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Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]
TAKING
SIDES
|
Dirección: István
Szabó.
Países: Alemania, Francia.
Año: 2001.
Duración: 105 min.
Interpretación: Harvey
Keitel (Mayor Steve Arnold), Stellan Skarsgård
(Wilhelm Furtwängler), Moritz Bleibtreu
(Teniente David Wills), Birgit Minichmayr (Emmi
Straube), Oleg Tabakov (Coronel Dymschitz),
Ulrich Tukur (Helmut Rode), Hanns Zischler
(Rudolf Werner), August Zirner (Capitán Ed
Martin).
Guión: Ronald
Harwood.
Producción: Yves
Pasquier.
Fotografía: Lajos
Koltai.
Montaje: Sylvie
Landra.
Diseño de producción: Ken
Adam.
Dirección artística: Anja
Müller.
Vestuario:
Gyöirgyi Szakács.
Decorados: Bernhard
Henrich. |
CRÍTICA
Mateo
Sancho Cardiel
Berlín, 16-Feb-02
Adicto a la realidad histórica,
narrador de pulso firme y solemne, István Szabó había demostrado
con "Sunshine" que podía ser un
efectivo director para una recreación exhaustiva y
brillante de la memoria del siglo XX. Pero tras ese
fresco tan ambicioso como superficial, ha decidido
centrarse en un período mucho más corto y con un
despliegue de medios mucho más modesto, para profundizar
en él y ofrecer un relato sobrecogedor y
perfectamente construido sobre el tema por
excelencia del cine político de los últimos diez años:
el inagotable y, por su complejidad, siempre interesante
nazismo.
Todo está dicho ya sobre los altos
mandos, sobre el holocausto, sobre los judíos que
vivieron la represión y el homicidio, pero esta vez,
Szabó innova en el sentido de que se preocupa por la
población alemana que asistía a esa radicalización de
la política. Para ello, se centra en el personaje de
Wilhelm Furtwängler, el más destacado director de
orquesta alemán de la época que siguió actuando para
el gobierno de Hitler. Tras acabar la guerra, con un
Berlín absolutamente destrozado por los bombardeos, los
cargos norteamericanos, siempre dados a buscar culpables
y posturas (de ahí el título de la película), le
someten a un interrogatorio para culparle de
colaboracionismo.
Siguiendo con su camino de
purgatorio que el Festival de Berlín ha decidido
emprender con la proyección de películas que dejan muy
mal parado el país, "Taking Sides" es una
dura crítica al régimen alemán, pero en esta ocasión
tampoco defiende a ultranza al bando aliado. La
historia vuelve a ser difícil de despejar, casi
imposible de despegar de las interpretaciones de cada
fuente. Y es que, cuando ya nadie duda de la barbarie que
se llevó a cabo en manos nazis, es hora de poner al
microscopio las acciones europeas y norteamericanas. Tras
los siempre forzosos tratados de paz, los aliados
hicieron de Berlín su campo de castigo e impusieron todo
tipo de juicios muchas veces con poca capacidad de
análisis y, sobre todo, ningún tipo de feed back.
Porque se juzgó a gente que no supo reaccionar al auge
nacionalsocialista por su cobardía y su pasividad,
cuando no su simpatía al régimen, sin darse cuenta de
que tampoco hubo una verdadera intervención en la
situación por su parte hasta que se vieron amenazados
por la invasión de tierras propias, en el caso de Europa
Occidental, y el bombardeo a Pearl Harbor en el de
Estados Unidos. Así, tras la guerra, se hicieron
investigaciones sin seguir ningún tipo de respeto por
las personas juzgadas, con prepotencia acerca de los
valores de la moralidad democrática. La película no
trata de justificar acciones indudablemente pusilánimes,
pero busca una cierta comprensión hacia un pueblo
asustado o, en ciertas ocasiones, también ignorante,
algo que en el caso de los aliados se resumía en
intereses. En ocasiones, sí es cierto que la antipatía
con que es presentado el Mayor Arnold, estadounidense, es
tan abusiva (aunque podría ser ciertamente real), que la
balanza se llega a volcar en la defensa de lo
insostenible, pero eso demuestra hasta qué punto todo
depende del punto de vista desde el que se enfoque, y
cómo una situación puntual puede causar una opinión
general y equivocada del conflicto. También hay que
recriminar a la película que abusa de la proyección de
documentos verídicos que resultan, sin duda alguna,
efectistas.
Detrás de esta nueva mirada a la
polémica nacionalsocialista, vuelve a encontrarse un
nombre mayúsculo: Harvey Keitel. Sin embargo, aunque cueste
decirlo, su interpretación en esta película cae en el
exceso, es demasiado caricaturesca. Todo lo contrario, su
compañero Stellan Skarsgård es un
ejemplo de buen hacer interpretativo y de credibilidad en
su personaje. El actor danés sigue labrándose
una interesantísima carrera lejos de los grandes
estudios, con gran talento y sabiduría, trabajando con
los mejores directores de uno y otro lado del Atlántico.
Pero no es el único que convence con su actuación, sino
que hay multitud de secundarios anónimos que realizan su
trabajo con notable pericia. Y es que en ellos se basa la
película, prácticamente carente de escenarios, casi
teatral, pero que no necesita más para resultar una obra
interesante, madura, que, como pocas, desarrolla con
magnífica destreza la estimulación de la mente del
espectador.
Imágenes
de Taking sides - Copyright © 2001 Little Big Bear Film
Production y Beyond Films. Todos los derechos reservados.
© 2002 LaButaca.net - Revista de Cine.
Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso.
Todos los derechos reservados.
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