55ª BERLINALE

 

 

 

 

 

 

 

 


 


 

10 11 12 13 14 15 16 17 18 19 20


VALORACIÓN
FINAL DE LA 55ª BERLINALE


Premios imprevistos para una edición desigual

Anxela Iglesias GarcíaBerlín. Si el objetivo era dar la campanada, lo han conseguido. La películaU-Carmen eKhayelitsha, dirigida por Mark Dornford-May, se lleva a Sudáfrica el Oso de Oro de la Berlinale en detrimento de las grandes favoritas. Los galardones a la mejor interpretación recayeron en el joven Lou Taylor Pucci , protagonista de “Thumbsucker” y Julia Jentsch, por “Sophie Scholl”, film que también fue distinguido por su dirección, mientras que la china “Kong Que” mereció el Gran Premio del Jurado. Un palmarés imprevisto que sembró la estupefacción.

Mark Dornford-May y Pauline Malefane, director y actriz protagista de "U-Carmen eKhayelitsha", respectivamente - Foto copyright © 2005 BerlinaleEl título ganador es desde luego original. El director británico Dornford-May, afincado desde hace unos años en Sudáfrica, decidió trasladar la ópera de Bizet a un suburbio de Ciudad del Cabo. Allí, Carmen y sus compañeras cigarreras seducen a los hombres del lugar con sus redondeces y sus voces. Cantan en xhosa, una de las lenguas autóctonas característica por sus curiosos chas-quidos. La propuesta gustó y muchos creían que sería destacada, pero nunca se pensó en el Oso de Oro para ella. Inmediatamente después de que el presidente del jurado, el director alemán Roland Emmerich, y su compatriota y actriz Franka Potente dieran a conocer su sorprendente elección, las malas lenguas empezaron a funcionar. El certamen había querido poner en esta edición su acento en África, con cuatro películas de la sección oficial ambientadas en ese continente, además de otras muchas en las demás categorías. Así que cuando Emmerich contestó con una sonrisa aparentemen-te nerviosa a la pregunta de si se habían sentido forzados a galardonar una de esas contribuciones, muchos creyeron ver justificadas sus sospechas.

El Oso de Plata para Lou Taylor Pucci, el adolescente que se chupa el dedo en el film norteamericano independiente de Mike Mills, "Thumbsuker", también resulta extraño. Y es que si esta edición de nivel desigual ha destacado en algún aspecto, éste es sin duda el de las grandes interpretaciones masculinas. El francés Michel Bouquet había encarnado con absoluta maestría a Fran-çois Mitterrand en Le promeneur du Champ de Mars, y el japonés Issey Ogata empleó su talento histriónico para convertirse en el emperador Hirohito en Solnze”. Tampoco hubiera resultado sorprendente que el danés Troels Lyby hubiera destacado gracias a su papel de padre atormentado por la sospecha enAnklaget. Taylor Pucci, que realizó un trabajo sólido y prometedor, parecía relegado a un segundo plano frente a sus experimentados colegas de profesión. Además, el hecho de que llegara a Berlín con una distinción previa en el Festival de Sundance reducía sus posibilidades. Al menos en teoría.

Julia Jentsch recogiendo su Oso de Plata como mejor actriz por "Sophie Scholl - Die letzten tage" - Foto copyright © 2005 BerlinaleLo que sí estaba cantado era el Oso
de Plata a la mejor actriz para Julia Jentsch por su papel de mártir de la resistencia alemana contra el nazismo. Sólo le había hecho sombra Tilda Swinton, la madre de “Thumbsucker”,
en un certamen sin papeles protagónicos femeninos relevantes. La niña bonita del cine germano recogió su galardón en la misma rueda de prensa en la que se dieron a conocer los premios, lo que suscitó muchas suspicacias entre los críticos internacionales. Después se supo que Jentsch no podía asistir a la ceremonia de clausura, porque debía actuar en un teatro de Múnich. Pero aun así muchos consideraron excesivamente partidista la apuesta del festival por el cine alemán. Esas críticas también se debieron a la distinción recibida por el director Marc Rothemund por el mismo film,
"Sophie Scholl - Die letzten tage". La cinta, centrada en los interrogatorios a los que fue sometida la heroína, es de corte clásico y no ofrece grandes alardes de realización.

Tampoco el Gran Premio del Jurado para Kong queha sido al gusto de todos. A pesar de su bella fotografía, el larguísimo, casi kilométrico, relato costumbrista de una familia obrera china de los setenta no había logrado llegar a los espectadores, que tuvieron la impresión de haber visto antes algo parecido.

La apuesta más arriesgada del jurado ha sido, sin duda, la deTian bian yi duo yun, del genial Tsai Ming-Liang, que se
lleva a Taiwán el Oso de Plata a la contribución artística y el premio Alfred Bauer, dedicado a los títulos que abren nuevas perspectivas, además del de la crítica internacional. El film que cambia para siempre el significado de las sandías impactó, escandalizó, sorprendió, divirtió e hizo pensar. Méritos más que suficientes
para los laureles.

Paradise now, de Hany Abu-Assad, se debe conformar con
el Ángel Azul a la mejor película europea a pesar de partir como absoluta preferida al Oso de Oro. No sólo su innegable calidad artística, sino también la temática que aborda –dos jóvenes palestinos que se preparan para cometer un atentado suicida– hubieran merecido un galardón de mayor peso en un momento político como el actual. Resulta reconfortante saber que la dotación económica del galardón, 25.000 euros, contribuirá a fomentar un cine comprometido como es siempre el de Abu-Assad.

Roland Emmerich, presidente del jurado - Foto copyright © 2005 BerlinaleCon las manos vacías se han quedado cintas tan loables como Sometimes in April, de Raoul Peck, “Solnze”, de Alexandr Sokurov, “Le promeneur du Champ de Mars”, de Robert Guédi-guian, oKakushi ken- Oni no tsume, de Yoji Yamada. La heterogeneidad del jurado, integrado
por un director comercial como Roland Emmercih, un diseñador de moda como Cerruti o una actriz empeñada en llamar la atención a cada paso como Bai Ling, hizo mella en el palmarés. Y los rumores de fuertes desavenencias durante las deliberaciones podrían explicar un reparto cuando menos sorprendente. Abandonamos el festival con un sabor agridulce, tras una edición que probablemente no pasará a la historia por su calidad general, ni por la justicia de sus premios,
ni por el glamour sobre la alfombra roja. El próximo año el director Dieter Kosslick volverá a sorprendernos con sus propuestas y esperamos que entonces, sí, demuestre que la Berlinale no necesita a Hollywood para cumplir su objetivo, el del mostrar
sólo buen cine.

 


Fotos copyright © 2005 Festival Internacional de Cine de Berlín.
 

Suscribe tu correo para recibir gratis los boletines de La Butaca:

Copyright © 2005 LaButaca.net - Revista de Cine. Valencia (España).
Prohibida su reproducción sin consentimiento expreso. Todos los derechos reservados.