CÓMO SE HIZO "SÓLO UN
BESO"
Notas de producción
© 2004
Alta Films
SÓLO UN BESO es una historia
de amor en la que la intensidad del vínculo entre Casim y Roisin
contrasta fuertemente con la desconfianza que su unión provoca
en sus respectivos ambientes.
“Es interesante cómo los
padres quieren que sus hijos se casen con alguien que sea como
ellos. Esta idea tiene raíces muy profundas”, señala el
guionista Paul Laverty, que se planteaba explorar justamente “la
forma en que la gente consigue librarse de las convicciones de
sus padres. Es una decisión seria, que generalmente tiene
amplias repercusiones”.
También es una película sobre
la identidad que se impone irresponsablemente a un individuo por
su propia familia o por su comunidad. Para Laverty, es asombrosa
la facilidad con que etiquetamos a un chico como “musulmán” o
“católico” sin tener en cuenta lo que ese chico pueda pensar de
su vida y de su cultura.
Paul Laverty decidió escribir
una historia sobre los vínculos religiosos y tradicionales en
conflicto con los deseos del corazón, partiendo de dos dolorosas
experiencias, cuyos efectos, más o menos distantes en el tiempo,
subyacen claramente en el proceso de creación de SÓLO UN BESO:
la partición de la India el 15 de agosto de 1947 y el atentado a
las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York el 11 de
septiembre de 2001.
Al principio, la división en
dos naciones distintas, India y Pakistán, fue bien acogida por
algunos musulmanes como una solución para los conflictos
interreligiosos. Pero se produjo una migración en masa en la que
se obligó a los hindúes a abandonar sus tierras y viajar hacia
el sur, mientras que los prófugos musulmanes se desplazaron
hacia el norte. Miles de personas, al pasar la frontera, fueron
asesinadas a lo largo del camino, especialmente las mujeres.
Mientras tanto, lejos, en Escocia, parientes y amigos no podían
hacer otra cosa que esperar noticias.
El personaje de Tariq Khan,
el padre del protagonista, era uno de esos fugitivos musulmanes
y sus recuerdos están marcados por la violenta y caótica
experiencia de aquella migración forzada. Incluso en nuestros
días, rodeado por el afecto de su familia, en su casa
confortable y respaldado por su pequeño y próspero negocio,
Tariq se siente reacio a los cambios, inamovible e introvertido.
En 2001, el 11-S, el
guionista Paul Laverty estaba en Estados Unidos y se quedó
impresionado por lo vacío de los informativos, el recurso
inmediato a una reacción nacionalista y por la casualidad de las
consecuencias. “De improviso, una de cada cuatro viviendas
exhibía una bandera estadounidense; también había pequeñas
banderas en todos los coches. Luego me enteré de que un sij (¡un
sij!), había sido asesinado en una estación de servicio en
Arizona”. [Después de la independencia de la India, los sijs se
encontraron con la división de su estado entre la India y
Pakistán. Después de una guerra sangrienta contra los musulmanes
en 1965, los sijs de Pakistán tuvieron que emigrar a la India].
Un amigo de Laverty le envió
un correo electrónico desde Glasgow para contarle que su sobrina
tenía miedo de salir de noche porque una chica de su escuela
había sido atacada y le habían arrancado el pañuelo con el que
se cubría la cabeza. “Najimee forma parte de esta ciudad,
siempre ha vivido aquí. Es increíble cómo un acontecimiento así
puede cambiarlo todo. En ese momento entendió que no tenía
importancia que hubiera vivido allí toda la vida porque siempre
sería tratada como una extranjera”.
Por su parte, Ken Loach, con
esta película, vuelve a Glasgow y a Escocia después de Mi nombre
es Joe y Felices dieciséis: “No era mi intención hacer una
trilogía sobre la Escocia moderna sino hacer tres historias
distintas, tres narraciones sobre la vida en Escocia
occidental”.
Para el papel de Casim, el
único varón idolatrado por sus padres, Loach eligió a un
desconocido, Atta Yaqub, modelo ocasional y que acababa de
terminar sus estudios. Nunca se había enfrentado a una
interpretación seria pero reunía todas las características del
protagonista romántico que el director buscaba para su
protagonista.
En cuanto al personaje de
Roisin, inicialmente se había pensado en una joven escocesa,
pero Eva Birthistle, nacida en Dublín, se hizo con el papel y
convenció a Loach. Para esta actriz ya consolidada (en su
filmografía figuran títulos como Borstal Boy, de Peter Sheridan;
A por todas, de Conor McPherson; Coolockland, de Ronan Carr y
Brian Tucker, o Bloody Sunday, de Paul Greengrass), “a Ken le
gusta elegir actores que se acerquen lo más posible a los
personajes que tienen que interpretar, y de hecho me identifico
con muchas de las reacciones de Roisin. Si en algunas ocasiones
yo sentía que no habría reaccionado así, se lo comentaba a Ken,
porque a él le gusta oír lo que opinamos y se fía mucho de lo
que surge espontáneamente durante la filmación”.
Para Ken Loach, SÓLO UN BESO
“es una película acerca de cómo la gente se define a sí misma.
La comunidad oriental de Glasgow era un mundo del que yo no
sabía casi nada. He escuchado mucho y he preguntado mucho, para
poder entender el ambiente y encontrar denominadores comunes. En
realidad, las dinámicas fundamentales de las familias son las
mismas: la diferencia está en cómo se expresan. Para entender
bien esto, hay que saber escuchar y saber preguntar. Espero que
al público le guste la complejidad de la historia y que le
despierte el deseo de reflexionar sobre ella. Ésta es una
película que plantea más preguntas que respuestas. Quizá eso sea
lo más importante”.
Imágenes y notas
de cómo se hizo "Sólo un beso" - Copyright © 2004 Sixteen Films,
Bianca Films y Tornasol Films. Distribuida
en España por Alta Films. Todos los derechos
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