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CRÓNICA DEL DOMINGO 8 DE FEBRERO
La
Berlinale pega un zarpazo y levanta la competición con tres
películas notables
El domingo,
día de descanso, ha sido la más ajetreada de las jornadas
vividas hasta hoy en esta 54ª
edición de la Berlinale. Tres filmes a concurso con reclamos más
que suficientes: Terrence Malick como artífice de la historia en
la que se basa “Beautiful country”;
la garantía, aunque parezca contradictorio, más artística que
meramente formal del movimiento Dogma 95 en “In your hands”;
y, finalmente, el publicitadísimo tour de force interpretativo
de Charlize Theron en “Monster”, por la que parte como favorita
tanto al Oso de Plata como al Oscar ®
a la mejor actriz.
Mateo
Sancho Cardiel, Berlín–
Lo más cercano
que Estados Unidos ha encontrado a la poesía cinematográfica,
Terrence Malick, escapista director de culto
responsable de obras como “Malas tierras”, “Días de cielo” o “La
delgada línea roja”, ha servido al noruego Hans Petter
Molland una historia en la que queda plenamente
reflejada su pluma de autor de primera categoría, y aunque en
este trasvase creativo “Beautiful country”
derrama gran parte del talento insólito de su creador, la
película se conforma, desde el principio, como una cinta de gran
belleza estética y profundo sabor espiritual heredado de la
cultura oriental. Ambientada en un Vietnam reciente, la película
sigue con ritmo pausado, que se regodea en el lirismo de sus
imágenes, los avatares de un joven para encontrar a su padre
norteamericano y los pasajes de su odisea tendrán lugar en
Malasia y, por supuesto, en Estados Unidos. La
acogida de la película ha sido cálida, emocionante y en estos
dos adjetivos se ha circunscrito, también, la rueda de prensa
ofrecida por la amplia representación que, a excepción de
Nick Nolte, secundario de profunda presencia a
pesar de su brevedad, ha contado con Tim Roth,
el director, productores e intérpretes del filme. Impresionados
por la positiva reacción del público, la sensibilidad fílmica
del director quedó traspasada a su personalidad cuando no pudo
evitar contener las lágrimas ante el entusiasmo de algunos de
los periodistas que realizaban las preguntas. En un momento de
inédita humanidad y de contagiosa ilusión, Hans Petter Molland
encogió el corazón de los
periodistas como casi ninguna película lo ha conseguido
hasta ahora en el certamen.
La
que debutara con un premio Ángel Azul en la Berlinale de hace
dos años con la fantástica y vital “Minor mishaps”,
Annette K. Olesen ha regresado a la competición con una
obra que se acoge al movimiento Dogma 95 para profundizar menos
en los terrenos cómicos y centrarse en un melodrama denso,
natural y violento que vuelve a instalar, en medio de la
normalidad, la brillante imaginación de todo este movimiento.
Ambientado en una prisión de mujeres, “In
your hands” es un impactante filme que mezcla
crónica social con misticismo y, con el habitual minimalismo de
su tendencia, crea una historia verosímil, tremendamente dura y
eficaz. Y es que, efectivamente, el movimiento Dogma 95 sigue
arrastrando unas directrices formales menos destacables que la
propia creatividad de aquellos que se han adscrito a él. Después
de dramas brutales y comedias de gran inteligencia, sigue siendo
una fórmula que asegura la calidad y la originalidad sin mostrar
ni un mínimo síntoma de desgaste. “In your hands” continúa fiel
a esa espléndida virtud de crear interés desde el primero hasta
el último de los minutos de su metraje, al radical naturalismo,
a la gran carga humana y emotiva. En definitiva, sigue
destilando talento a raudales.
Pero
la que ha sido la gran sorpresa del día ha sido la cinta
“Monster”.
Avalada por numerosos premios de la crítica a su protagonista,
Charlize Theron, pocos confiábamos en que este
biopic de la primera asesina en serie estadounidense, que
arrastra además homosexualidad y prostitución en su carta de
presentación, no cayera en el exceso o en la rutina del
telefilme americano. Sin embargo, la solidez que Patty
Jenkins imprime a su cine y la potencia con la que
expone toda la tensión dramática han convertido a su “Monster”
en una de las cintas más aclamadas hasta el momento. Muestra de
ello ha sido la multitudinaria rueda de prensa. Todas las
miradas, por supuesto, clavadas en Charlize Theron, pero la de
siempre, no la que vemos en la pantalla. Costaba pensar que
fueran una misma persona, pero así era. Segura de sí misma, pero
sin intención de darse mayor importancia, no tuvo problemas en
adoptar una postura en contra de la pena de muerte y declaró que
su opinión «no ha
cambiado al realizar esta película. Hay que ser valientes y
mirar en las circunstancias de estas personas para entenderlas e
intentar cambiarlas».
Porque en “Monster” impresiona el retrato humano que se hace del
personaje principal y, en palabras de la directora, «aunque
hay una clara marca americana en la historia, realmente el
mensaje es universal: el cómo personas con buenas intenciones,
sanas e inteligentes, son heridas y pueden cruzar la línea que
las convierte en psicópatas».
Theron, que también desempeña labores de productora,
recibió los elogios de sus compañeros de
rodaje
por ambas facetas. Por un lado, el productor de la película
comentó que «le dimos el
papel de productora como un reclamo en la oferta, pero luego
vimos que asumía su tarea con profesionalidad y acudía al set de
rodaje al punto de la mañana».
Por su parte, la directora confió
desde el principio en su capacidad de realizar la transformación
necesaria: «Creí
en ella desde el momento en que estaba escribiendo el guión de
la película y mientras realizábamos la película nos dimos cuenta
de que se estaba convirtiendo en algo especial». La
actriz tuvo que engordar trece kilos, ponerse una prótesis
dental y desplazarse a Orlando para aprender a hablar como la
gente de allí, pero asume la trasformación física como «una
parte más del trabajo de actor. No se puede meter en la piel del
personaje sólo con conocerlo psicológicamente, hay que hacer también
una trasformación física, y no considero que puedan darme
el Oscar ®
sólo por salir fea, sino por un trabajo
bueno, desafiante y que ha gustado».
Y, precisamente, sobre los rumores que la apuntan favorita al
eunuco dorado, Charlize Theron comenta diplomáticamente que «desde
el principio de mi carrera aprendí que cosas como el dinero que
recauda tu película o los premios que te puedan dar
escapan a tu control.
Tratas de satisfacerte con tu trabajo, y si te dan un Oscar®,
estupendo». Tras ver la
película, no parece osado afirmar que ya es suyo.
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