CÓMO SE HIZO "LA MANCHA
HUMANA"
Notas de producción
© 2003
Columbia TriStar
En 2000, Philip Roth publicó
la parte final de su trilogía sobre la confusión de la posguerra
norteamericana que empezó con American Pastoral (que ganó el
premio Pulitzer) y I Married a Communist. Con su tercera
entrega, La Mancha Humana, Roth desencadena tanto la admiración
de la crítica como la controversia (y ganó el premio 2001
PEN/Faulkner). Ambientada durante el proceso de inhabilitación
del presidente norteamericano de los 90, La Mancha Humana expone
la vida encubierta de Coleman Silk, un hombre al que Roth
describe como “atrapado en una historia en la que apenas ha
contado”. Silk aparenta ser un eminente intelectual judío y un
marido devoto. Pero la verdad sobre Coleman Silk es mucho más
compleja de lo que nadie conoce. Entre otras cosas, Silk se ha
estado escondiendo tras un turbio velo de mentiras – borrando
todas las huellas de sus orígenes en una familia afro americana
para encontrar una libertad que pensó que jamás lograría de otra
manera. Su secreto persiste hasta que conoce a Faunia, una mujer
igualmente reticente de mediana edad que despierta algo en él,
tanto sexual como emocional, que lo conduce inexorablemente a la
confrontación con su pasado.
El título del libro surge de
la idea de que haga lo que haga una persona, un ser humano deja
una marca (ya sea por rabia, deseo, ambición o accidente) en el
mundo, una especie de cicatriz o mancha que no puede ser
borrada. Para Coleman, esa mancha es el engaño y la ocultación
que ha venido cometiendo desde hace décadas. (En la película LA
MANCHA HUMANA llega a ser el título del libro de Nathan
Zuckerman sobre la vida secreta de Coleman). Philip Roth dice
sobre el título: “Habla de nuestras imperfecciones como humanos.
Los católicos lo llamarán el Pecado Original, supongo. Es
simplemente eso lo que crea la confusión humana”. El director
Robert Benton añade: “Para mí, LA MANCHA HUMANA es la marca que
dejamos sobre cualquier cosa. Habla del hecho de que no podemos
ir por el mundo sin marcar, de alguna manera, todo lo que nos
rodea. No tenemos elección. Es parte de ser humanos”.
Philip Roth empezó a escribir
la novela tras quedarse fascinado por la idea de un personaje
que lleva el ideal americano de hacerse a uno mismo hasta el
extremo, prescindiendo de su identidad desde que era joven y
creando una nueva a toda prisa. Dice: “Estaba muy identificado
con Coleman Silk por su gran decisión vital de eliminar a una
temprana edad su biografía y rehacerse a sí mismo tal y como
quería ser. La vida de Coleman es un éxito en sus propios
términos pero sus decisiones tienen un precio. La propia
determinación a costa de otra persona es el comienzo de su
tragedia”.
La idea para la novela llegó
a Roth a mediados de los 50 mientras estudiaba en Chicago. Roth
explica “Estaba con una alumna que era lo que posteriormente
denominaríamos una Negro. Empezamos a salir y conocí a Negros
muy pálidos que ignoraban a su madre. Nunca olvidaré a su madre
diciendo que había familiares suyos que estarían perdidos para
toda su gente. La chica me explicó más tarde de que estaba
hablando su madre – que esos familiares que podían disimular
físicamente habían dejado de identificarse como Negros y se
habían pasado al mundo blanco para no volver jamás. Y nunca lo
olvidé, aunque en realidad nunca hubiera imaginado que una
historia así fuera un tema para mí. Tanto la historia como la
gente me dejaron una impresión duradera. La propia
transformación. La propia invención. Un destino alternativo.
Repudiando el pasado. Algo muy poderoso”.
Roth también quería que la
novela explorase la naturaleza de las amistades entre hombres
maduros a través de la escurridiza y definitiva relación
cambiante entre Coleman Silk y el escritor Nathan Zuckerman, un
personaje que aparece en varias novelas de Roth. “Los amigos
masculinos pueden ser terriblemente importantes para ellos
mismos”, observa Roth. “Normalmente las amistades son más
fuertes cuando eres niño, adolescente o cuando estás en la
universidad, pero esos dos hombres se conocen mucho más tarde,
cuando ambos son libres, están solteros y además solos. Llegan
el uno al otro por culpa de esta soledad y Zuckerman se
convierte en un oído en el que Coleman puede contar su
historia”.
