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CRÓNICA DEL LUNES 9 DE FEBRERO
Lo
mejor, lo peor y lo mediocre en la selección latina de la
Berlinale
Jornada
curiosa la de este lunes en la Berlinale dada la afluencia de
dos películas hispanoparlantes y una italiana en la competición.
Mientras “El abrazo partido”, del argentino Daniel Burman,
avanzaba minuto a minuto recogiendo papeletas para llevarse al
menos uno de los Osos a casa y Manuel Gutiérrez Aragón dejaba al
público más frío que la temperatura exterior, la película
italiana “Primo amore” levantaba la indignación en su confusión
de la calidad por la pretensión y el tedio.
Mateo
Sancho Cardiel, Berlín–
Es el cine que
todos queremos disfrutar, que sabe dar la mano de crítica y
público, de comedia y realidad, de ritmo y densidad. Es el árbol
cargado de frutos que Daniel Burman ha creado
para goce de los amantes del cine y la diversión y que ha
llamado poéticamente “El
abrazo partido”. En su historia de «reconstrucción
de la imagen idealizada de un padre»,
como el director ha definido, aprovecha para crear un tapiz
humano lleno de inteligencia, humor, idiosincrasia e ingenioso
anecdotario y consigue levantar el entusiasmo y la sonrisa
enternecida en la platea. La acogida rabiosa del público en el
Berlinale Palast la coloca, a priori, como la primera candidata
firme al Oso de Oro y, todavía ajenos a su propio éxito, Burman,
el actor protagonista, Daniel Hendler, y parte
del equipo técnico, presentaron la película en rueda de prensa.
Los temas sobre los que giró se resumen en una frase que dijo el
director sin voluntad de resultar solemne: «soy
un judío feliz, argentino y que hace películas». Efectivamente,
se estuvo especulando sobre el humor judío que contiene la
película, y que escapa, por fortuna, a todo victimismo, pero
Burman fue inflexible cuando se refirieron a su retrato del
barrio Once de Buenos Aires y, en concreto, a la vida que fluye
por la galerías Babel y rehusó a calificarlo como ghetto: «la
crisis no lo es todo hoy en Argentina. Sigue habiendo vida, y lo
que se ve en la película es real existente».
Este tradicional y
multicultural
centro comercial inspiró al director, hijo de familia acomodada,
porque en él encontró «pequeños
héroes con grandes historias que contar y que están ocultas por
la comercialidad». Para
ello, aunque los dos protagonistas, espléndidos Daniel Hendler y
Adriana Aizenberg (¿sucumbirá antes el jurado a
su excéntrica y viva interpretación que a la de Charlize
Theron?), son actores profesionales, el casting se realizó entre
personas de la calle con pequeñas experiencias teatrales y
judíos instalados en la capital argentina. En cuanto al
positivismo de la película, espíritu que ensambla la puntualidad
frecuente de los gags escritos por el propio Burman y por
Marcelo Birmajer, es lo que lleva a considerar
al director “El abrazo partido” como una película «Dogma
hedonista, porque lo primero que decidí es que quería pasarlo
bien y ceñirte a unos recursos estéticos te alejan de la
inmediatez». Y es que,
visualmente, la película es tan frenética en su inicio de
cámara en mano como en
sus chispeantes diálogos.
Y, finalmente,
como argentino, se sintió orgulloso de ello y habló del
excelente momento que vive la cinematografía de su país, gracias
a, según su opinión, «una
falta total de especulación sobre el futuro. Cuando se rueda una
película, se rueda como si fuera la última y hay, además, una
calidad extraordinaria de técnicos en Argentina».
Tras
esta inyección de vitalidad y buen rollo, los que creíamos que
las aguas volvían a su cauce y la Berlinale hacía honor al
concepto de festivo festival, la cinematografía italiana aportó
el que sin duda ha sido el peor filme exhibido hasta la fecha en
esta edición. Simplista en su concepción, pero con ansias de
autoría y lirismo en su ejecución, “Primo
amore” nos contaba la enfermiza relación de una
mujer con un hombre que está obsesionado con hacerle bajar de
peso. Torpe, previsible, reiterativa y aburrida, la cinta acaba
convirtiéndose en una caricatura de lo que pretendía ser y ha
tenido el dudoso honor de recibir los primeros abucheos de la
competición. Si hacemos caso a los vaticinios de Gerardo Herrero
que afirmaban que una película italiana tiene el premio
asegurado si hay un compatriota en el jurado, mucho tendrán que
rebuscar sus dos representantes en este certamen para encontrar
un premio para esta cinta.
Sin
embargo, y a pesar del paupérrimo nivel al que ha dejado el
listón la segunda película del día, la acogida ha sido dura para
la cinta de Manuel Gutiérrez Aragón “La
vida que te espera”. Aunque la cinta acumula
sus méritos, por sus errores y por su escasa brillantez no ha
funcionado en las exigencias de un festival y su pausado ritmo
ha dado como balance críticas poco entusiastas e incluso alguna
que otra deserción en los pases para la prensa. A pesar de que
el director no se ha mostrado nervioso ni interesado por las
películas rivales, sino más bien confiado en que su cine
funcionaría, todo apunta a que de nuevo España se irá de vacío
de este festival, aunque todo puede ocurrir. En cualquier caso,
su historia de “amor y vacas” no ha encontrado un hueco entre
las preferencias de la crítica ni del público. Un nuevo batacazo
para nuestro cine que,
desde los tiempos del premio Ángel Azul para “Secretos del
Corazón” de Montxo Armendáriz, no ha ocupado un lugar destacado
en este festival.
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Internacional de Cine de Berlín.
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