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Dirección: Joel Schumacher.
Países: USA e Irlanda.
Año: 2003.
Duración: 96 min.
Interpretación: Cate Blanchett
(Verónica Guerin), Ciarán Hinds (John Traynor), Gerard McSorley
(John Gilligan), Brenda Fricker (Bernadette Guerin), Barry
Barnes (Graham Turley), Paudge Behan (Meehan), Joe Hanley
(Holland), David Murray (Bowden), David Herlihy (Peter
Mitchell), Karl Shiels (Paul Ward), Colin Farrell (Chico
tatuado).
Guión: Carol Doyle y Mary
Agnes Donoghue; basado en un argumento de Carol Doyle.
Producción: Jerry Bruckheimer.
Música: Harry Gregson-Williams.
Fotografía: Brendan Galvin.
Montaje: David Gamble.
Diseño de producción: Nathan Crowley.
Dirección artística: Patrick Lumb.
Vestuario: Joan Bergin.
Estreno en USA: 17 Octubre 2003.
Estreno en España: 26 Septiembre 2003. |
CRÍTICA
por
Migue Muñoz
La buena, el malo y Schumacher
En el cine actual Joel Schumacher
lleva tiempo manifestando que es uno de los ma-yores
maniqueístas al contar historias, aun-que, eso sí, también ha
demostrado que es, cuando quiere, bastante bueno haciéndolo.
Esta apreciación viene a cuenta de que en “Veronica Guerin”, su
última película tras la muy reciente y recomendable “Última
llama-da”, todo el tropel de mafiosos y gendarmes de
la droga de Dublín que están en el ojo del huracán de la brava
periodista parecen sími-les de la pandilla de vampiros liderada
por Kiefer Sutherland en uno de sus mejores títu-los: “Jóvenes
ocultos”. Sin embargo, si en aquella epopeya romántica y
ochentera esa oscuridad tópica y superficial casaba muy bien, en
este reciente estreno basado en hechos reales chirría durante la
mayor parte del metraje y deja al descubierto la poca labor de
profundidad en los caracteres de los personajes. Al mismo
tiempo, la ver-tiente contraria (o sea, “el bien”) reflejada por
la familia de la protagonista también está trazada con rasgos
nimios –la madre sufridora y paciente, el marido bonachón y
cariñoso– que no nos dan datos de su sufrimiento inte-rior en
las contadas ocasiones en las que aparecen en escena. Y es que
parece ser que toda la lava que irrumpe del trabajo de
dibujar a los personajes sale únicamente del volcán de
Cate Blanchett y de su papel de la
cronista Veronica Guerin; en ella reside toda la tenacidad
que la pondría del lado de los buenos, pero con tantos matices
que el per-sonaje también expresa la mezquindad y la ambigüedad
que todo ser hu-mano posee.
Si en “El
General” de John Boorman, o en la versión
protagonizada por Kevin Spacey, “Criminal y decente”, el
protagonista (por cierto, coetáneo de la Guerin, y asesinado por
ser sospechoso de la trama de tráfico de drogas que ésta
investigaba) se hallaba totalmente fuera de la ley y de la moral
pública pero resultaba por momentos admirable y hasta
entrañable, Cate Blanchett logra que el espectador esté
totalmente de acuerdo con su causa, a la vez que es capaz de
administrar –para arrojarlos posteriormen-te– recursos de la
insaciable ilusión de su personaje por lograr con su que-rido
trabajo todo el valor que ella siempre ha intuido, y de ello
surge tanto la honradez como la codicia, tanto el altruismo como
el deseo vanidoso.
Por tanto, el total protagonismo de la actriz australiana
resulta ser el eje angular que se enfrenta –con su ambigüedad
tan humana– tanto a los mafiosos que detesta como a su propia
familia, produciendo un efecto en su persona de elegida a la vez
que de mártir por ir en contra de una sociedad irlandesa que
hasta el último momento no termina de creer del todo en su
trabajo (incluso tiene que aguantar burlas y envidias de colegas
de pro-fesión a causa de la popularidad que alcan-za). A
Schumacher le viene al dedo esta heroína que, como aquel Kevin
Bacon de “Línea Mortal”, lleva su trabajo más allá de lo que la
sociedad le pediría, pudiéndose obser-var durante la película lo
mucho que el director disfruta con el per-sonaje, y, cómo no
(aunque en esta parte falla bastante), lo mucho que disfruta
manejando dentro de la historia la estética maniqueísta y a ese
grupo variopinto de colectivos mafiosos que se esconden tras el
poder.
Lo más atractivo, como en la
bastante valorable “Asesinato en 8 mm.”, es el retrato de un
protagonista que se ve envuelto en asuntos más que tur-bios de
los que una vez enterado le es imposible hacer la vista gorda, y
su viaje de dolor para remediarlo. Schumacher ha dado, en varias
ocasiones, muestras de saber llevarlo; por lo menos con
“Verónica Guerin" ha conse-guido narrar una historia para
nada tediosa o pretenciosa, a pesar de que en el último tramo de
la película la sensiblería facilona echa por tierra mucho de lo
anteriormente conseguido.
Calificación:
    
Imágenes de "Veronica Guerin" - Copyright © 2003 Touchstone
Pictures y Jerry Bruckheimer Films. Distribuida en España por
Buena Vista International. Todos los derechos
reservados.
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