Roth dice que siempre ha
estado más interesado en Coleman como un fascinante enigma
humano que como emblema para abordar un tema político o social
en particular, aunque está de acuerdo en que el libro puede
tener repercusiones políticas o sociales. Habla de la decisión
de Coleman de “pasarse”: “Puedes describirle como alguien que
intenta esconder su identidad racial, pero no es así como él se
describiría. Creo que él diría que estaba buscando la mayor
libertad que pudiera lograr y que se dio cuenta de que nunca lo
conseguiría si permanecía en el mundo en el que se crió, así que
asumió un riesgo gigantesco”.
Históricamente, Roth apunta
que la historia de Coleman Silk es algo que le ha ocurrido a un
número significativo de norteamericanos. “Tienes que recordar
cuando tuvo lugar esto”, explica Roth. “Antes de 1945, Estados
Unidos era un país profundamente segregado. Coleman tomó su
decisión en la era anterior a los derechos civiles cuando,
sospecho, hubo mucha gente que tomó decisiones similares. Es lo
que Coleman se vio obligado a hacer si quería ser lo que él
pensaba que sería: un hombre libre”.
El término “pase racial” ha
sido utilizado tradicionalmente para describir a las personas
individuales que han intentado cambiar su identidad social de
afro americanos a blancos, aunque ha venido a tener un
significado más amplio con el paso de los años. En el siglo XIX
este paso estaba considerado como una técnica de supervivencia
para los esclavos que esperaban escapar de la crueldad y la
humillación, pero es un fenómeno que ha continuado en los
tiempos modernos. Es una práctica que ha crecido mucho, siendo,
en ocasiones, tabú, preguntas sobre la fluidez de la identidad,
la relación entre los individuos y la comunidad y el precio de
traicionar el propio pasado.
El pase racial ha sido
durante mucho tiempo un tema que ha sido tratado en la
literatura norteamericana. Desde que Mark Twain escribió en 1880
uno de sus bocetos sobre el pase. Entre otras, dos afamadas
novelas de Renacimiento de Harlem también tocaron el tema: Plum
Bun de Jesse Redmon Fanset sobre una chica de Philadelphia que
descubre que puede hacerse pasar por blanca; y Passing de Nella
Larson (La primera mujer negra en ganar un Guggenheim) en la que
Clare Kendry, hija de portero mulato y madre negra difunta
cuando era joven, adopta la vida de una mujer blanca glamourosa
y rica hasta que se encuentra con un viejo amigo de la infancia
que la devuelve a Harlem.
En el siglo XXI un cambio
social ha ampliado las oportunidades de muchos y el pase racial
ha disminuido aunque aun sigue practicándose. El paso de negro a
blanco no es el único tipo de pase. Hay muchas historias de
gente que se ha “pasado” de muchas maneras – de hombre a mujer,
de gay a heterosexual, de rico a pobre – para evitar la
intolerancia y el peligro o llevar una vida que de otro modo
nunca podrían alcanzar.
Este otoño, el profesor de la
New York University, Brooke Kroeger publicará un libro titulado
Passing: When People Can’t Be Who They Are, en el que detalla
las complicadas vidas de diferentes norteamericanos
contemporáneos que han elegido cambiar radicalmente sus
identidades de una u otra forma – A menudo con consecuencias
devastadoras para su personalidad. Utilizando esas historias
reales e incluyendo una de un hombre afro americano que pasó a
ser un judío blanco, Kroeger escribe sobre como las situaciones
sociales y culturales pueden forzar en ocasiones a personas
honorables a terribles engaños en la búsqueda de si mismos.
La historia de Coleman Silk
captó inmediatamente la atención de los medios de comunicación
pero fueron las connotaciones más profundas del libro como la
historia de un hombre típicamente norteamericano lo que llamó la
atención del productor Tom Rosemberg. “Cuando leí el libro por
primera vez sabía que hacer la película sería un desafío enorme,
pero estaba decidido a asumirlo”, dice Rosemberg. “La
característica más determinante de Coleman Silk es la decisión
de definirse a sí mismo sin tener en cuenta las obligaciones
sociales. LA MANCHA HUMANA es un cuento clásico norteamericano
de prejuicios culturales en colisión con un individualismo
intransigente. Creo que hemos juntado al equipo de creativos
idóneo para contar la historia tal y como Philip Roth la había
imaginado”.
