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.[Especial 52ª Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]
CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico Cuando la verdad se oscurece Precedida por toda la polémica del mundo, Costa-Gravas pretende erigirse de nuevo en conciencia acusadora de acontecimientos del siglo pasado. Tras pe-lículas como "Missing" o "Z", ahora ha dirigido sus ataques a lo que considera “silencios” de la jerarquía católica y de las fuerzas aliadas ante la masacre ju-día llevada a cabo por los nazis. Al tratarse de una película supuestamente histórica, no resulta posible pasar por alto la cuestión fundamental: ¿es verdad lo que ahí se cuen-ta?, ¿se trata de un acercamiento sincero, honesto, a una realidad tan comple-ja como la de esos años?, y más profundamente aun, ¿se puede hablar de arte cuando lo que se refleja no se corresponde con la realidad?, ¿pueden disociar-se la verdad y la belleza en una manifestación artística?
El guión está basado en la obra teatral “El vicario” de Hochhuth, inter-pretación personal del dramaturgo sin una rigurosa documentación his-tórica. Ante la película, historiadores expertos han levantado sus voces para reclamar más seriedad en la elaboración de la trama: ahí están los estudios sobre las fuentes, como los de Blett o Peter Gumpel, quienes han de-mostrado las muchas gestiones –incluso a costa de su patrimonio personal– que Pío XII llevó a cabo para salvar a centenares de judíos, o sus escritos de apoyo y solidaridad, así como el agradecimiento de las comunidades judías por la ayuda prestada, una vez acabada la contienda mundial. Critica Costa-Gravas a la jerarquía por “anteponer el dogma a las personas”, y dice interesarle “el poder político de las religiones”. No deja de sorprender la li-gereza e irresponsabilidad de estas declaraciones, si se analiza con un mínimo de profundidad y honestidad lo que estaba sucediendo en la Alemania nazi: mi-les de personas vivían amenazadas –judíos, católicos, gitanos–, expuestas a represalias y a las mayores atrocidades, de manera que el tacto con el que el Papa debía guiarse para no provocar un “martirio colectivo” obligaban a cuidar las palabras de condena –que existieron y reiteradamente–, hasta el punto de que los mismos alemanes pidieron a Pío XII prudencia en sus manifestaciones.
Otro tanto podría decirse acerca de la rápida y leve alusión que se hace a la labor desarrollada en la propia ciudad de Roma, de ayuda y protección a los judíos, y que recoge la película "Púrpura y negro". Sí se alude a ello, pero esos segundos dentro de las dos horas largas de metraje de la película son como una gota en el océano, y quizá sólo busquen una apariencia de objetividad y ecuanimidad en el tratamiento del tema. Algo semejante podríamos decir del plano final, con un cardenal que ofrece –ingenua o corruptamente– apoyo al asesino nazi que busca exiliarse a Argentina. En definitiva, una película tendenciosa y con aire panfletario, hecha no en búsqueda de la verdad sino al servicio de unos prejuicios ideoló-gicos que empiezan a estar trasnochados en una sociedad más abierta y tole-rante. Imágenes de "Amen." - Copyright © 2002 KG Productions y Mediapro Pictures. Distribuidora en España: Wanda Films. Todos los derechos reservados.
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Ángel Castillo Moreno. Valencia (España). |
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