CRÍTICA
por
José Luis Santos
No se puede hablar de “La casa de las dagas voladoras” sin
mencionar “Hero”,
y sin abordar la comparación con ella. No en vano es la anterior
pe-lícula de su director, Zhang Yimou,
probablemente el cineasta chino más reconocido de la actualidad.
Y no en vano fue la cinta que supuso un cam-bio radical en su
filmografía, pasando desde trabajos de claro corte costum-brista
e intimista, dotados de enorme profundidad y capaces de combinar
las referencias a la cultura y la reali-dad chinas con una
sensibilidad uni-versal (“Sorgo rojo”, “La linterna roja”,
“Semilla de crisantemo”, “Happy
times”…), hasta algo tan a priori opuesto como el
denominado género Wuxia de espadachines, ca-ballería y artes
marciales. Un género que se vio relanzado a nivel comercial en
el ámbito internacional y regenerado en el aspecto creativo por
la archiconocida “Tigre y dragón” de Ang Lee, que Yi-mou acercó
al status de obra de arte con “Hero”, y en el que vuelve a
probar suerte con el trabajo que nos ocupa, manteniendo un ele-mento
común a ambas partes diferenciadas en su filmografía: un
virtuosismo formal fuera de toda duda. Pero si en “Hero” el
realiza-dor, además de llevar esa premisa a su máximo exponente,
lograba que el producto me resultara especialmente sugerente al
dotarlo de lo que servidor sentía como una personalidad
innegable y un conte-nido preñado de pasión, honor, amor y
fantasía en las proporciones justas, y sabiamente mezcladas a
través de una estructura narrati-va tan arriesgada como
finalmente cautivadora, en “La casa de las dagas voladoras”
no sólo no consigue rayar al mismo nivel de despliegue de magia
audiovisual, sino que fracasa a la hora de dotar a su ensoñación
de un contenido lo suficientemente sólido y un alma lo
suficientemente seductora para conseguir emocionarme y
arrastrarme a través de sus dos horas.
Es
innegable que, de nuevo, el trabajo de producción, fotografía y
demás aspectos técnicos son notables, que se logran algunas
es-cenas sin duda bellísimas (como el baile inicial o la escena
en la nieve), y que siguen presentes algunas cuestiones comunes
a am-bos filmes, como un claro mensaje humanista y pacifista,
que colo-ca a las personas y al amor por encima de los
conflictos sociales y militares. Sin embargo, lo que en “Hero”
era un todo creativo, aquí sólo se alcanza en momentos
puntuales, y bajo el vistoso arma-zón se encuentra un guión
que sufre desajustes claros a lo largo del metraje que lo
desequilibran, afectando tanto a su ritmo como a su credibilidad.
Así, tras un arranque interesante y enigmático, el filme se ve
partido por la mitad en un pasaje que re-curre a lo que se suele
denominar una sucesión de cajas chinas (y conste que no es un
juego de palabras oportunista), al ir revelando una sucesión de
engaños que propinan, en apenas cinco minutos, varios giros a la
trama algo forzados que convierten lo que parecía iba a ser una
historia de intrigas políticas y militares en un triángulo
amoroso algo superficial y artificioso, que no consigue que la
pelí-cula remonte el vuelo del todo en lo que queda de metraje.
Además, si bien se mantiene el rit-mo pausado inherente a su
personali-dad fílmica, donde en su anterior trabajo el
cineasta asiático con-vertía las escenas de lucha en au-ténticas
danzas iconográficas lle-nas de poesía cromática, se ven ahora
más concesiones comercia-les, en lo que siento como una ten-dencia
(aún dentro del preciosismo) a ir admitiendo algunas fórmulas
que sustituyan su “más hermoso todavía” por un “más difícil
todavía” (vendiendo una porción de inspiración por astu-cia,
acercándose algo más al efectis-mo y menos al preciosismo), lo
cual resulta más propio del cine in-dustrial, del que siempre se
ha mantenido en las Antípodas, que impera en la gran mayoría de
escenas de acción aunque muchas veces eso suponga desposeer la
misma de contexto o vaciarla de contenidos. En cualquier caso,
quede claro que estamos ante un producto con evidentes
virtudes, capitaneadas por la que se ha convertido con toda
justicia en la musa de Yimou, la jo-ven
Zhang Ziyi, que se muestra no sólo bellísima, sino capaz
de catalizar las emociones de la cinta (que aún así me
resultan insuficientes) y confirmarse como una de las más firmes
promesas del cine chino.
Un filme
del que no puede negarse su calidad, pero que espere-mos no
confirme las tendencias apuntadas iniciando un viaje sin
re-torno hacia la conversión de uno de los más personales y
virtuosos creadores del cine actual en una adocenada y
domesticada estrella hollywoodiense más. Casos hay, la llamada
del Lado Oscuro es poderosa... y sus cantos de sirena suenan a
caja registradora. Es-peremos que la próxima cinta de Zhang
Yimou, según tengo enten-dido sobre un japonés que viaja con su
hijo a China para enseñar ópera (de la que el director es un
apasionado), lo devuelva al cami-no de La Fuerza. El camino a
casa.
Calificación:
    
Imágenes
de "La casa de las dagas voladoras" - Copyright © 2004 Elite Group,
Edko Films, Zhang Yimou Studio Production y Beijing New Picture
Film. Distribuida en España por Columbia TriStar Films. Todos los derechos
reservados.
Página
principal de "La casa de las dagas voladoras"
Añade "La casa de las dagas voladoras" a tus películas favoritas
Opina sobre esta película en nuestra Lista de Cine
Suscríbete
a la Lista de Cine si todavía no eres miembro
Recomienda "La casa de las
dagas voladoras" a un amigo
|