53ª Berlinale


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LA BUTACA - Revista de Cine

.[Especial 53ª Berlinale] [Películas] [Crónicas] [Palmarés]

VALORACIÓN DEL PALMARÉS
Por Mateo Sancho Cardiel                                                                      

Oso de Oro para la tolerancia más que para el cine de “In this World"

  El lema de esta edición, “Towards tolerance”, la situación política internacio-nal, las manisfestiaciones multitudinarias que han contextualizado este sábado 15 de febrero y el compromiso ideológico de las artes con la izquierda en ge-neral, han sido las principales causas, más allá de una calidad cinematográfica notable, que han llevado al falso documental de Michael Winterbottom “In this world a alzarse con el máximo galardón de esta Berlinale.

  Retrato de los avatares de dos emigrantes en su camino de Afganistán a Lon-dres, “In this world” arriesgaba muy poco formalmente al abordar un tema de tan fácil calado y, pese a su buen sentido del ritmo, a ciertos golpes de emo-ción y al impacto ideológico que nos producía la transformación de una historia aparentemente remota en una realidad cotidiana en su última parte, la película adolecía de una visión más innovadora, más personal quizá o, simplemente, más cinematográfica. El término “documental” era, pese a no serlo rigurosa-mente hablando, el que acababa por definir esta obra de suma corrección pero inexistente brillantez, sobre todo si la enmarcamos en la magnífica sección a concurso que ha concurrido esta año en Berlín.

Imagen de "Las horas"  Favorita indiscutible de la crítica, The hours tuvo que conformarse, por el contrario, con el pre-visible premio a su reparto femenino, tres pesos pesados como Nicole Kidman, Julianne Moore y Meryl Streep que conformaban con su triple enfoque lo que, con una visión global, era un mis-mo y universal personaje. Nadie lo discutió, pero muchos sí lo consideraron insuficiente para la obra cinematográficamente más perfecta de la competición. Por el motivo contrario, al suponer un reconocimiento excesivo para lo que era una película muy reprochable, hubo cierto malestar por el premio a la interpretación de Sam Rockwell, pero abstrayéndose de la calidad de la película, el trabajo de este camaleónico intérprete en Confessions of a Dangerous Mindera digno de todos los reconocimientos. Su gran rival era Nicholas Cage por estar no menos espléndido en Adaptation, película que finalmente logró el Gran Premio del Jurado, un galardón que, a juzgar por las elecciones de los últimos años, está cobrando más prestigo que el propio Oso de Oro por responder con más fidelidad a los motivos cualitativos. La película de Spike Jonze trajo a la Berlinale el cine más insólito visto en mucho tiempo y, aunque abrió la terna de grandes favoritas, el paso de los días pareció jugar en su contra.

  Ha sorprendido, por su reiteración y porque quizá no era lo más destacable de una película comoSon frère, el Oso de Plata a Patrice Chéreau como me-jor director. Más por reiteración que por injusticia, el director parece arrasar ca-da vez que se presenta a este Festival y, si bien “Son frère” supera a su obra anterior “Intimacy”, no pudo deshacerse de todo el favoritismo que parecía im-plicar esta decisión.

  Un premio menor como el de la contribución artística recayó sin discusión so-bre otro habitual del palmarés, Zhang Yimou, puesto que ése había sido el único aspecto que le había preocupado en la realización de su aproximación a las artes marciales épicas enHero. Del mismo país, China, también Blind Shaft fue reconocida, esta vez por su guión, más reconocido por su riesgo temático que por su ejecución final. Y finalmente, la mediocridad senegalesa Madame Brouetterecogió una mención a su música, más sorprendente por su carácter exótico que por su verdadera vocación de acompañamiento fílmico.

Imagen de "Mi vida sin mí"  Así parece quedar resumida esta rica edición del Festival Internacional de Cine de Berlín, pero se debe cerrar el balance con una alusión a grandes olvidadas del palmarés, donde no es pecar de pa-triotismo citar en primer lugar la espléndida pelí-cula de Isabel Coixet “Mi vida sin mí. Tanto el trabajo de su actriz protagonista, Sarah Polley, como su dirección, su guión o la propia película podrían haber ocupado puestos de honor, pero la directora catalana tiene que volverse de vacío, aunque la buena acogida de la crítica y el público no ha caído en saco roto. Otras dos películas que a última hora cambiaron los pronósticos de lo que parecía una quiniela ya cerrada –la japonesa Twilight Samuraiy la australiana Alexandra’s pro-ject–, no entraron en las preferencias del jurado a pesar de ser, a través de una perspectiva clásica la primera, y más violenta e impactante la segunda, interesantes muestras de arte cinematográfico. Sensible y poética una, salvaje y demoledora la otra, sería un gran error que su omisión en el cuadro de honor cerrara sus carreras comerciales.

  Ha sido, en definitiva, una de las pocas ocasiones en que un festival hace ho-nor a su carácter de celebración cinematográfica al mirar solamente en su sección competitiva. Un verdadero disfrute pare el espectador, para el cinéfilo y para el trabajador, una fiesta para el cine, películas para la eternidad.



© 2003 LaButaca.net - Revista de Cine. Ángel Castillo Moreno. Valencia (España).
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