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.[Especial 52ª
Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]
PALMARÉS OFICIAL
Oso de Oro a la Mejor Película
Ex aequo para
Sen
to chihiro no kamikakushi (Spirited away), de Hayao
Miyazaki; y
Bloody Sunday, de Paul
Greengrass
Oso de Plata. Gran Premio del
Jurado
Halbe treppe (Grill point), de Andreas Dresen
Oso de Plata al Mejor Director
Otar Iosseliani, por Lundi matin (Monday morning)
Oso de Plata a la Mejor Actriz
Halle Berry, por Monster's ball
Oso de Plata al Mejor Actor
Jacques Gamblin, por Laissez-passer
Oso de Plata a la Contribución
Artística Individual
Al conjunto de actrices de 8 femmes, de François Ozon
Oso de Oro a la Mejor Banda Sonora
Antoine Duhamel, por Laissez-passer
Premio Ángel Azul al Mejor Film
Europeo
Små ulykker (Minor mishaps),
de Annette K. Olesen
Premio Alfred Bauer a la
Innovación
Baader, de Christopher
Roth
Premio Piper Heidsieck de Nuevos
Talentos a la Mejor Actriz Joven
Dannielle Hall, por Beneath clouds
Premio Piper Heidsieck de Nuevos
Talentos al Mejor Actor Joven
Hugh Bonneville, por Iris
Oso de Oro al Mejor Cortometraje
At dawning, de Martin Jones
Oso de Plata al Mejor
Cortometraje. Premio del Jurado
Bror min (Brother of mine), de Jens Jonsson
Artículo de opinión sobre el
palmarés.
Mateo
Sancho Cardiel, Berlín
OSO DE ORO COMPARTIDO PARA LA SUBVERSIVA
"BLOODY SUNDAY" Y LA SORPRENDENTE ANIMACIÓN DE
"SEN TO CHIHIRO NO KAMITAKAKAUSHI"
Sin polémicas, aunque tampoco con
demasiado entusiasmo, ha sido recibido el palmarés de
esta 52ª Edición del Festival de Berlín. La presidenta
del jurado, Mina Nair recibió aplausos por cada una de
sus decisiones y, finalmente, repartieron el Oso de Oro
ex aequo para dos películas, símbolo tal vez de no
haber encontrado ninguna merecedora indiscutiblemente del
mismo. Así pues, finalmente han resultado vencedoras de
este festival dos películas completamente diferentes: "Bloody Sunday" y "Spirited
Away".
La película de producción
irlandesa que nos retrataba los momentos de tensión que
desembocaron en tragedia durante ese Domingo Sangriento
no sonaba en apenas ninguna quiniela, pese a que había
recibido unas críticas notables. Quizá por su
contenido histórico o por su factura documental, no era
una película prototipo para alzarse con premio en un
festival que siempre ha buscado la rareza y la
innovación de una manera casi desespera. Pero, desde
luego, valores no le faltaban, por su valentía, por su
sobriedad y por su contenido ideológico tan explosivo
como necesario. La anunciación ha sido, en realidad, un
bálsamo en comparación con la que había sido nombrada
en primer lugar "Spirited Away" o, como es su
título original, "Sen to chihiro no
kamitakakushi". Para que se hagan una idea, es una
producción de animación japonesa que ha sido un
fenómeno sin precedentes en el país nipón. Doscientos
cincuenta millones de dólares amasados en su país dan
muestra de la magnitud de esta película, que muchos
desdeñaron injustamente, y que era en realidad una de
las producciones con más imaginación y recursos de este
certamen. Efectivamente, muy pocos han podido juzgar si
era correcta o no la decisión del jurado, y la
sensación que se ha respirado ha sido la de
estupefacción. Habrá que esperar a que se estrene
comercialmente para que esta película, de los creadores
de "La princesa
Mononoke", nos descubra sus valores o sus defectos.
