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.[Especial 52ª
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CRÓNICAS DESDE EL FESTIVAL
Por Mateo
Sancho Cardiel
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Viernes
15: Suplicio y divismo Cardinale
Los últimos dos días de
competición berlinesa se preveían mortales de necesidad
y, en esta ocasión, casualmente, las expectativas no
fallaron. La película alemana "Baader" fue, además de
cinematográficamente torpe, temáticamente cuentista,
mentirosa, y armó el revuelo más notorio de toda la
Berlinale. La historia del grupo terrorista RAF fue
mostrada bajo una óptica que no gustó nada, por ser
inventada. Así pues, reacción totalmente lógica la del
abucheo por parte del público principalmente alemán.
La película coreana "Na-bbun-nam-ja" (Bad guy) fue el
absurdo llevado hasta límites estrepitosos de la mano de
Kim
Ki-Duk.
El director de "La Isla" nos presentó una
historia suburbana de prostitución y delincuencia que
dejo anonadado al personal, incapaz de reaccionar más
que con una risa casi histérica. La selección de
películas empezaba a ser nociva para nuestra estabilidad
mental.
Afortunadamente, el halo de las
grandes estrellas llegó de la mano de un nuevo Oso de
Oro, esta vez para Claudia Cardinale. Y digo bien,
sólo el halo. Porque la actriz italiana se mostró
artificial, en una continua pose que fue casi un insulto
a la audiencia. Su divismo era del barato, del que vende
una existencia absolutamente maravillosa e ideal, sin
polémicas en los rodajes, sin problemas profesionales
pese a la edad, sin recurrir a la cirugía sino al
deporte... En fin, bastante deplorable, pero por lo menos
fue algo para poder contar, porque, con quirófano o sin
él, Cardinale conserva un físico absolutamente
espectacular y dejó caer alguna anécdota curiosa para
el recuerdo. Nunca fue una gran actriz, y la rueda de
prensa demostró que sigue sin serlo.
© 2002 LaButaca.net - Revista de Cine.
Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
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