CRÍTICA
por
Joaquín R. Fernández
Aguardaba el visionado de "Thumbsucker" con
ciertas
reticencias, preguntándome qué es lo que me toparía
tras esta cinta independiente de curioso argumento.
Acostumbrado a tener que lidiar con diversas
producciones que han participado en renombrados
festivales, en el caso que nos ocupa en Berlín y
Sundance, o que han recibido el beneplácito de la
crítica pero que, a mi parecer, tampoco eran nada del
otro mundo, no estoy extrañado de que esta película me
haya dejado completamente indiferente. Aunque no
exaspera, tampoco se puede decir que llame al
entusiasmo, quedándose sus propuestas a medio camino.
Presupuestada en cuatro millones de dólares, la
película recaudó poco más de uno cuando se estrenó en
los Estados Unidos (dos años después, por cierto, de
que se rodara). El protagonista de la historia es
Justin, un adolescente que se chupa el pulgar de su
mano y que se comporta como si el mundo exterior no le
importara demasiado. Conscientes de este problema, los
médicos recomiendan a sus padres que el muchacho tome
una medicina que le ayudará a solventar sus
inseguridades. Ciertamente, el joven experimentará una
gran transformación, si bien a cambio de ello
sacrificará su individualidad y actuará de la manera
en la que la sociedad desea que lo haga.
El filme reincide en una temática my habitual en el
cine actual, la relacionada con los conflictos
familiares. Todos los personajes tienen que
enfrentarse a diversas dificultades y no existe una
gran comunicación entre ellos, si bien el realizador
opta por mostrarnos esta parte de la narración de
forma solapada, mezclando numerosas ideas pero sin
desarrollarlas de un modo adecuado. Así,
Mike Mills prefiere que su guión, basado en una novela de
Walter
Kirn, tan pronto aborde cuestiones en las que se
involucra a toda la sociedad, caso de la
competitividad desmedida, como otras que podríamos
definir como introspectivas. Y son precisamente los
pasajes intimistas los que mejor salen parados en
"Thumbsucker", sumergiéndonos con acierto en los
sentimientos de los protagonistas, en sus emociones.
Por desgracia, otros elementos del largometraje
resultan demasiado fatuos, algo que se constata, por
ejemplo, en las peroratas que suelta el doctor Perry
Lyman, el dentista de Justin, un individuo que tan
pronto se cree un psicólogo como un filósofo y que, al
final del relato, nos resume con unas sencillas
palabras de qué va la película, dejándonos
estupefactos al comprobar que, para decirnos algo tan
obvio, no era necesario andarse con tantos rodeos.
Por suerte, lo bueno que suelen tener este tipo de
producciones es que cuentan con un reparto que, en
ocasiones, incluso llega a ser sobresaliente. De
hecho, es sorprendente la naturalidad con la que actúa
Lou Taylor Pucci delante de las cámaras, siendo
también notable el trabajo de la actriz
Kelli Garner.
No obstante, quien de verdad está maravillosa es
Tilda
Swinton, capaz de transmitir al espectador las
preocupaciones de Audrey. Vincent D'Onofrio convence a
la hora de ponerse en la piel del padre de Justin, un
hombre que intenta restarle importancia al hecho de
que no haya podido convertirse en un jugador
profesional de fútbol americano, cuando en realidad es
algo que le corroe por dentro. Reseñar, finalmente, la
corrección de Vince Vaughn, alejado de las
descerebradas comedias a las que nos tiene
acostumbrados en los últimos años, y la fría labor de
Keanu Reeves.
Calificación película:
    
Calificación
banda sonora original:
    
Imágenes
de "Thumbsucker" - Copyright © 2005 Bob
Yari Productions, This Is That
Productions, Cinema-Go-Go, Bull's Eye Entertainment y Syndicate
Films International. Distribuida en España por Manga Films y
Karma Films. Todos los derechos
reservados.
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