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LA BUTACA - Revista de Cine

Cobertura de la 54ª edición del Festival de Berlín  
 5 - 15 Febrero 2004   

        


CRÓNICA DEL SÁBADO 14 DE FEBRERO


Ganó el que jugó en casa: la alemana "Head-on" de Fatih Akin, Oso de Oro de la Berlinale

La argentina “El abrazo partido” ha sido ganadora moral con el Gran Premio del Jurado y el Oso de Plata a su protagonista, Daniel Hendler, en una espléndida Berlinale para el cine latinoamericano, que completó su gesta con el Oso de Plata a la mejor actriz para Catalina Sandino Moreno por “María, llena de gracia” ex-aequo con la mismísima Charlize Theron. Kim Ki-Duk recogió el premio al mejor director mientras que los maestros Leconte y Angelopoulos se fueron de vacío pese al fervor de la crítica.

"Gegen die wand" (Head-on) - Copyright © 2004 Wüste FilmsproduktionMateo Sancho CardielBerlín– Ambiente enrarecido en la sala de prensa con unos premios que, aunque representaban lo más granado de esta edición número cincuenta y cuatro, parecían traspapelados, intercambiados unos con otros. Así, la película alemana Head-on, aplaudida con rabia por el público, aunque no desdeñable, sí carece del cuerpo necesario para alzarse como la gran ganadora de este certamen. Su triunfo, en cambio, parece más fruto de una acumulación de méritos extracinematográficos que por su propia calidad como obra artística. En primer lugar, Fatih Akin ha escogido para su filme una problemática social de gran actualidad y la enfoca con cariño y tolerancia, con esa mezcla de humor y dramatismo que tan buenos resultados ha dado en, sin ir más lejos, el gran éxito del cine alemán “Good bye, Lenin!”. Su retrato de los inmigrantes turcos en Alemania es entrañable y bonito, creando unos personajes vivos, simpáticos y emotivos. Si a eso sumamos que era la única producción alemana a concurso con cierta dignidad, “Head-on” es, clarísimamente, una ganadora circunstancial y cuyo paso a la posteridad queda más que en entredicho.

Una vez más, el Gran Premio del Jurado viene a ser la película que en realidad hubiera ganado de no ser por los conflictos de intereses. Ya sucedió con “Adaptation” el año pasado, y El abrazo partido supera, en muchos aspectos, a la vencedora. Continúa la espléndida cosecha que el cine argentino ha ofrecido en los últimos años, coincidiendo con la crisis, con inteligencia, dinamismo, sentido del humor y, por momentos, verdadera genialidad. Su reconocimiento fue completado con el galardón a su magnífico protagonista, Daniel Hendler, que crea en su papel la duda y el desarraigo con una brillante naturalidad, con una impactante parquedad de gestos y con ello aleja al espectador del concepto de personaje para acercarnos hasta el de persona, una sensación de realidad que el director Daniel Burman ha sabido imprimir en el conjunto de su enternecedora y magnífica película.

Catalina Sandino Moreno en "María, llena de gracia" - Copyright © 2004 Journeyman PicturesEn una línea similar, Catalina Sandino Moreno nos introduce con su mirada inocente la gran baza de María,  llena de gracia, la sensación de atolondramiento y de ignorancia de estas muleras que pasan droga en sus estómagos a Estados Unidos y que retrata el norteamericano Joshua Marston con gran oficio. La joven actriz se echa a la espalda toda la responsabilidad del funcionamiento del filme y lo levanta con gracia y talento, con sensibilidad y pureza en su interpretación. Y es que la cinta, además, ha sido destacada con el Premio Alfred Bauer a la innovación personal, un premio que no acabamos de entender pero que nos alegra haya recaído en esta cinta valiente y desnuda. Entrada de última hora en la competición, “María, llena de gracia” parece haber conmovido al jurado hasta tal punto que su intérprete ha sido equiparada, con uno de los ex-aequo a los que son tan aficionados, con la vistosa, vibrante y espectacular recreación por parte de Charlize Theron de la primera asesina en serie de los Estados Unidos en la sórdida y brutal Monster. La actriz surafricana suma así a su palmarés el galardón de este festival que, si hacemos un recorrido histórico, recordamos que fue el preámbulo para las dos últimas ganadoras del Oscar®: Nicole Kidman y Halle Berry. Sin duda, su mención ha sido la más previsible de cuantas ha hecho el jurado presidido por Frances McDormand, y también la que más ha sido aplaudida por los asistentes.

