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.[Especial 52ª Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]
CRÍTICA por Javier M. Tarín
Otra de la variantes de esta fructífera relación es la puesta en imágenes de la biografía de los autores dentro del cual está Iris, un filme de aire británico por su temática y por su estética. A través de sus imágenes el espectador vuelve a visitar la universidad de Oxford como metáfora del lugar donde la palabra sigue siendo la vía de acceso al conocimiento. Conecta en ciertos aspectos la vida disipada de sus privilegiados estudiantes con los filmes de James Ivory o la adaptación de la novela de Evelyn Waugh Retorno a Briendshead tan bellamente llevada a la pantalla televisiva. Pero el filme cuenta con una personalidad propia que la aleja de otros filmes: su protagonista, la filósofa y escritora Iris Murdoch, cuya obra es ampliamente reconocida por la crítica literaria. Se opta por un modelo narrativo que mezcla de principio a fin con dos tiempos separados por cuarenta años: la juventud de Iris como estudiante y el momento actual en el que escribe la que será su última novela. El arranque del filme sirve para proponer al receptor este juego con unas imágenes submarinas de los protagonistas separadas en el tiempo y que irán alternándose en la película. Esto implica un problema de escritura y de engarce de las secuencias de una manera que resulte natural o al menos no forzada. En general, el filme consigue una estructura bastante sobria y equilibrada ya que los espacios, el raccord, las miradas fuera de campo, el sonido o la palabra sirven de manera eficaz y sencilla para enlazar esos dos tiempos fílmicos en los que se mueven los personajes. Se oponen de esta manera la juventud y la madurez como expresión del paso del tiempo por unos personajes cuyas vidas giran alrededor de la literatura.
Iris ha emprendido un viaje de retorno hacia el estado previo al hecho lingüístico y en el que la relación con el mundo no se puede establecer a través del artefacto llamado lenguaje. Ella misma hace referencia a ese estado en un momento del filme como el de la inocencia donde tomamos contacto con las ideas desnudas y sin dobleces, a las que de alguna forma estamos unidos por un hilo invisible que nos arrastra hacia ellas, ayudados por el lenguaje como herramienta. La afasia sufrida por la protagonista tiene lugar en la actualidad en que la sociedad esta presidida por los medios de comunicación audiovisual en su máxima expresión, la televisión, que aparece, nada casualmente, en le filme. Este electrodoméstico ha ocupado espacios y tiempos antes habitados por la palabra que retrocede ante la fuerza televisiva. De ahí la escena en la que Iris queda desconcertada y pierde la coherencia de su discurso en una entrevista en la televisión. La profundidad de las reflexiones apuntadas desbordan, pues, al propio discurso cinematográfico, que hace bastante con señalar hacia donde lo hace con sus sugerencias. Iris es, por tanto, un filme que no queda en la mera estética y exquisitez formal, sino que quiere trascender el hecho meramente cinematográfico para ser cine sobre el lenguaje y las palabras. Cine que quiere ser literatura sin dejar de ser cine. Imágenes de Iris - Copyright © 2001 Miramax Films. Distribuidora en España: Manga Films. Todos los derechos reservados.
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Ángel Castillo Moreno. Valencia (España). |
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