CÓMO SE HIZO "OPEN RANGE"
Notas de producción
© 2003
Filmax
1. El origen de la película
“Desde un principio, pensé en
este proyecto como el tipo de película que a mí me gustaría ir a
ver”, asegura Costner, el ganador de dos Oscar y director,
productor y protagonista de Open Range. “Cuando hablé sobre este
film con más gente, todos coincidieron también en que era el
tipo de película que a ellos les gustaría ver. Todo cuadraba
para mí, el hecho de que podía crear y jugar con ese universo.
Ha sido un gran privilegio y una experiencia emocionante.”
Open Range supone la tercera
vez en que Costner se sienta en la silla del director. Su
primera incursión capitaneando un proyecto, Bailando con Lobos
(1990), le valió el Oscar al Mejor Director. En esta ocasión,
Costner regresa ejerciendo de nuevo los tres papeles. “Salió
así”, afirma el mismo Kevin Costner. “Me pasan guiones y yo los
desarrollo, y acabo sintiéndome tan unido a ellos que cada
escena se convierte en algo muy importante para mí; es el modo
en que se atrincheran en mi mente. Nunca me he visto solamente
como un actor.”
Ambientada en las inmensas y
épicas praderas del Lejano Oeste, Open Range posee todos los
elementos de un western clásico. Echa luz sobre un episodio de
la historia de América, el fin de los tiempos en que las tierras
no tenían dueño. Allí surgió una clase de vaqueros, conocidos
como “freegazers” (“buscadores de libertad”); igual que Charley,
Boss, Mose y Button, campaban por el salvaje Oeste guiando
ganado y viviendo de lo que proveía la tierra. En Open Range, un
ranchero cruel y despiadado (MICHAEL GAMBON) controla la ciudad
fronteriza de Harmonville, haciendo y deshaciendo a su antojo, e
imponiendo su propia ley usando la fuerza bruta y la coacción.
Nuestros cuatro hombres deberán unirse para acabar con esta
injusticia.
Pero en este caso, la imagen
romántica del vaquero fuerte y silencioso, sin nada en el mundo
aparte de su camisa y las herraduras de su caballo, adquiere una
extraordinaria profundidad merced a la cámara de Costner.
“En todos los westerns
aparecen personajes enigmáticos; no sabes cómo han llegado hasta
allí. Su única propiedad es su caballo”, afirma Costner. “Es una
imagen tremendamente romántica, pero si piensas un poco sobre
ello, acabas preguntándote ¿Qué demonios hacen cuando llueve? ¿Y
cuándo se les acaba la comida? Tienen que proveerse ellos
mismos. Deben de ser personas de recursos. Tenemos esa imagen
romántica del Oeste cuando, de hecho, era una vida terriblemente
difícil.”
El guionista y productor
ejecutivo, Craig Storper, que gusta de describir el western como
una de las formas artísticas nativas de América, señala que Open
Range contiene elementos clásicos del género como libertad,
justicia, honor, amor y amistad. No obstante, tanto el guionista
como el director quisieron ir más lejos que muchos westerns y
permitir que hablaran las voces del pasado. Hacerlo significó
dotar a la historia de una gran profundidad emocional y crear
personajes que superaran los clichés y estereotipos a menudos
asociados con el género.
“Las vidas emocionales de los
personajes, esas vidas que se resisten a compartir con los
demás, son inesperadamente complejas una vez consigues sortear
las murallas que ellos mismos han erigido como autoprotección”,
asegura Storper. “Son solamente las malas circunstancias en las
que se ven inmersos las que les empujan a revelar cosas que
quizá no hubiera habido que desenterrar, pero que al final son
las que les transforman.”
Kevin insiste en la
importancia del lenguaje en la película para transmitir la
complejidad de las relaciones entre los hombres. Hay una
sensibilidad más sensitiva sobre el modo en que los hombres se
relacionan entre sí. Existe una intimidad entre ellos escrita de
manera muy hermosa, y es muy emotivo cómo se dramatizan sus
vulnerabilidades.”
Storper había escrito Open
Range a ver qué pasaba, hace cuatro años y medio, tras quedarse
con los derechos del libro The Open Range Men, del escritor
Lauran Paine. Storper nunca le comentó al autor sus esfuerzos
por levantar el proyecto debido a la inestable naturaleza de
Hollywood, optando por esperar hasta que la producción fuera una
realidad. “Lauran ya tenía más de 80 años y no me pareció bien
darle noticias que pudieran crearle falsas esperanzas cada vez
que alguien mostrara un cierto interés”, explica Storper.
Entonces, en diciembre de 2001, Storper recibió una nota de la
esposa de Paine diciéndole que el escritor había fallecido.
Cuando el proyecto se concretó, Storper la llamó para darle las
buenas noticias. “Cuando le dije que Kevin Costner iba a ser el
protagonista ella se emocionó”, recuerda Storper. “Rompió a
llorar en el teléfono. Resultó que encima la estaba llamando el
día de su cumpleaños. El haber podido decirle a alguien cuyo
marido había muerto y que siempre había querido que se hiciera
una película con su novela, que Robert Duvall, Kevin Costner y
Annette Bening iban a protagonizar el film finalmente, fue algo
maravilloso”.
Fue un acto de fe haber
comprado los derechos de la novela sabiendo la resistencia del
Hollywood contemporáneo hacia el género. “El último western que
cosechó un éxito comercial relevante fue Sin Perdón,” comenta
Storper, “y eso fue hace diez años. Por lo tanto, intentar
levantar una película así en Hollywood es nadar contracorriente,
y se necesita una buena musculatura para hacerlo. De todos
modos, como escritor, debes tener fe en que una buena historia
siempre encontrará la manera de ser contada”.
Los músculos para empujar el
proyecto acabaron siendo los de Kevin Costner. Éste se reunió
con Storper por mediación de sus representantes, y los dos
congeniaron enseguida por su mutua afición por todo lo que tenga
que ver con el western –un amor, razona Costner, compartido por
la mayoría de los americanos, aunque Hollywood haya sido en
ocasiones un altavoz decepcionante de esta parte integral de la
historia de los Estados Unidos.
“Pienso que la mayoría de la
gente conoce mi afinidad por el Oeste”, comenta Costner, quien,
además de Bailando con Lobos, protagonizó Silverado y Wyatt
Earp, “pero lo que me sorprende es cuando la gente dice, ‘me
encanta el western’, porque el número de westerns que podrían
considerarse grandes películas no es muy grande. Muchos son ‘el
del sombrero negro contra el del sombrero blanco’, y no
especialmente emocionantes. Pero son parte de nuestra herencia.
El público los sigue amando”.
Costner contactó con el
productor de Sin Perdón, David Valdes, en enero de 2002 y, tras
varias reuniones, se tomó la decisión de tomar la ruta
independiente. La compañía londinense Cobalt Media Group se
embarcó en el proyecto como los agentes comerciales de la
película en el extranjero, y The Walt Disney Company adquirió
los derechos de distribución para Norteamérica.
2.
Reuniendo el
reparto >>
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Open range" - Copyright © 2003 Cobalt Media
Group, Touchstone Pictures y TIG. Distribuida en España
por Filmax. Todos los derechos reservados.
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