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LA BUTACA - Revista de Cine

Cobertura de la 54ª edición del Festival de Berlín  
 5 - 15 Febrero 2004   

        


MARÍA LLENA ERES DE GRACIA
(Maria full of grace)


Dirección y guión: Joshua Marston.
Países:
USA y Colombia.
Año: 2004.
Duración: 110 min.
Género: Drama.
Interpretación: Catalina Sandino Moreno (María), Yenny Paola Vega (Blanca), Guilied López (Lucy), Orlando Tobón (Don Fernando), Jhon Alex Toro (Franklin), Patricia Rae (Carla), Virginia Ariza (Juana), Charles Albert Patiño (Felipe), Wilson Guerrero (Juan), Johanna Andrea Mora (Diana).
Producción: Paul Mezey.
Música: Jacobo Lieberman y Leonardo Heiblum.
Fotografía:
Jim Denault.
Montaje: Anne McCabe y Lee Percy.
Diseño de producción: Mónica Marulanda y Debbie De Villa.
Vestuario: Lauren Press y Sarah Beers.
Estreno en USA: 16 Julio 2004.
Estreno en España: 22 Octubre 2004.

CÓMO SE HIZO "MARÍA LLENA ERES DE GRACIA"
Notas de producción © 2004 Golem

  María Llena Eres de Gracia, opera prima de Joshua Marston es una película realista, que expresa vigorosamente los matices y detalles en la vida de una persona. Narra el recorrido de María Álvarez desde una plantación de flores en una población colombiana hasta las calles de Nueva York. María Llena Eres de Gracia nos relata una apremiante historia sobre el riesgo, la determinación y sobre vivencia. Nos muestra los detalles de una experiencia que la mayoría desconoce. María, una joven compleja, en una situación límite, quien al igual que el espectador desconoce cómo se desencadenarán los eventos que la lleven a tomar cada una de las decisiones de esta historia; Catalina Sandino en el papel de Maria nos ofrece una actuación llena de vida que personifica todas las fuerzas, fallas y contradicciones del entorno en que le ha correspondido vivir a su personaje.

  El cineasta Joshua Marston conjugó en esta obra una serie de temas de interés personal que traía desde hace mucho tiempo, como lo son su curiosidad en otras culturas y la experiencia de los inmigrantes en Estados Unidos. Marston vive en Brooklyn, barrio de Nueva York donde viven muchos colombianos y desde donde ha seguido con detenimiento las políticas y los asuntos internos de Colombia, incluyendo la prolongada Guerra Civil a la que ha estado sometida desde hace años. “Como cineasta intento alcanzar un mundo externo en donde encuentro gente, lugares e historias convincentes, una vez logrado esto me dedico a escuchar, a recibir” señala Marston. “Esa especie de enfoque antropológico es el motivo por el que soy cineasta, y la razón por la cual deseo contar historias”.

  Marston escuchó sobre la vida que algunos colombianos han dejado atrás y la que ahora viven. Un día conversó con una mujer que había tragado pepas con heroína, las cuales transportó hacia los Estados Unido solo para terminar capturada y arrestada. El tema del tráfico de drogas había surgido anteriormente, pero en esta ocasión la historia de este mundo oculto fue narrada a él por alguien que lo conocía de primera mano. Marston señala que “Fué una historia que jamás había presenciado, definitivamente nunca había escuchado algo semejante de alguien que había sido mula. Esa fue una de las primeras inspiraciones para la película: observar lo que es ser mula e intentar imaginarlo desde la perspectiva de esa persona. Así intenté comprender los motivos que pueden impulsar a alguien a una situación tan extrema como esa”.

  Durante el proceso de escritura Marston continuó con la investigación que le daría la autenticidad y textura que la historia de María necesitaba. Conversó con mulas que se encuentran en la cárcel y se reunió con oficiales de aduana del aeropuerto Kennedy en Nueva York donde observó los interrogatorios realizados a varios pasajeros provenientes de Colombia. Aprendió que la droga se empaca en pepas de caucho y que dependiendo del tamaño de la persona una mula puede transportar hasta un kilo de cocaína o heroína dentro del estómago. También entrevistó un cirujano quien le describió en detalle cómo en repetidas ocasiones ha salvado la vida de varias “mulas” sacando las pepas por medios quirúrgicos.

