52ª Berlinale


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LA BUTACA - Revista de Cine

.[Especial 52ª Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]

BRIDGET
Dirección y guión: Amos Kollek.
Paises:
Francia, Japón.
Año: 2001.
Duración: 90 min.
Interpretación: Anna Thompson (Bridget), Lance Reddick (Black), David Wike (Pete), Julie Hagerty (Julie), Arthur Storch (Hawk), Mark Margolis (Slim), Thom Christopher (Art), Saul Stein (Dr. Lewis), Yasha Young (Jetta).
Producción: Frédéric Robbes.
Música: Joe Delia.
Fotografía: Ed Talavera.
Diseño de producción: Jon Nissenbaum.

CRÍTICA

Mateo Sancho Cardiel
Berlín, 7-Feb-02

Sandeces como ésta son productos que a uno le hacen recordar las desventajas de un festival. Pese a que le ha podido llegar a beneficiar el que haya sido proyectada en los primeros días de competición, en los que todos estamos más tolerantes y menos predispuestos al aburrimiento, no hay por donde coger la historia de esta mujer llamada "Bridget" que se convierte en un más difícil todavía en busca del surrealismo más estúpido. Y, afortunadamente para el resto del público, las críticas que sean publicadas en los próximos días alejarán a las distribuidoras de exportarla a los circuitos comerciales.

Producción francesa pero angloparlante, con director israelí, pocas cosas buenas han salido de este cruce de cinematografías mundiales. En primer lugar, vuelve a insistir en la heroína fatal con antecedentes criminales que se redime por el amor maternal y tratará de salir adelante afrontando mil y una humillaciones. Pero la lástima y la compasión que Bridget busca en el público queda en poco más que risa cuando uno ve que se va a Beirut y gana cien mil dólares por vender una droga falsa que ha comprado con dinero falso o cuando un rabino judío le dice en pleno Muro de las Lamentaciones que es una mujer buena. De la carcajada se pasa en ocasiones al desagrado, a la repulsión hacia imágenes grotescas como la de la protagonista haciendo flexiones desnuda o su manera de causar infartos de miocardio desde su cabina de espectáculo erótico. Suceden tantas cosas y tan irreales en esta película que, al menos, el ritmo no decae, pero uno no sabe si está viendo un culebrón, una comedia de situación o un docudrama. Eso sí, en ningún género la historia llega a convencer, sino que más bien va empeorando por momentos.

Existe un punto muy positivo en la película, y es la interpretación de Anna Thompson. En primer lugar, ofrece un físico impagable para su personaje: delgada hasta la extenuación, casi hasta la aversión, con un rostro ajado por la mala vida que tiene su Bridget, completa el factor externo con un saber estar extraordinario ante la pantalla, una versatilidad que abarca todos los registros y que llega a conseguir en momentos aislados lo que no se sostiene porque ya sería una labor magna: que nos creamos la historia. Eso, teniendo en cuenta que aparecen en ella ancianos que ofrecen un millón de dólares por que se encargue de un hijo retrasado, soldados que no le impiden entrar en Israel impunemente y veteranos de la guerra de Vietnam que se dedican a hacer juegos macabros con prostitutas, es mucho, mucho mérito. Vamos, que no debiéramos extrañarnos si apareciera en un palmarés que juega al despiste como viene siendo la tónica en los últimos años. Si el año pasado premiaron a Kerry Fox por el criterio de tiempo desnuda en la pantalla, Thompson tampoco queda escasa en esta labor, aunque ni siquiera de este modo se consigue darle mayor interés al filme.

En definitiva, "Bridget" es una alucinación de su director, una tomadura de pelo de proporciones colosales que, por dejar al público desconcertado, no lo acaba de sumir en el sopor, pero se olvida tan rápido como se ve.


Imágenes de Bridget - Copyright © 2002 F.R.P. y Flach Pyramide International. Todos los derechos reservados.


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