Los derroteros que apuntaba la
crítica, nunca fiables, dicho sea de paso, apuntaban a
que el veterano Otar Iosseliani alcanzaría por fin el máximo
galardón. Así, el jurado de la FIPRESCI se lo otorgó,
pero el oficial finalmente le hizo conformarse con el
premio al mejor director. Su película -"Lundi matin"- era, sin
duda, lo más fresco y auténtico que se había
disfrutado en la Sección Oficial, pero gran parte del
público no supo entender el carisma del director
georgiano. Todo el favor del patio de butacas y también
de los cuadros de la crítica lo había conseguido, sin
embargo, Françoois Ozon, cuyo único "fallo" en "8 femmes" resultó ser la elección de un
género tan poco dado a los premios, y menos a los
festivales, como la comedia. Pero su atronador paso por
el festival no pudo quedar sin reconocimiento, y el
jurado premió la actitud individual de todo su reparto,
desfile exquisito de lo más selecto de las actrices
francesas.
Para ella sola, Halle Berry ha
recibido el Oso de Plata a la mejor actriz, por ser lo
mejor con diferencia de "Monsters ball" y
calentar el patio de butacas como nadie con la
comentadísima y tórrida escena con Billy Bob Thornton. Nominada al Oscar
por esta interpretación, Berry calla con esta película
las miles de voces que siempre han denostado su trabajo
más allá de su presencia física. Nadie ha discutido
esta vez que su premio fuera justo, al contrario que el
Oso de Plata al mejor intérprete masculino, que ha ido a
parar a las manos Jacques Gamblin por su trabajo en la película de Bertrand Tarvernier
"Laissez-passer". Su actuación no
destaca de la normalidad de no ser por la cantidad de
minutos que tiene en pantalla, pero queda reducido a la
minucia si lo comparamos con el memorable trabajo de Gene Hackman como cabeza de
familia de la divertidísima "The Royal Tenenbaums" o la impecable,
sobrecogedora e impresionante labor de Jim Broadbent en "Iris".
El Premio Especial del
Jurado ha ido a parar a la única producción alemana que
había levantado elogios, y muchos por cierto. Con
diálogos improvisados, filmación casera y un grupo de
actores inmejorables, "Halbe
treppe" era una de las más claras
favoritas, y su premio ha sido recibido con enormes
aplausos. Sus enredos entre dos parejas habían causado
tantas carcajadas como lágrimas, y por su versatilidad,
su ligereza y su buena resolución elevaron a la
categoría de sobresaliente una película que partía con
pocas expectativas.
En ese mismo estilo de película se
situaba la que muchos de nosotros habíamos colocado entre
lo más destacable del festival, la danesa "Små ulykker" (Minor
mishaps). Pero esta vez, el cine nórdico no fue
aclamado por el jurado y se tuvo que conformar con el
premio "Ángel Azul" a la mejor película
europea que, si bien no es poco, no hace justicia a una
gran película, divertida y emotiva. Sus intérpretes y
su temática nos ofrecieron un divertimento delicioso que
podría haber optado al Oso de Oro o al de
interpretación femenina.
Premios de categoría menor han
sido los concedidos a la muy polémica "Baader", silbada por los medios cuando ha
sido mencionada por su "innovación", y a los
nuevos talentos interpretativos, que han ido a parar al
espléndido Hugh Bonneville, por su encarnación del John
Bailey joven en "Iris" y, lo que ha sido más
sorprendente, Dannielle Hall por su interpretación, pasiva y
despreocupada, casi inexpresiva en la insoportable "Beneath clouds". Además, esta
película ha estrenado, inexplicablemente, el galardón a
la mejor ópera prima, una de las pocas esperanzas que
tenían los medios españoles de que la única
producción propia, la mediocre "Piedras", se hiciera un hueco de honor
entre las premiadas. Finalmente, Ramón
Salazar ha vuelto de vacío a España,
aunque con una gran ovación del público en el pase
oficial. Su película era quizá más para el
mercado exterior, que tal vez no descubriera sus momentos
estridentes por su ridiculez y apreciaran más los
momentos brillantes (que los tiene) del filme.
Y así se cierra esta edición de
la Berlinale, con sitio para todas las películas
destacadas y para otras que no lo son tanto. Se nos queda
una sensación de vacío, de que hemos tenido que
rellenar nuestras apuestas a última hora porque todavía
estábamos esperando la gran sorpresa que no diera lugar
a las dudas. Ha sido una competición muy pobre,
una selección que ha encadenado decepciones,
bodrios inmundos, de manera muy prolongada y en la que
han sido escasos los verdaderos momentos de disfrute
cinematográfico.
© 2002 LaButaca.net - Revista de Cine.
Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
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