52ª Berlinale


Secciones

Estrenos
Novedades
Críticas
Cartelera
Preestrenos
Vídeo
De compras
Especiales
Reportaje
Carteles
Buscar
Afiliación
Listas de cine
Quiénes somos
Contacto
Añadir a Favoritos

Inserta tu mail

  .

LA BUTACA - Revista de Cine

.[Especial 52ª Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]

UNA MENTE MARAVILLOSA
(A beautiful mind)

cartel
Ampliar cartel

Título en Latinoamérica: Una mente brillante.
Dirección:
Ron Howard.
País:
USA.
Año: 2001.
Duración: 134 min.
Interpretación: Russell Crowe (John Nash), Ed Harris (Parcher), Jennifer Connelly (Alicia Nash), Christopher Plummer (Dr. Rosen), Paul Bettany (Charles), Adam Goldberg (Sol), Josh Lucas (Hansen), Vivien Cardone (Marcee), Anthony Rapp (Bender), Jason Gray-Stanford (Aisnely), Judd Hirsch (Helinger), Austin Pendleton (Thomas King).
Guión: Akiva Goldsman; basado en el libro de Sylvia Nasar.
Producción: Ron Howard y Brian Grazer.
Música: James Horner.
Fotografía: Roger Deakins.
Montaje: Daniel P. Hanley y Mike Hill.
Diseño de producción: Wynn Thomas.
Dirección artística: Robert Guerra.
Vestuario: Rita Ryack.
Decorados: Leslie E. Rollins.

CRÍTICA

Julio Rodríguez Chico

Aprendiendo a vivir

En los primeros pasos del cine, los hermanos Lumière y Méliès marcaron los dos caminos fundamentales que más tarde recorrerían tantos cineastas, y que se han dado la mano en numerosas ocasiones: mostrar el mundo real y el imaginario.

Ésta es también la pretensión de Una mente maravillosa, que lleva a la pantalla la extensa y complicada vida del Nobel de matemáticas John Nash, desde sus comienzos en la Universidad de Princeton hasta la concesión del galardón en 1994, después de haber sufrido una esquizofrenia con la que ha aprendido a convivir. En su juventud, Nash ya despunta como una mente prodigiosa en búsqueda de la idea original que le permita ser seleccionado en la universidad, a la vez que queda patente su inadaptación a la sociedad.

Este carácter visionario y su dificultad para vivir en la realidad son caldo de cultivo ideal para que Ron Howard nos ofrezca una trama en la que juega con el espectador, le oculta y le descubre el drama de este genio contratado por el Departamento de Defensa de los Estados Unidos para descifrar códigos secretos en plena guerra fría. Según le conviene, Howard utiliza las cartas de la realidad o de la fantasía para mantenernos en la perplejidad y en el desconcierto. La historia se hace previsible a partir de cierto momento, pero no por ello deja de ser interesante ni hay que quitarle mérito: hace fácil lo difícil, y para ello se apoya en un estupendo guión -nominado al Oscar©- que toma los momentos más relevante la vida real de Nash, y en una soberbia actuación de Russell Crowe.

Una mente maravillosa aborda el tema de la relación entre el éxito y el fracaso, analiza la sutil frontera que puede haber entre la genialidad y la enfermedad, y apuesta por el equilibrio que debe darse entre la razón y el corazón. Nash se nos muestra en sus inicios como un ser arrogante y displicente, de otra galaxia, de difíciles relaciones, "con dos raciones de inteligencia y media de corazón" según le decía su madre; su problema es que se siente distinto, inseguro y necesitado de alguien en quien confiar. Esta persona será Alicia, su futura mujer, que le enseñará a descubrir que lo verdaderamente real es lo que está en el corazón, y no lo que tiene en la cabeza. Buen consejo y buena compañía para la vida, especialmente para quien padece una esquizofrenia: más que los tratamientos, será su ayuda la que le permitirá "reeducar" su mente, y aprender a convivir con una enfermedad que nace precisamente en su cabeza. Por eso, la película supone un homenaje a la fidelidad del matrimonio en situaciones límite -como el propio Nash dirá en su discurso en Estocolmo-, que enseña a vivir con esta lógica del amor capaz de ahuyentar los fantasmas de la mente.

Howard y Crowe tienen, junto con su equipo, el gran mérito de lograr mostrarnos la vida de un enfermo esquizofrénico, de enseñarnos el drama vital del enfermo mental y romper con lo que en muchos círculos sigue siendo un tema tabú. Es una espléndida plataforma para la reflexión, y ofrece una salida esperanzadora a dichas situaciones: Nash no se ha curado, pero ha aprendido a vivir y se ha hecho con el tiempo más humano.

Toda la película descansa en la interpretación de Crowe, quien ahora sí merece el Oscar© que le fue concedido el año pasado por Gladiator. A través de los torpes movimientos de su cuerpo, de su mirada perdida y de su ceño fruncido nos muestra su mundo interior, sus dramas y pesadillas, con momentos de gran dramatismo y otros de emotividad. Quizá estos últimos sean, especialmente en la parte final, una concesión a la taquilla al optar por un desenlace lleno de una emoción apenas contenida, pero está en la línea lógica de toda la tesis argumental y de la lucha mantenida contra la enfermedad en la realidad: sólo el amor vence y constituye el necesario compañero de la razón para la vida. La cámara está al servicio del actor australiano, mira su mundo y lo que él ve, en ocasiones con un gran angular que nos deforma esa misma realidad; en otras le envuelve con varios travellings circulares: todo sirve para introducirnos en su interior y ayudarnos a comprender mejor su visión del mundo, aunque en ocasiones abuse de ellos y se conviertan en recursos excesivamente explícitos y manifiestos.

El resto de los actores cumplen su cometido, también no haciendo sombra al protagonista: Ed Harris encarna a un enigmático William Parcher, encargado de los servicios de inteligencia americanos; Jennifer Connelly da el tono humano y romántico interpretando a la fiel esposa Alicia, y Christopher Plummer da vida al Dr. Rossen, un psiquiatra de semblante ambiguo que contribuye a crear el ambiente de suspense y misterio.

Con cuatro Globos de Oro y los recientes premios Bafta conseguidos, acude a los Oscar© con ocho nominaciones, entre ellas a la mejor película, director y actor principal. Sin duda, estamos ante una obra equilibrada, buena síntesis entre lo intelectual y lo puramente comercial, y eso a pesar de ciertas críticas que la tachan de convencional y falsa, simplemente porque da una visión positiva y esperanzadora; para estos sólo lo desolador y lo patético tiene crédito.


Imágenes de Una mente maravillosa - Copyright © 2001 Imagine Entertainment y UIP. Todos los derechos reservados.


© 2002 LaButaca.net - Revista de Cine. Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.