● Cobertura de la 51ª edición del Festival de San Sebastián  ●
                                                         18 - 27 Septiembre 2003

     

LA PELOTA VASCA, LA PIEL CONTRA LA PIEDRA


Dirección y guión: Julio Medem.
País:
España.
Año: 2003.
Duración: 115 min.
Género: Documental.
Producción ejecutiva: Julio Medem y Koldo Zuazua.
Música: Mikel Laboa.
Fotografía:
Javier Aguirre, Jon Elicequi y Ricardo de Gracia.
Montaje: Julio Medem.
Estreno en España: 3 Octubre 2003.

CRÍTICA por Miguel Á. Refoyo

El polémico significado de ‘equidistancia’

Julio Medem postula con su documental el diálogo bipolar sobre el conflic-to vasco en una cinta que, cinematográficamente, carece de grandes virtu-des

  Nunca antes en nuestro país una obra cinematográfica ha sido tan critica-da antes de su estreno ni ha levantado tanta polémica. Los ríos de tinta que se ha vertido han sido tantos y desde tantas perspectivas que el docu-mental ha pasado a ser uno de los temas de discusión nacional. El donos-tiarra Julio Medem, ridículamente acusado de hacer apología del terroris-mo de ETA por la ineficaz y oportunista cúpula del Ministerio de Cultura o calumniado por humoristas de corte intolerante como Mingote, es el centro de todas las miradas por la creación del documental sobre la situación po-lítica en el País Vasco. El fundido en negro con el estrepitoso sonido de los golpes de la pelota contra la pared reproducidos como disparos con eco se fusionan con la frase inicial «Esta película pretende ser una invita-ción al diálogo» que marca la pauta de lo que Medem ha instituido como una visión propia y libre acerca de un escabroso y primitivo tema como es la historia del Conflicto Vasco a lo largo de toda su historia.

  Partiendo de la idea de que cualquier docu-mental fílmico es parcial desde el mismo mo-mento que entra en una sala de montaje, "La pelota vasca" se presenta como un subjetivo enfoque, a veces indulgente, otras dejando in-tuir la ‘equidistancia’ que siempre se busca pero que nunca encuentra, del problema ‘vas-co-nacionalista’ con el entorno de ETA a tra-vés de un centenar de entrevistas que inten-tan reflejar y explicar el clima de violencia im-perante en Euskadi en una situación bipolar que tiene en su idea la esgrimida máxima “o conmigo o contra mí” acaparador del espíritu de este controvertido documental. Polémico o no, el panegírico político de Medem es un claro ejemplo de ma-niobra proclive a la subversión, al discurso demagogo que encubre bajo su falsa apariencia de análisis equitativo, una tesis maniquea que termina por promover una idea que, más allá de equiparar las orienta-ciones de los que aparecen en el documental, opone ideales y confunde, saliendo favorecidos en todo momento aquellos que comulgan con tenden-cias sociológicamente nacionalistas. Medem juega a maniobrar con los hi-los ideológicos desde la injusta falsedad del victimismo de los dos bandos expuestos en un filme que discurre siguiendo una peligrosa línea de mani-queísmo a favor de un ideal, de un propósito desigual donde las doctrinas y manifestaciones de las personas humanas que profundizan en la situación de Euskadi ven favorecidas o cercenadas sus disertaciones en un montaje engañoso y adulterado.

  A pesar de ello, Medem en ningún momento hace cualquier apolo-gía de tendencias violentas o radicalistas, pero sí se deja llevar por un voluntario y consciente intento de dar un refugio ideológico al nacionalismo, en todas y cada una de sus expresiones, valiéndose para ello de su libertad de expresión estética y política. Por todo esto "La pelota vasca" es justificable desde cualquier punto de vista, acallando así las vo-ces que tachan esta película de censurable. Manifiesto de contrastes e in-compatibilidades, de manifestaciones contrarias y favorables al nacionalis-mo (nunca al terrorismo), de posiciones inversas y de ausencias imprescin-dibles, Medem quiere encontrar esa equidistancia desde una posición cer-cana a la izquierda, contando con la ayuda inestimable de anodinos inte-lectuales, filonacionalistas y nacionalistas moderados, dejando ver en todo momento un desapego por el independentismo, pero realzando con grafías visuales épicas el lado más estético de lo vasco, como proclama de una cultura milenaria inmaculada, reclamando derechos colectivos y libertad a través de sus entrevistados con más tiempo de discurso. En su intención de ecuanimidad mal orientada, Medem trunca así su discurso con, por ejemplo, la falta de atención a las víctimas de ETA, valiéndose de las emo-cionantes palabras del joven socialista víctima de un atentado, Eduardo Madina, para justificar la enmienda políticamente correcta por la que pos-tula el filme.

  "La pelota vasca" es una amalgama de opi-niones que siguen un patrón en busca de una perorata intencional, en la que pasean nom-bres y opiniones como las de Julen Mada-riaga hablando de ‘sometimiento colonial’, como la profesora de la UPV Gotzone Mora narrando la pesadilla diaria de vivir amenaza-da, como la desalmada (y execrable) compa-ración entre el caso de una viuda por un aten-tado etarra y la esposa de un terrorista preso en Canarias, equiparando sentimientos y emociones. En el camino de este arduo reco-rrido, Medem se deja muchas cosas, como la verdadera condición violenta de la ‘kale borro-ka’, la disipación histórica en el filme del Pacto de Ajuria Enea o la falta de imágenes del asesinato de Miguel Ángel Blanco y la reacción popular con-tra ETA. Es cierto que se echan de menos presencias y voces fundamen-tales para hablar con ‘equidistancia’ del problema vasco. Faltan Fernando Savater, Jon Juaristi o Cristina Cuesta. Así como de miembros del PP que se negaron a participar y la cúpula de ETA, que evita la innombrabilidad de la bestia que forma parte primordial del conflicto del que se habla. Medem subsana todas estas carencias convocando a sus personajes en las cimas de las montañas, en los bosques y en los acantilados del País Vasco, fue-ra del territorio donde se libra la batalla. No es sólo una apuesta estética, es una intención algo artificial del idealismo en que se asienta su obra.

  "La pelota vasca" carece así de neutralidad, inexistente, ya que, quiera o no, Medem emite con su documental su propio juicio, con designios ideoló-gicos. "La pelota vasca" es, a fin de cuentas, un opúsculo más temático que visual, que pretende fomentar el utópico diálogo sobre un insostenible propósito de autonomía e independencia que otorgará un comprometido manifiesto para mostrar en las ‘ikastolas’ de la región desde una visión claramente partidista. Lo que llama la atención de toda esta polémica cinta es que, como cine, como obra de arte, el documental de Medem es mo-nótono, cerrado a cualquier pretensión artística si exceptuamos el aire absurdamente épico que se le da al paisaje éuscaro. Un docu-mento de incuestionable unilateralidad que echa de menos más parcialidad y honestidad, principios de los que carece este inoportuno giro en la carrera del cineasta, pero a su vez necesario para abrir el debate democrático, desde dos posturas bipolares, algo que sí es digno de ensal-zar en la intención del director de "Vacas".

Calificación:


Imágenes de "La pelota vasca, la piel contra la piedra" - Copyright © 2003 Alicia Produce. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

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