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.[Especial 53ª
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14 | 15 | 16 de Febrero de 2003
Zhang Yimou, Michael
Winterbottom y Alan Parker a medio gas
Cuando aún no se han
apagado las pasiones levantadas en la primera jornada entre el público
berlinés por la presencia de Richard Gere y Catherine Zeta- Jones en la
pasada gala de inauguración, encargados de acompañar al director Rob
Marshall en su debut cinematográfico “Chicago”, se han juntado este
vier-nes aquí (en la primera jornada a competición) tres nombres tan
importantes en la cinematografía contemporánea como son los de
Zhang Yimou,
Michael Winterbottom y
Alan Parker, que han
continuado arrastrando a las masas a sus ruedas de prensa y a sus
presentaciones.
Los tres han dejado su marca
en la historia del cine con varios de sus films, aunque alguno pueda ser
más contestado que otro (Alan Parker principalmen-te). Desgraciadamente,
no parecen destinados a hacer historia ninguno de sus últimos trabajos y
así se pudo ver en la recepción que tuvieron en sus presen-taciones para
la prensa. Las tres cintas fueron aplaudidas aquí sin demasiado
entusiasmo y por un número limitado de personas, dentro de la enorme
masa humana presente en estas primeras sesiones de la Berlinale. Quizás
el trabajo que se podría alzar triunfador por los puntos sería
“In this World”, última
cinta del británico Michael Winterbottom, que de las tres fue la que
poseyó una ma-yor cercanía entre lo buscado y lo conseguido.
Lo que sí es indudable es lo poderoso de las propuestas que
ofrecían a priori los tres films. Por un lado, el film de Winterbottom
(el cineasta más versátil de la actualidad) posaba su mirada en la
tragedia de los refugiados Afganos que arriesgan sus vidas pasando mil
penurias para tratar de al-canzar el primer mundo y encontrar una salida
a su insostenible situación. A través de la travesía de un niño y de su
hermano mayor por Asia y Europa tratando de llegar a Lon-dres,
Winterbottom construye un film a medio camino entre el documental y la
ficción, apoyándose en el estudio previo y las formas estéticas del
primero y en la narratividad y la construcción de la emoción más
controlada y estudiadamen-te del segundo. El cóctel no resulta
indigesto, pero si que algo fallido y dema-siado limitado en su línea de
acción. Esto no es óbice para que contenga algu-nas secuencias
magníficas (como el hacinamiento de una cantidad desmesura-da de
personas en un pequeño habitáculo para el transporte ilegal entre
países) y una interpretación del niño protagonista que podría figurar
entre los gustos del jurado.
Más directo y arriesgado parecía a priori el film de Alan Parker,
“The life of David Gale”, que
tenía aquí su premiere mundial y que se adentra-ba en el mismo corazón
del crimen gubernamen-tal en Estados Unidos, el estado de Texas, para
alzar la voz contra la pena de muerte, a través de rostros tan conocidos
como los de Kevin Spa-cey
o Kate Winslet. Ahora bien,
las tendencias manieristas y estetas de Parker son de sobra conocidas, y
aquí, sin tener la coartada de la ficción pura o del experimento (como
en sus mejores obras co-mo “The Wall”), y encontrándose en la obligación
de ser fiel a su alegato, se le caen los naipes escondidos al tratar de
vendernos un thriller de investigación para descubrir la inocencia de un
supuesto asesino, a través de una periodista y su ayudante antes de que
éste sea ajusticiado. La obviedad y los subrayados de su puesta en
escena, unida a la vacuidad y previsibilidad de sus personajes y a la
evidencia y unidireccionalidad de su mensaje, hacen que sea difícil
to-mársela en serio, a pesar de sus aciertos aislados.
Pero si toca hablar de manierismos, el mayor, más desconcertante
y más inesperado provino del esperadísimo
“Hero” de Zhang Yimou, que tras su incursión en sus tres
últimos films en el terre-no de las historias humanas y a ras de suelo,
ele-va aquí su mirada hasta extremos inéditos en su filmografía
anterior, ofreciendo un film épico de es-padachines a la manera
oriental, que se sitúa en el periodo histórico de la China en guerra
anterior al control del emperador Quin, y que dejó
a la sala completamente fría. Uno no sabe muy bien cómo
reaccionar ante tal cúmulo de esteticismos constantes y de una búsqueda
de alcanzar la perfección de lo hermoso en cada plano y la máxima
espectacula-ridad, que no obstante no lleva a tener un film
completamente bello, ni conse-guido, ni emocionante. Quizás porque los
personajes se quedan ahogados ante tal despliegue de magia digital y de
peleas inacabables, algo que no se en-contraba en su más directo
referente, la obra maestra de Ang Lee “Tigre y Dra-gón”, pero que a su
vez no evita la intermitente belleza que alumbra la con-templación de
este trabajo.
Tres pesos pesados bajos de forma, que dejan la puerta abierta a
posibles sorpresas en la competición de esta 53 Berlinale, que busca
luchar con el calor del buen cine contra las bajísimas temperaturas que
se viven en sus calles.
© 2003 LaButaca.net - Revista de Cine.
Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
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