“Pusimos el listón muy alto
al aceptar este proyecto”, añade Gary Lucchesi, presidente de
Lakeshore Entertainment. “Pensé que sería una de las
adaptaciones más duras que jamás hubiéramos intentado así que la
búsqueda continuó para encontrar un escritor que pudiera adaptar
el libro de forma honorable. Nick Meyer había sido cliente mío
cuando era agente e inmediatamente me vino a la mente. Su
trabajo fue extraordinario y estoy asombrado de que atrajese a
talentos de la actuación tan tremendos como Anthony Hopkins,
Nicole Kidman, Gary Sinise y Ed Harris”.
La ganadora del premio
National Book Award, Goodbye Columbus, primera novela publicada
de Philip Roth, uno de los escritores más premiados de Estados
Unidos, fue llevada a la pantalla en 1969 protagonizada por
Richard Benjamin y Ali MacGraw. Tres años más tarde, su cuarta
novela Portnoy’s Complaint, también se convirtió a película con
Benjamin a la cabeza. Sus otros títulos ganadores de premios son
The Counterlife, Operation Shylock, Sabbath’s Theater y
Patrimony. Todas sus novelas han jugado peligrosamente en
terrenos del sexo, la muerte, la política y la moral.
Los temas complejos, los
personajes y los campos de acción de los trabajos de Roth han
probado ser puzzles desalentadores para los cineastas en los
años recientes. Pero la incisiva literalidad de la sensibilidad
y el entusiasmo del escritor y director ganador de un Oscar,
Robert Benton, para la oportunidad de la historia fue la clave
para hacer una película de un libro de Philip Roth por primera
vez en casi cuatro décadas.
“LA MANCHA HUMANA es una de
las novelas seminales norteamericanas de los 90” dice Benton,
que fue editor de la revista Esquire antes de escribir el guión
nominado a un premio de la Academia de “Bonnie and Clyde”, una
película que captaba el espíritu de otra década. “Personificados
en las vidas y problemas de unos pocos individuos están las
ambigüedades, las heridas sin cerrar y las tragedias de una
época turbulenta de la historia de este país”.
Robert Benton aborda LA
MANCHA HUMANA como una especie de tragedia greco-americana
moderna. Él explica: “Para mi, no es una casualidad que Coleman
Silk sea profesor de los clásicos en una universidad llamada
Athena. Creo que Roth ha escrito una versión del siglo XX de la
tragedia griega tratando temas modernos. Realmente trata sobre
los problemas entre los individuos y la comunidad y el precio
que una opción exige por ser parte de la otra. Y creo que de
alguna manera tengo cierta simpatía por ambas partes de la
historia, tanto por las elecciones que tomó Coleman como por lo
que él traicionó al hacerlas. Ahí está la belleza de lo que Roth
consiguió en su novela: obligarnos tanto a preocuparnos
profundamente por Coleman como a entender la gravedad de lo que
había hecho”.
Para interpretar a Coleman
Silk, el gran enigma en el centro de LA MANCHA HUMANA, los
cineastas eligieron a Anthony Hopkins, quien, a pesar de sus
orígenes galeses, parecía simbolizar las profundas cualidades
que hacen a Silk un personaje tan fuerte. Benton dice: “Estaba
conmovido por la humanidad de Hopkins y su tremenda inteligencia
más que por ninguna otra cosa. Él va más allá de una buena
actuación para llegar a algo más parecido a la propia vida y
pensé que sólo él tenía la habilidad para meterse dentro de las
contradicciones de Coleman para aportar compasión y ferocidad al
papel y asumir riesgos físicos y emocionales”. Benton continua:
“Coleman es un gran personaje pero es un ser humano sumamente
imperfecto. El reto estaba en hacerle suficientemente agradable
para que el público esté con él cuando comete los crímenes”.
Roth dice de Hopkins: “No se
puede llevar a cabo el tipo de auto transformación de Coleman
Silk sin grandes dosis de poder, concentración, enfoque, ingenio
y dureza y Hopkins tiene esas cosas”. Para Hopkins, Silk es una
clase de héroe problemático. “Es un hombre con una gran
convicción y una gran pasión, un hombre que aborrece la
corrección política, y en ese sentido es mi héroe”, admite el
actor. “A lo largo de su vida sacudió cimientos y personas y no
le importó. Por otro lado, todo lo que hace resulta un desastre
y se ve arrastrado a una relación con una mujer más joven que
finalmente acaba por destruirle”.
