CRÍTICA por
Julio Rodríguez
Chico
Amor y
religiosidad sin fanatismo
Junto a los desastres de la guerra y a las noticias de
prensa llenas de mo-tivaciones interesadas, de Irak nos llega
una película profunda, humana y sincera. Es la primera producida
en el país tras la invasión americana, y está rodada en vídeo
digital ante la prohibición de hacerlo en celuloide, por suponer
que entrañaba peligro por sus componentes químicos. Pero estas y
otras limitaciones no han impedido a su director recoger el
interior de unas gentes que han sabido conservar la bondad, la
religiosidad y la sensi-bilidad tradicionales; lo mismo que
recoger la belleza de sus paisajes, con el Tigris y el Éufrates
fecundando sus tierras y convirtiéndolo en un paraíso, ahora
perdido por causa de la guerra.
Esta pequeña obra nace con
la vocación de mirar a esa bondad natural, aún sin perturbar por
la ambición del hombre. Es un tributo a la naturaleza y al amor
maduro de un matrimonio sencillo y abne-gado que ha acogido a un
niño que acaba de perder a sus padres. La mujer está
gravemente enferma, y su marido se ve obligado a ir hasta Bagdag
en busca de unas medicinas que puedan curarla; tendrá que
supe-rar las restricciones y dificultades impuestas por la
guerra, pero Zamán confía en que “Alá me protegerá”.
De estructura circular y con
ese viaje como mínima trama narrativa, des-taca el delicado y
ejemplar amor de los esposos, su espíritu de entrega y su
constancia en el sacrificio. También queda patente, desde los
primeros planos, su profundo sentido religioso, sin fanatismos
ni sensiblerías; en to-do, incluida la enfermedad, ven la mano
de Alá, y por todo dan gracias a la misericordia de su Dios. No
son personas cultas, pero tienen una sabiduría que les da el
discernimiento de lo importante, y la paz para afrontar la vida
y la muerte sin la violencia ni aspavientos que puedan producir
los fanatis-mos; en su actitud no hay extremismo irracional ni
medianía en sus creen-cias, sino coherencia y respeto por todo
lo natural y lo humano, incluida la referencia espiritual que
algunos se empeñan en identificar con el fanatis-mo religioso.

El tono documental de la
película facilita la verosimilitud de la his-toria, con una
fotografía que refuerza el carácter poético que ya aportan unas
espléndidas interpretaciones llenas de autenticidad y frescura.
Al final, la sinceridad de su propuesta se presenta como el
mejor aval para la contemplación y disfrute de un espectador que
descubre otra visión de Irak, y también otra manera de vivir el
amor conyugal, tan diame-tralmente opuesta a la que nos ofrece
el cine americano o el europeo. Los personajes son seres de
carne y hueso, reales, y por ello conmovedores, con sus
sentimientos de cariño, con un dolor que provoca compasión, y
también con sus contrariedades, pobreza y mezquindades; y hasta
con un punto de ingenuidad y bondad natural, que tanto se echa
en falta y que nos hace recuperar la esperanza en el propio
hombre.
El ritmo pausado, la trama
sencilla, la cámara fija que recoge la realidad que se le
presenta, el gusto por los pequeños detalles o la cuidada
fotografía hablan de las influencias del vecino cine iraní;
y también de una sensibilidad especial para penetrar en el
interior de unos espíritus que encuentran en el amor y en Dios
el sentido para entender sus vidas. Ese tono poético y
transparente predominante únicamente se quie-bra en su parte
final, con unas denuncias al sistema sanitario o con una
ar-tificiosidad en la puesta en escena que buscan dar un toque
didáctico y moralizante que a esas alturas no era necesario.
Película muy humana y
sincera, canto a la convivencia posible entre mu-sulmanes y
cristianos, tremendamente positiva y optimista, aunque nos
ofrezca una historia no precisamente amable y entretenida. Sin
embargo, un espectador contemplativo –apenas sucede nada
exteriormente, pero mucho en el interior de sus personajes– se
verá atrapado conforme avanza, para terminar paladeando cada una
de las bellas imágenes de sus ríos y puestas de sol, y también
de esa humanidad abierta a la trascendencia y al futuro.
Calificación:
    
Imágenes de "Zamán, el hombre de los juncos" - Copyright © 2003
Guilgamesh Films, Les Films du Village y arte France Cinéma.
Distribuida en España por Sorolla Films. Todos los derechos
reservados.
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