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"Gangs de Nueva
York. Bandas y
bandidos en
la Gran Manzana
(1800 - 1925)"

Herbert Asbury

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LA BUTACA - Revista de Cine

.[Especial 53ª Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]

GANGS OF NEW YORK
Dirección: Martin Scorsese.
País:
USA.
Año: 2002.
Duración: 166 min.
Interpretación: Leonardo DiCaprio (Amsterdam Vallon), Daniel Day-Lewis (Bill 'El Carnicero'), Cameron Diaz (Jenny Everdeane), Jim Broadbent (Tweed), John C. Reilly (Jack), Liam Neeson ('Sacerdote' Vallon), Henry Thomas (Johnny Sirocco), Brendan Gleeson (Monk), Gary Lewis (McGloin), Stephen Graham (Shang).
Guión: Jay Cocks, Steven Zaillian y Kenneth Lonergan; basado en un argumento de Jay Cocks.
Producción: Alberto Grimaldi y Harvey Weinstein.
Música: Howard Shore.
Fotografía:
Michael Ballhaus.
Montaje: Thelma Schoonmaker.
Diseño de producción: Dante Ferretti.
Dirección artística: Robert Guerra y Stefano Maria Ortolani.
Vestuario: Sandy Powell.
Estreno en USA: 20 Diciembre 2002.
Estreno en España:
28 Febrero 2003.

CRÍTICA por Miguel Á. Refoyo

Las sanguinarias raíces de la capital del mundo

Scorsese ha logrado crear una prodigiosa y opulenta obra maestra con una his-tórica cinta de traición, venganza, corrupción y sangre

  Con el libro ‘The Gangs of New York: An informal history of Underworld’, el escritor Herbert Ashbury trató de descubrir una precisa y cruel historia de Norteamérica fraguada por protagonistas anóni-mos que vertieron su sangre para fundar la idea contemporánea de lo que es la civilización y su envenenada democracia. En este intrahistórico marco, el maestro Martin Scorsese ha levan-tado una monumental obra que comienza en los albores del nacimiento de los Estados Unidos con la feroz batalla entre las bandas de los ‘Conejos Muertos’, formada de inmigrantes irlandeses y los ‘Nativos’ de Nueva York por el control del ‘Five Points’ neoyorquino. Este duelo corrobora que la historia americana está consolidada, como la de cualquier otro país o región, en las vidas de aquellos que murieron en busca de un asenta-miento vital donde poder encontrar la oportunidad de ser felices.

  Scorsese expone así un inflexible análisis histórico sobre una sociedad nor-teamericana que esconde su debilidad moral en la actitud paranoica y agresiva hacia los inmigrantes forjadores de la nación que hicieron de Estados Unidos la tierra de las oportunidades y el progreso. Con esta fastuosa película de tintes arqueológicos y antropológicos, el maestro presenta una antológica visión so-bre nacimiento de Nueva York, fundada en la sangre y la violencia, en la ira y la ambición. Una ciudad en la que la mixtura de razas, religiones e instintos se conjugan en una peligrosa evolución que ha hecho de ella una metrópoli de re-ferencia mundial a la hora de hablar de la capital del mundo. Una capital con-cebida en los bajos fondos que muestra el prólogo de la película: cata-cumbas de irlandeses dispuestos a dominar su territorio como metafóri-cas y sangrientas raíces de la ciudad.

  ‘Gangs of New York’ es una monumental pro-ducción de dimensiones monstruosas no sólo en su colosal y ambiciosa propuesta, sino también en su épica, en el grandioso ritmo narrativo y en la admirable anexión de elemen-tos clásicos de la narrativa universal que van des-de la concepción ‘shakesperiana’ del mito de la filiación familiar, al credo como forma de lucha o el primitivismo tribal e iracundo de la sociedad. Todo ello en un contexto histórico del que se desglosa una historia saciada de sueños e infortunios, de ambiciones y desengaños, de anhelos y traiciones que conforman una línea de tragedia griega en todo momento sugerida, pero nunca subrayada en el personaje de Amsterdam Vallon y su relación paternal con Bill ‘El Carnicero’, el hombre que mató a su progenitor y sobre el cual se cierne la inminente venganza en forma de insinuado parricidio.

