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LA BUTACA - Revista de Cine

.[Especial 53ª Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]

CONFESIONES DE UNA MENTE PELIGROSA
(Confessions of a dangerous mind)
Dirección: George Clooney.
Países:
USA, Canadá y Alemania.
Año: 2002.
Duración: 113 min.
Interpretación: Sam Rockwell (Chuck Barris), Drew Barrymore (Penny), George Clooney (Jim Byrd), Julia Roberts (Patricia Watson), Rutger Hauer (Keeler), Kristen Wilson (Loretta), Maggie Gyllenhaal (Debbie), Jennifer Hall (Georgia), David Hirsh (Freddy Cannon), Chuck Barris, Jim Lange, Gene Patton, Jaye P. Morgan, Dick Clark.
Guión: Charlie Kaufman; basado en el libro de Chuck Barris.
Producción: Andrew Lazar.
Producción ejecutiva: Steven Soderbergh y Rand Ravich.
Música: Alex Wurman.
Fotografía:
Newton Thomas Sigel.
Montaje: Stephen Mirrione.
Diseño de producción: James D. Bissell.
Dirección artística: Isabelle Guay, Nicolas Lepage y Jean-Pierre Paquet.
Vestuario: Renée April.
Estreno en España: 25 Junio 2004.

CRÍTICA por Mateo Sancho Cardiel

  Aunque siempre queda la duda de la verdadera responsabilidad de un actor de la talla de George Clooney en el conjunto artístico de su debut tras las cáma-ras, dando un voto de confianza hemos de situarlo, aunque sea por sus ambi-ciones, como un futuro nombre a tener en cuenta en la dirección cinematográ-fica. Ubicada dentro de un cine más independiente que comercial, con ambiciones estéticas y temática poco complaciente, ”Confessions of a dangerous mind” es una obra irregular pero digna de mención, que des-cubre entre grandes fallos narrativos secuencias de sumo interés.

  Escrita por Charlie Kaufman, la película es un biopic lleno de humor y amargura, como la vida misma de Chuck Barris según quedó plasmada en su autobiografía. El que fuera uno de los per-sonajes más populares de la televisión con su “The Gong Show”, sirve de base para una película que, como el libro, descubre la doble vida de Ba-rris, que perdía toda su vis cómica para introducir-se con ingenua inconsciencia en el espionaje de la CIA en plena Guerra Fría. Su vida es la excusa que él mismo y Kaufman en su adaptación utilizan para lanzar dardos envenenados contra el sistema polí-tico bipolar en ese ambiente de tensión política, su nacionalismo histérico y su entramado sectario, a la vez que sirve de mirada satírica hacia mundo del es-pectáculo.

  Sin embargo, y a pesar del potencial que tiene la película, el conjunto, por su irregularidad, no consigue la implicación del espectador, que la observa de manera analítica y nada visceral pudiendo separar fácilmente los momentos de lucidez y los errores de la inexperiencia de su director. Carente de un sentido del ritmo, sin espíritu unificador, “Confessions of a dangerous mind” escapa con gracilidad de la mediocridad desde su primer fotograma, pero se neutraliza con el equilibrio entre desatinos y destrezas. La moderada ineptitud para desarrollar la historia contrasta con su aproximación a diferentes estilos visuales, por su influencia del cómic y por los golpes de estilo propios del guión de Kaufman. Rodeado de un equipo técnico de suma profesionalidad, indaga en el documental, en el ambiente onírico, en la reconstrucción de distintas épocas y en el propio género televisivo.

  A su vez, reúne para la pantalla a un grupo de actores más que destacables. Por encima de las apariciones amigables de Matt Damon, Brad Pitt, Julia Roberts o la del propio director, desta-can los excelentes trabajos de Drew Barrymore, en su primer papel como verdadera actriz, y un expresivo, camaleónico y genial Sam Rock-well, que se mete en la piel de Chuck Barris con una convicción pasmosa. Su creación del personaje es tan matizada que consigue transmitir a la perfección la gran gama de sentimientos que la fama, el alcohol, la presión y la locura le producen. Él consigue que “Confessions of a dangerous mind” suba muchos enteros, supere los baches narrativos y dinamice esas dos horas de duración que contienen muchos momentos innecesarios. Divertido y conmovedor según lo requiera la ocasión, su compleja interpretación unida a su relativo anonimato, hacen que su fusión con el personaje sea total. Por ello, es una verdadera lástima que Clooney no sepa armonizar todo el talento que tenía puesto a su ser-vicio y construya una película deslavazada, difusa y farragosa en su conjunto.

Calificación: 6


Imágenes y sinopsis de "Confessions of a dangerous mind" - Copyright © 2002 Miramax Films, Section Eight Productions, NPV Entertainment, Allied Filmmakers, Kushner-Locke Company, Mad Chance y Village Roadshow Productions. Distribuida en España por Buena Vista International. Todos los derechos reservados.

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