  Sin embargo, la investigación sobre el tráfico de drogas fue sencilla en comparación con la investigación necesaria para el desarrollo de los personajes, pues la historia no era sobre tráfico de drogas sino sobre una joven - llamada María. Marston recuerda que “Comencé a pensar a fondo en María y las decisiones que ella toma. Existen más de mil millones de personas en éste planeta que subsisten con menos de un dólar diario; todos no son mulas de drogas. Quiere decir que la pregunta se plantea a si misma: ¿qué motiva a una persona que se encuentra en una situación difícil a convertirse en mula? La conclusión es que existen tantas respuestas como personas dispuestas a hacerlo”.

  La investigación de Marston lo condujo a Orlando Tobón, respetado líder de la comunidad colombiana en Nueva York quien ha trabajado ayudando a mulas y a sus familiares desde 1980. Desde entonces Tobón se ha encargado de enviar a más de 400 muertos que de lo contrario habrían sido enterredados en las fosas comunes de Nueva York. Familiares, doctores, e incluso la policía, acuden a Orlando solicitando su ayuda cuando una mula fallece en estas condiciones precarias. Durante este tiempo Orlando a conocido jóvenes de tan sólo 17 años, y ancianos de hasta 82 que han sido mulas; toda su experiencia la compartió con Marston durante sus innumerables visitas a la agencia de viajes de Tobón en Queens, barrio de Nueva York con gran presencia de inmigrantes hispanos. De esta manera Orlando se convirtió en un pilar importante durante el desarrollo de la película y finalmente trabajó como Productor Asociado. “Pensé que era una idea muy bella la de dar a conocer a la gente un perfil auténtico de la vida de una mula, observar el lado humano detrás de estas personas” declara Tobón.

  Marston vió cómo el altruismo de Tobón, así como su apoyo incondicional tiene una influencia diaria y práctica en la vida de la comunidad colombiana en Nueva York. Su agencia de viajes en la Avenida Roosevelt tiene un flujo constante de personas buscando su ayuda. Si alguien necesita algo - ya sea trabajo, un lugar donde vivir o asistencia con las planillas de inmigración, ellos buscan a Orlando. Marston comenzó a ver en la figura de Tobón una parte esencial de la historia que deseaba narrar y por eso desarrolló un personaje basado en él, como lo es “Don Fernando”.

  La parte más compleja de la investigación fue conocer los detalles de la vida diaria de una joven en Colombia. Marston conversó con muchos colombianos que vivieron en pueblos y aprendió sobre la estructura de la familia Colombiana, las actividades sociales y las arduas condiciones de trabajo en las plantaciones de flores. El cineasta también contó con experiencia de primera mano, pues viajó en una ocasión al Ecuador en donde tuvo la oportunidad de visitar plantaciones de flores muy semejantes a las del país vecino, Colombia.

  A partir de su investigación Marston desarrolló un guión centrado más en el lado humano de la historia que en el ámbito de las drogas. María comenzó a surgir como una joven de 17 años de edad, brillante, determinada, que deja su niñez y se enfrenta a un futuro incierto. “Considero que existen aspectos de la vida de una joven de 17 años que van más allá de las condiciones culturales y económicas. Ese fué uno de los aspectos que le dieron a la película un característica aún mas personal para mí, pues se trata de alguien que intenta descifrar quién es y qué lugar le corresponde en el mundo. Se trata sobre la inconformidad de María y su instinto de superación, su búsqueda y anhelo por algo distinto de lo que tiene a pesar de no poder definirlo en palabras. A partir de esto se desarrolló un guión que tenía poco que ver con la vida de una mula y más con la lucha de una joven que intenta huir de un entorno, un mundo que parece atropellarla, para así poder alcanzar algo mejor” expresa Marston.

  Marston le entregó el guión al productor Paul Mezey cuyo trabajo en los afamados largometrajes de corte realista La Ciudad y Our Song representaba la aproximación estética que Marston imaginaba para María. Ambas películas habían explorado vidas de personas comunes dentro de comunidades de inmigrantes y obreros, y fueron filmadas en esas comunidades principalmente con actores no profesionales.

