CÓMO SE HIZO "VERONICA
GUERIN"
Notas de producción
© 2003
Buena Vista International
2. La historia de Veronica Guerin
Veronica Guerin nació en el
seno de una familia de clase obrera de Artane, en la zona norte
de Dublín, el 5 de julio de 1959. Era la penúltima de cinco
hermanos (tres niñas y dos niños). Su padre, Christopher, tenía
su propia firma de contabilidad en la ciudad, y su madre,
Bernadette, se encargaba del hogar.
Jimmy, el más pequeño de la
familia Guerin, estaba muy unido a su hermana mayor: una chica
sociable e intrépida que ayudaba a su hermano pequeño a hacer
sus deberes y lo ayudó a conquistar el corazón de su primera
novia. “En realidad no parecía mi hermana mayor, porque Veronica
sólo me llevaba un año”, recuerda Jimmy Guerin. “Veronica era
más bien una amiga y era fantástica en muchos sentidos. Era muy
divertida”.
Jimmy Guerin la recuerda como
una persona segura de sí misma y de su capacidad, incluso
entonces. “Cuando empezaba a hacer algo, se convertía en la
mejor. Comenzó a jugar a baloncesto y fue Jugadora Europea del
Año. Jugó al fútbol en la selección de Irlanda y fue una de las
jugadoras más goleadoras del equipo. Tenía la capacidad de
sobresalir en todo lo que hacía”.
Tras licenciarse, Veronica
trabajó durante un tiempo en la empresa de su padre. En 1982
entró a trabajar en el Instituto Nacional de Estudios
Superiores, y al año siguiente Taoiseach (Primer Ministro
Irlandés) la introdujo como ayudante en la delegación de Fianna
Fail para las negociaciones del Foro de la Nueva Irlanda. Más
tarde, creó su propia empresa de relaciones públicas. En 1985 se
casó con Graham Turley. Juntos tuvieron un hijo, Cathal, en
1990. Disfrutaba de una vida familiar feliz y estable pero
Veronica se sentía cada vez más atraída por el mundo del
periodismo. “Creo que al final encontró algo con lo que
verdaderamente se sentía a gusto”, comenta Jimmy Guerin.
Antes de comenzar a escribir
para el Sunday Independent, Veronica Guerin ya gozaba de buena
reputación como periodista de investigación valiente y
transgresora. Durante su colaboración con el Sunday Business
Post y el Sunday Tribune participó en diversos proyectos
importantes, incluida una entrevista con un controvertido
arzobispo irlandés que huyó a Sudamérica y un reportaje
exclusivo sobre el robo multimillonario de la colección de arte
Beit. Como no podía ser de otro modo, la tenacidad y la
capacidad de Guerin llamó la atención del periódico de mayor
tirada del país: The Sunday Independent.
En enero de 1994 el Sunday
Independent publicó su primer artículo. Willie Kealy, el editor
de Guerin en la redacción, recuerda que Guerin tuvo que superar
muchas barreras –secciones y noticias muy duras– pero enseguida
comenzó a trabajar en artículos de sucesos. “Lo de
especializarse en crímenes fue más bien por azar”, dice Kealy.
“Pero resultó ser una sección donde encajaba a la perfección y
era la mejor. Además, era una sección que el periodismo irlandés
no había conseguido cubrir demasiado bien; y se hizo de una
forma muy estructurada. Veronica era diferente. Rompió las
reglas, se enfrentó al sistema y desenmascaró a los miembros del
mundo del hampa a los que el gobierno no se atrevía a tocar”.
Guerin era una investigadora
rebelde con un olfato especial para las buenas historias. Cada
domingo sus artículos sobre el panorama criminal de Dublín y el
problema de la heroína que amenazaba la ciudad atraían a más
lectores. Guerin se convirtió, en poco tiempo, en una de las
periodistas más populares y reconocidas de Irlanda: una
celebridad que perseguía a los malos con una firmeza implacable.
Las técnicas que utilizaba
Veronica Guerin para investigar eran poco convencionales, sobre
todo en un momento en el que la mayoría de los periodistas
irlandeses redactaban sus artículos a partir de llamadas
telefónicas o ruedas de prensa. Era un soldado raso, trabajaba
in situ y obtenía los datos de primera mano ya que siempre se
reunía cara a cara con sus informadores. Estableció importantes
contactos en el cuerpo de policía irlandés (la Gardai) y el
mundo criminal de Dublín. Allí fue donde conoció a John Traynor
y, a través de él, a su jefe, John Gilligan.
“Veronica fue una de las
mejores periodistas, con un talento inigualable para la
investigación”, señala Anne Harris, editora adjunta del
periódico y amiga de Veronica. “Verónica se convirtió en la
periodista más respetada de toda Irlanda. Para ella todos los
hechos eran importantes y nunca pasó ningún artículo a otro
compañero porque le pareciera insignificante. Era una persona
muy generosa, tanto en lo profesional como en su actitud en
general”.
Pero el trabajo la absorbía
cada vez más y la estaba llevando hacia un vórtice mortal. Su
principal contacto del mundo del crimen era John Traynor, un
delincuente confeso enamorado de su propia estela delictiva y su
dudoso estatus de celebridad, que consiguió tras salir en el
periódico del domingo. Al jefe de Traynor, John Gilligan, no le
gustaba ser el centro de atención y advirtió a todo su séquito
que debían evitar el contacto con la prensa. A su vez, Traynor
advirtió a Guerin para que lo dejase.
