CRÍTICA
por
David Garrido
De atracos y persecuciones bien
construidos
Reconozco que, a la vista de
la escasa calidad de la mayoría de los pro-ductos comerciales de
entretenimiento que nos llegan de Hollywood en los últimos
tiempos, tuve que vencer cierta resistencia inicial para
acercarme a la sala a ver este enésimo remake con el que las
productoras tratan habi-tualmente de disimular las enormes
carencias de la industria del espectá-culo. Y sin embargo, puede
que fuera precisamente esta falta de motiva-ción previa lo que
hizo que saliera gratamente sorprendido.
"The Italian Job" es una de esas obras que nos reconcilian con
el espíritu del Hollywood preocupado no sólo de entretener al
personal, sino de crear un producto irreprochable desde el punto
de vista del que acude a la sala con el único deseo de que este
entretenimiento se haga de forma que no insulte a la
inteligen-cia del espectador ni trate de apabullarle. Aunque
repetidamente se ha hablado de ella como un remake de la
película inglesa prota-gonizada por Michael Caine en 1969, sería
más correcto decir que es una puesta al día más de ese subgénero
llama-do 'heist movies' (o películas sobre atracos) con tan
amplia tradición en el cine estadounidense y que sólo toma del
original su gusto por ese simpáti-co vehículo que es el Mini que
gana protagonismo en el tramo final de la película, cuando ésta
se transforma en una apreciable muestra del cine de acción sobre
ruedas, dando lugar a una ajustada mezcla de géneros.
Hay algo que puede afirmarse
a favor de F. Gary Gray,
realizador de esta película y hace algunos años de la no menos
interesante "Negociador",
y es que, a diferencia de gran parte de sus compañeros de
profesión, Gray posee un respeto enorme por la claridad
expositiva a la hora de na-rrar una historia, algo que es muy de
agradecer en estos tiempos en los que demasiado a menudo se
abusa de la estética de video clip, del montaje mareante que
no da respiro entre plano y plano y de los apoca-lípticos
movimientos de cámara para confundir al espectador y no darle un
momento de respiro que le permita darse cuenta de la hueca
propuesta que tan primorosamente envuelta se le está vendiendo.
No es el caso, afor-tunadamente, de esta entretenida película.
"The Italian Job" se configura alrededor de dos atracos: uno, el
trabajo en Italia que da lugar al título, tiene lugar en la
primera media hora de película, cuando aún no sabemos
prácticamente nada de los personajes que forman el grupo
liderado por Donald Suther-land,
por lo que la gracia está no tanto en el cómo van a ejecutarlo,
sino en cómo el direc-tor nos introduce suavemente a sus
integran-tes en función de las cosas que hacen según va teniendo
lugar el atraco. En una Venecia primorosamente fotografiada por
Wally Pfis-ter y tras el
imaginativo golpe (que tiene no poca gracia en su simple
elegancia) asistimos a una persecución modélica en lancha por
los canales de la ciudad en la que el espectador no pierde nunca
la referencia de lo que está sucediendo en pantalla gracias a la
con-cepción un punto clásica de la puesta en escena de Gray, que
consigue no sólo que no perdamos detalle, sino crear la tensión
necesaria sin necesi-dad de alardes de ningún tipo. Las
transiciones son tan fluidas que cuando uno se da cuenta, ya
estamos en el paisaje helado de los Alpes disfrutan-do con el
grupo del éxito de su misión y tenemos oportunidad de
familiari-zarnos con sus motivaciones sin que aún se haya dicho
una palabra sobre sus orígenes. Una opción tan sobria como
inteligente.
Para el segundo golpe, el
planteamiento es completamente distinto, aun-que, en el fondo,
la estructura sea idéntica: ahora se trata de recuperar el mismo
botín de manos del traidor que se quedó con todo y el juego es
otro. Como sucedía en la excelente "Ocean’s
Eleven" de Steven Soder-bergh (película con la que
guarda más de un punto de contacto, aunque no alcance su
brillantez formal), la atención del espectador se fija más en
los preparativos del golpe y el viejo juego recurrente de este
tipo de películas, es decir, cómo se las van a apañar para
conseguir burlar el sofisticado sis-tema de seguridad que su ex
compañero ha montado para protegerlo y que aparentemente no
parece vulnerable.
Como Gray es consciente más que de so-bra de que el espectador
está seguro de que el grupo va a salirse con la suya y le
interesa más el cómo van a conseguirlo que si van a conseguirlo,
centra su atención en lo impor-tante y, apartándose de esa
molesta tenden-cia de retorcer el argumento con giros de guión
que aportan confusión y restan credibili-dad a un género que ya
de por sí exige cierto margen de maniobra en el espectador,
con-vierte el tramo final de la película en un ejercicio
frenético lleno de diversión y tensión, con el esperado
protagonismo de los diminutos Minis haciendo virguerías por
sitios impensables aunque sin mayores estridencias ni
destrucción gratuita de coches o propiedades. La persecución
anticipada por la estructura del primer golpe se convierte así
en un festín visual y efectivo en el segundo, donde el tiem-po
pasa volando y, como sucedía al principio, todo termina con
rapidez, atando Gray los cabos que ha dejado sueltos por el
camino con suma ele-gancia.
"The Italian Job" funciona
bien porque resulta fácil para el espectador identificarse con
esa banda de simpáticos atracadores gracias a la opción que Gray
ha elegido para presentarlos. Así, desde la hermosa
Charlize Theron, que juega por
venganza y que acaba por comprender el gusto que da saltarse la
legalidad de vez en cuando, hasta el cómico informático que
encarna Seth Green, pasando
por un Mark Wahlberg tan
poco expresivo como acostumbra pero que incluso resulta más
simpático que en otras ocasiones, uno tiene verdaderas ganas de
que se salgan con la suya y le den su merecido a ese
Edward Norton un poco más
apático de lo habitual al que se intuye que le ha venido de
perlas sus enfrentamientos con la pro-ductora para componer a su
villano falto de imaginación. Una característica ésta última en
la que se insiste de forma nada casual en la película, lo que
resulta un recurso útil para disculpar uno de los defectos más
habituales de este tipo de obras, el por qué a veces hace lo que
hace en lugar de otra opción más inteligente o lógica, con lo
que se salva un obstáculo conside-rable para disfrutar la
película de forma más relajada.
Sin ser ninguna maravilla, ni aportar tampo-co nada
especialmente nuevo al género, "The Italian Job", en definitiva,
comparte con "Ocean’s Eleven", además de un constan-te
sentido del humor que le impide to-marse demasiado en serio a sí
misma más allá de lo imprescindible, esa apa-rente
superficialidad, ese tono nada gra-ve de quien sabe qué tipo de
película es-tá haciendo y pone todo su empeño en hacer la
función lo más fluida y agrada-ble posible, cumpliendo de
paso el manda-miento número uno del cine según Billy Wilder: “No
Aburrirás”. No estaría mal que presuntas lumbreras del cine de
acción actual como Michael Bay, Gore Verbinski o McG tomaran un
par de lecciones de gente como F. Gary Gray o Jonathan Mostow a
la hora de construir sus películas. Eso que sal-dríamos todos
ganando.
Calificación:
    
Imágenes de "The Italian job" - Copyright © 2003 Paramount
Pictures y De Line Pictures. Distribuida en España por UIP. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "The Italian job"
Añade "The Italian job" a tus películas favoritas
Opina sobre
"The Italian job" en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda
"The Italian job" a un amigo
|