  La película es una cínica y brutal reflexión sobre los pilares de la democracia pretérita y actual, donde el gobierno compra y vende votos, los líderes disgre-gan grupos étnicos y manifiestan abiertamente su sed de poder pagando cual-quier precio y derramando sangre si hace falta. ‘Gangs of New York’ es, por tanto, un insidioso recorrido por la ilusoria libertad que nació en una época de falsedad política y clasismo adulterado por una soberanía depravada que justifi-ca que la verdadera democracia del país no procede de la conservación popular del sistema, sino de envilecidos hombres ávidos de potestad o simplemente de sectores que batallan por un segmento de poder en perjuicio del bien común.

  ‘Five Points’ es mostrado como la fragua del in-fierno, donde los inmundos ambientes del cine de Scorsese vuelven a tomar un necesario protago-nismo desvelando el umbral de los inframundos de mafia, extorsión, prostitución y violencia que asolan Nueva York desde la siempre certera y brutal perspectiva del excepcional cineasta. En este entorno, confundiendo héroes y villanos, se asienta la opción de la violencia como justificable explicación de la condición humana de supervi-vencia, apoyada muchas veces en la religión como vía de pretexto ético. Las feroces bandas encuentran su dignidad en la proclamación de sus batallas como un decente ideal de honor, frente a la cobardía de los corrompidos polí-ticos que les gobiernan y que no dudan en sacrificar a sus compatriotas por interés. Precisamente, la profundidad teorizante de ‘Gangs of New York’ se en-cuentra en los niveles más sórdidos del ser humano, allí donde rigen las pa-siones y los instintos, reflejados en la violencia escondida de un expresionismo narrativo que invoca el recuerdo de ‘La edad de la inocencia’, pero subvirtiendo y dándole la vuelta a los términos ambientales e históricos.

  Toda esa orbe de calles teñidas de sangre, lu-chas de razas y enfrentamientos religiosos son mostrados bajo una grotesca representación de los personajes que subsisten en un Manhattan descolorido, angosto y radical, como extirpado de una novela de Charles Dickens gracias a la es-pléndida labor fotográfica de Michael Ballhaus. En este enorme retablo cinematográfico, Leonar-do DiCaprio está estupendo y resolutivo, apor-tando su innegable carisma a un rol que se plie-ga, sin embargo, a un sensacional Daniel Day-Lewis inspirado por con una fe-rocidad intensa, mezclando humor y brutalidad para dar como resultado la inconmensurable interpretación de un personaje que combina crueldad con filo-sofía vital. Un logro al que tampoco son ajenos Jim Broadbent, Liam Nee-son, John C. Reilly o la desaprovechada Cameron Diaz en un papel carente, en el fondo, del sentido total de la historia. Una monstruosa película de épico rodaje que el cineasta italoamericano ha sabido mantener y dirigir, haciendo que los 110 millones de dólares invertidos se vean en cada plano con una pro-fusa maestría en la que el diseño de producción y los decorados de Dante Fe-rretti dejan un excepcional vestigio de cine inalcanzable. Una solemne obra maestra que, por momentos, comprende la impresionante y difícil esencia del Séptimo Arte recogida, a modo de ejemplo, en un magistral epílogo con la ciu-dad renaciendo de su destruido pasado hasta erigirse de nuevo amparada en las desaparecidas Torres Gemelas, naciendo y muriendo de sus propias raíces al ritmo de los tambores de sus antepasados.

Calificación:


Imágenes de "Gangs of New York" - Copyright © 2002 Miramax Films. Distribuidora en España: Manga Films. Todos los derechos reservados.

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