Desconcierto, sin embargo, ha creado el hecho de que Kim Ki-Duk haya sido alzado como el mejor director por Samaritan girl, película que, al parecer del que suscribe, es la mejor de toda la competición. La división de opiniones creada por una cinta de contenido tan intenso y simbólico estableció polos de adoración y de rechazo que expresaron tanto su entusiasmo como su desacuerdo en el dictado del palmarés. Pero, sin duda, es el reconocimiento a uno de los maestros modernos del cine actual, a una fuente inagotable de imaginación y poderío fílmico y a un trasgresor nato que sorprende, para bien o para mal, con cada nuevo proyecto. La madurez temática y la construcción apoteósica y lírica de su espiritual película son de una trascendencia y un poder humano que no llegan ni a rozar el resto de las películas y, aunque ha sido tachado de pretencioso por un gran sector de la prensa especializada, cumple sus objetivos con facilidad pasmosa. Conscientes de su genio, hubo silencio pero nunca abucheo contra él, porque, comulgantes o no con su universo propio, cuenta con el respeto de los grandes artistas.

Imagen de "Primo amore" - Copyright © 2004 FandangoEl abucheo fue unánime, en cambio, para el premio a la mejor música. No porque fuera mala, pues la gran mayoría de los que estábamos en la sala ni siquiera nos habíamos fijado en ella, sino por pertenecer a una cinta tan deplorable como Primo amore, del italiano Matteo Garrone. Absurda hasta la saciedad y la indignación, mucho más acertado podría haber sido que recayera en Beautiful country, la coproducción noruega y estadounidense basada en una idea de Terrence Malick. Más sensorial y poética, la cinta acabó yéndose de vacío pese a la extraordinaria acogida. Claro, que si por apoyo popular se escribiera el palmarés, la gran triunfadora hubiera sido Before sunset, la encantadora –aunque menor– secuela de “Antes del amanecer” que, sin embargo, tuvo que conformarse con el calor del público.

Tampoco parecieron impresionar al jurado las excelentes aportaciones de Patrice Leconte o Theo Angelopoulos, dos obras de espléndida sofisticación cinematográfica que podrían perfectamente haber ocupado el puesto deDaybreak, la cinta sueca que practicó un intrusismo silencioso en el palmarés con el premio Ángel Azul a la Mejor Película Europea y un Oso de Plata a la contribución artística para todo el reparto de la cinta.

La presencia española, finalmente, fue anulada hasta la mínima expresión. A nadie ha sorprendido la omisión de la película de Manuel Gutiérrez Aragón, La vida que te espera, en el veredicto final, pero ni tan siquiera las participaciones españolas en cintas extranjeras como25 degrees in winter (la divertida comedia que cerró el festival con Carmen Maura de protagonista) o la que sí tenía más posibilidades, Ae fond kiss de Ken Loach, acabaron por cristalizar sus buenas acogidas en forma de premio. Sólo rebuscando entre los jurados no oficiales encontramos que el cortometraje español “¿Con qué la lavaré?” de María Trénor ha sido galardonado con el Teddy Bear, el premio que se otorga a las mejores piezas cinematográficas de temática gay. En la categoría de largometraje, sin embargo, Cachorro no alcanzó galardón como así era su intención, puesto que ganó “Wild side”, de Sébastien Lifshitz.

Imagen de "Die Nacht singt ihre Lieder" (Nightsongs) - Copyright Pantera Film, Cronaca Film, Eikon Film y Studio Babelsberg Motion PicturesY así se cierra, una vez más, la fiesta de la Berlinale. Para mañana, día 15, ya sólo quedan, como epílogo de esta 54ª Berlinale, últimas sesiones de algunas de las películas exhibidas dutante esta edición del festival alemán. Ha sido una edición heterogénea, pero que ha mantenido un digno nivel de calidad y tan sólo ha encontrado dos puntos aislados de atroz equivocación en la selección oficial con la ya mencionada película de Garrone y la producción local Nightsongs. Por lo demás, los grandes nombres que convergieron en el festival no decepcionaron –con la excepción de Rohmer–, y las producciones norteamericanas, pese a sus distintas suertes, escaparon a la superficialidad que siempre se les ha achacado. Han paseado por aquí grandes estrellas, directores de culto y conferenciantes elocuentes. Ha habido comedia y drama, violencia y sensibilidad. No ha sido la mejor de las Berlinales, pero los días han pasado con rapidez, con intensidad y sin desgaste para el cronista. En definitiva, sin perder la categoría que convierte a este festival en uno de los grandes acontecimientos del año.
 


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