A pesar de su radicalidad en
diferentes aspectos, Hopkins se encontró a sí mismo refiriéndose
al deseo de Silk de trascender las barreras del sentimiento que
su identidad racial puede presentar. “Nunca he creído ser de una
nacionalidad en particular”, dice el actor, “no porque esté
avergonzado de quien soy en ningún modo, sino porque no creo que
haya ninguna diferencia. Coleman, por el otro lado, quería
escapar del fanatismo, del racismo y de los prejuicios. Pero
cuando dice ‘Soy un hombre, un ser humano ordinario y quiero
hacer lo que hago’. Simpatizo profundamente con eso”.
A Hopkins también le parece
convincente el resultado de la física y moralmente peligrosa,
aunque tremendamente afectiva relación con una mujer mucho más
joven que él, una mujer con la que apenas comparte nada excepto
secretos, necesidades urgentes y una especie de búsqueda de
tolerancia. “Para mí es muy interesante comprobar la capacidad
que tienen el amor y el sexo de destruir la vida de un hombre,
especialmente de la edad de Silk”, comenta Hopkins. “Creo que el
sexo puede ser a la vez una fuerza muy creativa y profundamente
destructiva. Ha destruido imperios y presidentes y puede
desgarrar a la gente. Realmente el sexo es una de las partes de
nuestras vidas más poderosas y estremecedoras, y Coleman se
entrega a ello”.
Cuando aparece el poder del
sexo para transformar y agitar los secretos hace tiempo
enterrados de Coleman, este poder se encuentra en manos de
Faunia, una mujer herida pero fuerte, con la que entabla una
difícil relación. Benton describe a Faunia como “posee esa
oscura, complicada, ambigua y misteriosa cualidad que encuentro
realmente bella; Son cualidades que están en Nicole Kidman”.
Kidman encarna tan bien el papel que Benton se quedó alucinado
con su apariencia. “Algunas veces la miraba y me daba cuenta de
que en ese momento era absolutamente Faunia, ya no era más
Nicole. Su voz cambiaba y también la forma en que se movía.
Siempre demostró un gran coraje”, dice. Roth también estaba
impresionado por lo que vio a Kidman hacer en el rodaje. “Vi a
Nicole interpretar la escena donde ella y Coleman escuchan el
Quinteto de Schubert, y lo que hizo fue perfecto”, dice. “No
puedo imaginarme a nadie haciéndolo mejor. Y en realidad no hizo
nada, ella simplemente quería tocar a Coleman, y decidió contra
esto. Pero había mucho en esa toma. Fue bastante elocuente”.
Kidman vio el papel como una
continuación natural de la interpretación de la igualmente
complicada pero mucho más refinada y erudita Virginia Wolf en
“Las Horas”. “Acabo de hacer un libro de Michael Cunningham y
continuar con una novela de Philip Roth me sigue dando la
oportunidad de trabajar con algunos de los escritores más
grandes de Estados Unidos”, dice. También estaba encantada de
reunirse con Robert Benton, que previamente la dirigió en “Billy
Bathgate”. “Me pareció que su elegancia y su sutileza eran
realmente adecuadas para este proyecto”, dice ella. “Y por
supuesto adoro a Tony Hopkins también”. Para la posterior
investigación del papel de Faunia, Kidman pasó algún tiempo con
mujeres maltratadas. “Aunque Faunia es un personaje muy oscuro,
quiero darle una dignidad en nombre de esas mujeres”, dice.
“Todas las mujeres con las que hablé rechazaban la idea de que
las mujeres maltratadas son tontas y quieren fomentar la idea de
que ellas son mujeres muy fuertes”.
A causa de su complicada
relación con Coleman Silk, Kidman estaba muy excitada por
interpretar una relación no convencional entre un hombre y una
mujer. “Creo que es encantador ver una relación que no se ajusta
a lo que esperamos ver en una pantalla”, comenta Kidman. “Porque
nunca sabes por qué hay química entre dos personas o por qué dos
personas se necesitan. Me encanta la línea que sigue Coleman
cuando dice: ‘Este no es mi primer amor, no es mi gran amor,
pero es mi último amor’. Creo que es una forma maravillosa de
exponerlo. Y cuando él le pregunta a Faunia que es lo que
esperaba de la relación, su línea es ‘Cariño’, que es muy
bonito, porque todos queremos a alguien que sea cariñoso con
nosotros”.
