● Cobertura de la 51ª edición del Festival de San Sebastián  ●
                                                         18 - 27 Septiembre 2003

     

LA MANCHA HUMANA
(The human stain)


 

 
Dirección: Robert Benton.
Países:
USA y Alemania.
Año: 2003.
Duración: 106 min.
Interpretación: Anthony Hopkins (Coleman Silk), Nicole Kidman (Faunia Farely), Ed Harris (Lester Farely), Gary Sinise (Nathan Zuckerman), Wentworth Miller (Coleman joven), Jacinda Barrett (Steena Paulsson), Harry Lennix (Sr. Silk), Anna Deavere Smith (Sra. Silk), Clark Gregg (Nelson Primus), Lizan Mitchell (Ernestine).
Guión: Nicholas Meyer; basado en la novela de Philip Roth.
Producción: Tom Rosenberg, Gary Lucchesi y Scott Steindorff.
Música: Rachel Portman.
Fotografía:
Jean-Yves Escoffier.
Montaje: Christopher Tellefsen.
Diseño de producción: David Gropman.
Dirección artística: Zoé Sakellaropoulo.
Vestuario: Rita Ryack.
Estreno en USA: 26 Septiembre 2003.
Estreno en España: 31 Octubre 2003.

CÓMO SE HIZO "LA MANCHA HUMANA"
Notas de producción
© 2003 Columbia TriStar

  En 2000, Philip Roth publicó la parte final de su trilogía sobre la confusión de la posguerra norteamericana que empezó con American Pastoral (que ganó el premio Pulitzer) y I Married a Communist. Con su tercera entrega, La Mancha Humana, Roth desencadena tanto la admiración de la crítica como la controversia (y ganó el premio 2001 PEN/Faulkner). Ambientada durante el proceso de inhabilitación del presidente norteamericano de los 90, La Mancha Humana expone la vida encubierta de Coleman Silk, un hombre al que Roth describe como “atrapado en una historia en la que apenas ha contado”. Silk aparenta ser un eminente intelectual judío y un marido devoto. Pero la verdad sobre Coleman Silk es mucho más compleja de lo que nadie conoce. Entre otras cosas, Silk se ha estado escondiendo tras un turbio velo de mentiras – borrando todas las huellas de sus orígenes en una familia afro americana para encontrar una libertad que pensó que jamás lograría de otra manera. Su secreto persiste hasta que conoce a Faunia, una mujer igualmente reticente de mediana edad que despierta algo en él, tanto sexual como emocional, que lo conduce inexorablemente a la confrontación con su pasado.

  El título del libro surge de la idea de que haga lo que haga una persona, un ser humano deja una marca (ya sea por rabia, deseo, ambición o accidente) en el mundo, una especie de cicatriz o mancha que no puede ser borrada. Para Coleman, esa mancha es el engaño y la ocultación que ha venido cometiendo desde hace décadas. (En la película LA MANCHA HUMANA llega a ser el título del libro de Nathan Zuckerman sobre la vida secreta de Coleman). Philip Roth dice sobre el título: “Habla de nuestras imperfecciones como humanos. Los católicos lo llamarán el Pecado Original, supongo. Es simplemente eso lo que crea la confusión humana”. El director Robert Benton añade: “Para mí, LA MANCHA HUMANA es la marca que dejamos sobre cualquier cosa. Habla del hecho de que no podemos ir por el mundo sin marcar, de alguna manera, todo lo que nos rodea. No tenemos elección. Es parte de ser humanos”.

  Philip Roth empezó a escribir la novela tras quedarse fascinado por la idea de un personaje que lleva el ideal americano de hacerse a uno mismo hasta el extremo, prescindiendo de su identidad desde que era joven y creando una nueva a toda prisa. Dice: “Estaba muy identificado con Coleman Silk por su gran decisión vital de eliminar a una temprana edad su biografía y rehacerse a sí mismo tal y como quería ser. La vida de Coleman es un éxito en sus propios términos pero sus decisiones tienen un precio. La propia determinación a costa de otra persona es el comienzo de su tragedia”.

