53ª Berlinale


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LA BUTACA - Revista de Cine

.[Especial 53ª Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]

CRÓNICA DEL VIERNES 7
Por Diego Vázquez                                                                                 

Día 6 | 7 | 8 | 9 | 10 | 11 | 12 | 13 | 14 | 15 | 16 de Febrero de 2003

Zhang Yimou, Michael Winterbottom y Alan Parker a medio gas

  Cuando aún no se han apagado las pasiones levantadas en la primera jornada entre el público berlinés por la presencia de Richard Gere y Catherine Zeta- Jones en la pasada gala de inauguración, encargados de acompañar al director Rob Marshall en su debut cinematográfico “Chicago”, se han juntado este vier-nes aquí (en la primera jornada a competición) tres nombres tan importantes en la cinematografía contemporánea como son los de Zhang Yimou, Michael Winterbottom y Alan Parker, que han continuado arrastrando a las masas a sus ruedas de prensa y a sus presentaciones.

  Los tres han dejado su marca en la historia del cine con varios de sus films, aunque alguno pueda ser más contestado que otro (Alan Parker principalmen-te). Desgraciadamente, no parecen destinados a hacer historia ninguno de sus últimos trabajos y así se pudo ver en la recepción que tuvieron en sus presen-taciones para la prensa. Las tres cintas fueron aplaudidas aquí sin demasiado entusiasmo y por un número limitado de personas, dentro de la enorme masa humana presente en estas primeras sesiones de la Berlinale. Quizás el trabajo que se podría alzar triunfador por los puntos sería In this World, última cinta del británico Michael Winterbottom, que de las tres fue la que poseyó una ma-yor cercanía entre lo buscado y lo conseguido.

Fotograma de "In this world"  Lo que sí es indudable es lo poderoso de las propuestas que ofrecían a priori los tres films. Por un lado, el film de Winterbottom (el cineasta más versátil de la actualidad) posaba su mirada en la tragedia de los refugiados Afganos que arriesgan sus vidas pasando mil penurias para tratar de al-canzar el primer mundo y encontrar una salida a su insostenible situación. A través de la travesía de un niño y de su hermano mayor por Asia y Europa tratando de llegar a Lon-dres, Winterbottom construye un film a medio camino entre el documental y la ficción, apoyándose en el estudio previo y las formas estéticas del primero y en la narratividad y la construcción de la emoción más controlada y estudiadamen-te del segundo. El cóctel no resulta indigesto, pero si que algo fallido y dema-siado limitado en su línea de acción. Esto no es óbice para que contenga algu-nas secuencias magníficas (como el hacinamiento de una cantidad desmesura-da de personas en un pequeño habitáculo para el transporte ilegal entre países) y una interpretación del niño protagonista que podría figurar entre los gustos del jurado.

Kevin Spacey en "The life of David Gale"  Más directo y arriesgado parecía a priori el film de Alan Parker, The life of David Gale, que tenía aquí su premiere mundial y que se adentra-ba en el mismo corazón del crimen gubernamen-tal en Estados Unidos, el estado de Texas, para alzar la voz contra la pena de muerte, a través de rostros tan conocidos como los de Kevin Spa-cey o Kate Winslet. Ahora bien, las tendencias manieristas y estetas de Parker son de sobra conocidas, y aquí, sin tener la coartada de la ficción pura o del experimento (como en sus mejores obras co-mo “The Wall”), y encontrándose en la obligación de ser fiel a su alegato, se le caen los naipes escondidos al tratar de vendernos un thriller de investigación para descubrir la inocencia de un supuesto asesino, a través de una periodista y su ayudante antes de que éste sea ajusticiado. La obviedad y los subrayados de su puesta en escena, unida a la vacuidad y previsibilidad de sus personajes y a la evidencia y unidireccionalidad de su mensaje, hacen que sea difícil to-mársela en serio, a pesar de sus aciertos aislados.

Jet Li en "Hero"  Pero si toca hablar de manierismos, el mayor, más desconcertante y más inesperado provino del esperadísimo Hero de Zhang Yimou, que tras su incursión en sus tres últimos films en el terre-no de las historias humanas y a ras de suelo, ele-va aquí su mirada hasta extremos inéditos en su filmografía anterior, ofreciendo un film épico de es-padachines a la manera oriental, que se sitúa en el periodo histórico de la China en guerra anterior al control del emperador Quin, y que dejó a la sala completamente fría. Uno no sabe muy bien cómo reaccionar ante tal cúmulo de esteticismos constantes y de una búsqueda de alcanzar la perfección de lo hermoso en cada plano y la máxima espectacula-ridad, que no obstante no lleva a tener un film completamente bello, ni conse-guido, ni emocionante. Quizás porque los personajes se quedan ahogados ante tal despliegue de magia digital y de peleas inacabables, algo que no se en-contraba en su más directo referente, la obra maestra de Ang Lee “Tigre y Dra-gón”, pero que a su vez no evita la intermitente belleza que alumbra la con-templación de este trabajo.

  Tres pesos pesados bajos de forma, que dejan la puerta abierta a posibles sorpresas en la competición de esta 53 Berlinale, que busca luchar con el calor del buen cine contra las bajísimas temperaturas que se viven en sus calles.



© 2003 LaButaca.net - Revista de Cine. Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
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