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Dirección: Hany Abu-Assad.
Países: Palestina, Holanda, Francia y Alemania.
Año:
2005.
Duración: 90 min.
Género:
Drama.
Interpretación: Kais Nashef (Saïd), Ali
Suliman (Khaled), Lubna Azabal (Suha), Amer Hlehel (Jamal), Hiam
Abbass (Madre de Saïd), Ashraf Barhoum (Abu-Karem), Mohammad
Bustami (Abu-Salim), Mohammad Kosa (Fotógrafo), Ahmad Fares,
Oliver Meidinger (Abu-Shabaab).
Guión: Hany Abu-Assad y Bero
Beyer.
Producción: Bero Beyer, Roman Paul, Hengameh
Panahi, Amir Harel y Gerhard Meixner.
Música:
Tina Sumedi.
Fotografía: Antoine Heberlé.
Montaje: Sander Vos.
Diseño de producción: Olivier Meidinger.
Vestuario: Walid Maw'ed.
Estreno en España: 30 Septiembre 2005. |
CRÍTICA
por
Nieves Limón Serrano
No hay más que acudir a un periódico o detenerse ante la
pantalla del televisor para observar cómo aumenta, con un goteo
continuo, el número de muertos en Palestina, cómo se suman
capítulos a esa his-toria de odio y guerra que nos parece
perteneciente al comienzo de los días, pero que se remonta a una
fecha relativamente cercana: finales de los años cuarenta. Ese
conflicto tan complejo y a la vez tan usado para rellenar horas
y horas de material audiovisual o editorial ha sido retratado,
en la mayoría de los casos, con un perfil claramente
infor-mativo dejando de lado la realidad que allí se vive como
sólo la preten-dida veracidad y buscada objetividad informativa
saben hacerlo. Leyen-do cualquier titular (“nueve muertos en un
ataque suicida en Tel- Avid”, por ejemplo) podemos sentirnos
cada vez más lejos de lo que está su-cediendo, sin comprender
las cifras y los datos impersonales a los que se empeñan en no
poner cara, como si fuesen actuados sin más por entes inmorales
sobre los que no hay que tomar partido.
Ante esta
desesperante situación ha sido un palestino con pasaporte
holandés que pasó parte de su vida en Israel quien ha decidido
ponerle fin, así Hany Abu-Assad
recupera sus raíces palestinas y se traslada a la Cisjordania de
la segunda entifada para contarnos "Paradise now", la historia
de dos jóvenes palestinos amigos desde pequeños que de-ciden
actuar ante la ahogante ocupación de su ciudad (Nablus) de la
única manera que comprenden como posible, por lo que recubren su
cuerpo de explosivos y se lanzan al ataque secundados por una
orga-nización de artificieros caseros, ideólogos que no se
inmolan y leyen-das mártires. Para ello, y para recuperar el
realismo perdido en los do-cumentales alejados concienzudamente
de la raíz del problema, el di-rector rueda el film en 35
milímetros y en la zona de Cisjordania, lo que le supuso un
verdadero calvario (cada día tenían que parar de fil-mar al
estar en zona de fuego cruzado y seis técnicos alemanes
aban-donaron el rodaje, entre otras dificultades), pero también
lo que dio como resultado una imagen lejos del movimiento, la
rapidez, o la mala calidad justificable para ciertos géneros
componiendo, de esta mane-ra, una verdadera historia con
principio y fin, con personajes, con localizaciones tanto
interiores como exteriores reales e in-dagando, ahora sí, en la
vida de dos suicidas, en su día a día, en sus motivaciones o
en la falta de éstas que permiten estimular al espectador y,
cuanto menos, hacerle pensar en la otra cara de la mo-neda, en
la ambigüedad que suponen los términos de víctima y opre-sor.
Saïd (Kais Nashef) y Khaled
(Ali Suli-man) son dos
jóvenes palestinos que ven pasar sus anodinas horas en una
ciudad sitiada, donde las aspiraciones vitales de todo ser
humano quedan reducidas para ellos en beber té tumbados en los
cam-pos de Nablus, arreglar coches en un ta-ller, pasar el
tiempo con sus familias marcadas por el dolor y pensar en la
sali-da a aquel calvario calmado que va me-llando sus esperanzas
de futuro con la misma lentitud que una cruel tortura eje-cutada
poco a poco. La aparente parsi-monia en la que se desenvuelven
se reve-la como una participación activa en la causa palestina,
por lo que, guiados por las cabezas destacadas de la
organización (por llamar de alguna manera a un grupo de
habitantes de Nablus que comparten el ideal común de la
liberación palestina apoya-dos, éstos sí, en creencias
religiosas arraigadas que no parecen tan patentes en las vidas
de los protagonistas), deciden inmolarse para la liberación
común del pueblo y de su propia persona, mostrando un sentido de
la vida y de la muerte desconocido para la mentalidad occidental
pero de fácil comprensión si entendemos ciertas situacio-nes.
Será el influjo femenino (en Suha, amiga de Saïd) el que siembre
la duda de sus acciones y el que haga reaccionar a los
protagonistas y a los espectadores ante unas alternativas quizá
posibles.
Con fondo
abrumador, se ha optado por una fotografía sencilla y cer-cana,
de campos desaliñados, calles llenas de escombros y casas más
que humildes que retratan muy acertadamente la realidad
cotidia-na, pues no hace más que acercarse a esa realidad.
Estamos ante un film situado lejos de la grandilocuencia, que
cuida tanto la his-toria como la estética y que no intenta
buscar justificaciones a los hechos pero sí causas de los mismos.
Calificación:
    
Imágenes
de "Paradise now" - Copyright © 2005 Augustus Films, Lama Films,
Razor Films, Lumen Films, ARTE France Cinéma y Hazazah Film. Distribuida en
España por Golem. Todos los derechos
reservados.
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