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Dirección: Per Fly.
Países: Dinamarca, Suecia, Noruega, Reino Unido.
Año: 2003.
Duración: 107 min.
Género:
Drama.
Interpretación: Ulrich Thomsen
(Christoffer), Lisa Werlinder (María), Ulf Pilgaard (Aksel),
Ghita Nørby (Annelise), Karina Skands (Benedikte), Lars Brygmann
(Ulrik), Peter Steen ((Niels), Diana Axelsen (Annika), Jesper
Christensen (Holger Andersen), Dick Kaysø (Jens).
Guión: Per Fly, Kim Leona,
Mogens Rukov y Dorte Høgh.
Producción: Ib Tardini.
Música: Halfdan E.
Fotografía: Harald Gunnar Paalgaard.
Montaje: Morten Giese.
Diseño de producción: Søren Gam.
Vestuario: Stine
Gudmundsen-Holmgreen, Margrethe Rasmussen y Lotte Trolle.
Estreno en España: 2 Julio 2004. |
CRÍTICA por
Rubén Corral
Ruina
Tal y como ocurrió en la Italia de los años cincuenta y el
neorrealismo, pero con la dife-rencia de que, con el paso del
tiempo, las etapas pasan todavía más rápidamente, ahora
Dinamarca quiere (debe) quitarse de encima el cadáver del Dogma
95. Y lo hace arrojando un saldo muy positivo de ese exquisito
fiam-bre: la cinematografía de ese pequeño país escandinavo ha
aprendido a exportar un tipo de cine que estaba amarrado por un
provoca-tivo lazo –el diploma de marras y el nombre de Von
Trier– pero también por una cierta unidad temática. Tal y como
apuntaba con ocasión del estreno de “Te
quiero para siempre”, la contami-nación del Dogma ha
llevado a la cinematografía danesa hacia la creación de un cine
muy característico, de presupuesto ajustado (que aprendan los
que hablan de la crisis del cine español), y que se permite
además aspira-ciones artísticas (moderadas la mayoría) que no
enturbian su comercializa-ción y éxito, tanto en su país como en
Europa y América.
Aunque parezca mentira,
habrá que suponer que en Dinamarca también se hace un cine
mediocre y, cuando menos, “La herencia” sí que es inferior a
buena parte de la producción con la que com-parte viaje los
últimos años (repasen títulos como “Celebración”, “Mi-fune”,
“Italiano
para principiantes” o la mencionada “Te quiero para
siem-pre”). Y eso no quita que el film resulte interesante y en
absoluto no mere-cedor de una oportunidad.
Ulrich Thomsen vuelve a encabezar el reparto de una
película de tensio-nes familiares (fue el protagonista de la
fundacional “Celebración”) como el primogénito hijo pródigo de
una familia danesa dirigida por un industrial del acero que
decide suicidarse y que provocará que Christoffer (Thomsen)
de-ba hacerse cargo de los negocios familiares y abandonar, de
esa forma, una prometedora carrera como empresario hotelero en
Estocolmo, donde compartía vida con una actriz sueca. La
transmutación de su vida la provo-ca, sobre todo, su madre, una
mujer posesiva y dominante, dictatorial, que se niega a que el
marido de su hija se ponga al frente de la empresa. El cambio de
domicilio y de país, de costumbres y de compañías llevará a una
imparable cuesta abajo la vida de Christoffer a la vez que salva
la situa-ción económica de la familia.
Con la confrontación de una situación de resurrección
económica tras un relati-vo naufragio y de un status de ruina
fa-miliar, el director, Per Fly,
retrata no sólo una pérdida de la felicidad, sino también una
censura comprensible y despiadada al modo de vida de una
alta/altísima bur-guesía industrial. Cacerías, rencillas
familia-res encaminadas a acaparar poder y dinero, madres
dominantes, hijos de voluntad ausen-te… “La herencia” nunca
llega más allá de lo que otros dramas –y tragedias– daneses
re-cientes han retratado incluso mejor. Acomete su labor con
elegancia (hay planos que se pegan a la memoria, como el de la
familia del difunto pasan-do entre los trabajadores, todos ellos
con casco), pero todo suena a un nuevo capítulo de gran
“melodramón” acuciado por una duración excesiva y por alguna
situación del guión (ver la estancia del protagonista en una
villa del sur francés) que tiende peligrosamente hacia la
alharaca injustificada, hacia un exceso porque sí.
Gravedad alimentándose de
mayor gravedad, defecto en el que puede caer este cine danés de
los últimos tiempos y que puede encontrar una válvula de escape
en las investigaciones formales al estilo de las acome-tidas por
el joven Christoffer Boe en su magistral “Reconstruction”
(2003). Si logran aunar, como hace Boe, ese espíritu innovador
de las formas, con la seriedad y el rigor de sus argumentos, lo
del Dogma, al lado de ese nue-vo cine danés, se quedaría en una
simpática anécdota.
Calificación:
    
Imágenes
de "La herencia" - Copyright © 2003 Zentropa
Entertainments6 ApS, Spillefilmkompaniet 4 1/2, Memfis Film
International AB y Zoma Films. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos
reservados.
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