● Cobertura de la 51ª edición del Festival de San Sebastián  ●
                                                         18 - 27 Septiembre 2003

     

VERONICA GUERIN


Dirección: Joel Schumacher.
Países:
USA e Irlanda.
Año: 2003.
Duración: 96 min.
Interpretación: Cate Blanchett (Verónica Guerin), Ciarán Hinds (John Traynor), Gerard McSorley (John Gilligan), Brenda Fricker (Bernadette Guerin), Barry Barnes (Graham Turley), Paudge Behan (Meehan), Joe Hanley (Holland), David Murray (Bowden), David Herlihy (Peter Mitchell), Karl Shiels (Paul Ward), Colin Farrell (Chico tatuado).
Guión: Carol Doyle y Mary Agnes Donoghue; basado en un argumento de Carol Doyle.
Producción: Jerry Bruckheimer.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía:
Brendan Galvin.
Montaje: David Gamble.
Diseño de producción: Nathan Crowley.
Dirección artística: Patrick Lumb.
Vestuario: Joan Bergin.
Estreno en USA: 17 Octubre 2003.
Estreno en España: 26 Septiembre 2003.

CÓMO SE HIZO "VERONICA GUERIN"
Notas de producción
© 2003 Buena Vista International

2. La historia de Veronica Guerin

  Veronica Guerin nació en el seno de una familia de clase obrera de Artane, en la zona norte de Dublín, el 5 de julio de 1959. Era la penúltima de cinco hermanos (tres niñas y dos niños). Su padre, Christopher, tenía su propia firma de contabilidad en la ciudad, y su madre, Bernadette, se encargaba del hogar.

  Jimmy, el más pequeño de la familia Guerin, estaba muy unido a su hermana mayor: una chica sociable e intrépida que ayudaba a su hermano pequeño a hacer sus deberes y lo ayudó a conquistar el corazón de su primera novia. “En realidad no parecía mi hermana mayor, porque Veronica sólo me llevaba un año”, recuerda Jimmy Guerin. “Veronica era más bien una amiga y era fantástica en muchos sentidos. Era muy divertida”.

  Jimmy Guerin la recuerda como una persona segura de sí misma y de su capacidad, incluso entonces. “Cuando empezaba a hacer algo, se convertía en la mejor. Comenzó a jugar a baloncesto y fue Jugadora Europea del Año. Jugó al fútbol en la selección de Irlanda y fue una de las jugadoras más goleadoras del equipo. Tenía la capacidad de sobresalir en todo lo que hacía”.

  Tras licenciarse, Veronica trabajó durante un tiempo en la empresa de su padre. En 1982 entró a trabajar en el Instituto Nacional de Estudios Superiores, y al año siguiente Taoiseach (Primer Ministro Irlandés) la introdujo como ayudante en la delegación de Fianna Fail para las negociaciones del Foro de la Nueva Irlanda. Más tarde, creó su propia empresa de relaciones públicas. En 1985 se casó con Graham Turley. Juntos tuvieron un hijo, Cathal, en 1990. Disfrutaba de una vida familiar feliz y estable pero Veronica se sentía cada vez más atraída por el mundo del periodismo. “Creo que al final encontró algo con lo que verdaderamente se sentía a gusto”, comenta Jimmy Guerin.

  Antes de comenzar a escribir para el Sunday Independent, Veronica Guerin ya gozaba de buena reputación como periodista de investigación valiente y transgresora. Durante su colaboración con el Sunday Business Post y el Sunday Tribune participó en diversos proyectos importantes, incluida una entrevista con un controvertido arzobispo irlandés que huyó a Sudamérica y un reportaje exclusivo sobre el robo multimillonario de la colección de arte Beit. Como no podía ser de otro modo, la tenacidad y la capacidad de Guerin llamó la atención del periódico de mayor tirada del país: The Sunday Independent.