  Paul Mezey leyó el guión en una sola sentada.“La historia te atrapa desde el momento en que se introduce a este personaje” el productor comenta. “Como espectador no sabes realmente en donde estás metido, de la misma manera en que María tampoco lo sabe. Los eventos presentados te van envolviendo poco a poco. A pesar de esto el guión nunca deja de ser sútil pues trata con gracia el drama pero no permite que los eventos de la trama sobrepasen el tema central de la historia - que es la vida de esta joven”.

  Marston recibió respuesta de Mezey una semana después de enviarle el guión. “Tuvimos una conversación de 45 minutos sobre la historia de la película y sus personajes” nos comenta Marston. “Desde ese momento, supe que él entendía la historia que yo deseaba narrar y así se convirtió en nuestra historia”.

  Al ser una película en español que debía ser filmada en un país políticamente inestable, con un elenco que incluía actores no profesionales, Mezey sabía que María Llena Eres de Gracia no sería fácil de realizar. Pero al igual que Marston, el productor sentía un apego personal hacia Colombia: su padre había crecido allí. Fue coincidencialmente que unos días después de tener el guión en sus manos, Paul haría su primer viaje a Colombia, acompañando a su padre a una conferencia a la que éste debía asistir. “Leía el guión mientras conducía con mi padre por el interior del país”, recuerda Mezey. “Podía ver la historia tomando vida en ese paisaje que tenía frente a mi, algo visualmente maravilloso. Allí fue cuando pasé de lo hipotético a lo real”.

  Mezey pronto regresó a Colombia junto con Marston para la primera visita del escritor y director. El objetivo de este viaje era definir detalles en la historia y también ver potenciales locaciones para ser utilizadas. De esta manera Marston pudo apreciar la vida en Colombia en donde permaneció durante varias semanas. Vivió en pequeños pueblos y visitó muchísimas plantaciones donde conversó tanto con los gerentes así como con los trabajadores. En un centro para adolescentes embarazadas conoció algunas jóvenes que compartieron con él sus condiciones de vida. Se trasladó a prisiones para conversar con mulas y conoció a un hombre que por muchos años se había dedicado a la preparación de las pepas cargadas de droga. El hombre le mostró cómo se cortan los dedos de los guantes de caucho, cómo se pesa la droga para luego ser comprimida mecánicamente dentro de los dedos, cómo son sellados en seis capas de látex y así ser finalmente cerrados con hilo dental.

  Cuando Mezey comenzó a trabajar en el proyecto le sugirieron entrar en contacto con Jaime Osorio Gómez, una figura líder en la comunidad cinematográfica colombiana. Osorio había realizado producciones de televisión en toda Sur América y recientemente había producido la película de Barbet Schroeder La Virgen de los Sicarios. Al leer el guión, Osorio quedó impresionado con su autenticidad. “Se leía como si hubiese sido escrito por un colombiano pues presenta los detalles en la vida de María, su trabajo, su hogar, su familia y los problemas económicos que enfrentan día a día”, comenta Osorio. “Al explorar el cómo y el por qué María toma la decisión de contrabandear drogas, la historia otorga un elemento humano específico a una temática familiar como lo es el tráfico de drogas. Jaime Osorio explica que “todos los días se escuchan las noticias sobre mulas de drogas que capturan en aviones en Estados Unidos y en Colombia o de quienes mueren en el intento de contrabandear drogas a Norte América, Europa o Asia. Escucha la historia sobre algún amigo, vecino o cualquier extraño que ha sido capturado. Constantemente vemos anuncios en la televisión Colombiana que son auspiciados por el gobierno como parte de la campaña en contra del tráfico de drogas, por eso considero que por estar dentro del bosque es difícil para nosotros poder ver los árboles que nos rodean”.

