● Cobertura de la 51ª edición del Festival de San Sebastián  ●
                                                         18 - 27 Septiembre 2003

     

THE STATION AGENT (VÍAS CRUZADAS)
(The station agent)


Dirección y guión: Thomas McCarthy.
País:
USA.
Año: 2003.
Duración: 90 min.
Interpretación: Peter Dinklage (Finbar McBride), Patricia Clarkson (Olivia Harris), Bobby Cannavale (Joe Oramas), Paul Benjamin (Henry Stiles), Raven Goodwin (Cleo), Michelle Williams (Emily), Jayce Bartok (Chris), Ileen Getz (Señora Kahn), Jeremy Bergman (Jacob), Joe Lo Truglio (Danny), Richard Kind (Louis Tiboni).
Producción: Mary Jane Skalski, Robert May y Kathryn Tucker.
Música: Stephen Trask.
Fotografía:
Oliver Bokelberg.
Montaje: Tom McArdle.
Diseño de producción: John Paino.
Dirección artística: Len Clayton.
Vestuario: Jeanne DuPont.
Estreno en España: 27 Febrero 2004.

CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico

Soledad en una estación de la vida

  El pasado Festival de San Sebastián nos dejó esta pequeña gran pelí-cula, que ahora llega a las carteleras para disfrute del espectador que bus-que humanidad en la pantalla. Supone el debut tras la cámara del actor Tom McCarthy, que ha logrado el favor de la crítica y numerosos galardo-nes a pesar del escaso presupuesto de la cinta y de haber sido rodada en 16 mm. en sólo veinte días. Es la demostración de que para hacer una buena película sólo hay que tener algo que contar y saber hacerlo convincentemente.

  Aquí, el director estadounidense se acerca al mundo de tres individuos cuyas vidas se cruzan junto a las vías de un tren. Fin es un enano, misántropo y solitario, que se ha en-cerrado en sí mismo y en su pasión por los trenes. En la estación que ha heredado de un amigo fallecido conoce a Joe, joven algo in-fantil que trabaja temporalmente en un bar ambulante y que no tiene con quien entablar conversación; también se encuentra con Oli-via, mujer madura y divorciada que no acaba de superar la depresión sufrida tras el fallecimiento de su hijo. Ni su pasa-do, ni su situación personal, ni su forma de ser se parecen en absoluto. Y, sin embargo, después de unos comienzos tortuosos, poco a poco va sur-giendo entre ellos una amistad que llenará el vacío de sus vidas, no sin cierta dificultad.

  De nuevo, como en bastantes de las producciones independientes del cine americano, se nos presentan unas vidas en soledad, necesitadas de afecto y de compañía. Al parecer eso es lo que caracteriza al hombre mo-derno y, por encima de diferencias de estatura, condición social o estado personal, también lo que le iguala en su búsqueda de felicidad. McCathy aborda con acierto el problema de las relaciones personales de amistad, saliendo al paso de quienes consideran que entre hombre y mujer sólo ca-be la atracción sexual –reprimida o no– o de quienes ponen el acento del disfrute en el goce material que la sociedad consumista ofrece. Incide en la necesidad de no vivir aislados y en soledad, de sentirse escuchados –es-tremecedora escena la de la chica embarazada que se desahoga con Fin porque necesita contárselo a alguien–, de ser querido y no ignorado ni re-chazado, o del modo de ganarse una amistad con favores desinteresados.

  El director parece decir que las apariencias pueden señalar a unos como menos “norma-les”, pero que interiormente todos pasamos por las mismas inquietudes y dificultades, que todos tenemos problemas mayores o me-nores de aceptación personal –de uno mis-mo– o social, que todos somos muy iguales. No importa que vayamos por la vida en tren, en dirigible o en avión –en alusión a comenta-rios de la propia película–, sino que disfrute-mos de ella –que recorramos la vía del tren– en compañía de otros: maravillosa es la esce-na, con cámara fija, en que los tres protagonistas caminan en fila india por las traviesas del tren, en uno de sus primeros paseos.

  Una pequeña gran película... y un hombrecito de vigorosa mirada, Fin, interpretado con contención por un Peter Dinklage que genera compasión y cariño por lo injusto de la situación a que la sociedad le ha conducido. También excelente la interpretación de Patricia Clarkson, en un papel lle-no de vida y frescura dramática. No tiene McCarthy más pretensión que la demostrar un trozo de vida, sin final ni grandes historias que entusiasmen al espectador, pero su cuidado guión –premiado con un BAFTA– logra des-pertar los buenos deseos de saborear los pequeños momentos de la vida con los amigos, de ser amables y generosos, de ser solidarios y toleran-tes.

  Esta película gustará a todos los amantes del cine independiente, por su delicadeza y sinceridad al hablar de realidades muy humanas, y de una so-ciedad que promete pero que no da la ansiada felicidad. Además, los afi-cionados al ferrocarril también disfrutarán con ella, tanto como Fin, ese pe-queño gran hombre que atrapa al espectador desde los primeros momen-tos.

Calificación:


Imágenes, sinopsis y notas de cómo se hizo "The station agent (Vías cruzadas)" - Copyright © 2003 SenArt Films Production y Next Wednesday. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos reservados.

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