  La idea para la novela llegó a Roth a mediados de los 50 mientras estudiaba en Chicago. Roth explica “Estaba con una alumna que era lo que posteriormente denominaríamos una Negro. Empezamos a salir y conocí a Negros muy pálidos que ignoraban a su madre. Nunca olvidaré a su madre diciendo que había familiares suyos que estarían perdidos para toda su gente. La chica me explicó más tarde de que estaba hablando su madre – que esos familiares que podían disimular físicamente habían dejado de identificarse como Negros y se habían pasado al mundo blanco para no volver jamás. Y nunca lo olvidé, aunque en realidad nunca hubiera imaginado que una historia así fuera un tema para mí. Tanto la historia como la gente me dejaron una impresión duradera. La propia transformación. La propia invención. Un destino alternativo. Repudiando el pasado. Algo muy poderoso”.

  Roth también quería que la novela explorase la naturaleza de las amistades entre hombres maduros a través de la escurridiza y definitiva relación cambiante entre Coleman Silk y el escritor Nathan Zuckerman, un personaje que aparece en varias novelas de Roth. “Los amigos masculinos pueden ser terriblemente importantes para ellos mismos”, observa Roth. “Normalmente las amistades son más fuertes cuando eres niño, adolescente o cuando estás en la universidad, pero esos dos hombres se conocen mucho más tarde, cuando ambos son libres, están solteros y además solos. Llegan el uno al otro por culpa de esta soledad y Zuckerman se convierte en un oído en el que Coleman puede contar su historia”.

  Roth dice que siempre ha estado más interesado en Coleman como un fascinante enigma humano que como emblema para abordar un tema político o social en particular, aunque está de acuerdo en que el libro puede tener repercusiones políticas o sociales. Habla de la decisión de Coleman de “pasarse”: “Puedes describirle como alguien que intenta esconder su identidad racial, pero no es así como él se describiría. Creo que él diría que estaba buscando la mayor libertad que pudiera lograr y que se dio cuenta de que nunca lo conseguiría si permanecía en el mundo en el que se crió, así que asumió un riesgo gigantesco”.

  Históricamente, Roth apunta que la historia de Coleman Silk es algo que le ha ocurrido a un número significativo de norteamericanos. “Tienes que recordar cuando tuvo lugar esto”, explica Roth. “Antes de 1945, Estados Unidos era un país profundamente segregado. Coleman tomó su decisión en la era anterior a los derechos civiles cuando, sospecho, hubo mucha gente que tomó decisiones similares. Es lo que Coleman se vio obligado a hacer si quería ser lo que él pensaba que sería: un hombre libre”.

  El término “pase racial” ha sido utilizado tradicionalmente para describir a las personas individuales que han intentado cambiar su identidad social de afro americanos a blancos, aunque ha venido a tener un significado más amplio con el paso de los años. En el siglo XIX este paso estaba considerado como una técnica de supervivencia para los esclavos que esperaban escapar de la crueldad y la humillación, pero es un fenómeno que ha continuado en los tiempos modernos. Es una práctica que ha crecido mucho, siendo, en ocasiones, tabú, preguntas sobre la fluidez de la identidad, la relación entre los individuos y la comunidad y el precio de traicionar el propio pasado.

  El pase racial ha sido durante mucho tiempo un tema que ha sido tratado en la literatura norteamericana. Desde que Mark Twain escribió en 1880 uno de sus bocetos sobre el pase. Entre otras, dos afamadas novelas de Renacimiento de Harlem también tocaron el tema: Plum Bun de Jesse Redmon Fanset sobre una chica de Philadelphia que descubre que puede hacerse pasar por blanca; y Passing de Nella Larson (La primera mujer negra en ganar un Guggenheim) en la que Clare Kendry, hija de portero mulato y madre negra difunta cuando era joven, adopta la vida de una mujer blanca glamourosa y rica hasta que se encuentra con un viejo amigo de la infancia que la devuelve a Harlem.

  En el siglo XXI un cambio social ha ampliado las oportunidades de muchos y el pase racial ha disminuido aunque aun sigue practicándose. El paso de negro a blanco no es el único tipo de pase. Hay muchas historias de gente que se ha “pasado” de muchas maneras – de hombre a mujer, de gay a heterosexual, de rico a pobre – para evitar la intolerancia y el peligro o llevar una vida que de otro modo nunca podrían alcanzar.

  Este otoño, el profesor de la New York University, Brooke Kroeger publicará un libro titulado Passing: When People Can’t Be Who They Are, en el que detalla las complicadas vidas de diferentes norteamericanos contemporáneos que han elegido cambiar radicalmente sus identidades de una u otra forma – A menudo con consecuencias devastadoras para su personalidad. Utilizando esas historias reales e incluyendo una de un hombre afro americano que pasó a ser un judío blanco, Kroeger escribe sobre como las situaciones sociales y culturales pueden forzar en ocasiones a personas honorables a terribles engaños en la búsqueda de si mismos.