  Osorio se unió al equipo como co-productor, e inmediatamente se involucró en la formídable labor de reclutar al elenco por lo cual estableció dos grupos de casting en Colombia. Uno convocaba actores profesionales y el otro, comprendido por un grupo de jóvenes cineastas, conocidos como “El Barco”, se encargó de localizar el talento no profesional. “El Barco” se encargó de distribuir volantes en plantaciones de rosas, de recorrer pueblos con megáfonos sobre el techo de un auto y también de convocar gente por la radio promocionando audiciones generales. Paralelamente, en Nueva York los directores de casting Ellyn Marshall y María Nelson también hicieron un llamado en las zonas donde existe una gran comunidad Colombiana como lo son Queens, Nueva Jersey, Long Island y Miami. De igual manera en Ecuador se organizó un grupo de casting para la comunidad colombiana presente en Quito, la capital de ese país.

  Fuera profesional o no, la actriz para el personaje de María no sólo debía tener la capacidad de llevar toda la película sobre sus hombros, también debía tener la habilidad de comprender y encarnar las contradicciones que le dan verosimilitud a este personaje. “María posee los rasgos de un personaje conflictivo”, observa Mezey. “Ella reacciona impulsivamente con frecuencia, y no siempre toma la mejor decisión. Tiene un carácter complejo lo cual convierte al personaje en un verdadero reto para cualquier actriz sea profesional o no”.

  La actríz para el papel principal no había sido encontrada, aun después de varios meses y mas de 800 audiciones. La decisión de aplazar el inició del rodaje había sido tomada, cuando el director, desalentado de no haber encontrado a su María, recibió una cinta de vídeo proveniente de Colombia. “No estaba prestándole mucha atención al monitor de televisión cuando coloqué la cinta” recuerda Marston. “Catalina fué la primera audición en la cinta y pasados los primeros 30 segundos supe que era a quien buscaba. Su presencia era cautivante, no tenía duda alguna – era María: tenía la apariencia del personaje que yo había escrito, se comportaba como ella y emanaba una frescura cautivadora en cada uno de sus gestos. En cada una de las improvisaciones que Catalina realizaba yo encontraba algo interesante y distinto a la anterior”.

  Catalina Sandino Moreno, estudiante universitaria, se enteró a través de una amiga sobre la audición. Catalina había estudiado teatro, y durante un tiempo realizó diversas audiciones para comerciales de televisión, pero nunca había sido seleccionada. Ella recuerda haber dudado en hacer la audición para esta película. “Me dije a mí misma, -Si no me han elegido para ninguna otra cosa, ¿por qué habrían de escogerme para una película?” Pero mi amiga me dijo; “Tienes que intentarlo” y mi madre también insistió, “Sí, tienes que ir, tienes que ir”.

  Mientras tanto el equipo de El Barco realizó una visita en un colegio en el sur de Bogotá. Las clases recién habían terminado y los estudiantes apenas salían de las aulas pero convencieron a 35 de ellos para que se quedaran un rato más. Uno por uno posaron frente a la cámara, dieron su nombre y dijeron algo sobre sus vidas. Una vez vieron a Yenny Paola Vega en la audición, el equipo de El Barco fué conciente del parecido entre ella y el personaje de Blanca. “Esta muchacha jamás había actuado en su vida, nunca había pensado siquiera en trabajar en una de las obras de teatro de la escuela y mucho menos se le habría ocurrido tomarse la molestia de ir en autobús al norte de Bogotá para una audición” comenta Marston. Vega hizo varias improvisaciones que impresionaron al director. “Tiene una maravillosa habilidad natural de improvisación y para colocarse en situaciones imaginarias adoptando el personaje que se le entrega” recuerda Marston.

  Durante el otoño del 2001 la inestabilidad política y violencia en Colombia estaban llegando a un momento particularmente turbulento. Por este motivo el temor de rodar la película en Colombia bajo esas circunstancias se incrementaba día a día. Se comenzó a pensar en alternativas de rodaje, incluyendo Ecuador, país fronterizo con Colombia y el cual posee una topografía similar. La proximidad geográfica significaba que el equipo de producción podría ser trasladado de Colombia a Ecuador. Una de las ventajas adicionales era la presencia de numerosas plantaciones de flores, muchas de las cuales pertenecen a Colombianos que han emigrado al Ecuador.