Coleman Silk recibe más
cariño en la persona de Nathan Zuckerman, un escritor solitario
apartado del mundo hasta que conoce a Silk inicialmente con una
sorprendentemente tierna amistad y luego en una investigación
que le atrae hacia la espesura de las costumbres contemporáneas.
“El papel de Nathan Zuckerman es muy difícil porque él es un
icono real en la ficción norteamericana, habiendo aparecido en
varias novelas de Roth. Pero no puedes tratarlo como si fuera
Roth porque no lo es. Es un personaje, pero uno muy delicado, y
creo que Gary Sinise lo abordó brillantemente”, dice Benton.
“Gary tiene que actuar como un testigo y, lo que es más
importante, como un interprete imaginativo de esos sucesos”. El
productor Gary Lucchesi añade “Aunque Zuckerman es mayor en la
novela pensamos que sería más interesante si contratábamos a un
hombre más joven. Gary Sinise tiene la inteligencia, la claridad
y especialmente una vulnerabilidad que creo que va muy bien para
esta parte”.
Sinise sabía desde el
principio que darle vida a Zuckerman iba a ser todo un desafío.
“La parte complicada es que realmente es el narrador del libro y
aprendemos más de él por lo que piensa que por lo que es”,
explica Sinise. “Así que el desafío consistía en hacer de él un
personaje completo con su propia vida y sus propias reacciones”.
La vida que Sinise decidió crear redunda en el propio
aislamiento de Zuckerman, su propia retirada de los problemas
del mundo de su alrededor. “Nathan está en una especie de
hibernación cuando conoce a Coleman”, observa Sinise. “Realmente
no está escribiendo y tampoco está aferrado desesperadamente a
la vida así que esta situación le llega como un tornado. Gracias
a su relación con Coleman, Nathan finalmente vuelve a la vida.
Ahora tiene una historia que contar – y tiene una razón para
contarla”. El propio Sinise se fascinó con la historia de
Coleman. “Es una película de temas raciales, sexuales, morales y
de edad, y la propia idea de alguien negando la verdad durante
toda su vida es una idea muy poderosa”, dice. “Y también hace
pensar porque no sólo es algo de ficción que le ocurrió a
Coleman. Es algo que realmente le ha pasado a mucha gente”.
Interpretando a Coleman Silk
de joven está Wentworth Miller, una joven estrella emergente que
también proviene de un entorno biracial. Al leer la novela de
Roth, Miller se impresionó por su verosimilitud: “Pensé que Roth
tenía muchas cosas profundas que decir sobre la sociedad
norteamericana contemporánea”, dice. “Y realmente hizo los
deberes sobre lo que significa ser negro en la América blanca,
especialmente en aquella época. Aunque no es sólo sobre raza.
También es una historia sobre la familia y sobre el amor, sobre
cuando el amor es suficiente y cuando no lo es. Es sobre todo
individuo que alguna vez se haya revelado contra los
estereotipos que su entorno les ha impuesto, para cualquiera que
alguna vez se haya sentido agredido o empequeñecido y quieran
decir hey, yo soy más de lo que vosotros me dejáis ser. Para mí
eso es el núcleo de lo que trata la historia”.
Miller pasó mucho tiempo
pensando en quién sería Coleman Silk a los 20 años y lo que
motivó la devastadora decisión de volver la espalda a su
familia. Dice: “Hay un poco de la novela de Toni Horrison
‘Beloved’ que constantemente se me vino a la cabeza: ‘las
definiciones pertenecen a los definidores, no los definidos’. Y
la primera vez que nos encontramos con Coleman Silk, él está
mucho más definido por su familia, por su comunidad, por su
raza, por su país, y junto con esa definición vienen una serie
de limitaciones provenientes de ser un hombre negro creciendo en
la América blanca. Coleman decide que esta definición no vale
para mí, esas limitaciones no valen para mí. Y yo soy más de lo
que otra gente ha decidido que soy”. Miller continúa: “Cuando
Coleman decide pasar, en mi mente no está tanto el rechazo a ser
negro o la idea de querer ser blanco sino más bien que él quiere
estar libre de las restricciones impuestas tanto a los negros
como a los blancos, estar en alguna parte donde ese tipo de
etiquetas y de categorías no importe. Pero lo que consigue con
esto es segregarse de su comunidad. Deja de existir para sí
mismo y ese es un lugar muy solitario y muy aislado para estar”.