  En enero de 1994 el Sunday Independent publicó su primer artículo. Willie Kealy, el editor de Guerin en la redacción, recuerda que Guerin tuvo que superar muchas barreras –secciones y noticias muy duras– pero enseguida comenzó a trabajar en artículos de sucesos. “Lo de especializarse en crímenes fue más bien por azar”, dice Kealy. “Pero resultó ser una sección donde encajaba a la perfección y era la mejor. Además, era una sección que el periodismo irlandés no había conseguido cubrir demasiado bien; y se hizo de una forma muy estructurada. Veronica era diferente. Rompió las reglas, se enfrentó al sistema y desenmascaró a los miembros del mundo del hampa a los que el gobierno no se atrevía a tocar”.

  Guerin era una investigadora rebelde con un olfato especial para las buenas historias. Cada domingo sus artículos sobre el panorama criminal de Dublín y el problema de la heroína que amenazaba la ciudad atraían a más lectores. Guerin se convirtió, en poco tiempo, en una de las periodistas más populares y reconocidas de Irlanda: una celebridad que perseguía a los malos con una firmeza implacable.

  Las técnicas que utilizaba Veronica Guerin para investigar eran poco convencionales, sobre todo en un momento en el que la mayoría de los periodistas irlandeses redactaban sus artículos a partir de llamadas telefónicas o ruedas de prensa. Era un soldado raso, trabajaba in situ y obtenía los datos de primera mano ya que siempre se reunía cara a cara con sus informadores. Estableció importantes contactos en el cuerpo de policía irlandés (la Gardai) y el mundo criminal de Dublín. Allí fue donde conoció a John Traynor y, a través de él, a su jefe, John Gilligan.

  “Veronica fue una de las mejores periodistas, con un talento inigualable para la investigación”, señala Anne Harris, editora adjunta del periódico y amiga de Veronica. “Verónica se convirtió en la periodista más respetada de toda Irlanda. Para ella todos los hechos eran importantes y nunca pasó ningún artículo a otro compañero porque le pareciera insignificante. Era una persona muy generosa, tanto en lo profesional como en su actitud en general”.

  Pero el trabajo la absorbía cada vez más y la estaba llevando hacia un vórtice mortal. Su principal contacto del mundo del crimen era John Traynor, un delincuente confeso enamorado de su propia estela delictiva y su dudoso estatus de celebridad, que consiguió tras salir en el periódico del domingo. Al jefe de Traynor, John Gilligan, no le gustaba ser el centro de atención y advirtió a todo su séquito que debían evitar el contacto con la prensa. A su vez, Traynor advirtió a Guerin para que lo dejase.

  El 30 de enero de 1995, un hombre con un pasamontañas llamó a la puerta de Veronica Guerin y le disparó en la pierna. Fue la primera amenaza en serio. Todo el mundo de la comunicación y el Sunday Independent se hicieron eco de la noticia.

  “Cuando dispararon a Veronica en la pierna nos preocupamos muchísimo”, recuerda Willie Kealy. “Nunca antes había ocurrido algo así, pero nadie pensaba que pudieran asesinarla. No lo pensábamos nosotros, ni ella, ni su familia ni ninguno de los policías más veteranos que nos aconsejaban y lo siguen haciendo. Nadie se dejó intimidar porque no pensábamos que pudiera suceder de verdad. Nadie pensaba que, para proteger sus intereses, los criminales matarían a una periodista por darles demasiada publicidad.

  “Verónica no actuaba de forma imprudente”, prosigue. “Sólo hacía lo que otros periodistas debían haber hecho mucho tiempo antes. Eso era lo único que la hacía diferente. Desde luego, no se parecía en nada a esos periodistas que redactan un artículo haciendo una llamada de teléfono o leyendo una nota de prensa. Es una forma de trabajar que seguiré fomentando”.