  El traslado de la producción de un país a otro implicó muchas dificultades para los realizadores de la película. La inquietud principal era mantener la integridad visual de la película, ambientada originalmente en Colombia, un asunto que involucra actores, extras y locaciones por igual. Para asegurar que las locaciones interiores y exteriores fueran precisas hasta el último detalle, Jaime Osorio contó con la contratación de un equipo de trabajo clave en Colombia, incluyendo a la diseñadora de producción Mónica Marulanda quien diseñó la producción de La Virgen de los Sicarios. Osorio también buscó personal experimentado, con el cual ya había trabajado y conocía dentro de la industria del cine y la televisión en Ecuador. Altercine se incorporó al equipo de producción siendo una agencia de servicios de producción que opera en Quito. La compañía es encabezada por la productora Gigia Jaramillo y el documentalista Pocho Alvarez.

  Distintas locaciones fueron estudiadas y un pequeño pueblo al sur de Quito, Amaguaña, fué elegido como lugar a ser utilizado para doblar la población de María. Inmediatamente se inició la labor de ambientación de las residencias y edificios públicos en Amaguaña, dado que los colores vibrantes que predominan en el paisaje colombiano no son de uso común en el Ecuador. El equipo de producción también trajo de Colombia muebles para las locaciones interiores, así cómo la señalización de tránsito con las letras y estilos de uso común en Colombia.

  Al llegar los actores a Amaguaña el pueblo ya estaba transformado. Dice Catalina que “Tanto la iglesia, el hospital, la farmacia y el bar - fueron esos cuatro lugares particularmente los que fueron ambientados de manera idéntica a los de un pueblo colombiano”. Los colores eran los mismos, así como la casa de María - era una casa colombiana. Yo sentía que estaba en mi país”.

  Marston pasó tres semanas ensayando y utilizando un método específico con los actores que trabajarían en la porción colombiana de la historia. Una vez seleccionados, los actores recibieron una versión de la primera parte del guión en español (que termina cuando María aborda el avión) bajo la condición que tendrían tan solo 24 horas para leer el texto. Cuando los actores llegaron a Ecuador, varias semanas después de haber leído la primera mitad del guión, improvisaron sus diálogos de acuerdo a las características de sus personajes y a su historia personal. A los pocos días comenzaron a improvisar escenas específicas basándose en lo que recordaban de ellas. Marston y los actores leyeron el guión original y rescribieron las escenas según las improvisaciones realizadas. Como resultado Marston explica “Cada actor encontró la forma en que sus personajes hablarían. Los actores crearon un sentido de pertenencia sobre la historia y cada una de las escenas, sobre sus personajes y en particular sobre sus propios parlamentos”.

  Los ensayos también contribuyeron a crear un entendimiento armonioso entre los actores, tan necesario para proyectar relaciones vívidas en pantalla. Sobre todo en la relación entre Catalina y Yenny quienes están juntas a lo largo de la película como María y Blanca. Catalina recuerda que “de inmediato hubo una conexión entre nosotras. Empezamos a hablar sobre nuestra vida personal por fuera de los ensayos y conversamos sobre cómo iban a ser nuestros personajes y qué imaginábamos en cada escena. Me gusta mucho cómo María y Blanca se mantienen unidas a lo largo de esta aventura. Al final se dan cuenta que han superado suficientes situaciones y están listas para mantenerse por sí solas. Se trata de la amistad y la independencia”.

  Un sentido de espontaneidad y naturalidad predominó en el esquema visual de la película. Marston y el director de fotografía Jim Denault decidieron que una cámara en mano sería la forma más segura de capturar la intimidad que la historia de María exigía. Marston comenta que “de la misma manera que María es quien lleva toda la fuerza de la película, también es la fuerza de lo que nosotros observamos. Si ella está en movimiento, nosotros también nos movemos para mantenernos junto a ella. Jim Denault fue clave para ayudar a definir la apariencia y la sensación cinematográfica adecuada para integrar a María y su historia”.

  Fue evidente de inmediato que Catalina representaba para Marston una actríz con la fuerza suficiente para mantener la cámara con facilidad. “Catalina no sólo trajo consigo al proceso de ensayos la frescura y la creatividad que yo había percibido en su audición, una vez que comenzamos a rodar instintivamente supo cómo comportarse frente a una cámara”.