Hopkins y Miller también
trabajaron con los otros para acordar patrones de habla y formas
de moverse. Hopkins incluso se puso lentillas verdes para imitar
los ojos de Miller. Para su parte, Hopkins grabó la voz de
Miller para poder practicar las inflexiones del joven
añadiéndole sus propios años de experiencia. “Era muy raro para
mí porque, bueno, ¡él es Anthony Hopkins y me está imitando!,
dice Miller.
Completando el reparto está
Ed Harris como ex marido de Faunia, Lester Farley, un veterano
de Vietnam que sufre de estrés postraumático y amenaza a Faunia
y, por extensión, a Coleman Silk. “Lester Farley es un chico que
nunca tuvo una oportunidad”, dice Benton. “No es un simple
villano porque realmente es un tío muy complicado y trágico.
Reducirlo a un personaje de dos dimensiones hubiera sido un
escape y, por supuesto, Ed Harris nunca hace eso. Ed captura el
dolor y la rabia de Lester con compasión y comprensión por el
hombre”.
Para crear el estilo de LA
MANCHA HUMANA Benton colaboró estrechamente con el fotógrafo
Jean Yves Escoffier (“El Indomable Will Hunting”, “The Cradle
Will Rock – Abajo el Telón”) conocido por su afinidad por la
pintura con luz y color, y el diseñador de producción David
Gropman (“Las Normas de la Casa de la Sidra”, “Chocolat”,
“Atando Cabos - The Shipping News”). El reto para ambos fue
caracterizar 40 años de cambios en Estados Unidos así como las
vicisitudes emocionales de la vida y la realidad cambiantes de
Coleman Silk. “Afortunadamente Robert Benton es un director
increíblemente visual”, anota Gropman. “Posee un gran amor al
arte, la arquitectura y la fotografía así como una gran
comprensión de la naturaleza humana, lo que le convierte en un
colaborador real en el área diseñada”.
Los cineastas dividieron
visualmente la película en dos mitades: Una parte ambientada en
la Massachussets contemporánea, la otra en Orange East, Nueva
Jersey, en los años 40, donde el oculto pasado de Coleman Silk
sale a la luz. Para las escenas contemporáneas la producción
viajó al Williams College en Williamstown, Massachussets, que
sería la escuela de arte puramente liberal, el Athena College.
Gropman explica: “Para las partes contemporáneas ambientadas en
el Athena College, buscamos el mundo académico más perfecto e
ideal que se pueda imaginar, con los clásicos cielos azules, la
hierba verde y los edificios coloniales rojos que todo el mundo
en Estados Unidos asocia con la experiencia universitaria. Para
la casa contemporánea de Coleman, queríamos crear un fuerte
contraste con el entorno que conoció y en el que se crió cuando
era niño. Así que encontramos una casa colonial de ladrillos en
Québec para un exterior y basamos los interiores en el trabajo
de pintores norteamericanos y en mobiliario de estilo Yankee”.
Otra toma principal es la de la cabaña apartada de Nathan
Zuckerman, desde donde lanza su investigación de la historia de
Coleman Silk. “Encontramos una cabaña en un lago a las afueras
de Montreal”, dice Gropman “que tenía ese aspecto perfecto
moteado de pinos. La producción quería utilizar la frescura que
aportarían los edificios reales en lugar de escenarios, y este
lugar irradiaba un sentimiento de soledad real”.
A lo largo de la película,
que está, literalmente, en el invierno de la vida de Coleman
Silk, el equipo tuvo que confiar en la naturaleza mercúrica de
la nieve y el hielo. En ocasiones, tenían que llevar cargamentos
de nieve a un lugar que no colaboraba; otras, Gropman tuvo que
probar una charca helada repetidamente para asegurarse de que la
secuencia climática de la pesca en el hielo no se viniese abajo.
Mientras tanto, Jean Yves Escoffier, fallecido en abril de 2003,
rodó la película en pantalla ancha para captar completamente los
paisajes severos y helados. Lucchesi dice: “Jean Yves Escoffier
fue un excelente colaborador con Robert Benton y la apariencia
que crearon para la película era muy especial. Los paisajes
tienen una austeridad, una elegancia y una cruel belleza que
enmarcan perfectamente la historia de Coleman Silk”.
Imágenes y
notas de cómo se hizo de "La mancha humana" - Copyright © 2003 Lakeshore
Entertainment, Miramax Films y Stone Village Productions.
Distribuida en España por Columbia TriStar Films. Todos
los derechos reservados.
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