  La historia de Coleman Silk captó inmediatamente la atención de los medios de comunicación pero fueron las connotaciones más profundas del libro como la historia de un hombre típicamente norteamericano lo que llamó la atención del productor Tom Rosemberg. “Cuando leí el libro por primera vez sabía que hacer la película sería un desafío enorme, pero estaba decidido a asumirlo”, dice Rosemberg. “La característica más determinante de Coleman Silk es la decisión de definirse a sí mismo sin tener en cuenta las obligaciones sociales. LA MANCHA HUMANA es un cuento clásico norteamericano de prejuicios culturales en colisión con un individualismo intransigente. Creo que hemos juntado al equipo de creativos idóneo para contar la historia tal y como Philip Roth la había imaginado”.

  “Pusimos el listón muy alto al aceptar este proyecto”, añade Gary Lucchesi, presidente de Lakeshore Entertainment. “Pensé que sería una de las adaptaciones más duras que jamás hubiéramos intentado así que la búsqueda continuó para encontrar un escritor que pudiera adaptar el libro de forma honorable. Nick Meyer había sido cliente mío cuando era agente e inmediatamente me vino a la mente. Su trabajo fue extraordinario y estoy asombrado de que atrajese a talentos de la actuación tan tremendos como Anthony Hopkins, Nicole Kidman, Gary Sinise y Ed Harris”.

  La ganadora del premio National Book Award, Goodbye Columbus, primera novela publicada de Philip Roth, uno de los escritores más premiados de Estados Unidos, fue llevada a la pantalla en 1969 protagonizada por Richard Benjamin y Ali MacGraw. Tres años más tarde, su cuarta novela Portnoy’s Complaint, también se convirtió a película con Benjamin a la cabeza. Sus otros títulos ganadores de premios son The Counterlife, Operation Shylock, Sabbath’s Theater y Patrimony. Todas sus novelas han jugado peligrosamente en terrenos del sexo, la muerte, la política y la moral.

  Los temas complejos, los personajes y los campos de acción de los trabajos de Roth han probado ser puzzles desalentadores para los cineastas en los años recientes. Pero la incisiva literalidad de la sensibilidad y el entusiasmo del escritor y director ganador de un Oscar, Robert Benton, para la oportunidad de la historia fue la clave para hacer una película de un libro de Philip Roth por primera vez en casi cuatro décadas.

  “LA MANCHA HUMANA es una de las novelas seminales norteamericanas de los 90” dice Benton, que fue editor de la revista Esquire antes de escribir el guión nominado a un premio de la Academia de “Bonnie and Clyde”, una película que captaba el espíritu de otra década. “Personificados en las vidas y problemas de unos pocos individuos están las ambigüedades, las heridas sin cerrar y las tragedias de una época turbulenta de la historia de este país”.

  Robert Benton aborda LA MANCHA HUMANA como una especie de tragedia greco-americana moderna. Él explica: “Para mi, no es una casualidad que Coleman Silk sea profesor de los clásicos en una universidad llamada Athena. Creo que Roth ha escrito una versión del siglo XX de la tragedia griega tratando temas modernos. Realmente trata sobre los problemas entre los individuos y la comunidad y el precio que una opción exige por ser parte de la otra. Y creo que de alguna manera tengo cierta simpatía por ambas partes de la historia, tanto por las elecciones que tomó Coleman como por lo que él traicionó al hacerlas. Ahí está la belleza de lo que Roth consiguió en su novela: obligarnos tanto a preocuparnos profundamente por Coleman como a entender la gravedad de lo que había hecho”.

  Para interpretar a Coleman Silk, el gran enigma en el centro de LA MANCHA HUMANA, los cineastas eligieron a Anthony Hopkins, quien, a pesar de sus orígenes galeses, parecía simbolizar las profundas cualidades que hacen a Silk un personaje tan fuerte. Benton dice: “Estaba conmovido por la humanidad de Hopkins y su tremenda inteligencia más que por ninguna otra cosa. Él va más allá de una buena actuación para llegar a algo más parecido a la propia vida y pensé que sólo él tenía la habilidad para meterse dentro de las contradicciones de Coleman para aportar compasión y ferocidad al papel y asumir riesgos físicos y emocionales”. Benton continua: “Coleman es un gran personaje pero es un ser humano sumamente imperfecto. El reto estaba en hacerle suficientemente agradable para que el público esté con él cuando comete los crímenes”.