  La actríz por su parte, alaba a Marston por ayudarla a afilar su personaje y colocarla en una posición relajada. “Josh fue un apoyo grande, me dio muchas fuerzas a lo largo del rodaje”. Naturalmente, Sandino se mostró aprensiva en un principio por debutar en una película en la que formaba parte de todas las escenas. “Pero al trabajar con Josh y Paul supe que cada día de rodaje iba a estar bien”.

  Era de suma importancia para los realizadores que al iniciar el rodaje pudieran ellos trabajar muy de cerca con la comunidad donde se filmaría la película. En Ecuador el elenco completo y el equipo técnico era colombianos, por ese motivo todas las operaciones de campo se realizaron en español. Se establecieron buenas relaciones desde el comienzo y los creadores de la película intentaron aportar cuanto fuera posible del presupuesto de la película hacia la economía local, ya fuera contratando los servicios de algún restaurante cercano o alquilando utilería de los residentes de Amaguaña. Al rodar la escena de la fiesta en la plaza principal de Amaguaña se invitó a todo el pueblo a que asistiera. En Nueva York prevaleció la misma filosofía y la presencia del productor asociado Orlando Tobón aseguró la benevolencia de la comunidad colombiana. La gente del vecindario Jackson Heights le dio la bienvenida a la película. Tobón comenta que “Es la primera vez que algo así ocurre en esta zona. Nadie había hecho una película sobre la experiencia colombiana dentro de una comunidad colombiana en Queens”.

  Tobón también hizo su debut actoral en la película como “Don Fernando” quien de inmediato intuye que María se encuentra en apuros y organiza los preparativos del funeral para su amiga Lucy. “Cuando rodábamos la película me sentía en una situación real, porque este tipo de historias las he vivido en repetidas ocasiones” Tobón comenta. “Cuando vi a Catalina como María, comencé a recordar personas con los mismos problemas. Esta película es muy, muy auténtica”.

  La experiencia colombiana de inmigrantes está representada en el personaje de Carla (Patricia Rae), la hermana de Lucy que le abre las puertas de su casa a María. Como Carla se lo describe a María, la promesa de una nueva vida en Estados Unidos no es tan fácil e implica muchos sacrificios. Este era un tema frecuente en las conversaciones entre Marston y los inmigrantes que conoció durante su investigación, independientemente del país de origen de estas personas. “Por donde mires hay gente que viene de otros lugares del mundo intentando encontrar algo diferente, un nuevo horizonte” reflexiona el cineasta. “Una de las cosas que me interesaba reflejar en la película era qué se siente como inmigrante al llegar a este país. Retratar esos sentimientos en conflicto: el de dejar tu hogar y tomar la decisión de vivir en otro lugar del mundo, con la sensación permanente de querer estar estar allá y acá a la vez”.

  Al final María decide formar parte de la historia de inmigrantes. Una decisión que refleja la madurez del personaje y un entendimiento más profundo de lo que podría ser su vida. “Es una muchacha muy fuerte”, observa Sandino. “Me encanta la manera con la que lucha por su bebé. No está enamorada de su novio pero ama al niño que lleva dentro. Lógicamente no desea que su hijo pase por lo que ella ha tenido que vivir”.

  Así es como María aprende a moldear su vida de una manera diferente. “Uno de los rasgos de madurez del personaje se percibe en cómo María comienza a tomar decisiones más acertadas y positivas en la medida en que la historia avanza. No sólo se trata de lo que no desea en su vida, sino de lo que si desea” reflexiona Marston. Su búsqueda se refleja en el título de la película. “María sí tiene su propia gracia, y ésta es el potencial de alcanzar algo mas allá de lo que ella pueda llegar a imaginar, considerando las circunstancias que la rodean en un principio”.


Imágenes y notas de cómo se hizo "María llena eres de gracia" - Copyright © 2004 HBO Films, Fine Line Features, Journeyman Pictures, Tucán producciones Cinematográficas y Altercine. Distribuida en España por Golem. Todos los derechos reservados.

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