PELÍCULAS    CRÓNICAS    PALMARÉS  
LA BUTACA - Revista de Cine

Cobertura de la 54ª edición del Festival de Berlín  
 5 - 15 Febrero 2004   

        


CRÓNICA DEL JUEVES 5 DE FEBRERO


Neblina en la fría montaña que inaugura la Berlinale

Anthony Minghella - Foto copyright © 2004 Festival de BerlínMateo Sancho CardielBerlín–  Un año más, la Postdamer Platz acoge con entusiasmo las grandes producciones de Hollywood a la espera de lanzarlas hacia la carrera del Oscar®. El cambio de calendario de los académicos, sin embargo, ha reducido el atractivo que aportaba conocer las candidaturas en los fulgores del festival y, ante todo, ha provocado que la película que se alzó como favorita al anunciarse el vaticinio previo de los Globos de Oro,Cold Mountain, haya llegado al inusitadamente cálido Berlín con la sonrisa de cortesía para no dejar entrever la decepción de su ausencia en las máximas categorías. Así, el poderoso trío protagonista no ha acudido a la capital alemana para hacer promoción y Berlín ha abierto las puertas de su festival algo cojo, desprovisto del glamour y la fama que acostumbra. Ni Nicole Kidman (con mal perder por su perfectamente justificable no nominación frente a sus compañeros de reparto), ni Renée Zellweger (rodando la secuela de Bridget Jones en Londres), ni Jude Law (con Mike Nichols en pleno set de “Closer”) han lucido sus palmitos por las calles de este centro de la modernidad arquitectónica. Para contrarrestar, Harvey Weinstein, Anthony Minghella, Brendan Gleeson y Philip Seymour Hoffman masculinizaron al máximo la sala de prensa del Hyatt Hotel.

Harvey Weinstein - Foto copyright © 2004 Festival de BerlínLa película, en sí misma, tampoco ofreció el espectáculo que prometía, aunque sí una gran parte del mismo. Brillante por momentos, magistral en otros, pero mal ensamblada en el conjunto, no desató el fervor de la audiencia y eso hizo mella en la rueda de prensa, que transcurrió con escasas declaraciones interesantes como respuesta a preguntas que ya de por sí no brillaban por su ingenio. Tan sólo la presencia de Harvey Weinstein, poderoso magnate de la Miramax, aportó un mínimo de sensación de acontecimiento y, para los más cinéfilos, incluso nos trajo el aroma de un David O. Selznick y de aquella época en la que los productores de cine movían el mundo con su megalomamía y mal genio. Weinstein demostró estar hecho de esa pasta, de esa aleación de tiranía y carisma que cotizaba en los grandes estudios y propició los momentos más cinematográficos de la conferencia. Representó con ironía y autocrítica su rol de soberbio, excusando a las estrellas de su película con un «si yo no les he podido traer es que realmente no podían hacerlo» y dejando entrever un posible complot hacia “Cold Mountain” por su procedencia europea. Imbatible, confirmó que «hay una discriminación hacia las películas europeas. No se emiten en la televisión desde hace veinticinco años», pero asimismo afirmó que seguiría rodando en países como Rumanía.

"Cold Mountain" - Copyright © 2003 Buena Vista InternationalEfectivamente, “Cold Mountain”, a pesar de tratar de Guerra de Secesión de los Estados Unidos, se rodó, con exquisita captación de exteriores, en territorio rumano, y todo el celuloide que compone esta película nos habla de su director, de la sensibilidad humana y estética de Anthony Minghella. El autor de “El paciente inglés”, humilde y sutil, hizo más referencia al contenido de su película: «Si en “El talento de Mr. Ripley” saqué el lado más oscuro de mí mismo, en “Cold Mountain” los personajes suponen lo mejor de la gente», comentó, «Ripley era la poesía, "Cold Mountain" la redencion». Y, refugiado en el material literario de Charles Frazier, escribió el guión sobre su novela homónima. De ella le fascinó la historia de amistad entre los personajes de Kidman y Zellweger, su viaje emocional en contraposición al trayecto físico del de Jude Law. Encantado tanto con el rodaje como con las localizaciones y el equipo, Minghella puso el entusiasmo que faltó a los intérpretes Gleeson y Seymour Hoffman y declaró, para terminar, «no tener una visión pesimista del amor», pese a lo que su cine con miras a la tragedia refleje. Y así, con fuegos a medio gas, ha dado comienzo esta edición del festival que, en los próximos días, verá cómo autores de la categoría de Ken Loach, Theo Angelopoulos, Eric Rohmer, Kim Ki-Duk, John Boorman o Daniel Burman desfilarán por Berlín y encenderán presumiblemente la llama del arte para dejar constancia de su sabiduría cinematográfica.
 

  Fotos copyright © 2004 Festival Internacional de Cine de Berlín.


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