto de un erotismo manifiesto, basado en el afecto y en la lucidez emocional que envuelve todo el periplo argumental no exento de cierto pesimismo. En esta saciedad de calidad y filantropía cinemato-gráfica que dota a la película debut de Martín Cuenca con todos los mejo-res calificativos que se le puedan otorgar a un primer largometraje, hay una admirable obra encubierta en la sencillez y simplicidad, pero también una maravilla de complejas superficies narrativas que encuentran las piezas bá-sicas para la identificación y la ponderación de "La flaqueza del Bolchevi-que" en el talento de Luis Tosar y la debutante María Valverde.

  Tosar, formidable y sencillo, vuelve a demostrar que es uno de los actores más capacitados de la última hornada de intérpretes nacionales subliman-do su personaje con su profuso talento, a la altura de cualquier papel de los muchos que han venido a darle la merecida fama ("Los lunes al sol" o "Te doy mis ojos"). María Valverde, por su parte, se ha configurado con es-te portentoso papel de adolescente enamoradiza como el descubrimiento actoral más esperanzador de los últimos años de nuestro cine. Una actriz quinceañera que, gracias a un prodigioso control interpretativo basado en la efectividad y la naturalidad de réplica imposible, hace inolvidable su presen-tación en la gran pantalla creando unas expectativas más que alentadoras. Valverde es lo más satisfactorio en esta película imborrable, llena de frescura y dotada de esas pequeñas cualidades con las que las películas pasan a ser, al cabo de los años, pequeñas obras maes-tras. Sobre todo, a modo personal.

Calificación:


Imágenes de "La flaqueza del bolchevique" - Copyright © 2003 Rioja Audiovisual. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos reservados.

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