El 30 de enero de 1995, un
hombre con un pasamontañas llamó a la puerta de Veronica Guerin
y le disparó en la pierna. Fue la primera amenaza en serio. Todo
el mundo de la comunicación y el Sunday Independent se hicieron
eco de la noticia.
“Cuando dispararon a Veronica
en la pierna nos preocupamos muchísimo”, recuerda Willie Kealy.
“Nunca antes había ocurrido algo así, pero nadie pensaba que
pudieran asesinarla. No lo pensábamos nosotros, ni ella, ni su
familia ni ninguno de los policías más veteranos que nos
aconsejaban y lo siguen haciendo. Nadie se dejó intimidar porque
no pensábamos que pudiera suceder de verdad. Nadie pensaba que,
para proteger sus intereses, los criminales matarían a una
periodista por darles demasiada publicidad.
“Verónica no actuaba de forma
imprudente”, prosigue. “Sólo hacía lo que otros periodistas
debían haber hecho mucho tiempo antes. Eso era lo único que la
hacía diferente. Desde luego, no se parecía en nada a esos
periodistas que redactan un artículo haciendo una llamada de
teléfono o leyendo una nota de prensa. Es una forma de trabajar
que seguiré fomentando”.
En diciembre de 1995,
Veronica Guerin viajó a Nueva York para recibir el Premio
Internacional a la Libertad de Prensa. Era la primera vez que
una periodista de la Europa occidental recibía este galardón. Al
volver a Dublín, Guerin continuó con su trabajo para
desenmascarar a Gilligan y a los suyos.
El 26 de junio de 1996, a la
hora del almuerzo, Guerin detuvo su coche en un semáforo de las
afueras de Dublín. Un hombre al volante de una moto se cruzó en
su camino y su acompañante disparó seis veces al cuerpo de la
periodista. Veronica Guerin, que hablaba por teléfono en ese
momento, se inclinó hacia el lado del acompañante. Pero todos
los esfuerzos fueron en vano. Murió poco después. La noticia de
su muerte se extendió por todo el país y la gente luchaba para
asimilar lo que había pasado.
“Cuando me enteré de que mi
hermana había sido asesinada, lo primero que se me vino a la
cabeza fue la imagen de mi madre”, recuerda Jimmy Guerin. “Lo
recuerdo como si fuese ayer. Recuerdo cada segundo. Creo que lo
más difícil fue mantener el semblante de calma”.
El editor del Sunday
Independent, Aengus Fanning, acababa de llegar a Londres cuando
su hijo lo llamó y le dio la noticia. Volvió inmediatamente a
Dublín, donde se encontró con un ejército de periodistas. Como
homenaje, el Sunday Independent elaboró una edición especial. En
la portada del periódico del fin de semana aparecía una
fotografía de Veronica Guerin, acompañada por un titular de tan
solo tres palabras: Cuidadana Periodista.
“Era un ser humano. Nadie
merece morir por ejercer esta profesión”, señala Willie Kealy.
“Por supuesto, su muerte fue la que propició los cambios que se
introdujeron en la legislación del país. Es el lado positivo de
esta tragedia. Veronica dejó un legado. Este país nunca podrá
olvidar todo lo que hizo por ellos. Hizo lo que tenía que hacer
y por eso la asesinaron”.
El legado que dejó el brutal
asesinato de Veronica Guerin fue inmediato y muy importante.
“Forzó a los políticos a tomar iniciativas”, apunta Kealy. “Sin
olvidar la campaña mediática. Pero lo más importante fue el
grito unánime y espontáneo del pueblo. Esto fue lo que forzó a
los políticos a revisar la legislación, que hasta ahora dejaba
impunes a las bandas criminales organizadas. A partir de
entonces, la policía tuvo más autoridad y se creó una brigada
especial llamada Criminal Assets Bureau, centrada exclusivamente
en atrapar a los criminales y descubrir la procedencia del
dinero que financiaba estas actividades. Cuando no podían
demostrar de dónde venía el dinero, se les incautaba. Aparte de
encerrar a los criminales durante muchos años cuando se lo
merecen, el mejor modo de hacer daño a una banda es apuntar
directamente al bolsillo. Porque lo único que tienen es dinero”.
“Veronica Guerin se ha
convertido en un mito”, explica su antiguo jefe y editor del
Sunday Independent, Aengus Fanning. “El Castillo de Dublín tiene
una placa conmemorativa que se ha convertido en todo un símbolo
de coraje. Es el símbolo de la mujer que consigue triunfar en un
mundo de hombres. Veronica dejó algunos cambios importantes en
la legislación, que han ayudado a que la labor policial sea, si
no más fácil, sí más eficaz”.
Para Jimmy Guerin, el
recuerdo de su hermana mayor nunca se desvanecerá. “Estábamos
muy unidos”, comenta. “Pero todo el mundo ha perdido a un ser
querido alguna vez. Madres, hermanos, maridos, hijos... Se echa
de menos la alegría con la que llenaba las fiestas o las
reuniones. Siempre estaba ahí cuando la necesitabas”.
3.
Los
realizadores >>
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Veronica Guerin" - Copyright © 2003 Touchstone
Pictures y Jerry Bruckheimer Films. Distribuida en España por
Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
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