  Roth dice de Hopkins: “No se puede llevar a cabo el tipo de auto transformación de Coleman Silk sin grandes dosis de poder, concentración, enfoque, ingenio y dureza y Hopkins tiene esas cosas”. Para Hopkins, Silk es una clase de héroe problemático. “Es un hombre con una gran convicción y una gran pasión, un hombre que aborrece la corrección política, y en ese sentido es mi héroe”, admite el actor. “A lo largo de su vida sacudió cimientos y personas y no le importó. Por otro lado, todo lo que hace resulta un desastre y se ve arrastrado a una relación con una mujer más joven que finalmente acaba por destruirle”.

  A pesar de su radicalidad en diferentes aspectos, Hopkins se encontró a sí mismo refiriéndose al deseo de Silk de trascender las barreras del sentimiento que su identidad racial puede presentar. “Nunca he creído ser de una nacionalidad en particular”, dice el actor, “no porque esté avergonzado de quien soy en ningún modo, sino porque no creo que haya ninguna diferencia. Coleman, por el otro lado, quería escapar del fanatismo, del racismo y de los prejuicios. Pero cuando dice ‘Soy un hombre, un ser humano ordinario y quiero hacer lo que hago’. Simpatizo profundamente con eso”.

  A Hopkins también le parece convincente el resultado de la física y moralmente peligrosa, aunque tremendamente afectiva relación con una mujer mucho más joven que él, una mujer con la que apenas comparte nada excepto secretos, necesidades urgentes y una especie de búsqueda de tolerancia. “Para mí es muy interesante comprobar la capacidad que tienen el amor y el sexo de destruir la vida de un hombre, especialmente de la edad de Silk”, comenta Hopkins. “Creo que el sexo puede ser a la vez una fuerza muy creativa y profundamente destructiva. Ha destruido imperios y presidentes y puede desgarrar a la gente. Realmente el sexo es una de las partes de nuestras vidas más poderosas y estremecedoras, y Coleman se entrega a ello”.

  Cuando aparece el poder del sexo para transformar y agitar los secretos hace tiempo enterrados de Coleman, este poder se encuentra en manos de Faunia, una mujer herida pero fuerte, con la que entabla una difícil relación. Benton describe a Faunia como “posee esa oscura, complicada, ambigua y misteriosa cualidad que encuentro realmente bella; Son cualidades que están en Nicole Kidman”. Kidman encarna tan bien el papel que Benton se quedó alucinado con su apariencia. “Algunas veces la miraba y me daba cuenta de que en ese momento era absolutamente Faunia, ya no era más Nicole. Su voz cambiaba y también la forma en que se movía. Siempre demostró un gran coraje”, dice. Roth también estaba impresionado por lo que vio a Kidman hacer en el rodaje. “Vi a Nicole interpretar la escena donde ella y Coleman escuchan el Quinteto de Schubert, y lo que hizo fue perfecto”, dice. “No puedo imaginarme a nadie haciéndolo mejor. Y en realidad no hizo nada, ella simplemente quería tocar a Coleman, y decidió contra esto. Pero había mucho en esa toma. Fue bastante elocuente”.

  Kidman vio el papel como una continuación natural de la interpretación de la igualmente complicada pero mucho más refinada y erudita Virginia Wolf en “Las Horas”. “Acabo de hacer un libro de Michael Cunningham y continuar con una novela de Philip Roth me sigue dando la oportunidad de trabajar con algunos de los escritores más grandes de Estados Unidos”, dice. También estaba encantada de reunirse con Robert Benton, que previamente la dirigió en “Billy Bathgate”. “Me pareció que su elegancia y su sutileza eran realmente adecuadas para este proyecto”, dice ella. “Y por supuesto adoro a Tony Hopkins también”. Para la posterior investigación del papel de Faunia, Kidman pasó algún tiempo con mujeres maltratadas. “Aunque Faunia es un personaje muy oscuro, quiero darle una dignidad en nombre de esas mujeres”, dice. “Todas las mujeres con las que hablé rechazaban la idea de que las mujeres maltratadas son tontas y quieren fomentar la idea de que ellas son mujeres muy fuertes”.

