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Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]
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14 | 15 | 16 de Febrero de 2003
La polémica “Alexandra’s Project” cierra la competición en Berlín
No parece difícil que el nuevo film de Rolf de Heer (creador de
portentos al mal gusto como “The Tracker”, recientemente galardonado con
el premio del jurado en Valladolid), se haga mañana con alguna parte del
pastel de los premios, pues sin duda este intento de imitar a Michael
Haneke, tan potente por mo-mentos y de tan deleznable conclusión, habrá
calado hondo en parte de la au-diencia que la recibió con aplausos. No
ocurrió lo mismo con “Angst” de Oskar Roehler, el otro film de la
jornada (uno más para Alemania), que dividió a los espectadores (hubo
pitidos y aplausos a partes iguales) con su intermitente histerismo y su
trayecto al límite. Fuera de concurso, pudimos asistir al ejem-plo más
patético de imitación de Wong Kar-Wai (el día va de malos imitadores) en
una cinta de Sun Zhou con Gong Li como reclamo principal, “Zhou Yu’s
Train”, que ha conseguido alzarse con el hipotético galardón de bodrio
más grande del festival.
En una edición tan reñida y de cine en general interesante y bueno,
faltaban los granitos de polé-mica que completaran el invento y éstos se
los habían guardado los programadores para el final. Ya el hecho de
saber que el último film de Rolf de Heer
iba a cerrar la competición era para echarse a temblar, pero peor fue
cuando “Ale-xandra’s
Project” comenzó y pareció vislum-brarse un rayo
de esperanza, finalmente macha-cado impúdicamente en el tramo final del
film. La película arranca de manera solvente y mucho menos tendente al
manierismo, el discurso fácil y manipula-do y la vía única de
pensamiento con que este director suele sembrar sus tra-bajos. Parecía
que esta historia de un hombre que en el día de cumpleaños descubre que
su mujer le está preparando una sorpresa especial para cuando vuelva a
su casa de barrio acomodado tras acabar su trabajo, podría adentrarse
por caminos de ficción sin muchas lecturas, pero bien llevados. Pero
algo olía mal desde el primer momento y las malas vibraciones se sentían
desde el pri-mer fotograma. Como se esperaba, la cosa se torna negra y
da un giro real-mente arriesgado hacia una locura cerrada y rencorosa,
en la que la mujer le reprocha al marido el pasado que le ha hecho
sufrir, sin que sepamos en nin-gún momento si ella está loca o si ese
pasado es real, ya que sólo lo conoce-mos por boca de su personaje. Con
la incursión del film en terrenos tan delica-dos, uno ya se había
preparado a que cualquier cosa pudiera suceder y así fue, pues pronto
nos encontramos ante un acto de reivindicación completamente loco de no
se sabe qué, en donde el director termina con una lectura a favor del
personaje más delirante e insano. ¿Provocación? ¿Tomadura de pelo? Las
dos cosas, sin duda. Definido en sus notas de prensa como “un thriller
psico-sexual sobre las políticas sexuales del matrimonio”, en realidad
ofrece la típica historia manipuladora y aborrecible que se podía
esperar de este señor. Un premio se-guro, como digo.
Mientras tanto, un film igual de irregular, pero al menos sin ánimo de
buscar la polémica fácil de chico listo, traía la primera división en la
audien-cia. Sin llegar a ser “Angst”
un buen trabajo, so-bre todo por la tendencia a llevar
permanentemen-te al límite a sus personajes (algo que también ocurre en
el film anterior) y por desperdiciar las in-teresantes ideas que
presentaba su guión, tampo-co es una cinta completamente desdeñable,
con-siguiendo reflejar una ciudad de Berlín con gente encerrada en
grandes apar-tamentos y con una felicidad esquiva, que por momentos
(cuando Roehler no tensa las
cuerdas) funciona en pantalla. Una vez más el tema está relacionado con
los problemas sexuales dentro de un matrimonio de clase alta y también
tenemos a un personaje femenino un tanto desquiciado (aunque aquí el
hombre tampoco es que ande muy fino), sólo que los objetivos de este
film son más modestos que el caso anterior.
De la película de
Sun Zhou “Zhou
Yu’s train”, presentada fuera de concur-so, mejor
ni hablar, porque además de no tener nada que contar y estirar esa
inanidad en unos eternos 95 minutos, pretende ofrecernos “arte
cinematográfi-co” enlatado y caducado, en donde la estructura del relato
es un continuo sin-sentido, un ir y venir de secuencias que se repiten,
trenes que pasan, esteticis-mos varios y una música constante e
insufrible, para hablarnos de una historia de amor a varios frentes nada
original. Un delirio de un egocentrismo galopante, que de tanto mirarse
en “Deseando amar” resulta hasta grotesco.
En Panorama también se pudo ver la que resultó la película más solvente
del día, “Hui Jia” (Going Home) de
Peter Ho-Sun Chan, un mediometraje
que forma parte de un proyecto de film que reúne a tres directores de
países asiáticos en historias que tienen que ver con la muerte y que se
llamará “Three”. A la espera de ver
el resultado final del film completo, este episodio (que se presentó en
una edición extendida diferente a la que se podrá ver en la película
final) se mostró solvente en su creación de atmósferas enra-recidas y en
su idea de la muerte y la resurrección, aunque algunas salidas de tono
en su puesta en escena y algunos trucos sonoros y visuales lleguen a
molestar. Visualmente hay que mencionar el trabajo de fotografía de
Christo-pher Doyle (habitual fotógrafo
de los films de Wong Kar-Wai) y la elección como escenario del edificio
abandonado donde sucede la acción.
Llegados a la
hora del balance y de las predicciones, parece que todas las cartas
juegan a favor de “The
hours” para llevarse el Oso de Oro al mejor film. A partir de
ahí las cosas se ponen complicadas. Mi apuesta para el mejor director,
como ya dije ayer, sería para Yoji Yamada por “The
twilight Samurai”, pero este film también podría llevarse el
premio del jurado (al igual que “Adap-tation”,
“Good
Bye, Lenin!” o “Son
frère”). En una quiniela hipotética, yo entre-garía el premio
del jurado a “Adaptation”, el premio a la mejor música a Philip Glass
por “The hours” (otro premio indiscutible), el de mejor actriz a Sarah
Po-lley por “Mi
vida sin mí”, el de mejor actor ex aequo a Bruno Todeschini y
a Eric Caravaca por “Son frère”, un premio especial a la contribución
artística para el reparto de “The hours” y el premio europeo “El ángel
azul” a “Good Bye, Lenin!”. Sería realmente difícil que se cumplieran
estos pronósticos en un palmarés donde todo puede suceder y donde
también pueden entrar buenas cintas (y al-gunas malas que no nombraré)
como “In
this world”, “Hero”,
“Solaris”,
“Confe-ssions
of a dangerous mind” o “25th
hour”, ninguna superior de todas maneras a las que yo
premiaría. La suerte está echada y mañana podrán conocer el re-sultado
aquí, además de la crónica de la que será la última jornada.
© 2003 LaButaca.net - Revista de Cine.
Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
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