PELÍCULAS    CRÓNICAS    PALMARÉS  
LA BUTACA - Revista de Cine

Cobertura de la 54ª edición del Festival de Berlín  
 5 - 15 Febrero 2004   

        


SÓLO UN BESO
(Just a kiss) (Ae fond kiss...)


Dirección: Ken Loach.
Países:
Reino Unido, Italia, Alemania y España.
Año: 2004.
Duración: 108 min.
Género: Drama.
Interpretación: Atta Yakub (Casim Khan), Eva Birthistle (Roisin Hanlon), Ahmed Riaz (Tariq Khan), Shamshad Akhatar (Sadia), Shabana Bakhsh (Tahara), Ghizala Avan (Rukhsana), Gary Lewis (Danny), David McKay (Wee Roddie), Raymond Mearns (Big Roddie).
Guión: Paul Laverty.
Producción: Rebecca O'Brien.
Música: George Fenton.
Fotografía:
Barry Ackroyd.
Montaje: Jonathan Morris.
Dirección artística: Martin Johnson.
Vestuario: Carole K. Millar
Estreno en Reino Unido: 17 Septiembre 2004.
Estreno en España: 14 Enero 2005.

CRÍTICA por Julio Rodríguez Chico

Telenovela para la lucha

  Si algo caracteriza a Ken Loach es convertir su cine en instrumento para la denuncia política o social de lo que considera injusto o abusivo, y hacer-lo mediante el choque y enfrentamiento con pensamientos opuestos al su-yo. Es un cine reivindicativo y de oposición –no en vano en todas sus en-trevistas destaca su afiliación leninista–, construido con ideas preconcebi-das que marcan la pauta de un guión combativo, para el que siempre cuen-ta con su amigo Paul Laverty.

  En esta ocasión su propósito es enunciado, en una especie de prólogo, por una joven estudiante de Glasgow pero de familia pakistaní, para quien hay que superar la barreras culturales y religiosas en las relaciones perso-nales. La película tratará de poner el azúcar suficiente para digerir este principio, desarrollando una historia de amor entre un musulmán pakistaní –que iba a casarse con una chica musulmana por acuerdo familiar– con una profesora de música, católica y recién divorciada. Este amor naciente se presenta como imposible por suponer una deshonra para la familia y co-munidad musulmana, a la vez que choca con el clima adverso en el entor-no católico de ella, hasta suponerle el despido del instituto.

  El director británico sabe lo que busca y pulsa todas las teclas para ganarse al espectador, y convencerle de que religión y cultura –musul-mana o católica– suponen con frecuencia un factor de intolerancia que lle-va al enfrentamiento o separación de las personas. Nada más fácil que ser-virse de la historia romántica de quienes se sienten atados por los impera-tivos de lo que su educación considera correcto, que tienen cortadas sus alas para volar y hacer por sí mismos lo que deben, que no son libres para amar... Visión un tanto superficial de la vida en común y del amor al obviar tantas circunstancias que hay que considerar para que un sentimiento de afecto prospere; nos ofrece, más bien, un sentimiento que poco tiene que ver con el amor y mucho con el deseo –más aún al cargar las tintas en unos encuentros sexuales en los que se detiene con morbosidad y fuerte contenido erótico–, y una vida construida sin tener en cuenta las conviccio-nes y las raíces.

  No le basta a Loach con este glamour epi-dérmico para atraer al público contra lo que llama “otro tipo de terrorismo”, que echa ma-no de una música melódica y romántica que la bella rubia interpreta al piano, o de estudia-dos toques cómicos que introduce oportuna-mente. Con todo, el guión se presenta co-mo lineal, simple y muy trillado ya por cientos de películas al uso, transparente pero tendencioso al perfilar unos personajes que refuerzan su postura ideológica: por un lado, unos padres pakistaníes irracionales y fanáticos, que anteponen su tradición a la felicidad de su hijo hasta el punto de hacerle una auténtica encerrona, y un párroco católi-co agrio, colérico y maleducado que increpa e insulta a la chica; por el otro, un joven confundido entre el amor a su fa-milia o tradiciones y el que siente hacia su novia, y una profesora liberal, sincera y sensata al que se le niega la posibilidad de amar y reconstruir su vida. El esquematismo del guión aumenta al caer en tópicos mil veces vis-tos en el cine, apuntados en torno a los irlandeses católicos, al racismo británico o a los aires aperturistas de las nuevas generaciones que se ven obligadas a una doble vida. En definitiva, que el director no logra despegar-se de su propio punto de vista “occidental” para comprender la mentalidad musulmana, ni parece entender que la religión no enfrenta ni genera intole-rancia cuando se entiende bien, sino que ésta llega por la falta de respeto y sensatez personal.

  Película combativa bajo el antifaz de telenovela, que llega al espectador por acertar al darle una historia de amor y pasión, de lucha y rebeldía fren-te a una sociedad que impone sus reglas. Quizá por ello ganase el premio del público en la Seminci’49, porque desde el punto de vista cinemato-gráfico aporta poco más que lo que supone saber usar hábilmente de los recursos de la técnica, puestos al servicio de una causa.

Calificación:


Imágenes de "Sólo un beso" - Copyright © 2004 Sixteen Films, Bianca Films y Tornasol Films. Distribuida en España por Alta Films. Todos los derechos reservados.

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