  A causa de su complicada relación con Coleman Silk, Kidman estaba muy excitada por interpretar una relación no convencional entre un hombre y una mujer. “Creo que es encantador ver una relación que no se ajusta a lo que esperamos ver en una pantalla”, comenta Kidman. “Porque nunca sabes por qué hay química entre dos personas o por qué dos personas se necesitan. Me encanta la línea que sigue Coleman cuando dice: ‘Este no es mi primer amor, no es mi gran amor, pero es mi último amor’. Creo que es una forma maravillosa de exponerlo. Y cuando él le pregunta a Faunia que es lo que esperaba de la relación, su línea es ‘Cariño’, que es muy bonito, porque todos queremos a alguien que sea cariñoso con nosotros”.

  Coleman Silk recibe más cariño en la persona de Nathan Zuckerman, un escritor solitario apartado del mundo hasta que conoce a Silk inicialmente con una sorprendentemente tierna amistad y luego en una investigación que le atrae hacia la espesura de las costumbres contemporáneas. “El papel de Nathan Zuckerman es muy difícil porque él es un icono real en la ficción norteamericana, habiendo aparecido en varias novelas de Roth. Pero no puedes tratarlo como si fuera Roth porque no lo es. Es un personaje, pero uno muy delicado, y creo que Gary Sinise lo abordó brillantemente”, dice Benton. “Gary tiene que actuar como un testigo y, lo que es más importante, como un interprete imaginativo de esos sucesos”. El productor Gary Lucchesi añade “Aunque Zuckerman es mayor en la novela pensamos que sería más interesante si contratábamos a un hombre más joven. Gary Sinise tiene la inteligencia, la claridad y especialmente una vulnerabilidad que creo que va muy bien para esta parte”.

  Sinise sabía desde el principio que darle vida a Zuckerman iba a ser todo un desafío. “La parte complicada es que realmente es el narrador del libro y aprendemos más de él por lo que piensa que por lo que es”, explica Sinise. “Así que el desafío consistía en hacer de él un personaje completo con su propia vida y sus propias reacciones”. La vida que Sinise decidió crear redunda en el propio aislamiento de Zuckerman, su propia retirada de los problemas del mundo de su alrededor. “Nathan está en una especie de hibernación cuando conoce a Coleman”, observa Sinise. “Realmente no está escribiendo y tampoco está aferrado desesperadamente a la vida así que esta situación le llega como un tornado. Gracias a su relación con Coleman, Nathan finalmente vuelve a la vida. Ahora tiene una historia que contar – y tiene una razón para contarla”. El propio Sinise se fascinó con la historia de Coleman. “Es una película de temas raciales, sexuales, morales y de edad, y la propia idea de alguien negando la verdad durante toda su vida es una idea muy poderosa”, dice. “Y también hace pensar porque no sólo es algo de ficción que le ocurrió a Coleman. Es algo que realmente le ha pasado a mucha gente”.

  Interpretando a Coleman Silk de joven está Wentworth Miller, una joven estrella emergente que también proviene de un entorno biracial. Al leer la novela de Roth, Miller se impresionó por su verosimilitud: “Pensé que Roth tenía muchas cosas profundas que decir sobre la sociedad norteamericana contemporánea”, dice. “Y realmente hizo los deberes sobre lo que significa ser negro en la América blanca, especialmente en aquella época. Aunque no es sólo sobre raza. También es una historia sobre la familia y sobre el amor, sobre cuando el amor es suficiente y cuando no lo es. Es sobre todo individuo que alguna vez se haya revelado contra los estereotipos que su entorno les ha impuesto, para cualquiera que alguna vez se haya sentido agredido o empequeñecido y quieran decir hey, yo soy más de lo que vosotros me dejáis ser. Para mí eso es el núcleo de lo que trata la historia”.

  Miller pasó mucho tiempo pensando en quién sería Coleman Silk a los 20 años y lo que motivó la devastadora decisión de volver la espalda a su familia. Dice: “Hay un poco de la novela de Toni Horrison ‘Beloved’ que constantemente se me vino a la cabeza: ‘las definiciones pertenecen a los definidores, no los definidos’. Y la primera vez que nos encontramos con Coleman Silk, él está mucho más definido por su familia, por su comunidad, por su raza, por su país, y junto con esa definición vienen una serie de limitaciones provenientes de ser un hombre negro creciendo en la América blanca. Coleman decide que esta definición no vale para mí, esas limitaciones no valen para mí. Y yo soy más de lo que otra gente ha decidido que soy”. Miller continúa: “Cuando Coleman decide pasar, en mi mente no está tanto el rechazo a ser negro o la idea de querer ser blanco sino más bien que él quiere estar libre de las restricciones impuestas tanto a los negros como a los blancos, estar en alguna parte donde ese tipo de etiquetas y de categorías no importe. Pero lo que consigue con esto es segregarse de su comunidad. Deja de existir para sí mismo y ese es un lugar muy solitario y muy aislado para estar”.