  En diciembre de 1995, Veronica Guerin viajó a Nueva York para recibir el Premio Internacional a la Libertad de Prensa. Era la primera vez que una periodista de la Europa occidental recibía este galardón. Al volver a Dublín, Guerin continuó con su trabajo para desenmascarar a Gilligan y a los suyos.

  El 26 de junio de 1996, a la hora del almuerzo, Guerin detuvo su coche en un semáforo de las afueras de Dublín. Un hombre al volante de una moto se cruzó en su camino y su acompañante disparó seis veces al cuerpo de la periodista. Veronica Guerin, que hablaba por teléfono en ese momento, se inclinó hacia el lado del acompañante. Pero todos los esfuerzos fueron en vano. Murió poco después. La noticia de su muerte se extendió por todo el país y la gente luchaba para asimilar lo que había pasado.

  “Cuando me enteré de que mi hermana había sido asesinada, lo primero que se me vino a la cabeza fue la imagen de mi madre”, recuerda Jimmy Guerin. “Lo recuerdo como si fuese ayer. Recuerdo cada segundo. Creo que lo más difícil fue mantener el semblante de calma”.

  El editor del Sunday Independent, Aengus Fanning, acababa de llegar a Londres cuando su hijo lo llamó y le dio la noticia. Volvió inmediatamente a Dublín, donde se encontró con un ejército de periodistas. Como homenaje, el Sunday Independent elaboró una edición especial. En la portada del periódico del fin de semana aparecía una fotografía de Veronica Guerin, acompañada por un titular de tan solo tres palabras: Cuidadana Periodista.

  “Era un ser humano. Nadie merece morir por ejercer esta profesión”, señala Willie Kealy. “Por supuesto, su muerte fue la que propició los cambios que se introdujeron en la legislación del país. Es el lado positivo de esta tragedia. Veronica dejó un legado. Este país nunca podrá olvidar todo lo que hizo por ellos. Hizo lo que tenía que hacer y por eso la asesinaron”.

  El legado que dejó el brutal asesinato de Veronica Guerin fue inmediato y muy importante. “Forzó a los políticos a tomar iniciativas”, apunta Kealy. “Sin olvidar la campaña mediática. Pero lo más importante fue el grito unánime y espontáneo del pueblo. Esto fue lo que forzó a los políticos a revisar la legislación, que hasta ahora dejaba impunes a las bandas criminales organizadas. A partir de entonces, la policía tuvo más autoridad y se creó una brigada especial llamada Criminal Assets Bureau, centrada exclusivamente en atrapar a los criminales y descubrir la procedencia del dinero que financiaba estas actividades. Cuando no podían demostrar de dónde venía el dinero, se les incautaba. Aparte de encerrar a los criminales durante muchos años cuando se lo merecen, el mejor modo de hacer daño a una banda es apuntar directamente al bolsillo. Porque lo único que tienen es dinero”.

  “Veronica Guerin se ha convertido en un mito”, explica su antiguo jefe y editor del Sunday Independent, Aengus Fanning. “El Castillo de Dublín tiene una placa conmemorativa que se ha convertido en todo un símbolo de coraje. Es el símbolo de la mujer que consigue triunfar en un mundo de hombres. Veronica dejó algunos cambios importantes en la legislación, que han ayudado a que la labor policial sea, si no más fácil, sí más eficaz”.

  Para Jimmy Guerin, el recuerdo de su hermana mayor nunca se desvanecerá. “Estábamos muy unidos”, comenta. “Pero todo el mundo ha perdido a un ser querido alguna vez. Madres, hermanos, maridos, hijos... Se echa de menos la alegría con la que llenaba las fiestas o las reuniones. Siempre estaba ahí cuando la necesitabas”.

3. Los realizadores >>


Imágenes y notas de cómo se hizo "Veronica Guerin" - Copyright © 2003 Touchstone Pictures y Jerry Bruckheimer Films. Distribuida en España por Buena Vista International. Todos los derechos reservados.

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