  Hopkins y Miller también trabajaron con los otros para acordar patrones de habla y formas de moverse. Hopkins incluso se puso lentillas verdes para imitar los ojos de Miller. Para su parte, Hopkins grabó la voz de Miller para poder practicar las inflexiones del joven añadiéndole sus propios años de experiencia. “Era muy raro para mí porque, bueno, ¡él es Anthony Hopkins y me está imitando!, dice Miller.

  Completando el reparto está Ed Harris como ex marido de Faunia, Lester Farley, un veterano de Vietnam que sufre de estrés postraumático y amenaza a Faunia y, por extensión, a Coleman Silk. “Lester Farley es un chico que nunca tuvo una oportunidad”, dice Benton. “No es un simple villano porque realmente es un tío muy complicado y trágico. Reducirlo a un personaje de dos dimensiones hubiera sido un escape y, por supuesto, Ed Harris nunca hace eso. Ed captura el dolor y la rabia de Lester con compasión y comprensión por el hombre”.

  Para crear el estilo de LA MANCHA HUMANA Benton colaboró estrechamente con el fotógrafo Jean Yves Escoffier (“El Indomable Will Hunting”, “The Cradle Will Rock – Abajo el Telón”) conocido por su afinidad por la pintura con luz y color, y el diseñador de producción David Gropman (“Las Normas de la Casa de la Sidra”, “Chocolat”, “Atando Cabos - The Shipping News”). El reto para ambos fue caracterizar 40 años de cambios en Estados Unidos así como las vicisitudes emocionales de la vida y la realidad cambiantes de Coleman Silk. “Afortunadamente Robert Benton es un director increíblemente visual”, anota Gropman. “Posee un gran amor al arte, la arquitectura y la fotografía así como una gran comprensión de la naturaleza humana, lo que le convierte en un colaborador real en el área diseñada”.

  Los cineastas dividieron visualmente la película en dos mitades: Una parte ambientada en la Massachussets contemporánea, la otra en Orange East, Nueva Jersey, en los años 40, donde el oculto pasado de Coleman Silk sale a la luz. Para las escenas contemporáneas la producción viajó al Williams College en Williamstown, Massachussets, que sería la escuela de arte puramente liberal, el Athena College. Gropman explica: “Para las partes contemporáneas ambientadas en el Athena College, buscamos el mundo académico más perfecto e ideal que se pueda imaginar, con los clásicos cielos azules, la hierba verde y los edificios coloniales rojos que todo el mundo en Estados Unidos asocia con la experiencia universitaria. Para la casa contemporánea de Coleman, queríamos crear un fuerte contraste con el entorno que conoció y en el que se crió cuando era niño. Así que encontramos una casa colonial de ladrillos en Québec para un exterior y basamos los interiores en el trabajo de pintores norteamericanos y en mobiliario de estilo Yankee”. Otra toma principal es la de la cabaña apartada de Nathan Zuckerman, desde donde lanza su investigación de la historia de Coleman Silk. “Encontramos una cabaña en un lago a las afueras de Montreal”, dice Gropman “que tenía ese aspecto perfecto moteado de pinos. La producción quería utilizar la frescura que aportarían los edificios reales en lugar de escenarios, y este lugar irradiaba un sentimiento de soledad real”.

  A lo largo de la película, que está, literalmente, en el invierno de la vida de Coleman Silk, el equipo tuvo que confiar en la naturaleza mercúrica de la nieve y el hielo. En ocasiones, tenían que llevar cargamentos de nieve a un lugar que no colaboraba; otras, Gropman tuvo que probar una charca helada repetidamente para asegurarse de que la secuencia climática de la pesca en el hielo no se viniese abajo. Mientras tanto, Jean Yves Escoffier, fallecido en abril de 2003, rodó la película en pantalla ancha para captar completamente los paisajes severos y helados. Lucchesi dice: “Jean Yves Escoffier fue un excelente colaborador con Robert Benton y la apariencia que crearon para la película era muy especial. Los paisajes tienen una austeridad, una elegancia y una cruel belleza que enmarcan perfectamente la historia de Coleman Silk”.


Imágenes y notas de cómo se hizo de "La mancha humana" - Copyright © 2003 Lakeshore Entertainment, Miramax Films y Stone Village Productions. Distribuida en España por Columbia TriStar Films. Todos los derechos reservados.

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